ropa bebé prematuro
Bebé prematuro

¿Qué ropa necesita un bebé prematuro?

Lo de la ropa para bebés prematuros da para escribir una tesis, pero voy a intentar ser lo más concisa posible para no aburrir. Hace unos días me escribió un futuro papá de un bebé prematuro. Su bebé nacería en unas semanas, por cesárea porque le habían diagnosticado un CIR y se encontraba tan perdido como estuvimos nosotros cuando nos avisaron de la llega da inminente del pequeño.

¿Qué necesitaban comprar para su bebé? ¿Mucho, poco?

En el hospital

Lo primero que hay que pensar es si el bebé nacerá en un hospital público o en uno privado. En un hospital público, probablemente no necesitéis de nada, pero en un hospital privado os pueden pedir hasta que llevéis los pañales.

Nuestro bebé nació en el HM Puerta del Sur, es un hospital privado, así que os cuento nuestra experiencia y lo que nosotros tuvimos que llevar.

Recuerdo que cuando me dijo la ginecóloga «esta tarde ingresas y mañana, la cesárea» le dije: «no tengo nada para el bebé ¿Qué necesita?» Y me dijo, «el bebé no va a necesitar de nada

Y es cierto, mientras el bebé esté en la incubadora no va a necesitar nada de ropa. Lo único que necesitará será un gorrito para los primeros días, hasta que sea capaz de regular su temperatura corporal y una mantita, arrullo, muselina… para cuando hagáis el piel con piel.

Cuando ya pasé de la incubadora a cuidados intermedios, es probable que necesitéis bodies y pijamitas. Bastantes. Les cambian a diario y en alguna ocasión, puede que alguna vez más. Los bebés, en general, tienen la capacidad de manchar más rápido que nosotros, los adultos, de lavar. En este momento, seguiréis necesitando algo para arroparles cuando les saquéis de la cuna.

Cuando ya os vayáis a casa, igual os gusta llevar algún conjuntito «cuqui» para llevarle del hospital a casa. Pensad en la época del año que os toque.

En casa

Cuando ya estéis en casa. Lo más cómodo será tenerle con un body y pijamita. Esto lo he hecho yo así con los tres y sólo el mediano ha sido prematuro.

Siempre tenía a mano alguna mantita o alguna muselina para taparle si se dormía o había alguna corriente traicionera. Ya sabéis que los prematuros tienden a coger todos los virus que pasan por su lado.

En cuanto a los patucos y calcetines, no compréis muchos. Sobre todo si es verano, es posible que los tengan más tiempo quitados que puestos. Incluso cabe la posibilidad de perderlos, que son muy pequeñitos y caben en cualquier hueco.

Tallas de ropa

Lo de el tema de las tallas también da para escribir una novela. Si ya es complicado con un bebé nacido a término, con un bebé prematuro el desafío crece.

Seguro que a muchos os ha pasado. Tenéis un bebé nacido a término de 6 meses y vais a comprarle ropita. Entráis en varias tiendas y os encontráis con una amplia variedad de etiquetas: 6 meses, 6-9 meses, 6-12 meses,… compráis, por ejemplo, una prenda de talla 6-9 meses en una tienda y el mismo tipo de prenda de la misma talla en otra tienda y resulta que cuando llegáis a casa cada uno es de un tamaño diferente. ¿verdad?

Si, como en nuestro caso, además nace bajo de peso. Las etiquetas de las tallas no te sirve de nada. Compras a ojo. Calculas más o menos entre lo que tiene el niño y lo que necesitas.

Como ya tenía un hermano mayor, fui organizando la ropa que ya tenía por talla, siguiendo la referencia de las etiquetas. Pero teniendo en cuenta su edad corregida. Es decir, si tenía un body talla 6 meses, esperaba a que su edad corregida fuese esa (en su caso, 6 meses de edad corregida, 8 meses de edad cronológica) y aún así a veces todavía le quedaba algo grande.

Ahora, que acaba de cumplir los 4 años y también va heredando ropa, las etiquetas de la ropa se corresponden con su edad. Sin embargo, hay prendas que se supone que son para niños un año más pequeños y a él le van bien, sobre todo, los pantalones. Sigue siendo la misma»pizquilla» que cuando nació.

A partir de que el bebé va creciendo, vosotros mismos iréis viendo las necesidades de ropa, además en función de la época del año que toque.

Un consejo, válido para todos los que tienen bebés recién nacidos: mejor bodies o pijamas que se abrochan por delante. Son más cómodos de poner y quitar para nosotros a la hora de cambiar. Pero, como para gustos los colores, si os apañáis mejor con los que se ponen por arriba o se abrochan por detrás, adelante, esto no es una ciencia exacta.

¿Dónde comprar ropa para bebés prematuros?

Cuando hace cuatro años tuve que buscar ropa para bebés prematuros, lo tuve un poco difícil. Donde yo vivo sólo encontré dos tiendas donde poder comprar ropa de bebé tan pequeña. Además, eran prendas muy básicas: bodies, pijamitas y alguna polaina.

