rutinas de ejercicios
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Confinamiento forzoso

La actualidad manda y toca hablar del coronavirus. Tenía previsto otro post para esta semana, pero el dichoso virus chino nos ha confinado en casa. A los cinco, durante 15 días, como mínimo.

Parece que nos vamos dando cuenta de la importancia de ser precavidos y de tomar medidas: lavarse las manos con frecuencia, no dar besos ni las manos, evitar las aglomeraciones, aislarse,…

Pero el coronavirus también nos ha traído novedades: el cierre de colegios, de cines y teatros, la suspensión de las Fallas o de la Liga de fútbol (Quién lo iba a pensar).

Teletrabajo

Donde trabajo, se ha decidido que los que no sean imprescindibles se pueden quedar en casa y trabajar desde casa, con el objeto de conciliar por un lado y de evitar más contagios, por otro.

Hace años me habría apuntado de cabeza. Ya casi todo es telemático y cada vez se imprime menos. Sin embargo, lo de teletrabajar y tener un mínimo de concentración con los peques en casa va a ser complicado. Yo tengo suerte que mi marido está en casa y puede echarme un cable, pero los recursos son limitados y hay que tirar de imaginación.

Confinamiento: teletrabajo

Os doy algunas ideas que hemos puesto nosotros en práctica para estos días de confinamiento forzoso.

El patio de mi casa

Tenemos la suerte de vivir en una casa con patio y tenemos un parque móvil infantil bastante bien surtido: bicis con y sin pedales, motos de bebés, un coche correpasillos, un patinete,…. así que a veces echamos carreras, con unas normas que van y vienen a conveniencia de los participantes. Además, de tenerles entretenidos, hacen ejercicio y se cansan.

Siempre que el tiempo lo permita, intentaré que los niños pasen un buen rato en el patio.

Confinamiento: carreras en el patio
La foto es del verano pasado, pero seguimos echando carreras

Empezar a crear rutinas

No todo va a ser jugar y pasarlo bien. No estamos de vacaciones, ni es un adelanto de las vacaciones de Semana Santa. Yo tengo que teletrabajar, así que ellos tendrán que incorporar nuevas rutinas a su día a día mientras dure el confinamiento. Por supuesto, cada uno aportará su granito de arena en función de su edad y sus capacidades.

El mayor, con cinco años y medio, va a empezar a hacerse la cama. Ya hemos hecho alguna intentona, pero las cosas si no se es constante, se pierden las buenas intenciones.

El mayor y el mediano ayudarán a poner y quitar la mesa y a llevar la ropa que yo vaya doblando a sus habitaciones. Lo de llevar la ropa sucia al cesto sí que lo practican desde hace tiempo. Son rutinas que antes o después tendrán que hacer en casa, así que cuanto antes vayan cogiendo el hábito mejor.

Lo de recoger sus juguetes tenemos que perfeccionarlo y aquí entra también en juego el pequeño. Es el primero en sacarlo todo y esparcirlo y el #pequeñoguerrero tiene mucho arte para escaquearse de este momento. Hay que seguir trabajando en ello.

Pintar y hacer manualidades

Las manualidades no son lo mío, me falta creatividad y aunque le pongo empeño, el resultado no siempre es el mejor. Pero tendré que hacer un esfuerzo y buscar cosas en internet, para poner en práctica. Mi marido dibuja con ellos y les enseña a hacer dibujos.

En internet podéis encontrar cientos de ideas para hacer con los peques. Yo he adaptado algunos a los materiales que tenemos en casa. Por ejemplo, la goma eva me parece un material muy práctico para trabajar con los niños. El cartoncillo de los rollos de papel de cocina (o similares) también son muy socorridos.

El mayor disfruta pintando y coloreando. En cambio, el #pequeñoguerrero pinta de una manera un tanto desordenada y con cuatro rayajos dice que ha terminado. Esto también lo trabajaremos estos quince días de confinamiento forzoso. El bebé solo hace garabatos, pero a un niño de 19 meses no le puedo pedir más.

Confinamiento: dibujos
Confinamiento: dibujos

En casa no hay pintura de dedos y de momento lo vamos a dejar así. Sé que a ellos les entretiene mucho, pero yo sólo estaría pendiente de que no manchen nada (paredes, suelo, muebles,…). Tenemos acuarelas, pero antes de sacarlas tengo que idear como hacerlo para que no me la líen.

Me resisto a la plastilina, pero igual si el confinamiento se hace muy pesado habrá que incluirlo como una actividad más.

Practicar inglés

Ya os he contado que yo intento «enseñar» a mis hijos inglés en casa: les hablo en inglés y les pongo los dibujos en inglés. He estado buscando juegos en inglés para jugar con ellos y a la vez que aprendan.

