Sonia
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Sonia

A Sonia ya la conocéis si sois lectores habituales del blog. Sonia es la autora de «Nenufar«. Además, es mamá de un niño prematuro, que inspiró su cuento. Os dejo con su experiencia como mamá de un bebé prematuro, un bebé que tenía mucha prisa por conocer a sus padres y a su hermanito mayor.

1.- Hoy entrevisto aSonia

Sonia Martos, vivimos en España, Jaén. Soy mamá de dos niños, de 13 y 3 años. Ambos nos sorprendieron con su temprana llegada. Aunque el mayor no fue prematuro, también vino al mundo 3 semanitas antes de lo esperado. El pequeño nació a las 30 semanas de gestación, y este mes cumplirá 4 añitos.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?      

A las 26 semanas de gestación rompí la bolsa, de inmediato me pusieron medicación para madurar los pulmones del peque, y la ginecóloga que me vio en ese momento me dijo que mientras no hubiese infección y el peque y yo estuviéramos bien, el embarazo podía continuar adelante, que lo ideal era que aguantásemos al menos 4 semanas. Sin poder hablar e inmóvil por no perder ni una gota del líquido mágico que hacía flotar a mi bebé, me subieron a una habitación, me dieron un camisón y me preparé para pasar 4 semanas en el hospital, 4 semanas que yo en ese momento deseaba que fueran por lo menos 10. Le decía a mi peque que aguantara, que mamá lo quería y que desde fuera lo cuidaba.

Lloraba, lloraba y lloraba cada vez que venía el ginecólogo a visitarme. Me explicaba que mi niño estaría bien aunque tuviera poco líquido, que no estaba seco, y que podríamos aguantar. Yo no quería moverme, porque cada vez que lo hacía el líquido rebosaba de mí, se me escapaba sin yo poder hacer nada por retenerlo. Me aguantaba las ganas de hacer pipí para no moverme, no quería ni darme la vuelta en la cama. De repente habían pasado 3 horas y no había salido ni una gota, pero al rato, ya estaba fuera otra vez.

Fueron momentos de angustia, pero también de esperanza, un día más en el hospital era un día ganado para mi peque, así fuimos viviendo, el día a día, de la mejor manera posible.

Echaba mucho de menos a mi hijo mayor que se había quedado en casa de los abuelos y titos. Lo llamaba y se me partía el alma por no poder estar con él. Se portó como un campeón, responsable con sus tareas y aguantando la espera como nosotros.

Me dieron permiso para venir a casa, para mí, aunque tenía mucho miedo de ponerme de parto en casa, fue un alivio porque podía estar con él. Recuerdo su cara el día que vino del cole y me vio tumbada en el sofá… Fueron momentos difíciles para todos.

Una semana antes de dar a luz estuve bajando a monitores con contracciones que comenzaban a las 5 de la mañana, pero que a las horas se pasaban. Una de esas noches comencé a dilatar. Me medicaron para parar el parto, lo recuerdo como un mal sueño, me pusieron sulfato de magnesio, que es un neuroprotector fetal. Esta medicación tenía unos efectos secundarios fuertes  para mí, me tomaban la temperatura cada 10 minutos, me sondaron… fue un día horrible, que sirvió para aguantar un poco a mi bebé dentro de mí, pero a la madrugada siguiente dijo que ya salía, que no quería esperar más, quería vernos a todos.

Me puse de parto a las 6 de la mañana, unos dolores mucho más intensos que en mi anterior parto, las contracciones no me daban descanso y tenía ganas de empujar. Sabía que ya era el momento.

3.- ¿Cómo fue el parto?

Fue un parto vaginal. Muy doloroso, las contracciones eran muy intensas y no había descanso entre una y otra. Yo ya había parido sin epidural, pero el dolor de este parto superó con creces el anterior.

Salió de mí, se asomó a la vida, y lloró. Bendito llanto. El paritorio estaba lleno de gente esperando que naciera y allí había una incubadora caliente que hizo las veces de madre. No pude sentirlo cerca, no pudimos tener nuestro piel con piel, no pude olerlo. Fue todo tan frío. Mi marido se fue con él junto con el séquito de pediatras y enfermeros y yo me quedé sola, en el paritorio, y después en reanimación.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Entré en la UCI en silla de ruedas, tenía la mirada perdida, ese olor a desinfectante, los ruidos de las máquinas, parecía que no era mi historia, estaba casi en estado de shock.

