Santino
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Micaela, mamá de Santino

Seguimos con la serie de testimonios de mamás de bebés prematuros y otra vez volvemos a cruzar el charco, hasta Argentina. Esta vez es Micaela, que se puso en contacto conmigo a través de Facebook, y nos cuenta la historia de su bebé, Santino.

1.- Hoy entrevisto a…

¡Yo soy Micaela, mamá de Santino! Soy de Olavarría, provincia de Buenos Aires (Argentina), Mi bebé nació de 31 semanas.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Todo fue muy bien hasta que me diagnosticaron preeclamsia.

3.- ¿Cómo fue el parto?

La causa fue preeclampsia. Corríamos riesgos ambos. Estuve internada una semana. La presión no se logró corregir así que el pequeño tuvo que nacer sí o sí. Yo no lo vi cuando él nació, enseguida se lo llevaron las enfermeras de Neo. Donde yo lo tuve estaba a unas cuantas cuadras de La neo, que estaba en otra clínica. Así que yo no lo presencié pero el padre me dijo que fue terrible el momento donde lo trasladaron en ambulancia hasta el lugar. Obviamente no respiraba por si solo y bueno el médico dijo al momento que nació: «hay que esperar y rezar para que sobreviva al mundo externo».

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Fueron tantos nervios. Yo en particular no caí fue todo tan rápido. Que me tocaba la panza y ahí me daba cuenta que había nacido pero me costó asimilarlo. Lo conocí a la semana casi tardaron en darme el alta porque la presión aun no bajaba. Después de verlo varias veces ahí sí me cayó la ficha de todo lo que había pasado. Es mi primer hijo y no tengo pensado tener otro. Fue bastante traumático.

5.- Patologías y secuelas del bebé

Tuvo una retinopatía, pero gracias a Dios se le corrigió.

6.- Al alta…

Santino a los 3 meses fue dado de alta después de pasar muchas cosas. Subía 10 gramos. Bajaba 30. Y así constantemente. Hasta que llegó el alta. Después de estar un mes en casa le agarró bronquiolitis. Fueron 12 días eternos donde casi perdió la vida. Porque una noche tuvo 3 apneas seguidas y se fue por unos minutos. Hasta que pudieron revivirlo. Yo me enteré al otro día. Estuvieron a punto de llamarme pero como no pasó a mayores no lo hicieron.

Santino es un guerrero como muchos de sus bebés. Para mi es lo más importante y me enseña día tras día. Que todo se puede. Tan chiquito y tantas fuerzas que no podemos creer ♡ Pero él lo hizo para estar con nosotros hoy…

Fuerzas a todas ♡ Ellos son muy fuertes ♡

Podéis seguir a Micaela en Facebook.

Si eres mamá o papá de un bebé prematuro y quieres contarnos tu experiencia, como ha hecho Micaela, ponte en contacto conmigo a través del correo electrónico mamadeunprematuro@outlook.es o mándame un mensaje directo por cualquiera de mis redes sociales.

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Estrella
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Anabel, mamá de Estrella

En esta ocasión, es Anabel, otra mamá de una bebé prematura, la que se ha ofrecido a contarnos su experiencia con su bebé, una niña llamada Estrella. Agradezco enormemente su implicación y colaboración. Me ha gustado mucho leer su testimonio porque lo cuenta de una forma muy positiva, a pesar de lo mal que se pasa.

Os dejo a continuación con la experiencia de Anabel y con las preciosas fotos que me ha hecho llegar.

1.- Hoy entrevisto a……

Mi nombre es Anabel y mi pequeña se llama Estrella. Vivimos en Granada y mi hija nació con tan solo 26 semanas de gestación. Pesó 640 gramos y se quedó en 540. Además de nacer con tan pocas semanas de gestación fue CIR. Ahora tiene casi 6 meses. Ella nació el 29 de abril de 2020.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo fue genial, no tuve nada de náuseas y la verdad que todo iba muy bien hasta que de repente empecé a hincharme. Yo había oído hablar de la preeclamsia por lo que me controlaba la tensión cada día y todo iba normal hasta que un domingo por la mañana me levanté tan hinchada que no podía cerrar ni la mano.

Me tomé la tensión y estaba por las nubes así que me fui al hospital y después de todo el día y de hacerme varias pruebas me ingresaron ya que a mi bebé no le llegaba bien el alimento y a que había riesgo de que la preeclamsia fuese a más. Finalmente, el miércoles de madrugada tuvieron que hacerme una cesárea ya que casi no se escuchaba el latido del corazón.

