Cuando estoy contento
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Hoy leemos: Cuando estoy contento

De nuevo, la editorial SM nos ha hecho llegar un cuento para los peques de la casa: «Cuando estoy contento» con el que ampliamos nuestra pequeña biblioteca.

«Cuando estoy contento»

Es un cuento dirigido a los pequeños de la casa. De hecho, está dirigido a niños y niñas de 0 a 2 años, pero en casa ha triunfado entre los tres (de 6, 4 y 2 años), porque ¿a quién no le gusta estar contento?

Evidentemente, como el cuento está dirigido a niños tan pequeños son los padres los que leemos el libro y vamos dirigiendo las actividades. Es decir, no es un cuento al uso.

A medida que se va leyendo el libro, se van presentando unos personajes que hacen cosas que les gustan, como disfrazarse, dibujar, bailar o cantar. Después propone a los niños «lectores» que digan cuáles son las cosas que les ponen contentos o que hagan actividades que les hagan ser felices.

Me parece un libro muy bueno para compartir el momento del cuento con los niños. Además, nos sirve a los mayores para conocerles un poco más y descubrir como cosas tan «pequeñas» les hace felices, como

Al final del libro, hay una pequeña reseña de un experta en primera infancia y coach emocional, la Dra. Janet Rose, que da varios «tips» para ayudar a nuestros hijos a estar contentos:

  • Hablar sobre la felicidad
  • Estar contento
  • La felicidad es salud.
  • Compartir la alegría.
  • Pensar en positivo.

Ficha técnica

  • Autores: Varios
  • Ilustraciones: Marie Paruit
  • Un libro interactivo con partes móviles y explicaciones para hablar con los niños sobre la felicidad
  • Titulo original: When I am happy
  • Número de páginas: 10
  • Código ISBN: 9788413185484
  • Formato: Papel
  • Encuadernación:  Cartoné
Cuando estoy contento

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Gripe
Bebé prematuro

La vacuna de la gripe y los niños prematuros

Llega el otoño y con él, los resfriados y las temidas gripes. Porque en esta casa, el mediano empieza con los mocos a la vez que el curso y deja de tener mocos en el mes de junio, con las vacaciones.

Para mí, la vacuna de la gripe siempre me había parecido cosa de personas mayores, porque veía a mis abuelos que se la ponían. Hasta que llegó mi bebé prematuro. Que entonces todas las enfermedades por banales que te parezcan se multiplican por 1.000. Un ejemplo sencillo, mientras que a mis otros dos hijos basta con sonarles los mocos, al mediano hay que hacerle lavados nasales. Pues sí, con 4 años seguimos con lavados nasales. Lo pasamos mal todos, él que lo sufre y nosotros que tenemos que placarle para que se deje.

Nuestros antecedentes

El mediano, al ser prematuro, en su primer año de vida ya le tocó pasar por la vacunación del virus respiratorio sincitial. En el post sobre este bronquiolitis tenéis más información.

En su segundo año, casi vuelve a tener que pasar por este proceso, pero al final no nos llamaron para entrar en el tratamiento, así que pasamos a vacunarle de la gripe. Desde entonces, le hemos vacunado anualmente.

Debo decir que las dos primeras veces que le vacunamos de la gripe, los convivientes, es decir, su hermano mayor y sus padres, también nos tuvimos que vacunar de la gripe. El año pasado ya no nos dijeron nada de vacunarnos los convivientes, así que le vacunamos a él solo.

¿Para qué sirve la vacuna de la gripe?

Como todas las vacunas, protege frente al virus. Pero no es infalibe. Esto es, si te has vacunado y «pillas» una gripe, la gripe la tendrás que pasar igual, pero los síntomas son mas leves.

Además, este escudo de la vacuna de la gripe es temporal, por eso es necesario vacunarse contra la gripe todos los años, porque el virus va mutando.

¿Quién tiene que vacunarse de la gripe?

Hay múltiples factores por los que una persona tiene que vacunarse de la gripe, pero el grupo de riesgo que nos interesa es este:

Menores de entre 6 meses y 2 años de edad con antecedentes de prematuridad antes de las 32 semanas de gestación. 

Evidentemente, hay muchas más personas a las que se les recomienda vacunarse de la gripe y que yendo a su centro de salud se les vacunará.

Por otro lado, si una persona no es de riesgo, pero opta por vacunarse voluntariamente siempre podrá adquirir la vacuna en la farmacia (Creo que son unos 8-10 €) y que se la administren en centro privado.

¿Cuándo hay que vacunarse?

En cuanto empieza la campaña de gripe en cada Comunidad Autónoma. Suele ser entre los meses de octubre y noviembre. Sin embargo, este 2020 con el coronavirus campando a sus anchas por el mundo, han adelantado la campaña.

Ya sabéis que esto de las vacunas en cada Comunidad Autónoma lleva un calendario algo diferente, así que os recomiendo poneros en contacto con vuestro centro de salud para que os informen y, en su caso, os den cita.