Ahora, por lo que sé, cada vez más marcas están haciendo prendas talla 00, para prematuros. A modo de ejemplo y sin que sea un listado exhaustivo: Kiabi, C&A, H&M,…

Más lectura

Si queréis leer más sobre productos para prematuros, en este post podéis leer mis descubrimientos sobre este tema, tan nuevo para nosotros.

Por ultimo, os dejo el enlace de un proyecto de una estudiante de diseño sobre ropita para bebés prematuros. No dejéis de leerlo.

Ropa para bebés prematuros
Ropa para bebés prematuros

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UCIN HM
Bebé prematuro

Vivir en una incubadora

Una incubadora es la primera cuna de un bebé prematuro. Cada 17 de noviembre se celebra el Día Internacional del Niño Prematuro. Algunos tenemos mucho que celebrar y otros no tanto. Estos días internacionales se establecen con un objetivo claro: llamar la atención sobre una circunstancia, la de nacer antes de tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió en 2009 establecer el 17 de noviembre como el Día Internacional del Niño Prematuro. Por un hecho claro, cada año nacen 15 millones de bebés prematuros. En España, unos 28.000 bebés al año.

Cuando nace un bebé prematuro, en la mayoría de los casos, pasan de estar en la barriga de mamá a estar en una incubadora. Pero, ¿Qué sabemos de las incubadoras? ¿Cuándo se inventaron? ¿Quién las inventó?

Historia de una incubadora

Para sorpresa de muchos, la incubadora no es un invento moderno. Fue inventada a mediados del siglo XIX, por un médico francés, Tarnier, que trabajaba en una maternidad de París. Diseñó una incubadora un tanto rudimentaria, con dos compartimentos, uno que contenía agua caliente y en el otro se metía al bebé prematuro. Gracias a su invento, las tasas de mortalidad de bebés prematuros empezaron a reducirse de forma notable. Un discípulo suyo recogió en un manual los cuidados básicos que debía recibir un prematuro.

Pero quien realmente extendió el uso de las incubadoras para los bebés nacidos prematuramente, fue otro médico francés, que en la Exposición Universal de Berlín de 1896 exhibió algunas de las incubadoras que se habían desarrollado en los últimos años. Posteriormente, emigró a Estados Unidos, donde organizó exposiciones con bebés metidos en incubadoras (ahora, esto sería impensable). Por entonces, se exhibían bebés prematuros como «rarezas de la naturaleza».

Como curiosidad, las incubadoras no llegaron a los hospitales estadounidenses hasta 1939, así que si una familia tenía un bebé prematuro y albergaba alguna esperanza de vida, tenía que llevarlo a estas exposiciones donde este médico y su equipo les prestaban los cuidados intensivos que precisasen. Con la apertura de esta UCIN en el hospital de Nueva York, se consiguieron cerrar las exhibiciones «circenses» de bebés en incubadoras.

La función «vital» de la incubadora

La función principal de una incubadora es que acoja al bebé que ha abandonado el útero materno antes de tiempo por las circunstancias que sean. Para ello, las incubadoras crean un ambiente de temperatura y humedad adecuado para el recién nacido. Además, crea un ambiente estéril para el bebé.

Todos sabemos cómo es una incubadora. El que más o el que menos ha visto fotos y algunos tenemos la «suerte» de conocerlo de cerca. Es una caja de plástico, con unos orificios en los laterales por los que se meten los brazos para poder «manipular» al bebé. Hay que tener en cuenta que hay bebés prematuros que están intubados porque necesitan que se les ayude a respirar, por la inmadurez de sus pulmones o que comen a través de una sonda porque no tienen fuerza para agarrarse al pecho de su mamá. Todos están monitorizados, para controlar sus constantes, tienen vías… y, por supuesto, hay que cambiarles el pañal de vez en cuando.

Incubadora moderna

Las incubadoras les regulan el oxígeno, la temperatura, les «arropa» como si estuviesen aún en la barriga de mamá,… También les aíslan de gérmenes y bacterias. En definitiva, les ayudan a madurar hasta que puedan vivir fuera de ese ambiente protegido.

Cuando nació el #pequeñoguerrero, hay muchos momentos inolvidables de esos 72 días en la UCIN, pero creo que hay dos que destacan sobre los demás: la primera vez que le vi en la incubadora, me daba casi hasta miedo acercarme. Y el día que le pasaron a cuna y abandonó la incubadora para siempre.

¿Cómo recordáis el paso de vuestros pequeños guerreros por la incubadora?

Más lectura relacionada

Os dejo un par de links de dos posts que escribí hace tiempo relacionados con este tema, por si os interesa seguir leyendo sobre este tema:

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Bebé prematuro

Somos afortunados

Somos afortunados, es un hecho. Desde que hace algo más de cuatro años me convertí en madre (y puede que desde ese primer embarazo), leo mucho sobre maternidad, crianza, niños, puericultura,… y sigo a otras mamás a través de las redes. Esta actividad se disparó con la llegada prematura del mediano. Busqué información hasta cansarme sobre bebés prematuros, buscaba experiencias similares de otras mamás con bebés prematuros y encontré poca cosa. 

