El pie de un bebé prematuro en la incubadora
Bebé prematuro

Un embarazo después de un parto prematuro

Si sois seguidores habituales del blog, sabéis lo que hemos ido pasando con el pequeño guerrero desde que nació hasta ahora, que está a punto de empezar primero de Infantil.

Desde la semana 25 de embarazo hasta hoy en día, son muchas las preocupaciones que hemos ido dejando atrás porque el pequeño guerrero nos ha demostrado que es un luchador nato y que no hay obstáculo que le pare en su camino. Ahora dice que quiere ser bombero, así que nosotros le decimos que para eso hay que saber nadar o hay que saber hacer tal o cual cosa, lo cual le anima a hacerlo.

Pero vayamos al asunto de este post: tener un embarazo después de haber tenido un parto prematuro. Como dirían algunos, sí se puede. Hay que partir de la base de cómo de traumático ha sido el parto prematuro y el camino recorrido, puesto que para algunas mujeres ya el hecho de conseguir el embarazo es una tarea complicada. Yo hoy quiero compartir mi experiencia, sin que con ello quiera generalizar. Como ya he dicho, cada persona es un mundo y cada uno conoce sus circunstancias y lo que tiene en casa.

Nosotros siempre habíamos pensado en tener familia numerosa. Tres nos parecía un buen número. Sin embargo, reconozco que cuando nació el pequeño guerrero y tras pasarnos 72 días en la UCIN, sin pensar en más allá que en el día siguiente, lo de la familia numerosa se desvaneció. Luego cuando nos dieron el alta hospitalaria, y con un bebé prematuro en casa, que requería bastantes cuidados y atenciones, revisiones periódicas, visitas a atención temprana y otro niño con apenas dos años recién cumplidos, la decisión de si íbamos a por el tercero quedaba aparcada sine die.

Pero un buen día, nos decidimos, nos dijimos «adelante«, en parte también porque íbamos buscando la niña. Así que, un Año Nuevo más, anunciábamos a las familias que el tercero venía de camino. El comentario más generalizado era el de «¡qué valientes!«.

Pero ¿qué se me pasaba por la cabeza?

Me pasaba de todo por la cabeza y dependiendo del día, los pensamientos eran más optimistas o menos. Yo soy de naturaleza optimista y tranquila, pocas cosas consiguen alterarme, pero durante las casi 41 semanas que duró este tercer embarazo, no hubo día que no me asaltaran las dudas sobre si todo iba bien, entonces notaba algún movimiento del bebé y me quedaba tranquila. También es verdad que mis embarazos han sido muy buenos, no he tenido más molestias físicas que ardores y algo de ciática, así que no tenía nada de qué preocuparme. Además, yo había tenido un primer embarazo estupendo. ¿Qué podía volver a pasar mal?

Evidentemente, la noticia del embarazo, esperado y deseado, nos alegró muchísimo. Pero por la cabeza te ronda siempre algo, el famoso «y si…«. Cuando fui a la primera cita con mi matrona en el centro del salud y al contarla mis antecedentes de un parto prematuro y las circunstancias, ya me avisó que era probable que me derivasen a «alto riesgo». Debió de ver algo en mi cara, no sé si sorpresa o preocupación. Me tranquilizó diciéndome que, hasta que se demostrase lo contrario, sería por controlarme un poco más dados mis antecedentes. En un principio, supondría visitas mensuales y tal vez alguna ecografía más que en un embarazo normal.

Y así fue, visitas mensuales y desde un mes antes del parto, visitas semanales. Por lo demás, el embarazo y las pruebas fueron las rutinarias: análisis de sangre, ecografías, la prueba del azúcar,…

Pero aunque el embarazo vaya bien no quita que según vayas cumpliendo semanas, sientas que vas cumpliendo hitos. A mi me ha pasado con los tres embarazos: la semana 12 ha sido el primer hito superado. Luego, la 20. Pero tras el embarazo del pequeño guerrero añadí la semana 25, que fue cuando detectaron que no estaba creciendo como se suponía que tenía que hacerlo. La semana 29, cuando ya nos dijeron en el anterior embarazo que probablemente no llegaríamos a término. Y la semana 31, que es cuando nació el pequeño guerrero.

Un embarazo después de un parto prematuro

Mi tercer embarazo fue muy similar al primero, de libro. Todo los análisis y pruebas daban bien, así que no había de qué preocuparse. Pero yo esperaba todos los resultados con cierta ansiedad, tal vez algo más de que en mi primer embarazo, cuando íbamos a las ecografías lo preguntaba todo, controlaba los movimientos del bebé, si tenía hipo,… Recuerdo que en una ecografía el bebé pasó de tener un percentil 66, según las mediciones que le habían tomado en la anterior ocasión a tener un percentil 33. En ese momento, me quedé muda. Eso mismo fue lo que pasó en el segundo embarazo. Aunque la ecografista en ese momento no le dio importancia, yo me quedé preocupada, rumiando todo, recordando…

Así que llamé a mi ginecólogo de confianza, que me ha llevado los tres embarazos, y me dió cita para unos días después. Cuando vio los datos de la ecografía, me dijo que en principio los números eran buenos, pero que de todos modos, él me iba a repetir la ecografía, para la tranquilidad de todos. Según sus mediciones, todo estaba bien. También me explicó que muchas veces puede ocurrir que dependiendo de quién haga la eco puede dar un dato u otro. Fue el único susto que nos llevamos en el embarazo.

Es cierto que tal y como se desarrolló el embarazo, no tenía de qué preocuparme, estaba bien controlada y las pruebas daban bien. Sin embargo, cuando me preguntaban qué tal iba el embarazo yo contestaba «de momento, bien» y era muy cauta en mis respuestas. La gente me animaba diciéndome que no tenía que volver a pasar lo del pequeño guerrero, y era cierto, no tenía que volver a pasar, pero… siempre quedaba un pero, un sin embargo,… Es inevitable darle vueltas si ya has tenido una mala experiencia previa.

Reflexión final

Si alguien que haya tenido un parto prematuro me comentase que se estuviese planteando un nuevo embarazo, yo le animaría. Tener un buen embarazo con un parto a término, te reconcilia con la maternidad y te ayuda a superar esos fantasmas que quedan tras un parto prematuro.

2 comentarios sobre “Un embarazo después de un parto prematuro”

  1. A nosotros también nos asusta otro embarazo por la pesadilla que vivimos en el primero por la preeclampsia, pero todos dicen que adelante, que no tiene por qué ser igual, lo único es que habría que estudiarlo con más detenimiento debido a este antecedente. Mi niño también es prematuro porque su madre no podía aguantarlo más tiempo, las tensiones tan elevadas eran un riesgo muy alto para ambos. ¡Un saludo!

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