Bebé prematuro

Revisión de los dos años

El pequeño, al ser prematuro, se lleva una doble revisión al cumplir los 2 años: una en neonatos y otra con su pediatra de la Seguridad Social. El pequeño no cumple años hasta finales del mes de junio, pero por cuestiones de agenda (de los médicos y nuestra) la revisión está separada por 3 semanas de diferencia.

La visita a neonatos.

Estuvimos en junio, 10 días antes de que el pequeño cumpliese los 2 años. Creo que ya os he contado en alguna ocasión que el pequeño es ver una bata blanca y cambiarle la cara. Primero se pone muy serio, nos mira como buscando respuesta a sus preguntas (¿dónde me habéis traído?¿qué me van a hacer?) y cuando ya intuye por dónde van los tiros, se pone a llorar.

No le gusta nada ni que le pesen ni que le tallen y claro, a partir de ahí, ya todo lo demás es un drama. Se empieza a tranquilizar cuando ve que le vestimos. Al tener ya los 2 años, ya no se le mide la cabeza. Curiosamente, la medida de la cabeza siempre ha estado en percentiles, mientras que con el peso y la altura nos ha costado una barbaridad entrar en la tabla de percentiles.

La revisión la ha pasado con nota. Aunque a nosotros no deja de llamarnos la atención el poco peso que coge para lo que come. En este punto quiero dejar claro un punto: el niño come que devora, le gusta todo, todo le va bien, come tanto sólido como hecho puré, prefiere comer solo a que se lo demos,… sin embargo, para lo que come, no le luce. Aunque según la curva de percentiles, el niño va creciendo bien y exponecialmente, no deja de sorprendernos su peso… Cuando le coges en brazos, te sale llamarle «gordo», sin embargo, luego la báscula no refleja esas «gorduras». En cualquier caso, podemos estar tranquilos en cuanto al tema del peso. El niño come bien y va poniendo gramitos a su cuerpecillo. No hay signos de alarma.

En cuanto a la talla, sin problemas, ya va por el percentil 10 en su edad, con lo cual no está nada mal. Yo lo noto por los pantalones, algunos ya le quedan pesqueros, menos mal que ahora en verano van en pantalón corto.

En lo que se refiere a temas de motricidad, fina y gruesa, va estupendamente. Hace la pinza sin problemas y corre que se las pela, sobre todo, si es para salir a la calle. Sobre el lenguaje, cada día va diciendo más palabras y a mi no deja de sorprenderme que diga palabras sencillas como «hola», «mamá» o «papá» y palabras que yo entiendo son complejas para su edad, como «calón (escalón) o «tren» o «tractor», pronunciando perfectamente la «r». Cada día va diciendo más palabras sueltas y entiende perfectamente lo que le decimos, cuando le pedimos algo o le regañamos.

Nos dijeron que no hacía falta que volviésemos hasta los tres años.

La revisión en la Seguridad Social.

Al ser tres semanas después que la de neonatos, nos llevamos pocas sorpresas, de peso y talla había aumentado algo. En esta ocasión, no tocaban vacunas.

Lo que sí me dejó a mi bastante descuadrada es que nos dijeron, tanto la pediatra como la enfermera, que ya podíamos empezar con la operación pañal del pequeño. A mi personalmente, me pilló con el pie cambiado. Yo no tenía en mente empezar la operación pañal del pequeño este verano. Con el mayor la operación pañal, la empezamos la primavera de antes de empezar el cole (hace ahora algo más de un año), con lo cual no era mi intención empezar con el pequeño. Tengo que meditarlo, porque a  un mes de dar a luz a Bichito III, no estoy yo muy en forma para ir persiguiendo al pequeño. Pero como la operación pañal da para un post por si solo ya os iré contando nuestros avances en este sentido más adelante.

En la Seguridad Social, no toca revisión hasta los 4 años, así que si no pasa nada no veremos a la pediatra en una temporada.

¿Qué tal han ido las revisiones de los 2 años de vuestros peques? ¿Os habéis llevado alguna sorpresa?

En estos enlaces, os cuento cómo nos ha ido en revisiones anteriores:

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Bebé prematuro

Hoy hace un año

Hoy hace un año me dieron la baja por riesgo en el embarazo. Tenía pensado otro post para publicar hoy, pero las fechas son las que son.

Yo siempre creí que el riesgo en el embarazo eran cosas mucho más graves: un desprendimiento de placenta, un riesgo de aborto, pero son circunstancias que siempre piensas que les pasa a los demás y que a ti estas cosas no te pueden pasar. Hasta que pasan.

En la ecografía de la semana 20 todo iba perfecto, las medidas, el peso, tenía todos sus órganos. Recuerdo llegar a casa y comparar la ecografía del pequeño con la del mayor. La fecha prevista de parto era para 4 días después de la fecha de cumpleaños de nuestro hijo mayor, con lo cual las medidas serían más o menos. Recuerdo que al comparar ambas ecos, donde uno era más largo, el otro era algo más pequeño y el peso era más o menos. Esto no son ciencias exactas, así que yo no tenía motivos para pensar que las cosas podían salir de manera diferente.

Tras realizarme la ecografía, mi ginecólogo me dijo que me quería ver en 5 semanas. Yo en ese momento no le di importancia, sólo pensé que iba a estar muy controlada, lo cual no me parecía mal. Pero ahora sospecho que el médico en ese momento vio algo que quería seguir cerca, para confirmar o descartar.