Yo los he adaptado un poco a mis hijos y a mis circunstancias, pero me encanta verles paparruchear en inglés,. Por cierto, este es otro tema que trabajaremos con el #pequeñoguerrero durante este confinamiento: hacerle repetir palabras en inglés. Le da tanta vergüenza que no quiere hacerlo.

Cocinar

A los niños les encanta ayudar en la cocina. Si, por ejemplo, hago empanada, el #pequeñoguerrero me ayuda a pintarla con el huevo batido o echar azúcar en la leche de las fresas. Tengo pensado hacer torrijas estos días (lo del confinamiento también va a hacer estragos en la «operación bikini» de muchos), así que les diré que me ayuden con alguna tarea menor.

Tareas del cole

Aunque los niños no van al cole, algo tendrán que hacer. Esto no son vacaciones. Desde el cole nos han advertido que es importante que los niños mantengan unas rutinas de estudio y los tutores nos van a dar unas pautas. De hecho, han habilitado un horario para poder ir a buscar el material que podamos necesitar.

Me podéis decir que dos niños en Infantil no tienen deberes. Cierto, de habitual, no traen tareas a casa, salvo el mayor que los viernes trae alguna ficha y algo de lectura para hacer a lo largo del fin de semana. Es importante para un niño que está aprendiendo a leer y a escribir mantener ese hábito. Así que todos los días dedicaremos un ratito a leer algún cuento y a escribr alguna cosilla.

También está empezando a hacer pequeñas sumas y restas. Así que también practicaremos algo. Poca cosa, tampoco queremos agobiarle.

Su profe nos ha pasado algunos enlaces desde donde podemos descargar fichas para seguir practicando en casa:

Y por si lo que os he contado os resulta escaso (muy posiblemente, porque tantos días en casa van a dar para mucho), os dejo esta imagen que me han pasado por Whatsapp.

Coronavirus
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Viajar con niños
Viajar con niños

Viajar con niños: entretenerles durante el viaje.

No siempre es fácil viajar con niños. Para algunos niños, el coche es como un somnífero, para otros la sillita tiene pinchos y no paran de llorar. Cuando tienes niños de diferentes edades, como nos pasa a nosotros ahora, que tienen 5, 3 y 1 año, hacer viajes largos y que no estén pesados es un desafío.

Nosotros, de vez en cuando vamos a Madrid, que desde donde vivimos es una hora aproximada de viaje. Durante ese rato, no tiro de trucos. La simple conversación o las canciones de la radio (no, el cantajuegos no es nuestra banda sonora de los viajes) rellenan el rato de viaje sin que se pongan pesados. Además, a mis hijos les encantan los trenes y tenemos la suerte que durante una parte del camino, la carretera va en paralelo a la vía y si encima nos cruzamos con un tren ya la alegría es completa.

¿Qué hacemos cuando el viaje es más largo?

Este verano (como los anteriores) hemos ido a la playa de vacaciones unos días. El viaje viene a durar, con parada técnica incluida, unas cuatro horas y media. Ahí es donde se me agotan las ideas. No quiero recurrir a las pantallas (móvil o tablet), porque les conozco y en todos los viajes lo tomarían por costumbre. Además, mis hijos ven muy poca televisión y de momento quiero que siga así. Así que estuve unos días meditando qué podría entretener a tres niños tan pequeños y con edades tan dispares, que no supusiese recurrir a pantallas. Con el pequeño lo tenía fácil, sabía que se iba a dormir al menos una parte del trayecto y otra parte le podía entretener con sus muñequitos.

Pero, ¿y los dos mayores? Este último viaje salimos después de comer, y yo tenía la esperanza de que se durmiesen, pero creo que la expectativa del viaje y de la playa les tenía un poco excitados y no se durmieron.

Así que, unos días antes de irnos, pregunté en Twitter por ideas para viajar con niños.

Las respuestas no se hicieron esperar. Os dejo el listado, más o menos exhaustivo de lo que se comentó y os cuento cuáles fueron finalmente las ideas de juegos que triunfaron y también las que he aparcado para más adelante, cuando sean un poco más mayores.

Lista de ideas para viajes largos en coche.

He escrito» en coche», pero creo que pueden ser también aplicables a viajes en tren o a en avión.

  • Contarles lo que van viendo.
  • Cuaderno para colorear y pinturas de colores.
  • Una fuente o un plato cuadrado que nos pueda servir de bandeja para jugar.
  • Botes con plastilina de colores.
  • Bingo travel.
  • Bola laberinto.
  • Tableros de juegos Montessori.
  • El veo-veo.
  • Juegos imantados.
  • Canciones tradicionales.
  • Libros de pegatinas.

