Consuegra
Planes con niños

Planes con niños: Visita a Consuegra (Toledo)

Hace unos fines de semana, aprovechando que aún hacía buen tiempo y que no hacía mucho frío, decidimos darnos una vuelta por Consuegra (Toledo).

¿Dónde está Consuegra?

Consuegra está a unos 70 km. de la ciudad de Toledo. Llegar hasta allí es muy cómodo, puesto que tiene autovía desde Toledo y se tarda unos 40 minutos. Desde Madrid está a unos 130 km, así que por carretera, siendo todo autovía, se tarda una hora y media, tal vez algo más. Lo cual hace que el trayecto con niños no se haga excesivamente largo.

¿Qué ver en Consuegra?

Consuegra es famosa por sus molinos pero tiene mucho más: el castillo, la plaza del Ayuntamiento, un alfar,…

El castillo

Actualmente está en semirruina y en algún momento ha estado cerrado por mantenimiento. Está junto a los molinos, con lo cual hace falta desplazarse muy lejos. Es visitable (pagando entrada), pero si vais con niños, tened en cuenta que no es accesible con carrito (Yo, por lo menos, no he visto una entrada adicional).

Los molinos

Yo creo que es la imagen más típica que tenemos de los molinos de viento tradicionales. Están asentados sobre el cerro Calderico y hay un total de 12 de los 13 que existieron en su momento. Cada molino tiene un nombre: Bolero, donde se encuentra la oficina de turismo y se conserva el moledero de trigo; MambrinoSancho, que conserva la maquinaria del siglo XVI y se usa en la Fiesta del Azafrán (a finales de octubre); Mochilas; Vista AlegreCardeño; AlcancíaChispasCaballero del Verde Gabán, que cuenta con numerosas versiones de El Quijote; RucioEspartero y Clavileño. En uno de los molinos, hay un restaurante.

Los molinos de Consuegra (Toledo)

El pueblo

Lo más típico del pueblo es su plaza. Si os gusta el mazapán no dejéis de pasar por la pastelería Peces. Tiene un mazapán artesanal riquísimo, pero si elegís la época navideña para visitar Consuegra, os tendréis que armar de paciencia, porque la cola puede llegar hasta la calle.

Datos prácticos

Yo aconsejaría subir a visitar los molinos y el castillo en coche, sobre todo, si vais con niños pequeños. La subida es un poco empinada y aunque no es muy larga se puede hacer costosa. El aparcamiento en donde están situados los molinos es pequeño, así que igual hay que esperar a que alguien salga con su coche para poder meter el nuestro.

Hay que tener en cuenta la no accesibilidad de los molinos por dentro. Antes no se pensaba en estas cosas y ahora no hay espacio para acondicionar los molinos por dentro para permitir el acceso de las personas con movilidad reducida.

Para más información: www.consuegra.es

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setas
Planes con niños

Planes con niños: Nos vamos a coger setas

Cuando llega el otoño, a mi marido le entra el gusanillo de ir a coger setas. Para él es como un ritual, que nos ha ido inculcando a los niños y a mi. Debo confesar que a mi también me gusta ir a coger setas. Al principio, me cuesta un poco, pero a partir de que veo la primera las demás parecen que estén iluminadas con luces de neón. Mi marido conoce bien los níscalos y es quien me ha enseñado a buscarlos, y ahora enseña a los niños.

¿Qué hay llevar para coger setas?

Para coger níscalos, o cualquier otra seta, es importante ir bien preparado. Hay que llevar una cesta. ¿Por qué una cesta y no una bolsa? Con la cesta, nos aseguramos que las esporas de las setas caigan de nuevo al terreno y así al año que viene pueda volver a haber setas, si el agua y la temperatura acompañan. Si llevamos una bolsa, esto no sería posible y podría llevar a la extinción de la seta. Además, es necesario llevar una navaja para cortar la seta. Los níscalos no se pueden arrancar de raíz, se cortan por el tallo.

Nos vamos de setas

Y, por supuesto, un buen calzado y ropa cómoda. Piensa que vas a estar paseando por un pinar, con sus piedras, sus ramas caídas, sus huecos en el suelo,… Si vas con niños, piensa también en su comodidad. Yo les visto con un chándal y calzado deportivo.

¿Dónde vamos a por níscalos?