Recuerdo perfectamente la fecha, porque en Madrid era festivo, pero donde vivimos no. Así que aunque era el día de San Isidro, teníamos cita. Empezábamos en la semana 25. Tras la oportuna revisión, me dijo que el pequeño tenía poco peso. El motivo podía deberse a varios factores: el estrés propio de la madre (no es lo mismo estar embarazada del primero, que tener a otro niño de 20 meses que atender), el trabajo (madrugar, el estrés propio de trabajo, el traslado en transporte público,…) o la propia constitución del bebé (hay niños más pequeños, más delgados,…)

Me recomendó 2 semanas de baja, con reposo relativo y que tomase adiro. El adiro, por si no lo sabéis, es parecido a la aspirina y evita la formación de coágulos, sin embargo, en pequeñas dosis ayuda a la placenta en su trabajo de enviar alimento al bebé. De hecho, ante mi cara de sorpresa me dijo que, junto con el ácido fólico, el adiro se receta a muchas embarazadas. Además, debía de seguir tomando mis vitaminas.

Hoy hace un año

Yo, esas dos semanas, fui una paciente modelo. Afortunadamente, tenía una persona que me ayudaba con el mayor y con las tareas de la casa, así que yo por las mañanas podía dedicarme a marmotear (de hecho, dormía dos o tres horas) y por las tardes, mi marido se encargaba del peque. Yo no cogía ningún peso y el mayor esfuerzo era ir de paseo hasta el parque, sentarme en un banco y volver del paseo.

Ni qué decir tiene que ya no volví a trabajar. Las circunstancias no mejoraron, más bien se diría que el crecimiento del pequeño se estancó. Seguí guardando reposo y yendo cada 2 semanas al ginecólogo. Hasta que la semana 31 todo se precipitó. Ya os conté la llegada del pequeño en estos dos posts:

Y aunque ha pasado un año, lo recuerdo como si fuese hoy mismo.

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Bebé prematuro

Anécdota en la Seguridad Social

El pequeño lleva varios días con tos. Durante el día no es que tosa mucho, pero por las noches… ay! ¡Las noches! ¿Qué tendrán las noches? Así que he decidido pedir cita en el pediatra a ver si conseguimos salir de esta racha (la segunda en menos de una semana). Lo que me ha hecho recordar la primera vez que fuimos al pediatra de la Seguridad Social, con motivo de la revisión de los 4 meses del pequeño. Echando la vista atrás, lo puedo calificar como anécdota.

Era la primera vez que íbamos al pediatra por la sanidad pública, y yo no sabía que, para las revisiones rutinarias, había que pedir cita con la enfermera primero y luego se pasa al pediatra. El caso es que yo sólo pedí cita con la pediatra. Le conté mi vida y la del pequeño, y después de hacer todo el informe me suelta que ese día no me lo pueden pesar, tallar ni vacunar porque yo no había pedido cita con la enfermera. La pediatra lo auscultó y demás, pero para la revisión completa, me tenía que dar cita la enfermera, lo que implicaba volver otro día.

Así que con un «el niño está estupendo, que Dios te lo bendiga» nos despachó. Me tocó volver 4 días después para la vacuna, el peso y la talla. Yo, que soy una madre preguntona (llevo las preguntas y dudas anotadas en el móvil para que no se me olvide nada), me quedé sin habla. No daba crédito. Salí con ganas de poner una reclamación. No lo hice, porque me sé la respuesta. Son sus protocolos, es su forma de hacer las cosas, es lo que hay.

Salí con la cabeza en ebullición, pensando que tan mal no estaba la sanidad pública, cuando pueden permitirse el lujo de volverte a citar 4 días después. Digo yo que podían haber hecho un hueco y revisar al niño en condiciones, si total, ya llevaba la mitad de la revisión hecha.

Ahora queda en una mera anécdota y así lo cuento, pero en su momento salí del centro de salud muy frustrada.

¿Os ha pasado algo así alguna vez?

Anécdota
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Bebé prematuro

Revisión de los 6 meses

Con el nuevo año, llega la revisión de los 6 meses. Cada vez que vamos a revisión siento que me estoy examinando: ¿habrá crecido? ¿Habrá cogido suficiente peso? Todo son dudas,… De hecho, las llevo apuntadas en el móvil para que no se me quede nada en el tintero, que, aunque no seamos primerizos como padres, sí que lo somos de un bebé prematuro y no hay que olvidar que el desarrollo de los bebés prematuros es diferente.

En neonatos, nos dijeron que ya podíamos empezar con la alimentación complementaria: los cereales sin gluten y la fruta. Además, hoy nos han dicho que podemos empezar con la verdura dentro de un mes.

Por supuesto, la base de la alimentación del pequeño sigue siendo leche. Hace un mes que dejamos la lactancia materna. El pequeño parecía que se quedaba con hambre después de darle el pecho y terminaba dándole un biberón), como ya os conté aquí.

Además, han tocado vacunas. Tres pinchazos que se ha llevado el pobre. Yo creía que lo iba a llevar estoicamente porque tras el primer pinchazo no ha llorado pero a los pocos segundos ha roto a llorar y ya no ha parado hasta el final de la revisión. Ya hasta los 12 meses no nos vuelve a tocar vacunas.

En cuanto al peso y la talla, seguimos fuera de las tablas de percentiles, el pequeño lleva su propia curva. Pero como va cogiendo peso y va creciendo no nos preocupamos 🙂 Como sabéis, el tema de los percentiles no nos debe preocupar si el crecimiento del niño (tanto si es prematuro como si no) es exponencial. Realmente, los percentiles sirven para evaluar que el crecimiento del niño no se estanca. No para que vayamos comparando con los percentiles de los otros niños del parque o de la escuela infantil.

Lo mejor, para mí, llega cuando al final de la revisión de los 6 meses me dicen: «yo le veo muy bien», entonces pienso que he pasado el «examen de madre» con nota. 🙂

revisión 6 meses
La importancia de la atención temprana en los bebés prematuros
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