Nuestra experiencia:

Contarles lo que van viendo y las canciones tradicionales: Es un clásico en nuestros viajes. El mayor tiene una imaginación desbordante y se va inventando historias sobre la marcha, además es muy curioso y lo pregunta todo. Ya os comentaba que cuando vamos a Madrid, vemos una vía de tren. En este caso, la novedad eran los molinos de viento (los de siempre y los eólicos), algún que otro castillo, vías de tren o algún túnel. Pero, evidentemente, esto no da para 4 horas de viaje.

Un cuaderno para colorear y pinturas: A nuestro hijo mayor le encanta pintar, pero pintar por libre. No le van mucho esos libros con dibujos para colorear. A él dale un folio en blanco que te pinta una ciudad, con sus coches, sus trenes, sus árboles, personas, edificios,… El pequeño guerrero es muy fan de lo que hace su hermano mayor, así que si el mayor pinta, él también quiere. Con lo cual, en mi mochila «viajera» ya había echado un cuaderno en blanco y un estuche con pinturas, aunque en el último momento añadí un par de libros para colorear, por si acaso querían variar.

Plastilina de colores: Esto lo descarté porque lo vi un poco engorroso. Además, el coche es nuevo y visualizaba que iba a encontrarme trocitos de plastilina por toda la tapicería nueva. Ya habrá tiempo para esto.

El bingo travel: confieso que no tenía ni idea de lo que era, así que hice una búsqueda en Google que me dió varias opciones. Una de ellas era imprimir unos cartones con imágenes (un árbol, una señal de stop, un pájaro,….) o marcas de coches y que según lo fuesen viendo lo fuesen tapando o tachando en su cartón. La otra era crear un bingo a la manera tradicional, yo ir cantando las imágenes y que ellos lo fuesen tapando en su cartón, hasta que hiciesen bingo. Yo opté por esta segunda opción. Me parecía más ecuánime, aunque al final cada uno jugó a su manera. Pero fue todo un acierto. Les tuvo entretenidos gran parte del viaje de ida, del viaje de vuelta y algunos ratos durante nuestra estancia en la playa.

Bingo travel - educaplanet.com
Bingo travel – educaplanet.com

Bola laberinto: Esto también tuve que investigar qué era. Os dejo el link por si tampoco sabéis lo que es. Esto decidí que tenían que ser un poco más mayores. Igual al mayor le podía hacer gracia, pero para el pequeño guerrero lo veía un poco complicado.

Tablero de juegos Montessori: me recomendaron la web juegosmontessori.es . Estuve cotilleando por la web y lo único que podía llevar en la mochila eran los imprimibles, pero eran más para el mayor que para el pequeño guerrero, así que lo descarté, pero me quedé con la referencia porque para más adelante me podía venir bien.

El veo-veo: Este juego también lo he dejado para más adelante. Sólo el mayor conoce alguna de las letras yel pequeño guerrero sólo reconoce las que están en su nombre.

Juegos imantados: En casa tengo un parchís de viaje, con sus minifichas y su minidado. Pero también lo he dejado para más adelante. Sólo yo podría jugar con el mayor, ya que el mediano aún no sabe contar y tampoco tiene paciencia. Mi idea es que se entretengan entre ellos, ya que yo tendría que retorcerme desde el asiento del copiloto.

Libro de pegatinas: preparando la mochila con sus cosas, encontré un libro de pegatinas que ni recordaba que teníamos. Igual pensaba que era un libro de colorear… Así que lo cogí también para un por si acaso. Y me vino muy bien para el viaje de vuelta. El pequeño guerrero estuvo la mar de entretenido despegando las pegatinas que ya había pegadas y redecorando el coche por dentro.

Además de todos estos juegos, yo siempre les llevo alguno de sus juguetes favoritos que también les da mucho juego durante el viaje, y mejor si son intercambiables, como por ejemplo, los coches. No son muy grandes y son fácilmente manejables. Hacen circuitos con sus piernas y las sillas y echan el rato.

Con este pequeño arsenal de juegos y entretenimientos llegamos a nuestro destino sin problemas de aburrimiento. Sólo tuvimos que hacer una parada, tanto a la ida como a la vuelta. Los niños se portaron bastante bien y no se nos quitaron las ganas de volver a viajar con ellos.

¿Vosotros, qué hacéis en los viajes largos con vuestros hijos?

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Bebé prematuro

La importancia de las rutinas

Cuando nació el pequeño, pasó 72 días en la UCI de neonatos (UCIN). Una amiga me dijo que los niños que pasaban un tiempo en la UCIN, llegaban a casa «aprendidos», es decir, con sus rutinas ya aprendidas. En ese momento, yo pensé ¡qué maravilla!, pero la llegada del pequeño a casa no fue el camino de rosas que yo había imaginado.

72 días

Por supuesto que la llegada de un bebé, sea prematuro o no, altera todas las rutinas previas existentes en una casa, con eso contamos, sin embargo, el pequeño trajo sus propias manías. En la UCIN, le daban de comer cada 3 horas, bueno, eso es la teoría, porque también nos contaban que a veces no aguantaba y había que darle antes de comer. Dormir, creo que dormía bastante bien.

