Bebé prematuro

Viajar con niños: Los Arribes del Duero

Dicen que los mejores planes son los que se improvisan. Y eso es precisamente lo que nos pasó hace unos meses. Llevábamos tiempo diciendo de irnos el puente de diciembre a algún sitio, pero no terminábamos de decidirnos, que si al norte no porque puede llover, que tampoco queremos ir muy lejos, que si la playa no se disfruta igual,… total que lo fuimos dejando, dejando y al final decidimos que nos quedábamos en casa.

Hasta que el lunes de esa semana (el puente empezaba un miércoles), recibo un mensaje de Whatsapp de mi marido: «Estaba pensando que podíamos ir a los arribes del Duero» y la idea me encantó. Así que nos pusimos manos a la obra, sobre todo, con el tema del alojamiento, que al ser puente iba a ser complicado. Yo no conocía la zona, así que con una ventana abierta con Google Maps y en otra un buscador de alojamientos, fuimos afinando la búsqueda.

Con el alojamiento resuelto, teníamos que pensar en la logística. En el alojamiento nos ponían cuna para el pequeño, así que una cosa menos. Íbamos para un par de días, pero siendo casi invierno, tenía que pensar en la ropa de los niños. Os recuerdo este post sobre mis listas. 

Cogimos el alojamiento en Fermoselle (Zamora). Visto en el mapa, está en el centro del Parque Natural de los Arribes del Duero, a tan solo unos kilómetros de la frontera con Portugal, donde se juntan el Tormes y el Duero.

¿Cómo llegar?

Nosotros, que vamos desde el centro de la Península, fuimos hasta Salamanca, pasamos por Villarmayor, donde hay una doble opción: ir hasta Vitigudino y luego subir hasta Fermoselle o ir hacia Ledesma y desde ahí ir hacia Fermoselle, esta fue nuestra opción y la verdad creo que acertamos. La carretera pasa por la presa de Almendra, que impresiona, es la más alta de España y uno de los embalses más extensos, pero con la sequía que había entonces daba pena verlo.

¿Qué ver?

El viaje lo hicimos por la mañana, así que por la tarde aprovechamos para ver el pueblo, puesto que nuestro alojamiento estaba en Fermoselle: el castillo, el arco, sus calles estrechas, el centro de interpretación del Parque Natural, las bodegas,…

Nuestro alojamiento estaba justo en la plaza del pueblo y como fuimos en el puente de la Constitución ya lo estaban preparando para la Navidad, estaban montando un belén en los soportales y había un abeto en medio de la plaza, que hacía la funciones de rotonda.

Del castillo, no queda mucho. Se intuye el patio de armas y la torre del homenaje. Lo cuida un señor del pueblo que solo pide la voluntad por entrar a verlo. Lo mejor del castillo son las vistas, que para nosotros fueron una primera aproximación a los arribes del Duero. El castillo hace muchos años fue discoteca y también quedan restos de lo que fue.

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Vistas desde el castillo de Fermoselle

Subiendo desde la plaza hacia la iglesia de Santa Colomba, como curiosidad, hay un arco con corredor cubierto. Otro elemento típico del pueblo son sus calles estrechas y empinadas. De hecho, es considerado como uno de los pueblos más bonitos de Castilla y León.

p1070328-e1527157111457.jpgEn Fermoselle, está el Centro de Interpretación del Parque de los Arribes del Duero. La visita dura como una hora, aunque nosotros no lo hicimos, porque al ir con dos niños pequeños era más que probable que no aguantasen toda la visita. Además, hay que tener en cuenta que en diciembre los días son más cortos y queríamos aprovechar la luz del sol para visitar los alrededores del pueblo.

 

Otro atractivo del pueblo son las rutas senderistas de los alrededores. Nosotros, hasta donde pudimos fuimos en coche y el resto a pie. En concreto, nos centramos en dos rutas: la de las escaleras y la de las dos aguas.

La ruta de las escaleras es la más próxima al pueblo. Sale desde el mismo pueblo, en dirección a Portugal, y no es muy larga. La ruta de las dos aguas la hicimos en coche. Realmente es llegar hasta la frontera con Portugal, donde se juntan el río Tormes y el río Duero. El punto donde se cruza a Portugal es el propio embalse de Bemposta, que ya es Portugal.

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Embalse de Bemposta (Portugal)

Al día siguiente, dudamos si ir hacia el norte, hacia Miranda do Douro o hacia el sur, hacia Aldeadávila, otro de los puntos neurálgicos de los Arribes del Duero. Al final, optamos ir hacia Aldeadávila, puesto que al final del día volveríamos a casa.

El gran atractivo de Aldeadávila es su presa, sin ninguna duda. Las vistas son impresionantes, el salto da vértigo, a un lado estás en España y la orilla de enfrente es Portugal. Es la obra de ingeniería hidroeléctrica más importante de España a nivel de potencia instalada y producción de electricidad. Como curiosidad, os diré que, en este punto, la cobertura del móvil saltaba de una operadora española a otra portuguesa.

Salto de Aldeadávila

Para ver bien esta zona desde arriba, hay que ir hasta el Picón de Felipe o el mirador del cura. Cuenta la leyenda que Felipe estaba enamorado de una muchacha portuguesa, pero como el cañón que separa ambas orillas no le permitía ver a su amada, terminó suicidándose.

Para explorar la zona desde abajo, lo mejor es un crucerito por el río Duero. Desde Aldeadávila salen varios barquitos que hacen el recorrido desde el pueblo hasta el salto.

No puedo dejar de mencionar la gastronomía del lugar. Para mí, lo mejor fue el embutido, pero la verdad es que comimos muy bien en todos los sitios.

Ventajas de viajar en diciembre:

Hay menos gente en todas partes, no tienes que esperar a que te den mesa en un restaurante, no das vueltas para poder encontrar sitio para dejar el coche, ni esperas a tener el mejor hueco en el mirador para conseguir la foto más espectacular.

A pesar de ser diciembre, nos hizo muy buen tiempo, ya lo veis en las fotos.

Desventajas de viajar en diciembre:

Sobre todo, la falta de luz solar. A las 6 de la tarde es de noche y a ver qué haces con dos niños (de 1 y 3 años) hasta la hora de la cena. Otro «problemilla» fue que se usa mucho el coche y claro al ser diciembre, había que estarles poniendo y quitando el abrigo cada vez que subíamos y bajábamos del coche. Ellos y nosotros, claro.

Como fue una escapada breve, se nos quedaron muchas cosas en el tintero. Así tenemos excusa para volver.

¿Conocéis la zona?

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