Tan solo en la eco de la semana 20 me dijeron que mi hija tenía riñón multiquístico.

Estrella, la pequeña de Anabel

3.- ¿Cómo fue el parto?

El parto fue muy rápido a las 4 de la mañana avisé a los médicos por un dolor enorme en la boca del estómago y a las 5:03 ni hija ya estaba en el mundo. El papi se portó súper bien. Estaba muy asustado por mi vida y la de nuestra hija.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

La verdad que la llegada a UCIN fue muy dura (aunque he de decir que yo estaba como en una nube en la que parecía estar viendo todo como algo externo a mi) poco a poco la realidad se hizo patente.

En la UCIN del hospital materno de Granada podíamos estar todo el tiempo que quisiéramos, aunque debido al coronavirus sólo podíamos entrar de uno en uno así que nos organizamos de tal forma para el piel con piel en la que el papi iba toda la mañana y yo toda la tarde y al día siguiente al contrario ya que además yo estaba terminando un máster. El primer mes se hizo muy corto pero los dos siguientes, sobre todo los últimos 15 días se hicieron muy largos.

Desde un principio comencé a estimularme para poder extraer leche para mi niña y finalmente conseguí incluso hacerme donante. A día de hoy seguimos con lactancia materna.

El trato por el personal sanitario fue increíble. Prácticamente todos eran encantadores. Cada día nos informaban de la situación de Estrella y gracias a Dios no hubo ni una sola complicación en toda la estancia. Podíamos contar con ellos y ellas para todo, incluso cuando algún día me daba algún bajoncillo.

Durante la estancia necesitó fototerapia al principio del ingreso.

Anabel, su pequeña Estrella

6.- Al alta

Desde que llegamos a casa todo ha ido mejorando. Nos fuimos a casa con oxígeno aunque ya llevaba dos días en el hospital sin usarlo y en casa no lo ha necesitado ni un solo momento. Le quitamos el pulsi al mes de estar en casa ya que nos daba mucho miedo a que le pasase algo.

Ahora hemos empezado con fisio y la semana que viene empezaremos la atención temprana pero de momento me han dicho que no tiene retraso motor aparente. Ha sido muy fácil conseguir que la atiendan en atención temprana. Su pediatra la solicitó y directamente me dieron la cita.

Aún no he solicitado el grado de discapacidad aunque estoy pendiente de pedirlo (debo informarme de ello). Respecto a la ayuda pública, soy maestra y a día de hoy estoy cobrando el CUME (prestación por cuidado de menores) con una reducción del 99.9%

La verdad que esta experiencia ha sido muy, muy dura pero gracias a ella me he vuelto una mujer muy fuerte y he conocido a muchas mamis increíbles que ya son amigas de corazón.

Por otro lado quiero destacar que la gran unión y compenetración que hemos tenido el papi (Julio) y yo ha sido esencial para llevar la situación.

Mi facebook es Anabel Ceballos Navarrete
Mi instagram: anabel_c_n
Sin duda todo el mundo que me necesite, o necesite apoyo puede contar conmigo.

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León
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… María Laura, mamá de León

Hace unos días os traía el testimonio de Laura, mamá de David y como os conté me gustaría crear una serie de testimonios, vivencias e historias de mamás (y papás) de bebés prematuros. En esta ocasión, ha sido María Laura, desde Argentina, que nos cuenta su experiencia.

A continuación, os dejo su entrevista:

1.- Hoy entrevisto a…

Soy María Laura y mi bebe se llama León, vivimos en 25 de mayo, Buenos Aires Argentina. León nació de 36 semanas de gestación y actualmente tiene 2 años de edad.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Bueno, el embarazo iba bien hasta la semana 20 que en doppler apareció un problema en la arteria uterina que llevó a que tomara aspirineta prevent y luego me dieron medicación específica cada 12 horas. Luego fue cada ocho y León nació después de un doppler alterado por retardo de crecimiento y riesgo de muerte fetal… nació por cesárea de urgencia.

3.- ¿Cómo fue el parto?