Pero, vayamos por partes. ¿Cómo hicimos para inculcarle rutinas al pequeño?

Alimentación

Cuando el pequeño llegó a casa, la verdad es que se cogió al pecho bastante bien y nos despedimos del sacaleches. Pero eso de comer cada 3 horas, ya no. Lo hacía a demanda, y esa demanda a veces podía ser un poco exigente. Además, según pasaban los días, las semanas y los meses, el pequeño empezó a necesitar un suplemento con el biberón, hasta que finalmente tomaba más biberón que pecho. Cuando empezó con el biberón, ya empezó a ser un poco más regular en las tomas.

Ahora ya hace todas las comidas a horas regulares. Bueno, el desayuno puede variar en más menos 1 hora, en torno a las 8:00. La comida a las 13:00, la merienda a las 17:00 y el bibe de antes de irse a dormir a las 20:30. Además, parece que se haya tragado un reloj, porque cuando se va acercando la hora de la comida empieza a lloriquear y sabemos que tiene hambre porque no hay nada que le consuele. El hambre es innegociable.

Dormir

A partir del mes de octubre, con 5 meses (de edad cronológica), empezó a alargar las noches, casi hacía 8 horas del tirón. Sin embargo, igual que por las noches se dormía solito en su cuna y aguantaba varias horas, durante el día hacía lo que yo llamo «microsiestas«, siestas de 20-30 minutos. Además, estas microsiestas llegaban en cualquier momento, de repente le entraba el sueño y no había nada que le despertase.

Lo que más nos ha costado (y aún nos cuesta) es que duerma las siestas después de comer. Pero siestas en condiciones (como diría mi padre, de pijama y orinal), no microsiestas. Igual que por las noches, le dejamos en su cuna y él solito se duerme (sí, lo sé, somos unos afortunados), al mediodía, después de comer, nos está costando mucho que adquiera esa rutina. No lo voy a decir muy alto, por si se gafa, pero ya lleva unos días que sí duerme la siesta. Aguanta una horita y media, más o menos. Pero a eso de las 19:30 se echa otra microsiesta, si bien es verdad que no impide que a su hora esté en su cunita dormido.

Creo que el hecho de que el pequeño duerma tan bien por la noche, es la rutina previa que hacemos desde que llegó a casa. A las 8 de la tarde, empezamos con los baños, y mientras papá le da crema y le viste, yo me encargo de prepararle el biberón. A las 20:30 como muy tarde está tomando el bibe, y 10 minutos más tarde en su cuna. Como curiosidad diré que «adopta la postura» para dormirse, es decir, se pone de lado.

Por cierto, nunca le despertamos, ni por la mañana ni a la hora de la siesta. Por eso, el desayuno no tiene una hora fija. Cuando se dormía las microsiestas, a veces sí que intentábamos despertarlo porque pensábamos que igual luego no dormiría la siesta o le costaba más dormirse por la noche, pero pasado un tiempo hemos constatado que esto no es así.

Juegos

Evidentemente, como todos los bebés, el pequeño al principio le bastaba con mirar al infinito para entretenerse. Poco a poco, ha ido aprendiendo a jugar, al principio sólo se entretenía con un juguete y si tenía sonido, mejor. Ahora, va variando los juguetes, él mismo los elige. Para él, meterle en el parque es como ir al parque de atracciones. En el parque tiene todos los juguetes del mundo, porque lo hemos estado utilizando como «almacén» de los juguetes de su hermano, así que tiene pelotas, pompones, juguetes musicales, piezas de construcciones blanditas,… de todo, sólo cuando se cansa llora, para reclamar nuestra atención y que le saquemos de ahí.

El paseo

Salir de paseo es otra «obligación» que nos tenemos auto-impuesta. Además, solemos hacerlo más o menos a la misma hora y volvemos a casa también más o menos a la misma hora. Por supuesto, que a veces las circunstancias mandan y nos saltamos nuestros propios horarios, pero son las menos. Ni qué decir tiene que cuando alteramos estas rutinas, comen peor o les cuesta dormir más, por eso intentamos evitar que se den estas circunstancias extraordinarias.

Nuestro hijo mayor fue siempre más regular en los horarios que el pequeño. Además, es el campeón de las siestas. Creo que nos tenía mal acostumbrados.

Por supuesto, inculcar rutinas a un bebé no es nada fácil. Influyen muchos factores. Debo decir que nosotros somos bastante «germánicos» con los horarios y creo que eso ha beneficiado la introducción de rutinas. Crearle rutinas a un bebé, además, les da sensación de seguridad y les ayuda en su desarrollo, puesto que el niño al saber lo que viene él mismo quiere hacerlo.

Vosotros, ¿qué rutinas tenéis?

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