La importancia de la atención temprana en los bebés prematuros
Bebé prematuro

La importancia de la atención temprana en los bebés prematuros

Ya he comentado en otros posts que, durante un tiempo, estuvimos yendo a atención temprana y os contaba los ejercicios que hacíamos con el bebé. Hoy quiero hablar de la atención temprana desde otro punto de vista: el de la importancia que tiene la atención temprana en los niños prematuros. Desde este rinconcito de la blogosfera quiero poner el acento en lo difícil que resulta acceder a una plaza de atención temprana en los centros públicos de las distintas Comunidades Autónomas.

¿Qué es la atención temprana?

La atención temprana la podríamos definir como el conjunto de actividades dirigidas a niños de 0 a 6 años (esto también es tema de debate), con la finalidad de atender a los niños con problemas de neurodesarrollo o en situación de riesgo de padecerlo. En este grupo entran los bebés prematuros, que por haber nacido antes de tiempo, ven comprometido su desarrollo, a todos los niveles: motor, lenguaje, neurológico, psicológico,…

¿Por qué es tan difícil acceder a una plaza de atención temprana?

Buena pregunta. Me refiero a acceder a una plaza en un centro público. Por lo privado, creo que no es tan complicado. Nosotros sólo tenemos experiencia en lo público. Recuerdo que cuando nació el pequeño (que sí, que ahora es el mediano, me cuesta dejar de llamarle el pequeño…), los neonatólogos nos dijeron que empezásemos a movernos desde ya, aunque estuviese ingresado en la UCIN porque la lista de espera era de meses. Hablaban de una lista de espera, pero realmente son dos listas: una para que evalúen al niño y otra para que inicie las sesiones de atención temprana.

El acceso a una plaza pública de atención temprana es complicada porque la demanda es muy superior a la oferta de plazas. Así de sencillo. Esto provoca que muchos padres opten por empezar la atención temprana a nivel privado y así, por lo menos, en esos meses que tardan en valorar a sus bebés y derivarles a un centro público van trabajando con sus pequeños.

Voy a dar algunas cifras: en España, nacen al año 28.000 niños prematuros. Si todos estos niños, en algún momento, entre los 0 y los 6 años precisan de atención temprana ¿Cómo no va a haber demoras en su evaluación y derivación a un centro de atención temprana? Ello sin contar con los niños que, aún nacidos a término, puedan necesitar atención temprana, como puedan ser los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) o con parálisis cerebral, por ejemplo.

Datos de 2019:* En la Comunidad de Madrid, hay cerca de 2.700 familias esperando a acceder a una plaza de atención temprana. Se tarda más de 100 días en que citen al niño para valoración y otros 100 en que te comuniquen la resolución de tu valoración. Se ha pasado medio año (como poco y el niño aún no ha empezado la atención temprana)

¿Por qué hasta los 6 años?

Esa es la gran pregunta. ¿Quiere ello decir que a los 6 años los niños que han estado yendo a atención temprana ya no lo necesitan? Pues habrá de todo, como en botica. Nosotros estuvimos yendo apenas un año, en sesiones quincenales y lo dejamos con 17 meses. Bueno, lo dejamos relativamente porque en la escuela infantil a la que asiste también tienen un programa de atención temprana y estimulación precoz. Habrá niños que con 6 años precisen que un profesional (psicólogo, fisioterapeuta, logopeda,…) siga trabajando con ellos, pero como la ley prescribe que es hasta los 6 años, a partir de ese momento será el servicio de bienestar social de cada Comunidad Autónoma la que determine qué pautas tomar.

No todos los niños prematuros precisan atención temprana, si bien la gran mayoría sí. Sin embargo, a los padres de niños prematuros, a veces, nos parece que desde las administraciones públicas no se hace lo suficiente en este campo. Parece que los niños prematuros y los cuidados posteriores que requieren son un tabú. Por eso, desde mi modesto rincón de la blogosfera quiero hablar alto sobre la importancia de una atención temprana rápida, eficiente y de calidad y para ello es necesario que todos, instituciones públicas y padres, rememos en la misma dirección. Prácticamente, en todas las Comunidades Autónomas hay asociaciones de madres y padres que buscan y promueven la necesidad de atención temprana para sus pequeños.

Está claro que las de Administraciones Públicas podrían hacer más, pero disponen de recursos limitados. Sin embargo, estamos de acuerdo en que ante la necesidad a los padres siempre nos parece poco lo que reciben nuestros hijos.