Fue cesárea y nació a las 7:37 de la mañana, nada más lejos a lo que soñé. El papá no pudo estar por ser cesárea, me dijeron que me lo mostraban pero nada más que él tenía que irse a la neo, también conocida como ucin… me hicieron un bloqueo por los dolores, porque las paredes del útero no estaban listas para el nacimiento…

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Bueno, la experiencia en la UCIN fue transformadora, me cambió a mí y a mi marido para siempre, soy una mamá diferente de la que hubiera sido sin esta experiencia…

Podía verlo 7 horas por día, hice piel con piel o método canguro fue hermoso, creo que pude empezar a sentirme más cerca de mi hijo gracias a eso, no pude amamantar, León no tiene fuerza para succionar…

Todos los días teníamos un parte, los primeros 3 días era poca la información porque no tenían mucho para decir… es duro, hay padres que reciben panoramas duros y que los acompañan por llamarlo de algún modo para lo irreversible…

Nos contenían mucho y nosotros nos aprendimos a contener junto a otros padres, compartimos salidas a pasear, precios de pañales, datos de dieta y alojamientos porque muchos no eramos de la ciudad donde estaban internados nuestros hijos… Yo sigo en contacto con las enfermeras, que son las tías de mi hijo, junto al personal médico que son también los tíos, los ángeles de la guarda de León en este plano…

León preciso fototerapia, cirugías no…

5.- Patologías y secuelas del bebé

León tuvo más tardío el caminar y le costó el sostén cefálico, pero no ha tenido secuelas motoras ni patologías, gracias a Dios.

6.- Al alta

El alta fue el momento más feliz. Creo que sentí la felicidad que sienten los papas de bebes de término… Estaba llena de miedos que logré superar en terapia, me costó dejar que otros tocaran a mi bebe porque tenía miedo… no quería sacarlo al patio, fue duro…

María Laura y León

Mi cuenta de Instagram es @mlauraspagnolo, y me encantaría ayudar a otros papás, no tengo otras redes sociales.

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Laura, mamá de David
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Laura, mamá de David

Con este post damos inicio a la que espero sea una serie de muchos testimonios. A raíz de una conversación por Instagram con Laura, la protagonista del post de hoy, me surgió la idea de hacer post con los testimonios de otras mamás y papás de bebés prematuros y que cuenten su experiencia. De esta manera, otros padres de bebés prematuros pueden conocer historias más o menos próximas a la suya y sentirse «acompañados» en su periplo.

Cuando llega un bebé prematuro a la familia no siempre se está preparado. Todas las madres soñamos con un embarazo perfecto, hasta que, de repente, sin saber cómo ni por qué, el embarazo no va tan bien como nos gustaría y el parto, por diferentes motivos, termina adelantándose más de lo previsto.

Os presento a Laura

Laura se puso en contacto conmigo a través de mi Instagram cuando durante su embarazo le diagnosticaron que su bebé era un caso CIR, como nuestro hijo. En su búsqueda por internet, dio con mi blog, me escribió y compartió todas sus dudas y temores conmigo. Me recordó mucho a cuando en la semana 25 diagnosticaron el CIR del mediano. Sentirse perdida en un océano inmenso, sin saber muy bien hacia dónde tirar.

Sin más, os dejo su testimonio.

La entrevista a Laura

1.- Hoy entrevisto a…

Mi nombre es Laura y soy la mamá de David, mi pequeño guerrero. Somos de la provincia de Tarragona, concretamente, vivimos en la Pineda, aunque el embarazo nos lo llevaron en Barcelona por ser de alto riesgo. David nació por cesárea programada en la semana 32 (el 6 de septiembre) y pesó 1.430 gr ya que es un bebé CIR (crecimiento intrauterino restringido).

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo era de riesgo por ser diabética tipo 1. Al ser diabética tienes muchos más controles (ecos, ecocardios…), pero no implica (ni mucho menos) que tu hijo sea prematuro. Sin embargo, nos fueron diagnosticando diferentes problemas durante los meses de gestación que derivaron a un parto anticipado.Mi embarazo fue malo, no tengo un bonito recuerdo y supongo que esa espinita no me la podré quitar nunca. En la semana 16, le diagnosticaron a David una malformación en los pies (pies equinovaros o zambos). Al principio nos derrumbamos porque no sabíamos muy bien qué implicaba, luego descubrimos qué es algo más común de lo que parece y vimos que tenía solución, solo requería de unas buenas manos profesionales (que las tengo) y mucho amor y paciencia. Aún así, me hice la amnio para descartar cualquier enfermedad relacionada con dicha malformación. Salió todo negativo. 