Los níscalos y otras setas viven en perfecta armonía con los pinos. Así que hay que buscar un buen pinar. Los pinares «urbanos», esto es los que están en nuestros parques o próximos a las ciudades, no valen para buscar setas. Las agujas de los pinos son el abono perfecto para los níscalos y hasta les sirve de camuflaje. Es habitual encontrar los níscalos en grupos, con lo cual de una vez puedes cortar tres o cuatro.

En Castilla La Mancha, hay varios sitios para poder ir a buscar níscalos, como por ejemplo, por la zona de los Montes de Toledo o los pueblos de la arquitectura negra de Guadalajara.

Desde hace cuatro años, hemos ido incorporando nuevos «excursionistas» a esta salida anual. La primera vez que fuimos con niños, el mayor tenía 4 meses y le llevamos en una mochila. Este año, aquel bebé ya fue capaz de distinguir sus primeros níscalos al grito de «Aquí hay otra seta naranja» además fue el encargado de llevar la cesta que ya pasado un tiempo le pesaba.

En esta ocasión, íbamos con pocas expectativas. Por nuestra experiencia de años anteriores, sabemos que entre semana van grupos a recoger níscalos para luego venderlos y los fines de semana nos juntamos todos los «seteros» urbanitas. Además, nosotros habíamos salido un poco tarde de casa y es un viaje de un par de horas, así que suponíamos que no nos quedaría ni un níscalo chiquitito que llevarnos, pero tuvimos suerte y volvimos con unos 3 kilos.

A la hora de coger níscalos, o cualquier otra seta, la ley solo permite llevarse 5 kilos por persona. Si te pilla la Guarcia Civil con más puede ponerte una multa.

Teniendo en cuenta que el viaje desde casa hasta donde recogemos las setas es de unas dos horas, no se puede ir y volver en una mañana, así que hay que preparar comida o pensar en comer por la zona. En esta ocasión, hemos optado por el picnic. Llevamos tortilla de patata, empanada de atún casera y unos sandwiches. De postre, fruta. Para el viaje de vuelta, les llevé unos gusanitos.

Esta vez optamos por un sandwich, pero hace 3 años optamos por comer en un pueblo de la zona: Cogolludo y de paso hicimos algo de turismo por la zona.

Al llegar a casa, mi marido se encargó de limpiar y sanear los níscalos y los dejó listos para cocinarlos. Al día siguiente, buscó alguna recetilla por internet y se puso manos a la obra, con la inestimable colaboración del mayor.

Según mi hijo mayor, estas pequeñas setas verdes (que no sabemos qué son y ni las tocamos, por si acaso) son donde viven los gnomos.

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Viajar con niños

Viajar con niños: Los Arribes del Duero

Dicen que los mejores planes son los que se improvisan. Y eso es precisamente lo que nos pasó hace unos meses. Llevábamos tiempo diciendo de irnos el puente de diciembre a algún sitio, pero no terminábamos de decidirnos, que si al norte no porque puede llover, que tampoco queremos ir muy lejos, que si la playa no se disfruta igual,… total que lo fuimos dejando, dejando y al final decidimos que nos quedábamos en casa.

Hasta que el lunes de esa semana (el puente empezaba un miércoles), recibo un mensaje de Whatsapp de mi marido: «Estaba pensando que podíamos ir a los arribes del Duero» y la idea me encantó. Así que nos pusimos manos a la obra, sobre todo, con el tema del alojamiento, que al ser puente iba a ser complicado. Yo no conocía la zona, así que con una ventana abierta con Google Maps y en otra un buscador de alojamientos, fuimos afinando la búsqueda.

Con el alojamiento resuelto, teníamos que pensar en la logística. En el alojamiento nos ponían cuna para el pequeño, así que una cosa menos. Íbamos para un par de días, pero siendo casi invierno, tenía que pensar en la ropa de los niños. Os recuerdo este post sobre mis listas. 

Cogimos el alojamiento en Fermoselle (Zamora). Visto en el mapa, está en el centro del Parque Natural de los Arribes del Duero, a tan solo unos kilómetros de la frontera con Portugal, donde se juntan el Tormes y el Duero.

¿Cómo llegar a los Arribes?

