un verano covid
Bebé prematuro

Un verano «covid»

Un verano covid equivale a un verano diferente. Muchos planes que teníamos en mente se han ido al traste o ha habido que cambiarlos, con lo que ello supone. Os cuento cómo ha cambiado nuestro verano.

Este verano llevaremos mascarillas, mantendremos distancias de seguridad y estaremos todo el día con el gel hidroalcóholico. Las medidas ya se están notando en las terrazas, las mesas están más separadas, el aforo es menor, los camareros se pasan media jornada limpiando y la otra media sirviendo mesas.

El crucero

Nuestro plan estrella era un crucero que íbamos a hacer los cinco por el Mediterráneo. Nuestros temores empezaron el mismo día que nos confinaron, ¿para finales de junio podríamos ir de crucero? Al principio, éramos optimistas. No cancelamos nada, ni el crucero, ni los billetes de tren para ir desde Madrid a Barcelona. Pero a medida que el estado de alarma se prolongaba, nuestros temores se volvieron sospechas, hasta que a principios de mayo la propia naviera nos confirmó lo que ya imaginábamos como más probable: se cancelaba el crucero. En este caso, al ser la propia naviera la que cancelaba, nos permitían mantener la reserva para hacer un crucero al año que viene o un bono para gastar en otro crucero. Hemos optado por retrasar el crucero al año que viene (si las circunstancias lo permiten)

En cuanto a los billetes de tren, los de ida los habíamos comprado con Renfe. Simplemente esperamos a que abriesen la compra para adquirir los billetes y listo. Además, íbamos en preferente que nos salía mejor que ir en turista (cosas de las promociones). En cambio, los de vuelta los habíamos comprado a través de avlo. Aquello fue la guerra. Los días que pusieron la promoción a 5€ nunca conseguimos entrar en la web o si lo conseguíamos ya no quedaban billetes. Así que optamos por esperar a comprar los billetes sin promoción (total, eran 10€/billete) y así hicimos. En este caso, fue Renfe quién ha decidido cancelar las operaciones de su tren low cost, así que nos devolvieron íntegramente el coste de los billetes. Los otros billetes, al anularlos nosotros, tuvieron un pequeño coste.

Una boda y una comunión

También teníamos una comunión en mayo y una boda en junio. Curiosamente, para la comunión había empezado a mirar algo de ropa para los niños justo antes del confinamiento. Sin embargo, pensé en esperar a que quedasen un par de semanas para la comunión para comprarles ropa, por aquello de que los niños crecen y no quería que la ropa nueva les quedase ya justa. Mi idea era comprarles un pantalón corto y camisa de manga corta, porque íbamos hacia el verano y el calor. Ahora tendré que pensar en otra cosa, porque la comunión se ha aplazado a finales de septiembre. Esto también se me va a hacer raro, puesto que las comuniones habitualmente son en mayo. Probablemente la iglesia tendrá aforo limitado.

La boda era a finales de junio y ahora es en agosto. Ha trastocado un poco nuestros planes vacacionales, pero es una de esas bodas a las que no puedes no ir. De hecho, pensábamos que por el tema del aforo (otra consecuencia del covid) no nos iban a invitar y qué sorpresa cuando hace un par de semanas recibimos la invitación formal.

De playa y montaña

Con los niños aún no nos planteamos viajes al extranjero. Aunque este verano Covid lo habríamos tenido complicado. Así que un verano más nos quedamos en la Península.

A la pregunta de si somos más de playa o de montaña, os diría que yo soy más de playa y mi marido más de montaña. Así que este año hemos elegido un destino que tiene ambas cosas: Asturias. Ya tenemos alojamiento y estamos mirando sitios para visitar. Tanto mi marido como yo ya conocemos bastante esa zona, así que nos lo tomaremos con calma que ya se sabe que con niños los planes siempre salen de otra manera.

Que no falte la piscina

Este verano covid la piscina va a ser un “must”, como dirían las influencers. A mediados de junio ya montamos una piscinita desmontable que tenemos. Es pequeña, pero para que los niños se den un remojón es perfecta. Además, nos ha venido de lujo, porque así el pequeño guerrero ha perdido el miedo y ahora nos pide piscina a todas horas.

También vamos a una piscina municipal, donde las medidas anti covid son parte de la rutina: desinfección de pies y manos; el césped está “parcelado”, limpieza constante de las escalerillas, baños y vestuarios. La entrada se hace por un sitio y la salida por el otro. Llevamos mascarilla hasta la entrada y nos la volvemos a poner a la salida (seguro que ya hay alguien ideando una mascarilla acuática, jeje). El aforo está limitado, así que a pesar de los calores no hemos tenido sensación de agobio o de no encontrar un hueco para plantar la toalla. Además, los socorristas están muy pendientes de que todas las medidas anticovid se cumplan.

Desde luego, este verano covid se nos va a quedar grabado a fuego en la memoria. Empezamos a desescalar con miedo, pero al covid hay que tenerle respeto, no miedo. El coronavirus ha venido para quedarse y tendremos que vivir con él, así que pasaremos un verano covid de lo más curioso, con cambios de planes o incluso la cancelación de otros.

Un verano covid: piscina

Y a vosotros, el coronavirus, ¿os ha hecho cambiar o anular vuestros planes veraniegos?

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2 comentarios sobre “Un verano «covid»”

  1. hola ama de un prematuro ya mi tambien me ha chafado el covi muchos planes como ya sabes desde la semana santa hasta ahora incluidos viajes q tenia plaificados en julio y agosto es lo q tenemos pero sabemos q esos sitios no se iran ninguna parrte y las celebraciones se cambian de fecha mucha surete

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