Yo hablé el lunes con mi enfermera de pediatría y me dijo que llamase en 15 días, porque aún no habían abierto la agenda para citar a la gente para la vacuna de la gripe.

¿Cuál es la dosis recomendada?

Según mi experiencia, aunque ya sabéis que debéis contrastar la información con vuestro pediatra o enfermero/a, la primera vez que se vacuna al niño, se le administran dos dosis (0.5 ml) separadas por un mes. A partir del siguiente año, es una dosis anual. Siempre a partir de los 6 meses.

En este enlace, os dejo más información sobre la vacunación de la gripe para este año.

Vacuna contra la gripe

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un verano covid
Bebé prematuro

Un verano «covid»

Un verano covid equivale a un verano diferente. Muchos planes que teníamos en mente se han ido al traste o ha habido que cambiarlos, con lo que ello supone. Os cuento cómo ha cambiado nuestro verano.

Este verano llevaremos mascarillas, mantendremos distancias de seguridad y estaremos todo el día con el gel hidroalcóholico. Las medidas ya se están notando en las terrazas, las mesas están más separadas, el aforo es menor, los camareros se pasan media jornada limpiando y la otra media sirviendo mesas.

El crucero

Nuestro plan estrella era un crucero que íbamos a hacer los cinco por el Mediterráneo. Nuestros temores empezaron el mismo día que nos confinaron, ¿para finales de junio podríamos ir de crucero? Al principio, éramos optimistas. No cancelamos nada, ni el crucero, ni los billetes de tren para ir desde Madrid a Barcelona. Pero a medida que el estado de alarma se prolongaba, nuestros temores se volvieron sospechas, hasta que a principios de mayo la propia naviera nos confirmó lo que ya imaginábamos como más probable: se cancelaba el crucero. En este caso, al ser la propia naviera la que cancelaba, nos permitían mantener la reserva para hacer un crucero al año que viene o un bono para gastar en otro crucero. Hemos optado por retrasar el crucero al año que viene (si las circunstancias lo permiten)

En cuanto a los billetes de tren, los de ida los habíamos comprado con Renfe. Simplemente esperamos a que abriesen la compra para adquirir los billetes y listo. Además, íbamos en preferente que nos salía mejor que ir en turista (cosas de las promociones). En cambio, los de vuelta los habíamos comprado a través de avlo. Aquello fue la guerra. Los días que pusieron la promoción a 5€ nunca conseguimos entrar en la web o si lo conseguíamos ya no quedaban billetes. Así que optamos por esperar a comprar los billetes sin promoción (total, eran 10€/billete) y así hicimos. En este caso, fue Renfe quién ha decidido cancelar las operaciones de su tren low cost, así que nos devolvieron íntegramente el coste de los billetes. Los otros billetes, al anularlos nosotros, tuvieron un pequeño coste.

Una boda y una comunión

También teníamos una comunión en mayo y una boda en junio. Curiosamente, para la comunión había empezado a mirar algo de ropa para los niños justo antes del confinamiento. Sin embargo, pensé en esperar a que quedasen un par de semanas para la comunión para comprarles ropa, por aquello de que los niños crecen y no quería que la ropa nueva les quedase ya justa. Mi idea era comprarles un pantalón corto y camisa de manga corta, porque íbamos hacia el verano y el calor. Ahora tendré que pensar en otra cosa, porque la comunión se ha aplazado a finales de septiembre. Esto también se me va a hacer raro, puesto que las comuniones habitualmente son en mayo. Probablemente la iglesia tendrá aforo limitado.

La boda era a finales de junio y ahora es en agosto. Ha trastocado un poco nuestros planes vacacionales, pero es una de esas bodas a las que no puedes no ir. De hecho, pensábamos que por el tema del aforo (otra consecuencia del covid) no nos iban a invitar y qué sorpresa cuando hace un par de semanas recibimos la invitación formal.

De playa y montaña

Con los niños aún no nos planteamos viajes al extranjero. Aunque este verano Covid lo habríamos tenido complicado. Así que un verano más nos quedamos en la Península.

A la pregunta de si somos más de playa o de montaña, os diría que yo soy más de playa y mi marido más de montaña. Así que este año hemos elegido un destino que tiene ambas cosas: Asturias. Ya tenemos alojamiento y estamos mirando sitios para visitar. Tanto mi marido como yo ya conocemos bastante esa zona, así que nos lo tomaremos con calma que ya se sabe que con niños los planes siempre salen de otra manera.

Que no falte la piscina

Este verano covid la piscina va a ser un “must”, como dirían las influencers. A mediados de junio ya montamos una piscinita desmontable que tenemos. Es pequeña, pero para que los niños se den un remojón es perfecta. Además, nos ha venido de lujo, porque así el pequeño guerrero ha perdido el miedo y ahora nos pide piscina a todas horas.