La primera vez que lo vi en la incubadora, lleno de cables, con unas tijeras enganchadas a su cordón que eran casi más grandes que él… no fui capaz de mirarlo. No podía decirle nada, no fui capaz de decirle «aquí está mamá». Fue muy duro para mí. No tener a mi hijo en brazos y ofrecerle mi calor, mi olor, el ruido de mi voz. Me fui de allí, me fui a la habitación de nuevo, supongo que porque no quería creerme lo que me estaba pasando, porque quería creer que era un sueño y que me despertaría en casa con mi bebé en brazos y con su hermano y papá a nuestro lado.

Pero no, no era un sueño, era una realidad, la mayor de las realidades y tenía que afrontarla, mi hijo me necesitaba y tenía que estar con él. Él necesitaba tener a su madre contenta, hablándole y tocándole por ese agujerito que era su único contacto con el exterior.

Me preocupaba muchísimo no poder alimentarlo con mi leche, pregunté si podría hacerlo y me dijeron que sí, que probase a sacarme leche y que mientras me subía, le darían leche donada. Desde aquí quiero dar las gracias a ese grupo de madres que de manera altruista donan la leche para que bebés como el mío puedan ser alimentados hasta que nos suba la leche.

Llegas a la sala de lactancia, de nuevo con la mirada perdida, asustada. Te explican cómo has de sacarte la leche y entregarla para posteriormente ponérsela a tu bebé con una sonda que tiene en su nariz. ¿En serio? No, esto no es verdad, mi instinto de madre me impedía creer en esta realidad, pero sí, esa era mi realidad, la mía y la de cada mujer que va pasando por el lactario hora tras hora. Conocí a Mada, me explicó su historia y me dio ánimos para seguir adelante. Su historia es dura, como la de cada mamá que ha ido pasando por ahí.

Llega un momento en el que eras la veterana y ves llegar a mamás con la misma mirada perdida que yo tuve al principio. Creyendo que esa no es su vida, pero nos contábamos nuestra historia y nos ayudábamos a superarlo.

La leche no tardó en subirme y la entregaba para congelarla y que se la dieran después. Al principio apenas tomaba 3 mm, así que me dio para tener un buen banco de leche.

Los primeros días ni me atrevía a preguntar si había hecho peso, temía que me dijeran todo lo que había perdido, y tardé más de una semana en preguntar. Pesó 1040 gr.

Los días eran siempre los mismos. Levantarnos, llevar al mayor al cole y vuelta al hospital. Llegar a la UCI, ese olor tan característico a desinfectante. Pasar por los boxes de los otros niños mirando hacia abajo para no ver nada de lo que sucedía a nuestro alrededor, para no ver las miradas tristes de los otros padres. Llegar a nuestro box, desinfectarnos las manos y mirar a nuestro pequeño a través de ese cristal tan frío. Esperar que llegara el médico para ver cuánto peso había hecho, que tipo de prueba le tenían que hacer.

Sonia

A los pocos días se puso amarillo, me hicieron una analítica para ver si él tenía un rechazo a los glóbulos rojos, al parecer mi RH y el suyo no eran compatibles. La primera mala noticia. Había varias fases para paliarlo, una, con medicación, y si no mejoraba habría que tratar con fototerapia. Con la fototerapia su incubadora estaba tapada con sabanitas y él tenía todo el tiempo unas gafitas para que no le molestaran los rayos, no podíamos apenas verlo para no quitarle exposición, verlo tan frágil nos partía el alma.

El primer día que me dijeron que lo podía coger fue increíble. Me quité la ropa y me lo colocaron en mi pecho. Aún puedo recordar su cuerpo caliente encima de mí, pesaba tan poco y transmitía tanto… Fue emocionante tenerlo, por primera vez nos sentimos cerca, piel con piel, oliéndonos y sintiéndonos. 

Practicamos método canguro durante el día. Esto facilitó que se enganchara pronto a la teta. Después de varios días en método canguro hubo un día en que se agarró. Tenía tanto miedo a que no llegara ese momento… pero lo hizo, siguió su instinto y llegó a succionar muy poquito, pero lo hizo. Llamé corriendo a las enfermeras para que lo vieran.

Al tiempo salimos de la UCI y fuimos a Neonatos. Ahí transcurrieron los días hasta que una semana justo antes de irnos a casa, empezó a ponerse malito, durante varios días le hicieron pruebas hasta que dieron con lo que tenía. Había cogido el virus sincitial respiratorio (VSR), no lo podía creer, si no había tenido contacto con nadie. Después de valorarlo, nos dieron la peor de las noticias, volvíamos a la UCI.

Recuerdo esa noche como la peor de mi vida, mi marido y yo no podíamos ni hablar. Las enfermeras y médicos lo volvieron a preparar y nos miraban con cara de preocupación aunque dándonos ánimos. A la mañana siguiente le hicieron más pruebas, tenía neumonía. Grité, lloré y pataleé, no me podía creer que a tan solo una semana antes de irnos a casa pudiera estar pasándonos eso.