Nuestra experiencia

Nuestra experiencia con el servicio de atención temprana fue buena. Aunque personalmente siempre pensé que mi hijo recibía pocas sesiones. Lo pensaba porque cuando entras en las redes sociales y lees que otros niños reciben hasta 4 sesiones semanales, yo pensaba que algo no funcionaba. Sin embargo, ahora, con el paso del tiempo y veo al niño, pienso que éramos afortunados que sólo fuese un día cada 15 días, eso significaba que su retraso no era tan grande y que con lo que hacíamos en casa era suficiente.

Tardamos un par de meses desde que le dieron el alta en neonatos hasta que empezó las sesiones, dos meses en los que te parece que nunca va a sonar el teléfono para que te den la primera cita para la valoración o para empezar con las sesiones.

Las sesiones duraban 45 minutos y estaban enfocadas, sobre todo, al desarrollo de su psicomotricidad, tanto fina como gruesa. Luego, yo en casa, trataba de trabajar con él al menos 15 minutos diarios algunos de los ejercicios que le había visto hacer a la terapeuta. En nuestro caso, al ser un bebé, la terapeuta nos permitía entrar con él a la sala. Sin embargo, yo veía allí niños que entraban solos en las salas, mientras los padres esperaban pacientemente fuera.

Os dejo enlaces a otros posts relacionados con ejercicios de atención temprana:

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Atención temprana: Ejercicios de los 12 a los 15 meses

Me parece que éste será el último post sobre ejercicios de atención temprana, pues desde que el pequeño empezó en la guarde, hemos dejado de ir al centro de atención tempana por varios motivos. El principal es que en la guarde también hacen atención temprana y el otro motivo es que cada vez que íbamos a atención temprana en el centro base, el pequeño andaba descentrado en la guarde, comía regular, dormía poco y eso tampoco nos convenía. Ya sabéis lo importantes que son las rutinas para los niños.

En cualquier caso, seguimos trabajando ejercicios de atención temprana en casa, porque es importante para el desarrollo psicomotriz del pequeño. Aunque ahora nos centramos más en los ejercicios de psicomotricidad fina, que le cuestan más al pequeño. (Por ejemplo, coger las pinturas)

Atención temprana

Situación de partida

El pequeño gatea, a su manera, pero gatea. No lo hace a cuatro apoyos, como le gustaría a su terapeuta, lo hace arrastrando el culete, como tantos niños que sin ser prematuros también lo hacen así. Anda si es cogido de la mano o sujeto a los muebles y a las paredes. Hace la pinza gorda (con la palma de la mano) y hace la pinza fina (con los dedos índices y pulgar)

¿Qué objetivos tenemos que conseguir?

Fundamentalmente dos: que gatee apoyado a cuatro puntos (Ya lo vamos consiguiendo, a pesar de las protestas del pequeño) y que coja las pinturas y las use para pintar (tiene tendencia a comérselas). Un objetivo a más largo plazo es que se suelte para andar, pero esto va a ser más difícil, porque él se siente seguro y avanza muy rápido gateando, así que no le ve utilidad a eso de andar.

¿Cómo trabajamos?

Para la psicomotricidad gruesa, esto es, el gateo y andar, le ponemos a cuatro patas. Él tiende a gatear a su manera, así que tenemos que forzarle un poco que gatee a cuatro apoyos, pero poco a poco lo vamos consiguiendo. Para que se suelte a andar, lo que hacemos es que mi marido y yo nos separamos unos metros y le hacemos ir de uno a otro hasta que se cansa. Pero es muy listo y en cuanto ve que la distancia es algo más de lo que él considera adecuado, se tira al suelo y gatea.

Los últimos intentos en la guarde en cuestión de gateo van dan sus frutos y el pequeño ya va gateando a iniciativa propia a cuatro apoyos (Si le viese su profe de atención temprana que tanto empeño tenía en hacerle gatear a cuatro apoyos… jejeje)

Atención temprana

Para la psicomotricidad fina, usamos las etiquetas de la ropa, como parecen enciclopedias más que etiquetas, el pequeño se entretiene mucho con ellas. Además, le ponemos cuentos o catálogos de juguetes y va pasando hojas. Con las pinturas es más difícil, porque no se deja coger la mano y no se deja guiar. Lo que sí conseguimos es que vaya metiendo las pinturas en su bote, lo que tampoco está mal, que así aprende a recoger.