También vamos a una piscina municipal, donde las medidas anti covid son parte de la rutina: desinfección de pies y manos; el césped está “parcelado”, limpieza constante de las escalerillas, baños y vestuarios. La entrada se hace por un sitio y la salida por el otro. Llevamos mascarilla hasta la entrada y nos la volvemos a poner a la salida (seguro que ya hay alguien ideando una mascarilla acuática, jeje). El aforo está limitado, así que a pesar de los calores no hemos tenido sensación de agobio o de no encontrar un hueco para plantar la toalla. Además, los socorristas están muy pendientes de que todas las medidas anticovid se cumplan.

Desde luego, este verano covid se nos va a quedar grabado a fuego en la memoria. Empezamos a desescalar con miedo, pero al covid hay que tenerle respeto, no miedo. El coronavirus ha venido para quedarse y tendremos que vivir con él, así que pasaremos un verano covid de lo más curioso, con cambios de planes o incluso la cancelación de otros.

Un verano covid: piscina

Y a vosotros, el coronavirus, ¿os ha hecho cambiar o anular vuestros planes veraniegos?

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Pantallas
Otros temas

Uso de pantallas y confinamiento

Hace unos días, escuchaba en las noticias que los adolescentes habían aumentado un 80% de media su exposición a pantallas de todo tipo desde que empezó el confinamiento. A mí, un 80% me parece una barbaridad, si pienso en mis hijos. Pero no, si son chavales que se tienen que pasar la mañana enganchados a un ordenador o una tablet porque es la única manera que tienen para seguir las clases.

Evidentemente, hay que diferenciar entre antes y después del confinamiento. En ningún caso y dadas las circunstancias, habría que criminalizar el uso de las pantallas. Otra cuestión es si a nuestros hijos les ponen demasiadas tareas o no, ese es otro debate.

Por pantallas entendemos todo: televisión, móvil, tablet, ordenador (Pc o portátil) o videoconsolas. El uso de pantallas ya era debate antes del confinamiento, si tiramos mucho de pantallas para entretener o para que no molesten. O porque se han convertido en parte de su día a día porque en el cole las utilicen.

En nuestro caso, evidentemente los niños también han aumentado su exposición a pantallas, es inevitable.

Antes del confinamiento

Antes del confinamiento, mis hijos eran de esos niños que veían poco a nada la tele. Son niños que llegan a casa desde el cole y se ponen a jugar. No tienen costumbre de ver la tele según llegan del cole y tampoco la piden.

Cuando sí ven un ratito la tele es después de cenar. Ese rato que queda entre que terminamos de cenar y llega su hora de ir a la cama. Hay veces que da tiempo a más y veces que menos. Incluso a veces prefieren tener más rato de cuento que ver tele.

Es posible que como mucho a lo largo del día, en circunstancias normales, vean una media hora de tele. No cuento lo que puedan ver en el cole, porque desconozco si ven o no y el tiempo que puedan usar pantallas. Los fines de semana, evidentemente, ven un rato más, aunque no creo que llegue a la hora.

Ya os digo que ellos mismos no piden la tele o la tablet. Son tres, tienen muchos juguetes y un buen espacio para jugar.

Durante el confinamiento

Cuando empezó el confinamiento, todos teníamos la idea de que iban a ser un par de semanas. Nosotros, también. Evidentemente, cambiamos las rutinas y con ciertas cosas, levantamos la mano, como por ejemplo, el uso de las pantallas.

Sí, ven más tiempo la tele. Después de comer y antes de la siesta, les ponemos un ratito los dibus. Normalmente, comen en el cole, así que este rato de habitual no lo tienen.

También tienen su ratito después de cenar, como antes, pero se lo alargamos un poco, porque también se van más tarde a acostar. A esto le sumamos que diariamente entre los miles de recursos que nos hacen llegar para hacer el confinamiento más llevadero, nos hemos juntado con una gran «videoteca» de cuentos por YouTube y todos los días ven un cuento.

Además, seguimos sumando, como parece ser que está previsto que los niños no vuelvan a las aulas hasta septiembre, en el cole de mis hijos han empezado a enviarnos tareas a través de una aplicación. Con lo cual, seguimos sumando minutos.

Yo misma, cuando les doy «clase de inglés», para reforzar lo que les he estado enseñando de vocabulario ese día, les pongo vídeos. Duran tres o cuatro minutos, pero todo suma.

El viernes pasado, por ejemplo, la profe del mayor les convocó a hacer un zoom para que se vean, porque llevaban más de un mes sin verse las caras. Le gustó la experiencia y seguro que repetirán.

Pantallas

Os hablo de niños que tienen 5, 3 y 1 año y medio, que han pasado de tener, como mucho, media hora diaria de tele/pantallas a tener una hora, sino más. Sin embargo, en el caso de niños más mayores, de cursos superiores, según tengo entendido se pasan la mañana pegados al ordenador escuchando a sus profes, es decir, de 9 a 14 pegados a la pantalla. ¿Cómo no va a aumentar el uso de las pantallas en un 80%?