Nosotros, que vamos desde el centro de la Península, fuimos hasta Salamanca, pasamos por Villarmayor, donde hay una doble opción: ir hasta Vitigudino y luego subir hasta Fermoselle o ir hacia Ledesma y desde ahí ir hacia Fermoselle, esta fue nuestra opción y la verdad creo que acertamos. La carretera pasa por la presa de Almendra, que impresiona, es la más alta de España y uno de los embalses más extensos, pero con la sequía que había entonces daba pena verlo.

¿Qué ver en los Arribes?

El viaje lo hicimos por la mañana, así que por la tarde aprovechamos para ver el pueblo, puesto que nuestro alojamiento estaba en Fermoselle: el castillo, el arco, sus calles estrechas, el centro de interpretación del Parque Natural, las bodegas,…

Nuestro alojamiento estaba justo en la plaza del pueblo y como fuimos en el puente de la Constitución ya lo estaban preparando para la Navidad, estaban montando un belén en los soportales y había un abeto en medio de la plaza, que hacía la funciones de rotonda.

Del castillo, no queda mucho. Se intuye el patio de armas y la torre del homenaje. Lo cuida un señor del pueblo que solo pide la voluntad por entrar a verlo. Lo mejor del castillo son las vistas, que para nosotros fueron una primera aproximación a los arribes del Duero. El castillo hace muchos años fue discoteca y también quedan restos de lo que fue.

Arribes del Duero
Vistas desde el castillo de Fermoselle

Subiendo desde la plaza hacia la iglesia de Santa Colomba, como curiosidad, hay un arco con corredor cubierto. Otro elemento típico del pueblo son sus calles estrechas y empinadas. De hecho, es considerado como uno de los pueblos más bonitos de Castilla y León.

Arribes del Duero

En Fermoselle, está el Centro de Interpretación del Parque de los Arribes del Duero. La visita dura en torno a una hora, aunque nosotros no lo hicimos, porque al ir con dos niños pequeños era más que probable que no aguantasen toda la visita. Además, hay que tener en cuenta que en diciembre los días son más cortos y queríamos aprovechar la luz del sol para visitar los alrededores del pueblo.

Rutas por Fermoselle

Otro atractivo del pueblo son las rutas senderistas de los alrededores. Nosotros, hasta donde pudimos fuimos en coche y el resto a pie. En concreto, nos centramos en dos rutas: la de las escaleras y la de las dos aguas.

La ruta de las escaleras es la más próxima al pueblo. Sale desde el mismo pueblo, en dirección a Portugal, y no es muy larga. La ruta de las dos aguas la hicimos en coche. Realmente es llegar hasta la frontera con Portugal, donde se juntan el río Tormes y el río Duero. El punto donde se cruza a Portugal es el propio embalse de Bemposta, en Portugal.

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Embalse de Bemposta (Portugal)

Aldeadávila

Al día siguiente, dudamos si ir hacia el norte, hacia Miranda do Douro o hacia el sur, hacia Aldeadávila, otro de los puntos neurálgicos de los Arribes del Duero. Al final, optamos ir hacia Aldeadávila, puesto que al final del día volveríamos a casa.

El gran atractivo de Aldeadávila es su presa, sin ninguna duda. Las vistas son impresionantes, el salto da vértigo, a un lado estás en España y la orilla de enfrente es Portugal. Es la obra de ingeniería hidroeléctrica más importante de España a nivel de potencia instalada y producción de electricidad. Como curiosidad, en este punto, la cobertura del móvil saltaba de una operadora española a otra portuguesa.

Salto de Aldeadávila

Para ver bien esta zona desde arriba, hay que ir hasta el Picón de Felipe o el mirador del cura. Cuenta la leyenda que Felipe estaba enamorado de una muchacha portuguesa, como el cañón que separa ambas orillas no le permitía ver a su amada, terminó suicidándose.

Para explorar la zona desde abajo, lo mejor es un crucerito por el río Duero. Desde Aldeadávila salen varios barquitos que hacen el recorrido desde el pueblo hasta el salto.

No puedo dejar de mencionar la gastronomía del lugar. Para mí, lo mejor fue el embutido, pero la verdad es que comimos muy bien en todos los sitios.

Ventajas de viajar en diciembre

Hay menos gente en todas partes, no tienes que esperar a que te den mesa en un restaurante, no das vueltas para poder encontrar sitio para dejar el coche, ni esperas a tener el mejor hueco en el mirador para conseguir la foto más espectacular.