Una vez superado el primer obstáculo, en la semana 24 nos dicen que David crece mal, que es un bebé CIR (crecimiento intrauterino restringido) y percentil por debajo de 1. Otro vaso de agua fría. Nos dijeron que era culpa de la placenta que no alimentaba bien al bebé y que se debería ir valorando la interrupción del embarazo, semana a semana. Con un poco de suerte podríamos llegar a la semana 34. 

A partir de este momento, dejamos de pensar en el futuro, tocaban las revisiones cada 7-10 días y esa era nuestra meta: «superar el viernes y estar en casa una semana más» Sin embargo, faltaba otro problema, semana 26, ecocardio, observan un problema en el corazón, David tiene riesgo alto de coartación de aorta. Esta cardiopatía sólo se puede valorar una vez el bebé nazca y por tanto, cuando naciese, sabríamos la gravedad de la cardiopatía…

Semana 27, teníamos revisión del CIR, David estaba bien pero miraron mi tensión y no bajaba de 180/190-90/100. Decidieron ingresarme y hacer analítica de factores exógenos. En este punto me diagnosticaron preeclampsia leve relacionada también con la placenta. Todo encajaba, todo estaba relacionado. Sentíamos que la bomba estaba a punto de explotar. Y así… hasta la semana 30 en donde me ingresaron en la UCI porque la preeclampsia derivó a grave, muy grave. Por tanto, sí, mi embarazo fue malo, cuando lo pienso me dan ganas de llorar y no sería capaz de pasar de nuevo por lo mismo. Fueron meses de preocupación, noticia mala tras noticia mala, muchas paranoias, muchos artículos científicos leídos para nada…

3.- ¿Cómo fue el parto?

Para mi, fue la mejor parte. Estaba muy mentalizada que sería un parto provocado y cesárea… Entonces estuve relajada, la verdad. Además la preeclampsia me estaba «matando» lentamente, el parto fue la liberación. Me supo mal que mi marido no pudiese estar presente, pero tema COVID es lo que tiene… Sin embargo, justo entrar en el paritorio, sonaba una canción de amor que me recordaba a mi boda y a mi pareja… Eso fue mi señal que todo iría bien. Lo peor fue el postparto, no pude ver a mi hijo hasta 48 horas después ya que yo no podía dejar la medicación para la preeclampsia y estaba muy limitada (3 máquinas enchufadas  y la tensión controlada cada hora..). 

4.- ¿Cómo fue vuestra estancia en la UCIN?

Buuuf… La estancia se me está haciendo eterna. La evolución de David es muy muy lenta. Un día tienes la sensación que estás avanzando y otro que has retrocedido a semanas atrás. Para nosotros está siendo una pesadilla porque todo es muy incierto. ¿Como evolucionará David? ¿Crecerá bien? ¿Se desarrollará bien? No se sabe. La respuesta siempre es la misma: TIEMPO.

TU HIJO NECESITA TIEMPO. 

La suerte del Hospital Sant Joan de Deu es que la UCIN es de 24h y podemos ir y venir cuando queramos. Vivimos a 100 km de Barcelona y esa flexibilidad nos está resultando muy cómoda. En cuanto a la lactancia, en mi caso, estamos intentando Lactancia Materna pero hay que ser fuerte física y psicológicamente para aguantar toda la estancia de UCIN (sin tu hijo) y conviviendo con tu mejor amigo, el sacaleches. Ahora mismo, cayó mi producción de leche, estoy intentando volver a los inicios, no sé si lo conseguiremos.

5.- ¿Qué patologías o secuelas tiene tu bebe?

Este tema aún es muy incierto. David tiene una hernia inguinal que se debe operar durante el ingreso y unos pies zambos que deben corregirse. En cuanto a las secuelas por prematuridad, a día de hoy, tiene problemas visuales (no fija bien la mirada) y tema auditivo (el oído derecho no ha pasado la prueba) y en tema alimentación: tiene reflujo y episodios de apnea porque es muy pequeño y se cansa. De momento come por sonda, la alimentación por boca nos está costando mucho (¡¡¡qué frustrante!!!)

6.- Al alta…

No te puedo decir todavía… ¡¡¡¡Pero tengo unas ganas terribles!!!!

Por último, me gustaría darte las gracias, Isabel, por tu blog. Como en más de una ocasión te he dicho, me serviste de ejemplo como bebé prematuro y CIR. Conocer otras historias parecidas ayudan psicológicamente a superar los obstáculos. 