En fin, de momento, y mientras dure el confinamiento, el incremento en el uso de pantallas creo que va a ser inevitable. Pero, me temo, que tras el confinamiento va a ser difícil volver a cifras bajas en el uso de pantallas entre niños y adolescentes.

¿Qué os parece? Vuestros hijos ¿son de los que se pasan el día pegado a una pantalla, por necesidad o por obligación?

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Viajar con niños: nos vamos de crucero.
Viajar con niños

Viajar con niños: nos vamos de crucero

Lo de ir de crucero con los niños es una idea que nos lleva rondando un tiempo y este año nos hemos animado.

A pesar de que aún faltan varios meses, si quieres ir de crucero a un determinado destino y en unas determinadas fechas, tienes que andar espabilado. Tan espabilados hemos estado que en octubre ya hemos reservado, con dificultades, para irnos en junio de 2020.

Digo con dificultades porque, por ejemplo, no hemos podido reservar un camarote familiar, esto es, un camarote con dos habitaciones. Los que quedaban ya se nos iban de presupuesto. Hemos tenido que reservar dos camarotes cuya situación no es perfecta, pero es la mejor de las opciones que nos ofrecían. Están uno enfrente del otro.

¿Por qué hemos elegido un crucero?

Tanto mi marido como yo ya hemos viajado en crucero. Nos parece una opción muy buena para hacer turismo. Ves diferentes ciudades, en algunos casos, un poco rápido, pero o bien te dejan el gusanillo para volver y visitarlas más tranquilamente, o bien decides que es un destino que no repetirás (por los motivos que sean).

Además, en mi opinión, los cruceros son una forma de viajar muy cómoda. Mientras visitas distintos destinos, que de otra manera no podrías visitar, llevas el hotel a cuestas, no te tienes que preocupar de traslados, ni comidas, ni nada. Lo tienes todo incluido.

En nuestro caso, además, viajaremos con los niños. Ir en un barco para ellos tiene mucho atractivo. Es una novedad y estamos seguros de que lo disfrutarán. Aunque el pequeño no se enterará de mucho, estamos seguros que los dos mayores no olvidarán la experiencia. A esto hay que añadir que la mayoría de las agencias de viaje te hacen ofertas para los niños y sólo suelen pagar las tasas y seguros.

¿Qué destino elegir?

Personalmente, en cuanto alguien me menciona un posible destino de vacaciones se me dispara la imaginación. Luego, la realidad (o el presupuesto) me devuelve a mi sitio y me centro. Yo he hecho cruceros por el Adriático e Islas Griegas, el Mar Báltico y Noruega. Mi marido también ha estado por el Adriático.

Viajar con niños: nos vamos de crucero.

En esta ocasión, vamos con los niños. Así que valoramos ciertos puntos, como por ejemplo la cercanía del puerto de embarque y de desembarque. Es decir, que no dependamos únicamente de tener que coger un vuelo. Por eso, empezamos mirando cruceros que tuviesen su punto de partida y de llegada en la península. (Barcelona, Valencia, Málaga). Con esta premisa, los destinos se nos reducían al Mediterráneo, evidentemente.

Otro punto importante son el número de noches que quieres estar fuera de casa. Porque hay oferta desde las 4-5 noches, hasta los 15 días, dependiendo del destino.

Ya con estos dos puntos claros, toca ir a la agencia de viajes a por el catálogo o bucear por internet para buscar qué ruta se adecua a tus intereses, los puertos en los que para, días de navegación, etc…

Con todo esto en mente y teniendo en cuenta que vamos con tres niños, que por entonces tendrán casi 6 años, casi 4 (bueno, los cumplirá durante el crucero) y casi 2 años, nos decidimos por un crucero por el Mediterráneo Occidental.

Elegir barco y camarote

Si has elegido un destino concreto, el barco viene predeterminado. Es decir, que si quieres ir al Mediterráneo visitando una serie de puertos, el barco es el que dice la naviera.

Lo de elegir camarote depende también de las circunstancias de cada uno: si quieres ventana, balcón, terraza o si con un interior te conformas. La verdad es que yo creo que en un crucero, que apenas pisas el camarote, un camarote interior es la mejor de las opciones. Nosotros vamos en dos camarotes, no hay camarotes para cinco, excepto los familiares. Había una opción familiar, que es un camarote con dos habitaciones, que habría sido ideal, pero hay muy pocos de esos y se nos iba de presupuesto.

Así que esta vez vamos en dos camarotes, uno exterior con balcón, para tres personas, y uno interior, para dos.

La reserva del crucero

Así que elegido el destino, la ruta y los camarotes, sólo queda hacer la reserva. Nosotros hemos ido a través de agencia. Más que nada por comodidad. En el momento de la reserva, ya sabes cuál va a ser tu camarote y te dan un localizador con el que puedes acceder a la web de la naviera y personalizar el crucero: comprar paquetes de bebidas, reservar excursiones,…

A partir de ahora llega lo mejor, planear el viaje.

