Sevilla
Viajar con niños

Viajar con niños: Sevilla

Este viaje a Sevilla lo hicimos hace algún tiempo, pero me ha venido a la mente y al recordarlo he querido compartirlo en un post. Tanto mi marido como yo ya conocíamos Sevilla (los dos estuvimos en la Expo, él ha corrido allí la maratón), pero hacía mucho que no habíamos estado por allí y nos pareció un buen destino para ir con los niños un puente.

El viaje

En esta ocasión, fuimos en AVE. Aprovechamos una promoción que hubo de Renfe que ofrecía billetes a 25 €. Sí, de esas promociones que parece que nunca hay billetes porque cuando te llega el turno, ya está todo agotado. Recuerdo que me puse a buscar billetes a la 1 de la mañana y para mi sorpresa, conseguí los billetes. Cuando me fui a dormir, le dije a mi marido: «Es tu turno de buscar alojamiento«.

Los niños menores de 4 años no pagan si no ocupan asiento, así que el viaje, ida y vuelta nos costó 100 €.

Desde la estación de Santa Justa al alojamiento fuimos en taxi y tardamos aproximadamente 15 minutos. Los taxis no tienen obligación de llevar sistemas de retención infantil, así que los niños fueron sentados sobre nuestras rodillas con el cinturón puesto.

El alojamiento

Mi marido tiene muy buen ojo para buscar un alojamiento bueno, bonito y barato (o a un precio no desproporcionado), que se adapte a nuestras necesidades y además que esté céntrico.

En esta ocasión, el alojamiento lo cogió en el barrio de Santa Cruz, de lo más típico que hay en Sevilla. Lo mejor es que el barrio es casi todo peatonal y muy pocas calles tienen tráfico rodado, con lo cual es ideal para ir con niños pequeños y con carrito.

Sevilla

El alojamiento era lo suficientemente céntrico como para llegar a la catedral andando en unos 15 minutos.

Decidimos que lo mejor era un apartamento. Una opción que nos permite ir más a nuestro aire en cuanto a horarios y comidas. Podemos tanto hacer comidas fuera, como llevar comida y comer allí. Nos da más independencia a la hora de entrar y salir y mayor comodidad a la hora de ir con niños.

Nuestra estancia de tres días en Sevilla

Día 1

Por la mañana, hicimos el viaje en el AVE. Tuvimos suerte y nos tocó una mesa. De los cuatro asientos, dos eran nuestros, otro estaba ocupado por una chica y el cuarto se quedó vacío. Los niños, como niños que son, se estuvieron moviendo, pero ya nos ocupamos nosotros que no molestasen. De hecho, una parte del viaje la hicimos, por turnos, en la cafetería del tren, puesto que el pequeño tenía ganas de explorar mundo. El mayor iba alucinado, no sabía si mirar por la ventana o la peli que echaban.

La primera tarde, después de comer y de una merecida siesta, nos dispusimos a recorrer el barrio, a modo de reconocimiento: parques cercanos, tiendas de alimentación, posibles bares y restaurantes para comer algo,…

Así que, callejeando, salimos a los Jardines de Murillo, que están lindando con los Reales Alcázares. Estuvimos un rato en los juegos infantiles, y seguimos ruta hasta la Calle de San Fernando, donde está la antigua Real Fábrica de Tabacos, que ahora es sede de la Universidad, paseamos esa avenida hasta la plaza de Jerez y el hotel Alfonso XIII, toda una institución. Por esa avenida, pasa un tranvía que hizo las delicias de los peques que se pasaban el rato saludando al tranvía.

Para el primer día no estuvo mal el paseo, así que decidimos coger algo para cenar en los muchos restaurantes que había y nos fuimos para casa.

Día 2

El segundo día optamos por pasear hasta el Parque de María Luisa y su famosa Plaza de España. Y digo famosa en todos los sentidos. Es conocida por su decoración en azulejos con todas las provincias de España, es una de las imágenes más típica de Sevilla y además fue escenario de uno de los episodios de Star Wars.

Sevilla: Parque de María Luisa

Echamos un buen rato allí, paseando, haciendo mil fotos,… Por supuesto, también tenemos foto en nuestra provincia.

Pero, el Parque de María Luisa tiene muchas más cosas que ver que la Plaza de España: la estatua de Bécquer, el mirador del monte Gurugú (una construcción muy curiosa, y que además es accesible) o la Plaza de América.