El pequeño David está ingresado aún, pero como pequeño guerrero que es seguro que saldrá adelante. Desde aquí, quiero agradecer a Laura su generosidad de querer compartir conmigo (y con mis lectores) su experiencia, para que otros padres de bebés prematuros puedan tener una luz en el túnel de la prematuridad.

Podéis seguir a Laura a través de su perfil de Instagram: @laurafabregat1991

Si eres mamá o papá de un bebé prematuro y quieres contarnos tu experiencia, como ha hecho Laura, ponte en contacto conmigo a través del correo electrónico mamadeunprematuro@outlook.es o mándame un mensaje directo por cualquiera de mis redes sociales.

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cesárea
Bebé prematuro

Mi cesárea

Hace poco leí en Instagram que abril es el mes de la concienciación sobre la cesárea. No estaba entre mis planes hablar de la cesárea del pequeño guerrero, pero ya que estamos en abril, me parece buen momento.

En muchos casos, la cesárea es la única vía para que el bebé nazca vivo o para evitar complicaciones añadidas al parto. Sin embargo, estoy segura que todos conocemos casos o hemos oído chismes de cesáreas programadas por evitar festivos o fines de semana u otros motivos peregrinos.

En esas ocasiones en que la cesárea es necesaria, no hay que criminalizar ni al equipo médico que atiende a la mamá ni a la propia mamá. Yo he llegado a oír que las que dan a luz mediante cesárea no han parido.

¿Qué es una cesárea?

Es una operación quirúrgica y, por tanto, hay que darle la importancia que se merece. Te anestesian, bien con epidural, bien anestesia general. Y tras la intervención, te llevan a reanimación. Hasta hace relativamente poco, a las madres se les separaba de los hijos tras una cesárea. Ahora hay hospitales que permiten que el bebé se quede con la madre y pueda comenzar la lactancia. De igual manera, al ser una intervención quirúrgica, los padres no suelen entrar en el quirófano.

La cesárea es un corte que se le practica a la madre en el abdomen a la altura del útero, para poder sacar al bebé, o bebés.

Una cesárea se practica, por regla general, cuando el parto vaginal puede comprometer la vida de la madre o del bebé. Se me ocurren varios ejemplos: el nacimiento prematuro y de emergencia de un bebé, cuando el bebé no se ha dado la vuelta y no puede haber parto vaginal, cuando llegado el parto, el bebé «no baja» y es la única manera de evitar el sufrimiento fetal. Seguro que vosotros podéis aportar más ejemplos.

Cesárea
(Imagen tomada de Internet)

¿Por qué se le dedica un mes?

Cuando una cesárea es necesaria, todo el mundo es comprensivo. Sin embargo, ha llegado un punto en el que se han llegado a practicar demasiadas cesáreas. Desde la OMS, lo que se pide es que los profesionales se ciñan a los protocolos establecidos, evitando aquellas intervenciones innecesarias.

Se le dedica este mes porque hay mamás a las que se les ha practicado una cesárea lo han pasado mal o se les ha criminalizado. Con ello, se pretende evitar estas situaciones tan incómodas.

¿Cómo fue mi cesárea?

Yo ya había pasado un parto vaginal y cuando me quedé embarazada del segundo en ningún momento se me ocurrió que viviría una cesárea. La idea de la cesárea empezó a flotar en el ambiente cuando nos avisaron de que era probable de que probablemente fuese prematuro. Yo tardé en asimilar la idea, la verdad.

Cuando llegó el día, las cosas no fueron como yo las había imaginado. Fue programada de un día para otro, a la vista de los resultados de los monitores que me habían hecho por la mañana. Primero, se adelantó a lo previsto ante un posible sufrimiento fetal del bebé. Estaba programada para la una de la tarde y al final fue a las 11 de la mañana. Segundo, al precipitarse todo, mi ginecólogo y una compañera suya de confianza y que me daban mucha tranquilidad, no pudieron estar presentes. Y, tercero, como iba a ser una cesárea programada, en principio, mi marido iba a poder acompañarme en ese momento (en ese hospital, lo permitían entonces). Pero, al ser tan repentino, no pudo ser.

Me enseñaron al bebé un microsegundo y se lo llevaron volando a la UCIN. A mi me terminaron de coser y me llevaron a reanimación y mientras mi marido dando vueltas por un pasillo, sin noticias de ninguno.