Documentación

En el momento de la reserva, piden nombres y apellidos de todos los viajeros y número de DNI, si tienen. Ya sabéis que los menores de 14 años no tienen obligación de tener DNI. En el caso de mis hijos, les hicimos el DNI en 2018, porque teníamos pensado viajar a Roma.

Los DNI de los niños caducan a los dos años, así que la renovación del DNI va a coincidir con el crucero. Y ya para más casualidad, a nosotros dos también nos toca renovar el DNI en 2020.

Sin embargo, para viajar en crucero, además del DNI, es necesario tener el pasaporte en vigor. Nosotros sí que lo tenemos, pero a los niños habrá que expedírselo. Así que iremos en grupo a la comisaría de policía a renovar toda la documentación.

Además, es recomendable llevar la tarjeta sanitaria europea. No tiene por qué pasar nada, pero nunca está de más llevarla. La tarjeta sanitaria la tendremos que solicitar para los cinco puesto que los niños no la tienen y las nuestras han caducado. Lo mejor de todo es que ahora con internet y los certificados digitales se ahorra mucho tiempo en estos trámites.

Más adelante, en posts sucesivos, os iré contando cómo ha sido el crucero, las excursiones que hemos hecho (o no), la vida a bordo, cómo ha sido ir en crucero con los niños…

¿Habéis ido de crucero con los niños? ¿Cómo ha sido vuestra experiencia?

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Bebé prematuro

Vuelta al cole, un curso más

Con la llegada del mes de septiembre, llega la vuelta al cole y llegan las ansiadas rutinas. No voy a negar que este año esté deseando de que llegue el cole. Es la primera vez en mi vida laboral que me cojo el mes de agosto completo. Siempre me ha gustado cogerme las vacaciones partidas (parece que me cunden más) y, sobre todo, coger algunos días en julio y trabajar en agosto, porque agosto en la oficina es una delicia, hay poco ruido y el volumen de trabajo es asequible y se puede ir sin prisas e incluso adelantando algo para el último trimestre que siempre suelen ser meses más complicados.

Pero este año, gracias a la famosa conciliación familiar, me he «tenido» que coger el mes de agosto entero. Para julio teníamos «plan» para los niños. El mayor iría a un campamento urbano y los dos pequeños tenían guarde, en horario reducido, eso sí. Pero, ¿qué hacíamos con los niños el mes de agosto? ¡Vacaciones para todos!

Debo decir que este mes no ha ido mal. Estuvimos 10 días en la playa, y entre paseos, playa y piscina, se pasaron los 10 días muy bien. La vuelta a casa no estuvo mal. Durante un par de semanas, nuestro hijo mayor se quedó con mis padres en la playa, así que hemos estado un poco más relajados esos días. Los últimos días del mes, desde que volvió el mayor, se han pasado volando, porque en cuestión de 8 días hemos celebrado ¡tres cumpleaños!

En este mes, me ha dado tiempo a hacer muchas cosas que tenía pendientes, que en el día a día no me da tiempo, porque muchos días solo con las rutinas diarias llegamos a la hora de la cena con la lengua fuera. Y entre mi lista de «cosas pendientes para hacer en agosto» tenía preparar la vuelta al cole.

Os cuento cómo lo hemos hecho nosotros. La vuelta al cole, aunque es en septiembre, es casi otra «cuesta de enero» y hay que mirar mucho los precios de todo, sobre todo, libros y uniformes que es donde más se va el presupuesto.

Libros

En el fondo, esta es la parte más fácil. Nos dan un listado de los libros con el ISBN y tan fácil como meter los ISBN en las webs de las editoriales y te devuelven el listado con los precios. Así que yo busco en varias webs (la propia editorial, la casa del libro, amazon,…) y compro los libros al que me ofrezca las mejores condiciones. De precio y de gastos de envío. Porque no me vale que los libros me salgan un euro más baratos en una web si luego me van a cobrar los gastos de envío. Porque a mi lo que me interesa es el total. Algún curso los he comprado en una librería de barrio, pero me resulta más cómodo que me los traigan a casa.

Forrar los libros

Esta tarea se merece un capítulo propio. A unos niños que están en Infantil, lo de forrar los libros para que los conserven es relativo. A mi lo de forrar libros casi hasta me gusta. Muchas veces he forrado las novelas que leo, porque al llevarlas en el bolso se estropean mucho. Mientras forro los libros, aprovecho para ojearlos, lo que van a aprender, las actividades que van a hacer,…

Cuando mi hijo mayor empezó Infantil, forré absolutamente todos los libros: los del proyecto, los cuentos que van incluidos, el de inglés,… Los del proyecto van por trimestres, así que al final del trimestre, la profe nos devolvía los libros que habían usado y los cuentos de ese trimestre y yo los reutilizaba. Pensaréis «!Qué cutre»!, pero tiene una razón. Los libros tienen un tamaño muy peculiar y de esta manera ya tenía el forro cortado a la medida necesaria.