A pesar de ser diciembre, nos hizo muy buen tiempo, ya lo veis en las fotos.

Desventajas de viajar en diciembre

Yo diría que, sobre todo, la falta de luz solar. A las 6 de la tarde es de noche y a ver qué haces con dos niños (de 1 y 3 años) hasta la hora de la cena. Otro «problemilla» fue que se usa mucho el coche y claro al ser diciembre, había que estarles poniendo y quitando el abrigo cada vez que subíamos y bajábamos del coche. Ellos y nosotros, claro.

Como fue una escapada breve, se nos quedaron muchas cosas en el tintero. Así tenemos excusa para volver.

¿Conocéis la zona de los Arribes del Duero?

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Las Barrancas de Burujón
Planes con niños

Planes con niños: de excursión a las Barrancas de Burujón (Toledo)

Hace un mes, aprovechando que el tiempo aún permite hacer salidas al campo, nos fuimos a visitar un paraje cercano a nuestro lugar de residencia, las Barrancas de Burujón. Es un sitio que ya tenía ganas de visitar, porque yo estudiaba el grado de Historia por la UNED y en la asignatura de Geografía tuvimos que hacer una práctica sobre unos territorios. Mi marido reconoció rápido el enclave y dijimos de ir para verlo in situ. De aquello han pasado tres años.

Realmente, por estas fechas deberíamos estar yendo a buscar setas, pero la escasez de lluvias ha cambiado nuestros planes.

¿Qué son las barrancas?

Se formaron por la acción del agua y el viento durante 25 millones de años. Son de terreno arcilloso, de color rojizo, fácilmente erosionables por el agua y el viento. TIenen una longitud como de un kilómetro y de altura, unos 120 metros, siendo su pico más alto el Pico del Cambrón.

Las barrancas hacen como una «C» y a sus pies está el Embalse de Castrejón, que cuando tiene agua, el paraje es impresionante.

¿Cómo llegar?

Las Barrancas se encuentran a unos 30 km. de la ciudad de Toledo, en el término municipal de Burujón (Toledo). La carretera es la que une Toledo con la Puebla de Montalbán. El desvío está bien indicado, no tiene pérdida.

Una vez allí, llegas a un pequeño parking con una caseta, que hace las veces de bar y de oficina de turismo. Cogimos un folleto y nos pusimos a andar.

La ruta

Hay tres rutas posibles, la más larga de unos 14 km y la más corta de algo más de 4 km. Evidentemente, nosotros con los niños optamos por la corta. Lo bueno de estas rutas es que son todas circulares y te permiten llegar al punto de partida sin repetir recorrido.

Mapa de las Barrancas
Dibujo con las rutas de Las Barrancas
Señal de los senderos en las Barrancas
Ante la encrucijada del camino

La ruta en sí es fácil, el camino es casi todo llano con alguna suave cuesta. Eso sí, pedregoso, lo que no impide que se pueda llevar una silla de paseo, de hecho vimos varias. La senda es recomendable hacerla andando, disfrutando del paisaje, de los olivares cercanos,… Es posible llegar en coche hasta los miradores, si bien recomiendan que esa opción quede reservada a las personas con discapacidad.

Y, por fin, tras un ratillo andando que no se hace pesado, llegamos hasta el primer mirador, a partir de ahí la vista se te pierde en el horizonte. A la izquierda te encuentras los impresionantes cortados, creados por la naturaleza a golpe de agua y viento. Abajo, el pantano de Castrejón, que dada la falta de lluvia, daba pena verlo.

El pico más alto de las Barrancas, el del Cambrón
El pico más alto, el del Cambrón
El embalse de Castrejón, junto a las Barrancas, al mínimo.
El embalse de Castrejón, al mínimo

Hay diferentes miradores y las vistas impresionan desde todas ellas. También hay una zona de picnic, para descansar o tomar algo.

Calculo que en completar la visita, teniendo en cuenta que íbamos con niños y sin prisa, serían un par de horas.

Una recomendación final: los miradores sí que tienen barandillas, pero los caminitos que unen los miradores no, y están al borde de los cortados, con lo cual hay que ir muy vigilante de los niños, para evitar accidentes.

Como curiosidad, este paraje natural ha sido escenario de varios rodajes de anuncios (Coca-cola) y de series de televisión y hasta de alguna película.

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