Debo decir que mi recuperación fue bastante buena. Tenía dolor y durante algún tiempo tenía el reflejo de proteger esa parte del vientre de posibles golpes.

La lactancia, al ser diferida, no supuso un problema. El bebé pesaba apenas un kilo, así que tenerlo apoyado sobre mí no me provocaba ningún dolor.

En cuanto a los dolores, mientras estuve en el hospital, me pusieron una bomba que me suministraba analgésicos durante los cuatro días que estuve ingresada. En su momento pensé que en cuanto se pasase el efecto de los analgésicos de esa bomba me moriría de dolor, pero la verdad es que no.

No recuerdo realizar ningún cuidado especial con la cicatriz. Simplemente, cuando me duchaba, me sacaba con cuidado la cicatriz. A los 15 días, fui a la revisión y el médico me quitó un hilo que habían puesto para la cicatriz y listo.

Una de mis tías, que también pasó por una cesárea hace ya unos cuantos años, se sorprendió al verme en el hospital, sentada en la cama, merendando, tan «pichi» como si no hubiese pasado por una intervención quirúrgica. Mucha gente que me vió esos días me dice que siempre tuve buen color. Sinceramente, yo creo que tengo un cuerpo agradecido, porque no tuve grandes dolores ni grandes molestias. Desde luego, la cicatriz está ahí y me va a recordar siempre lo que pasó aquel 29 de junio de 2016.

Por último, un parto vaginal es posible tras una cesárea. Sin embargo, es recomendable esperar entre uno y dos años para el siguiente embarazo. Yo soy ejemplo de ello, tras un parto por cesárea, el tercero llegó por un parto vaginal increíblemente bueno, 26 meses después de la llegada del pequeño guerrero.

Por si no lo habéis leído, o queréis releerlo, os dejo los enlaces en los que os cuento la llegada del pequeño:

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Navidades en la UCIN
Bebé prematuro

Navidades en la UCIN

Cuando llegan estas fechas todo es alegría y felicidad. Nos damos besos y abrazos, saludamos a todo el mundo con una gran sonrisa en la boca y a menudo comentamos: «Cómo me alegro de verte«, aunque sean personas que vemos de año en año. Comentamos que un año más no nos ha tocado la lotería, pero que al menos tenemos salud.

No puedo evitar pensar en esos bebés prematuros ingresados en la UCIN de un hospital, luchando por salir adelante; en esos padres, que mentalmente les envían palabras de ánimos a través del cristal de la incubadora o que les abrazan mientras hacen piel con piel.

Se me pasan por la cabeza la cantidad de primeras veces que esos padres esperaban poder hacer estas navidades con sus bebés, pero que se han frustrado. Primeras veces que se quedan postpuestas hasta las navidades siguientes y que compensarán con creces estas navidades, por fuerza, «hospitalarias».

Otra forma de pasar las navidades

En nuestro caso, a nosotros no nos tocó pasar las navidades en la UCIN. Pero sí que pasamos un verano completo en la UCIN. Y si para nosotros fue duro tener a nuestro bebé ingresado, puedo imaginar lo duro y cuesta arriba que se le tiene que hacer a esos padres en esas fechas ¿Con qué cuerpo celebran la Navidad? ¿o se comen las uvas? Seguro que se sentarán a la mesa con otros familiares, que les dirán palabras de ánimo y frases bienintencionadas, pero ellos tendrán su cabeza en el rinconcito de la UCIN donde esté la incubadora de su bebé. Seguro que también se sentirán culpables por estar de celebración, cuando no tiene «nada» que celebrar porque su bebé no está con ellos.

¿Cuántos padres se comerán las uvas en la UCIN para estar cerca de sus bebés en el cambio de año? Deseando que el nuevo año sólo traiga buenas noticias para sus bebés.

También pienso en los médicos y enfermeras que trabajen estos días. Seguro que con la mejor de las intenciones decoran la UCIN, las incubadoras (por fuera, se entiende),… o se pondrán un gorrito en la cabeza, que arrancará la sonrisa de más de uno y dulcificarán estos días.

Hecha esta reflexión solo me queda desearos ¡Feliz Navidad!

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Bebé prematuro

La importancia de las rutinas

Cuando nació el pequeño, pasó 72 días en la UCI de neonatos (UCIN). Una amiga me dijo que los niños que pasaban un tiempo en la UCIN, llegaban a casa «aprendidos», es decir, con sus rutinas ya aprendidas. En ese momento, yo pensé ¡qué maravilla!, pero la llegada del pequeño a casa no fue el camino de rosas que yo había imaginado.