En segundo de Infantil, también forré todos los libros, al ser de la misma editorial, el proyecto era igual así que sin problemas, reutilicé los forros. Sólo tuve que forrar el de inglés de la extra-escolar. En tercero de infantil, sólo he forrado los libros que eran anuales (el de lecturas, el de inglés y algún otro del proyecto). Creo que a partir de ahora lo voy a hacer así. No tiene sentido forrar unos libros en los que escriben, pintan o garabatean, que no salen del aula ni van metidos en mochilas y que, además, no van a poder ser reutilizados por los hermanos. De hecho, mi hijo mediano que ha empezado Infantil este año, utilizan un proyecto de una editorial diferente a la del mayor.

Lo de poner nombre a los libros, me parece fundamental. Con otros 24 libros iguales en la clase y con niños que están empezando a leer, creo que le hacemos un favor importante a la profe.

De estas tareas relacionadas con los libros la que más tiempo me ocupa es la parte de buscar en dónde me salen mejor de precio. Ojo, que los precios de los libros de texto suelen ser muy parecidos, la diferencia puede estar en los gastos de envío o en el tiempo que puedan tardar en enviarlos.

Uniformes

Esto sí que es una tarea tediosa. Para mí y para los niños. Sudo sólo de pensar que tengo que probarles los uniformes, con su pantalón largo y su chaqueta de manga larga, en pleno mes de agosto. Lo de probarles el abrigo he decidido dejarlo para más adelante. El mayor va a hacer tercero de Infantil y el pequeño guerrero empieza Infantil, son dos cursos de diferencia. El pequeño va a la escuela infantil, pero a partir de este curso ya lleva uniforme.

Al mayor tengo que ver si necesita algo, por si se le han quedado pesqueros los pantalones, si la manga de la chaqueta le llega por el codo o si las camisetas, que son blancas, siguen presentables o no. El mediano entra en el cole este año, con la suerte de que hereda de su hermano mayor, sólo he tenido que comprobar que lo que le toca heredar está en un estado decente. Con el pequeño, me ha pasado parecido. Hereda del mediano, así que también ha sido fácil (menos la parte de probar pantalones, chaquetas, camisetas y sudadera, en el caso del bebé)

También está la parte de marcar la ropa. Fundamental. Al ir todos los niños uniformados, es fácil que las chaquetas se confundan o que se olviden en el cole. Esto me resulta más pesado. Yo uso etiquetas termoadhesivas, con su nombre ya impreso. Hasta ahora me han dado buen resultado. Para ponerlas, necesito poner la plancha, así que aprovecho si tengo ropa pendiente de planchar para colocar las etiquetas.

Debo decir que gracias a eso, de momento (cruzaré los dedos y tocaré madera) no hemos perdido nada.

Lo que sí echo de menos son los babies (batas, o como los llaméis por vuestras zonas). Los niños, a estas edades aún no controlan y se manchan mucho. Raro es el día que el mío mayor no viene con las mangas de la chaqueta de algún color diferente o muy sobadas.

Sobre el uso de uniforme, a mi me parecen todo ventajas. No tengo que pensar qué ropa se van a poner al día siguiente, simplemente asegurarme que el uniforme que llevan está limpio. ¿Les anula la personalidad? Yo creo que no. Si un niño es tímido o es el bruto del recreo lo va a seguir siendo, con o sin uniforme. Para los padres, es un desembolso inicial, pero yo creo que se amortiza con la cantidad de tiempo que se lo llegan a poner.

De momento, no tienen que llevar cuadernos ni lápices ni colores ni nada. Tan sólo una mochila con el almuerzo de media mañana. Y esa mochila, por supuesto, va marcada. Lo único que a principios de curso pagamos 30 euros en concepto de material escolar y a lo largo del curso no nos vuelven a pedir nada más, ni dinero ni material.

Hace unos días, leía en Twitter a una madre que preguntaba que si era mala madre por no comprarle una mochila nueva a su hijo al inicio del curso escolar, coincidiendo con la vuelta al cole. Yo, mientras esté en buen estado, no compro nada nuevo. Las mochilas, de momento, sólo les sirven para llevar el almuerzo de media mañana y a lo mejor alguna circular que nos mandan del colegio. Así que las he lavado y han quedado como nuevas.

Reunión de inicio de curso (y de ciclo)

Como este curso, el pequeño guerrero comienza ciclo, antes del inicio del curso en septiembre, hemos tenido una reunión en la que su tutora nos contó un poco el funcionamiento del curso, normas, cómo nos comunicaremos los padres con su maestra, si harán salidas o actividades extraescolares. Esta primera reunión fue un poco más larga de lo habitual. Recuerdo que la última que tuvimos con la tutora del mayor duró apenas media hora.

Vosotros ¿qué tal lleváis la vuelta al cole? ¿Sois previsores? o por el contrario ¿dejáis todo para el último momento?