Dejé de ir al lactario a sacarme leche, me llevé mi propio sacaleches a la UCI y me pasaba el día con él, dándole ánimos. La

Me dijeron que empeoraría y sorprendentemente fue mejorando, incluso todas las horas que yo pasaba en el hospital comía solamente teta, con la teta se cansaba menos que con el biberón y sus constantes mejoraban.

Tuvimos un trato excepcional por parte del personal de UCI del hospital. Nos informaban absolutamente de todo, nos daban ánimos y reían y lloraban con nosotros. Solo tengo agradecimiento hacia ellos. Con algunas enfermeras aún sigo manteniendo el contacto.

5.- Patologías y secuelas del bebé

Hemos seguido sus revisiones en Neonatos hasta los dos años y todo ha ido estupendamente. Tiene una sonrisa siempre marcada en su rostro y unas ganas gigantes de comerse el mundo.

6.- Al alta

Teníamos muchas ganas de que nos dieran el alta, pero también temíamos el momento. Sorprendentemente, el día que llegamos a casa, fue como si todo hubiese sido un sueño. Su hermano mayor lo estaba esperando y fue el mejor momento que vivimos. Por fin estábamos los 4 juntos.

Como llegamos a casa con lactancia materna exclusiva, lo pesábamos diariamente como en el hospital para ver si iba haciendo peso y quedarnos tranquilos.

Este mes cumple 4 años, 4 maravillosos años en que los que ha puesto nuestras vidas patas arriba, es un ciclón y siempre está sonriendo, es feliz y nosotros con él.

Cada día le doy gracias por elegirnos como su familia desde el lugar en el que están los bebés antes de nacer.

El cuento de Sonia, «Nenúfar» se puede adquirir en su propia página web www.soniamartos.es, a través de sus páginas de Facebook e Instagram @soniamartosuniendoletras, o por correo electrónico cuentonenufar@gmail.com. También lo podéis encontrar en Amazon y en algunas librerías.

Nenúfar

Si eres mamá o papá de un bebé prematuro y quieres contarnos tu experiencia, como ha hecho Sonia, escríbeme al correo electrónico mamadeunprematuro@outlook.es o mándame un mensaje directo por cualquiera de mis redes sociales.

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Gripe
Bebé prematuro

La vacuna de la gripe y los niños prematuros

Llega el otoño y con él, los resfriados y las temidas gripes. Porque en esta casa, el mediano empieza con los mocos a la vez que el curso y deja de tener mocos en el mes de junio, con las vacaciones.

Para mí, la vacuna de la gripe siempre me había parecido cosa de personas mayores, porque veía a mis abuelos que se la ponían. Hasta que llegó mi bebé prematuro. Que entonces todas las enfermedades por banales que te parezcan se multiplican por 1.000. Un ejemplo sencillo, mientras que a mis otros dos hijos basta con sonarles los mocos, al mediano hay que hacerle lavados nasales. Pues sí, con 4 años seguimos con lavados nasales. Lo pasamos mal todos, él que lo sufre y nosotros que tenemos que placarle para que se deje.

Nuestros antecedentes

El mediano, al ser prematuro, en su primer año de vida ya le tocó pasar por la vacunación del virus respiratorio sincitial. En el post sobre este bronquiolitis tenéis más información.

En su segundo año, casi vuelve a tener que pasar por este proceso, pero al final no nos llamaron para entrar en el tratamiento, así que pasamos a vacunarle de la gripe. Desde entonces, le hemos vacunado anualmente.

Debo decir que las dos primeras veces que le vacunamos de la gripe, los convivientes, es decir, su hermano mayor y sus padres, también nos tuvimos que vacunar de la gripe. El año pasado ya no nos dijeron nada de vacunarnos los convivientes, así que le vacunamos a él solo.

¿Para qué sirve la vacuna de la gripe?

Como todas las vacunas, protege frente al virus. Pero no es infalibe. Esto es, si te has vacunado y «pillas» una gripe, la gripe la tendrás que pasar igual, pero los síntomas son mas leves.

Además, este escudo de la vacuna de la gripe es temporal, por eso es necesario vacunarse contra la gripe todos los años, porque el virus va mutando.

¿Quién tiene que vacunarse de la gripe?

Hay múltiples factores por los que una persona tiene que vacunarse de la gripe, pero el grupo de riesgo que nos interesa es este:

Menores de entre 6 meses y 2 años de edad con antecedentes de prematuridad antes de las 32 semanas de gestación. 

Evidentemente, hay muchas más personas a las que se les recomienda vacunarse de la gripe y que yendo a su centro de salud se les vacunará.