72 días

Por supuesto que la llegada de un bebé, sea prematuro o no, altera todas las rutinas previas existentes en una casa, con eso contamos, sin embargo, el pequeño trajo sus propias manías. En la UCIN, le daban de comer cada 3 horas, bueno, eso es la teoría, porque también nos contaban que a veces no aguantaba y había que darle antes de comer. Dormir, creo que dormía bastante bien.

Pero, vayamos por partes. ¿Cómo hicimos para inculcarle rutinas al pequeño?

Alimentación

Cuando el pequeño llegó a casa, la verdad es que se cogió al pecho bastante bien y nos despedimos del sacaleches. Pero eso de comer cada 3 horas, ya no. Lo hacía a demanda, y esa demanda a veces podía ser un poco exigente. Además, según pasaban los días, las semanas y los meses, el pequeño empezó a necesitar un suplemento con el biberón, hasta que finalmente tomaba más biberón que pecho. Cuando empezó con el biberón, ya empezó a ser un poco más regular en las tomas.

Ahora ya hace todas las comidas a horas regulares. Bueno, el desayuno puede variar en más menos 1 hora, en torno a las 8:00. La comida a las 13:00, la merienda a las 17:00 y el bibe de antes de irse a dormir a las 20:30. Además, parece que se haya tragado un reloj, porque cuando se va acercando la hora de la comida empieza a lloriquear y sabemos que tiene hambre porque no hay nada que le consuele. El hambre es innegociable.

Dormir

A partir del mes de octubre, con 5 meses (de edad cronológica), empezó a alargar las noches, casi hacía 8 horas del tirón. Sin embargo, igual que por las noches se dormía solito en su cuna y aguantaba varias horas, durante el día hacía lo que yo llamo «microsiestas«, siestas de 20-30 minutos. Además, estas microsiestas llegaban en cualquier momento, de repente le entraba el sueño y no había nada que le despertase.

Lo que más nos ha costado (y aún nos cuesta) es que duerma las siestas después de comer. Pero siestas en condiciones (como diría mi padre, de pijama y orinal), no microsiestas. Igual que por las noches, le dejamos en su cuna y él solito se duerme (sí, lo sé, somos unos afortunados), al mediodía, después de comer, nos está costando mucho que adquiera esa rutina. No lo voy a decir muy alto, por si se gafa, pero ya lleva unos días que sí duerme la siesta. Aguanta una horita y media, más o menos. Pero a eso de las 19:30 se echa otra microsiesta, si bien es verdad que no impide que a su hora esté en su cunita dormido.

Creo que el hecho de que el pequeño duerma tan bien por la noche, es la rutina previa que hacemos desde que llegó a casa. A las 8 de la tarde, empezamos con los baños, y mientras papá le da crema y le viste, yo me encargo de prepararle el biberón. A las 20:30 como muy tarde está tomando el bibe, y 10 minutos más tarde en su cuna. Como curiosidad diré que «adopta la postura» para dormirse, es decir, se pone de lado.

Por cierto, nunca le despertamos, ni por la mañana ni a la hora de la siesta. Por eso, el desayuno no tiene una hora fija. Cuando se dormía las microsiestas, a veces sí que intentábamos despertarlo porque pensábamos que igual luego no dormiría la siesta o le costaba más dormirse por la noche, pero pasado un tiempo hemos constatado que esto no es así.

Juegos

Evidentemente, como todos los bebés, el pequeño al principio le bastaba con mirar al infinito para entretenerse. Poco a poco, ha ido aprendiendo a jugar, al principio sólo se entretenía con un juguete y si tenía sonido, mejor. Ahora, va variando los juguetes, él mismo los elige. Para él, meterle en el parque es como ir al parque de atracciones. En el parque tiene todos los juguetes del mundo, porque lo hemos estado utilizando como «almacén» de los juguetes de su hermano, así que tiene pelotas, pompones, juguetes musicales, piezas de construcciones blanditas,… de todo, sólo cuando se cansa llora, para reclamar nuestra atención y que le saquemos de ahí.

El paseo

Salir de paseo es otra «obligación» que nos tenemos auto-impuesta. Además, solemos hacerlo más o menos a la misma hora y volvemos a casa también más o menos a la misma hora. Por supuesto, que a veces las circunstancias mandan y nos saltamos nuestros propios horarios, pero son las menos. Ni qué decir tiene que cuando alteramos estas rutinas, comen peor o les cuesta dormir más, por eso intentamos evitar que se den estas circunstancias extraordinarias.