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Naviluz
Planes con niños

Planes con niños: el Naviluz

Con la llegada de la Navidad, los planes con niños se acumulan, sobre todo, si vives en una gran ciudad como es Madrid. Hay varias cosas que de siempre me ha gustado hacer en estas fechas: ver el alumbrado navideño, ir a ver los puestos de la Plaza Mayor (aunque no compre nada), comer castañas asadas, ir a Cortylandia,…

Desde hace algunos años, el Ayuntamiento de Madrid, a través de la EMT (empresa municipal que gestiona los autobuses urbanos), ofrece la posibilidad de ver el alumbrado navideño del centro de Madrid en un autobús de dos plantas, la de arriba descapotable. El año pasado cuando quise comprar las entradas, llegué tarde (tardísimo, estaba todo agotado), así que este año he estado más espabilada y he conseguido entradas para dar un paseo por el centro de Madrid en el «naviluz».

Parada del Naviluz en la Plaza de Colón
Naviluz

¿Cuál es el recorrido del Naviluz? 

La salida y la llegada está en el mismo punto: en la plaza de Colón, en el lado de la calle Serrano.

El autobús sale de la plaza de Colón,hasta la puerta de Alcalá, baja por la calle Alcalá hasta Cibeles y sube por la calle Alcalá para ir hacia Gran Vía. El Naviluz recorre la Gran Vía hasta la plaza de Callao, donde se desvía hacia la plaza de Santo Domingo, para poder dar la vuelta. A la esta altura de la Gran Vía, hace una parada técnica para los que se quieran bajar (sólo se permite el descenso), y vuelve a bajar por la Gran Vía, hasta Cibeles, subiendo por la calle Alcalá hasta Velázquez. Baja por esta calle hasta Ortega y Gasset, donde gira en Serrano hasta Colón, donde finaliza el trayecto.

Trayecto
Recorrido del naviluz. Fuente: EMT

Si el tráfico es fluido, el trayecto dura unos 45 minutos.

El naviluz circula desde las 6 de la tarde y el último autobús sale a las 10 de la noche, cada 15 minutos.

¿Dónde se compran las entradas?

Sólo online, cuestan 4 euros (en 2018) y los niños hasta 7 años viajan gratis. También hay entradas de precio reducido.

La entrada es un pdf que puedes llevar impreso o en el móvil.

Mis recomendaciones para el Naviluz

Hay que ir abrigado: El naviluz circula desde el mismo día que se inaugura el alumbrado navideño (finales de noviembre) hasta el día 5 de enero. Con ello quiero decir que son fechas en las que normalmente hace frío, si a eso añades que funciona a partir de las seis de la tarde que es cuando se encienden las luces y ya se ha ido el sol, la sensación térmica es de aún más frío.

Subir a la planta de arriba: Evidentemente es donde mejores vistas se tienen de las luces. La parte de abajo, según dice la EMT, la visión de las luces es parcial. Nosotros no lo comprobamos, porque subimos arriba, pero imagino que las vistas son como si fueses en tu propio coche.

Ir al punto de salida en transporte público: Esto puede ser incómodo si vives lejos del centro y vas con niños. Con la creación de Madrid Central y la posible activación de los protocolos de contaminación, ir al centro con el coche es un riesgo innecesario.

Llegar con tiempo al punto de salida: Es recomendable llegar con tiempo. Nosotros llegamos bastante pronto, estuvimos dando una vuelta por la plaza de Colón hasta que el mayor dijo que él ya no se movía de las vallas que había para acceder a los autobuses. Eso nos supuso una pequeña ventaja. Los autobuses, según se van llenando, van saliendo. Conclusión: nuestro autobús salió antes de lo previsto, lo que a nosotros nos venía de perlas.

Con esto no quiero decir que si llegas a tu hora, tu autobús se haya ido. Simplemente, que para hacer más dinámico el servicio, según los autobuses se van llenando, van saliendo.

Accesibilidad: los autobuses son accesibles para ir con silla de ruedas. El piso de la planta baja es liso y hay hueco para dejar las sillitas de los niños.

Nuestra experiencia

Como he dicho más arriba, este año he andado más lista y he podido coger las entradas con tiempo. El segundo día que estaban a la venta ya estaba yo sentada al ordenador a las 9 de la mañana comprando nuestras entradas. Debo decir que 24 horas después de salir a la venta, ya había horarios agotados, como por ejemplo, los de los fines de semana y los días del puente de la Constitución. Estaban agotados o eran horarios poco compatibles con nuestros horarios infantiles.

Como llegamos con bastante tiempo (más de los 15 minutos que recomienda la EMT), estábamos los primeros de nuestro turno y pudimos subir al piso de arriba los primeros y nos sentamos en la primera fila, justo detrás del parabrisas, lo que además hizo que nos quitase un poco el frío.