Por otro lado, si una persona no es de riesgo, pero opta por vacunarse voluntariamente siempre podrá adquirir la vacuna en la farmacia (Creo que son unos 8-10 €) y que se la administren en centro privado.

¿Cuándo hay que vacunarse?

En cuanto empieza la campaña de gripe en cada Comunidad Autónoma. Suele ser entre los meses de octubre y noviembre. Sin embargo, este 2020 con el coronavirus campando a sus anchas por el mundo, han adelantado la campaña.

Ya sabéis que esto de las vacunas en cada Comunidad Autónoma lleva un calendario algo diferente, así que os recomiendo poneros en contacto con vuestro centro de salud para que os informen y, en su caso, os den cita.

Yo hablé el lunes con mi enfermera de pediatría y me dijo que llamase en 15 días, porque aún no habían abierto la agenda para citar a la gente para la vacuna de la gripe.

¿Cuál es la dosis recomendada?

Según mi experiencia, aunque ya sabéis que debéis contrastar la información con vuestro pediatra o enfermero/a, la primera vez que se vacuna al niño, se le administran dos dosis (0.5 ml) separadas por un mes. A partir del siguiente año, es una dosis anual. Siempre a partir de los 6 meses.

En este enlace, os dejo más información sobre la vacunación de la gripe para este año.

Vacuna contra la gripe

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Bebé prematuro

Bronquiolitis

Con la llegada del frío, llegan los mocos, las toses y las temidas bronquiolitis. En un adulto o en un niño más mayor, no pasa de ser un simple refriado. Pero cuando hablamos de prematuros… los mocos y las toses se convierten en una preocupación. Con este post, no pretendo ser alarmista, sólo precavida.

Todos los lactantes, sin excepción, se convierten en carne de cañón de los virus, puesto que su sistema inmune es aún inmaduro. La bronquiolitis es una enfermedad provocada por un virus, entre otros, el virus respiratorio sincitial (VRS). Este virus es muy común entre los niños menores de 2 años. El VRS aparece, como la gripe, entre septiembre y abril.

¿Qué es la bronquiolitis?

Es una enfermedad del tracto respiratorio inferior que dificulta la respiración y causa pitos o sibilancias al respirar.

¿Cuáles son los síntomas?

Los típicos de un catarro: mocos, toses, algo de fiebre…  Aunque estos síntomas, pasados unos días, pueden agravarse y provocar dificultad respiratoria, tos persistente y aparecen los pitos. Si esto llega, hay que acudir al médico urgentemente.

Para apreciar si a tu bebé le cuesta respirar, obsérvale respirar, descúbrelo el pecho y si se le marcan las costillas, es una señal de que le tienes que llevar al médico.

¿Cuánto dura la bronquiolitis?

Unos 15-20 días de media.

¿Quiénes son los grupos de riesgo?

Los bebés prematuros (ahí entramos nosotros), los bebés con cardiopartías congénitas, aquellos bebés con enfermedades pulmonares, como la fibrosis quística, y los niños con Síndrome de Down.

¿Cómo evitar el contagio?

El contagio es relativamente sencillo y rápido, a través de juguetes, pañuelos, ropa,… así que para evitarlo hay que tomar una serie de medidas mínimas: lavarse las manos, evitar el contacto con personas enfermas, usar pañuelos de papel, lavar bien sus biberones, chupetes, tetinas,…

¿Existe tratamiento?

Dado que el causante de la enfermedad es un virus, los antibióticos no son efectivos. Existe un tratamiento exclusivamente hospitalario dirigido a los grupos de riesgo, que consiste en inyectar al bebé unos anticuerpos. Este tratamiento se aplica de septiembre a abril, y lo recomendable son 5 inyecciones en este periodo. Podríamos decir que es como un escudo que protege al niño.

Otras recomendaciones son tener el colchón de la cuna elevado o hacerle lavados nasales cuando veamos que los mocos no le dejan respirar bien.

bronquiolitis-virus-vrs_reference

Nosotros ya hemos pasado por la experiencia de la bronquiolitis. Fuimos a urgencias, después de pasar dos noches sin apenas dormir (el pequeño ya suele hacer las noches del tirón), con problemas de respiración y algo de fiebre. Esperemos en que no tengamos que volver a urgencias por este motivo. Como al niño ya le habían inoculado los anticuerpos, el episodio no pasó a mayores y tampoco hizo falta ponerle aerosoles.

Me ha quedado un post bastante largo, pero creo que el asunto es importante y lo requería.

En cualquier caso, y ante la duda, pregunta a tu pediatra de referencia, ya sabes que este NO es un blog de divulgación científica.

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