Nuestro hijo mayor fue siempre más regular en los horarios que el pequeño. Además, es el campeón de las siestas. Creo que nos tenía mal acostumbrados.

Por supuesto, inculcar rutinas a un bebé no es nada fácil. Influyen muchos factores. Debo decir que nosotros somos bastante «germánicos» con los horarios y creo que eso ha beneficiado la introducción de rutinas. Crearle rutinas a un bebé, además, les da sensación de seguridad y les ayuda en su desarrollo, puesto que el niño al saber lo que viene él mismo quiere hacerlo.

Vosotros, ¿qué rutinas tenéis?

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hm puerta del sur
Bebé prematuro

Nuestra estancia en la UCIN del Hospital Universitario HM Puerta del Sur

Recientemente, se ha publicado que la UCI de neonatos del Hospital de La Paz (Madrid) tuvo que ser desalojada por una bacteria. En otro post, os conté lo que se siente cuando tienes a un bebé ingresado en una UCI Neonatal (UCIN). Con el post de hoy quiero contar cómo fue nuestra experiencia en la UCIN del Hospital Universitario HM Puerta del Sur.

Nosotros tuvimos una suerte inmensa. La UCIN en la que el pequeño gozó de todo tipo de cuidados es de las que tienen las puertas abiertas 24 horas. Es decir, los padres podíamos ir a ver a nuestros bebés cuando quisiéramos, excepto cuando pasaba el pediatra a revisarles y a la hora del baño. ¡Hasta por la noche se podía estar!. Nosotros, mientras yo estuve ingresada, aprovechamos todo el tiempo que podíamos e íbamos a verle.

¿Cómo es la vida en la UCIN?

Todos los días a las 12 pasaba el pediatra que iba hablando con todos los padres sobre los progresos diarios de sus bebés (si habían cogido peso o no, tratamientos aplicados si lo necesitaban, decisiones a tomar, siguientes pasos,…). Recuerdo esos momentos con cierta ansiedad, sobre todo las primeras semanas durante las que el pequeño luchó como un auténtico campeón. Superadas las dificultades, lo importante en nuestro caso era que fuese cogiendo peso. Cuanto antes llegase al peso deseado, antes nos podríamos ir a casa, así que celebrábamos cada gramo como una pequeña victoria, un paso más hacia la casilla de salida.

En la UCIN, había siempre dos enfermeras y una auxiliar, que nos atendían a bebés y padres con mucho cariño. Ellas eran las encargadas de sacar a los bebés de la incubadora para que pudiésemos hacer el «canguro», nos daban consejos a las mamás a la hora de poner al pecho a los bebés, les daban de comer cuando nosotros no estábamos, les consolaban el llanto,… El personal de la UCIN llegó a ser tan cercano que nos dirigíamos a ellos por sus nombres, como si fuesen de la familia.

Etiqueta de Pablo en la incubadora

Otro detalle que me llamó la atención fue que cada bebé estaba identificado con una etiqueta con un personaje de dibujos animados. Pequeños detalles que ayudan a sobrellevar el hecho de que tu bebé está ingresado y no contigo en casa.

Además de las puertas abiertas para los padres, tenían un horario de visitas para otros familiares 3 días a la semana, solo eran 15 minutos y no podían tocar a los bebés y los bebés que estaban en incubadoras permanecían dentro durante el horario de visitas. Para nosotros, que el pequeño estuvo tantos días ingresado, fue la manera en que los abuelos y los tíos pudiesen conocer al pequeño. El hermano mayor tuvo que esperar algo más a conocer a su hermanito, puesto que el acceso a la UCIN no está permitido a los menores de 15 años.

También tenían normas que había que cumplir, por el bien de nuestros bebés. Cada vez que entrábamos debíamos lavarnos bien las manos. Para ello había a nuestra disposición una fuente de agua caliente, jabón desinfectante y toallitas para secarnos.

Vista de la UCIN
Imagen cedida por HM Hospitales

En resumen, una buena experiencia, pero que esperamos no tener que volver a visitar salvo para alguna visita de cortesía 😉 Aprovechamos para agradecer a todo el personal de la UCIN del Hospital Universitario HM Puerta del Sur el cuidado y atenciones que tuvieron con nuestro pequeño.

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