Poco a poco he ido descubriendo perfiles de otras mamás con bebés prematuros y leo sus vivencias y miro lo que tengo en casa y pienso «somos afortunados».

Somos afortunados, sí. La llegada del pequeño podía haber sido más traumática  si hubiese hecho caso a la que hasta entonces era mi ginecóloga. Porque entonces no estaría hablando de un bebé prematuro, sino de duelo perinatal. Además, desde el primer minuto demostró ser un luchador y decidió que la incubadora iba a ser una estación de paso.

Su nacimiento y su paso por la incubadora fueron duros y difíciles, no os voy a engañar. Pero más allá de los pinchazos que se llevó para ponerle la vía (central y periférica), la prueba del talón, analíticas variadas y numerosas pruebas de glucemia, no tiene más cicatrices.  No necesitó ningún tipo de cirugía. Somos afortunados.

Su desarrollo motor, del lenguaje y neurológico es normal, acorde a un niño de su edad. Pasa sus revisiones con nota, es fuerte y tiene buena salud. Eso sí, es un mocoso, los mocos le acompañan de noviembre a junio. Excepto una bronquiolitis muy leve y un broncoespasmo, que nos tuvo dos meses con aerosoles, no ha tenido más enfermedades. Es cierto que estuvo yendo a sesiones quincenales de atención temprana durante un año, pero fueron, sobre todo, para potenciar su psicomotricidad. Tampoco tiene secuelas debido a su prematuridad, o de momento no se han manifestado. Somos afortunados.

Sé que lo he repetido mucho a lo largo del texto, pero es una frase que me digo a diario, varias veces. Sobre todo, cuando leo historias de operaciones de corazón, problemas de visión (la retinopatía del prematuro es muy típica en los prematuros extremos), problemas digestivos, neurológicos o de psicomotricidad, doy gracias, me digo que somos afortunados y si le tengo cerca, le planto un beso.

Si cuando tienes un bebé sano, nacido a término, te preocupan mil cosas. Cuando tienes un bebé prematuro (extremo, en nuestro caso) te preocupan mil millones de cosas más, pasas las revisiones con temor a que puedan encontrarle algo, te pasas el día observándole a ver si progresa como debe o si, por el contrario, va más lento en su desarrollo o esperas ansioso sus primeras palabras o frases.

Con ello no quiero decir que si el niño hubiese tenido algún problema grave de salud, tampoco estaríamos llorando por las esquinas gritando «¡ay, pobrecitos nosotros!» Estaríamos luchando como jabatos porque es lo que tocaría.

Así que cuando las cosas vienen favorables, hay que ser agradecido y sentirse afortunado.

Somos afortunados
El pequeño guerrero en una piscina de bolas, demostrando que no hay obstáculo que no pueda superar.
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Bebé prematuro

El método canguro

El maravilloso «Método canguro», el «piel con piel»… Si ya es bueno cuando das a luz a tu hijo recién nacido a término, no te cuento lo buenísimo que es cuando tienes un bebé prematuro.

Cuando das a luz a un bebé prematuro, como en nuestro caso que nació con 31 semanas de gestación, es muy probable que el bebé tenga que pasar un tiempo en la incubadora. La mejor medicina que puede recibir es el abrazo de sus padres a través del piel con piel, el contacto, el calor humano… es medicina de la buena para el bebé y para los padres, que no le pueden coger tanto como les gustaría.

Los beneficios del método canguro son muchos, pero destacan:

  • Favorece el vínculo afectivo con la madre y el padre.
  • Descansan mejor.
  • Regulan mejor su temperatura corporal.
  • Mejora su estabilidad cardiorrespiratoria.
  • Disminuye el estrés.
  • Aumenta las posibilidades de sobrevivir, sobre todo, en el caso de los prematuros extremos o de aquellos bebés con problemas de salud.

Según un estudio de la Universidad de Bergen (Noruega), el método canguro aumenta la probabilidad de supervivencia de los bebés prematuros hasta en un 30% en el primer mes y alrededor del 25% en los seis primeros meses.

Nuestra experiencia

Nosotros tuvimos suerte y el pequeño estaba ingresado en una UCIN con puertas abiertas 24 horas y podíamos ir a verle cuando quisiésemos. Recuerdo que la primera vez que me lo pusieron en canguro, me dijo la enfermera :»como mínimo le tienes que tener una hora» y yo pensé como si tienen que ser dos… a partir de ese momento, papá y yo nos alternamos para tener al pequeño en canguro. Eran momentos tan gustosos. Automáticamente, te relajabas y querías que no pasase el tiempo. Y el pequeño también estaba tan a gustito, tanto que cuando nos teníamos que ir y había que volver a meterle en la incubadora, se quejaba.

Más información

Os dejo un par de enlaces que compartí en Facebook sobre este el método canguro hace unos días:

Y vosotros, ¿habéis practicado el piel con piel con vuestro bebé?

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