A partir de ahí, todo fue disfrutar. El tráfico, para ser un lunes por la tarde, no era malo y tardamos unos 45 minutos en hacer el recorrido entero. Lo mejor, sin duda, la cara de los niños al ver las luces tan de cerca. Al mayor le hacía gracia cuando nos cruzábamos con otro naviluz y los pasajeros de uno y otro autobús nos saludábamos.

El bebé, con tres meses, se quedó en casa de los abuelos. No le llevamos por varios motivos: teníamos que coger el metro para llegar a Colón y aunque no teníamos que hacer transbordo el Metro de Madrid aún no es plenamente accesible con un carrito y tendríamos que haberle llevado en la mochila, que no le gusta mucho. Otro motivo era evitarle un frío innecesario, por muy abrigado que fuese la temperatura debía rondar los 5 o 6 grados. Y, por último, era que no se iba a enterar ni se iba a acordar de nada. Al año que viene repetiremos con él.

Es una experiencia muy recomendable para ir con niños, es una forma diferente de ver las luces navideñas. No se hace nada pesado. Nosotros repetiremos, seguro.

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Probamos: Album de fotos «Saal digital»

Me gusta hacer álbum de fotos familiares. Soy de la opinión que las fotos como no se impriman no se ven, así que estoy en plena fiebre de organizar fotos desde 2015 y crear los álbumes por años. Yo ya había creado varios álbumes de fotos digitales con diferentes aplicaciones de distintas marcas y hasta ahora estoy contenta con el resultado. No soy fotógrafa profesional y de fotografía se lo justito para que una foto salga decente (aunque no siempre lo consigo). Ni qué decir tiene que la maternidad nos ha llenado el móvil y la cámara digital de fotos de los niños.

Hace ya unos días, en Instagram vi una oferta para hacer un álbum de fotos digital. No conocía la marca, Saal digital, pero la oferta era buena. Así que me lancé, rellené el cuestionario y ellos me enviaron un código y tenía 14 días para usarlo. La idea era hacer un álbum de fotos del paso de nuestro hijo mayor por la guarde. Ha sido solo un curso, así que pensé que podría cumplir con el plazo que se me exigía.

Todos sabemos que hacer un álbum digital es muy entretenido. O todo lo entretenido que tú te quieras liar. A mí me gusta que quede mono, que tenga detallitos, que pueda poner algo de texto, que pueda elegir fondos, plantillas,… vamos, que sí, que me lío bastante yo solita. Además, de hacer una selección previa de las fotos que quieres incluir en el álbum.

El proceso de crear el álbum

En fin, una vez recibido el código me descargué la aplicación y me puse manos a la obra. La propia aplicación te va guiando al principio para ver qué tipo de producto quieres, medidas, tipo de tapas, el grosor de las hojas y hasta si lo quieres en cajita, para regalar o para alguna ocasión especial. Como me puede el ansia, empecé a maquetar y al principio me quedé un poco decepcionada, porque me parecía que las plantillas y los fondos eran un poco escasos…

Pasadas tres o cuatro páginas del álbum que estaba creando, al buscar una opción que me permitiese hacer más pequeña una foto para que cupiese entera descubrí el botón «desactivar maquetación automática» y ¡oh, sorpresa! apareció ante mí un nuevo mundo de plantillas, fondos e imágenes prediseñadas (casi 1.500 que repasé enteritas para ver cuáles podía incluir en mi álbum). Así que decidí empezar el álbum de nuevo, llevaba muy pocas páginas y empezar de cero sólo lo iba a mejorar.

El resultado

He disfrutado mucho montando el álbum. Al mayor le ha hecho mucha gracia verse en tantas fotos, se iba nombrando según se veía. Como en algunas fotos salen algunos de sus compañeros, también los nombraba. Hay fondos de todo tipo: infantiles, navideños, de Halloween, de pascua,… más serios, más informales. A cada página le he ido poniendo diferentes fondos. Por ejemplo, en Haloween o Navidad, he puesto fondos de la temporada y personajes propios de esas fechas (brujillas, fantasmas, monstruitos, muñecos de nieve,…). Las plantillas las puedes adecuar a tus necesidades. Por ejemplo, en una de las páginas, yo quería pegar la foto de la orla, así que dejé un hueco para poder pegarla.

Lo único que ha salido regular ha sido el título del álbum en el lomo, que sale desplazado hacia atrás y se queda como cortado, pero creo que ha sido culpa mía al maquetarlo.

En cuanto al precio, no sabría deciros si es más barato o más caro que otras marcas, puesto que los álbumes que he hecho son cada vez diferentes, nunca llevan el mismo número de hojas, y a veces hasta ha variado el tamaño. Otro punto positivo es que desde que yo lo mandé a producir hasta que lo he recibido en casa ha sido de una semana exacta (de martes a martes).

La verdad es que estoy muy contenta con el resultado y estoy segura de que repetiré para futuras ocasiones.

¿Vosotros imprimís las fotos? ¿Hacéis este tipo de álbum de fotos?

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