Por la tarde, teníamos pendiente una visita al centro. Aún no habíamos visto la Giralda. Así que fuimos paseando desde nuestro alojamiento hasta la Giralda, pasando por la Casa de Velázquez. Esta visita era parada obligatoria. En el cole, el mayor, a través de un proyecto de arte, había aprendido que Velázquez había nacido en Sevilla y le hacía especial ilusión, visitar su casa natal.

La verdad es que nos llevamos un chasco. La fachada en sí misma no es imponente, pero además daba la sensación de abandono y un gran cartel de «se vende» lucía en una de las ventanas superiores. No sé cuál es la situación ahora mismo. Tengo entendido que alguien la había adquirido para reconvertirla en casa-museo, pero desconozco la situación actual.

Al niño no le importó. Lo que él quería era ver dónde había nacido ese pintor tan famoso que le habían explicado en el cole y una foto para enseñársela a su profe. Así que como la petición del niño era fácil de cumplir así lo hicimos.

Desde ahí, seguimos callejeando hasta que llegar al centro. Cogimos la Avenida de la Constitución, desde el Archivo de Indias y fuimos paseando hasta la Plaza nueva y el Ayuntamiento, pasando por la catedral. En esta plaza, acaba (o empieza según se mire) el tranvía que os comentaba antes y desde esta plaza arranca la mítica calle Sierpes sevillana.

Decidimos deshacer el camino y buscar algún sitio para cenar, así que bordeamos la Catedral y vimos la Giralda.

Cuando vamos de turismo con los niños, tenemos claro que lo de visitar monumentos por dentro es complicado. Primero, porque ellos no aprecian la visita como nosotros, creo. Segundo, porque en un museo las piezas de arte no se tocan y yo estaría más preocupada de evitar que toquen nada que de disfrutar del arte. Así que nunca visitamos monumentos o reservamos entradas para visitarlos, como por ejemplo, sería aconsejable hacer si queréis visitar los Reales Alcázares.

Día 3

El tercer día optamos por ir hacia el río: otra visita obligada. Así que por la Avenida Menéndez Pelayo y bordeando el Parque de María Luisa, llegamos hasta el Guadalquivir. Debo decir que para ser pleno mes de enero, hacía un día buenísimo y la ribera del río estaba llena de paseantes, corredores, familias,… algún valiente iba hasta en manga corta.

Sevilla: Guadalquivir, Torre del Oro

Fuimos paseando hasta el Puente de Triana, quizás el más famoso de los puentes de Sevilla y también el más cinematográfico. Nada más cruzar a la otra orilla, te encuentras la capilla del Carmen y un mercado gourmet, del estilo de San Miguel que tenemos en Madrid.

Desde ahí fuimos paseando por la calle Betis hasta el puente de San Telmo, donde volvimos a cruzar, para ver de cerca la Torre del Oro. Desde este lado del Guadalquivir, se ve muy bien tanto la torre, como la Plaza de toros de la Maestranza, como el Teatro del mismo nombre.

Paseando y pasito a pasito llegamos de nuevo a la Puerta de Jerez y el Palacio de San Telmo (actual sede del Parlamento Andaluz) donde decidimos que era un buen sitio para comer. Después de comer, nos fuimos para el alojamiento, que llevábamos unos cuantos kilómetros en el cuerpo y necesitábamos reponer fuerzas.

Por la tarde, decidimos recorrer un poco más el barrio de Santa Cruz y así fue como llegamos hasta la Casa de Murillo, que también es visitable, a la Plaza de Santa Cruz y a la Casa de Pilatos. La Casa de Pilatos es propiedad privada y cuando nosotros estuvimos no era visitable. Ahora, creo que se puede visitar previa cita.

Por supuesto, nos quedó mucho por ver en Sevilla. Aún así creo que pudimos ver lo más importante. Además, hay que tener en cuenta que íbamos con niños que se cansan mucho antes que nosotros. La verdad es que anduvimos mucho y ellos se quejaron poco.

Mientras escribía este post he estado escuchando esta canción…

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8 comentarios sobre “Viajar con niños: Sevilla”

  1. ¡Me encanta Sevilla! Hice una estancia de 3 meses y todos los días atravesaba la ciudad para ir a clases, que eran al lado del parque María Luisa, así que mientras leía tu post, iba recordando todos esos sitios tan bonitos que has mencionado. Un saludo

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