Sí que hemos notado que desde que va a la guarde ha hecho muchos progresos, no se si será la edad, que al ir creciendo va cogiendo seguridad en sus movimientos, o si será gracias a la atención temprana que practican, o casualidad. Ya solo nos falta que se suelte para andar.

Vuestros peques ¿siguen algún programa de atención temprana?

Otros ejercicios de atención temprana:

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Gatear Vs. Andar

Gatear o andar, ese es el gran dilema en el desarrollo de cualquier bebé y si ya es un bebé premturo, se convierte en el tema estrella. Hace un mes retomamos las sesiones de atención temprana. Con esto de las vacaciones, hacía bastante tiempo que no íbamos por allí.

Desde nuestro destino vacacional, hablé con la estimuladora porque me llamó para comprobar nuestra disponibilidad durante el mes de agosto y concertar una cita. Le expuse mis dudas sobre cuánto tiempo quedaría hasta el alta del niño y me dio largas, con lo de que cada niño es un mundo y lleva su propio desarrollo.

En fin, volviendo al tema que nos trae hoy por aquí. Tras la sesión de 45 minutos que el pequeño aguantó fenomenal, la estimuladora y yo hemos estado hablando de la evolución del pequeño. Se ha quedado gratamente sorprendida de los avances del pequeño: el hecho de aguantar los 45 minutos de trabajo ya es un logro en sí mismo. Pero además, el deseo de andar del pequeño, quererse poner de pie, cómo se lanza hacia los objetos, y la maña que se busca para desplazarse a pesar de no gatear y de necesitar ayuda cuando quiere andar son signos de la buena evolución en su desarrollo motor y psicomotriz.

Hablando con la estimuladora me ha confesado que se ha dado cuenta del poco interés que tiene el pequeño en gatear, aunque ella reconoce que seguirá intentándolo, porque es bueno para su desarrollo motor.

Nuestro hijo mayor empezó a andar con 10 meses y nunca gateó. Si podía desplazarse andando por la habitación apoyado en las paredes o en los muebles, así lo hacía. Sólo utilizó el gateo cuando tenía que ir de un punto a otro y no tenía apoyo. Básicamente, porque no le quedaba otra. Ahora gatea para enseñarle a su hermano cómo se hace.

El gateo

Cierto es que cada niño tiene un desarrollo diferente, pero ¿es tan importante el gateo? ¿Es una etapa por la que hay que pasar o se la pueden «saltar»?

Gatear vs. Andar

Los bebés suelen empezar a gatear sobre los 7 meses, cuando ya son capaces de quedarse sentaditos. Empiezan echando los brazos hacia adelante, y según se van encontrando más seguros, empiezan a conseguir apoyarse en cuatro puntos. Poco a poco, van cogiendo confianza y práctica y consiguen desplazarse.

Sin duda, el gateo ofrece beneficios al niño. Por ejemplo, a nivel motor, les fortalece los músculos de la espalda, les ayuda a conocer su propio cuerpo y a utilizar por igual brazos y piernas. Además, a nivel visual, les ayuda a coordinar la vista con sus manos.

Lo que hace el pequeño

Os diré que el pequeño no gatea, ni ganas ni interés (Ya lo he contado más veces). Tampoco es de esos bebés que avanzan con el culete o rastreando. No. El pequeño se ha buscado su propia manera de desplazarse. Desde la posición de sentado, parece que quiere ponerse a gatear, porque echa las manos hacia adelante y levanta el culete, pero se le quedan las piernas bajo el cuerpo y no es capaz de sacarlas, así que vuelve a sentarse, pero con la tontería ya ha avanzado un par de centímetros. Hace unos días, consiguió empezar a desplazarse, pero a su manera: Sentado, con una pierna atravesada delante del cuerpo y con la otra estirada hacia adelante. ¡Ya va hasta cogiendo velocidad!

Otras veces es más vaguete y se agarra a algún objeto para ayudarse en su desplazamiento. Si quiere girarse, lo hace como un helicóptero, en el que las piernas son las aspas y el culete hace de eje. Alguna vez, boca abajo, se ha impulsado con los brazos, pero hacia atrás… Igual más adelante nos sorprende y gatea y estos movimientos sólo son el inicio.

La estimuladora sí que consigue que gatee en cuatro apoyos, pero sujetándole una pierna para que no se la lleve hacia adelante, pero claro, aunque él sí gatea a la manera tradicional, con lo ansia que es se quiere desplazar muy deprisa y claro, enseguida se cansa. Además, sujetándole una pierna no es práctico, tienes que irle acompañándole en su desplazamiento.

Yo tenía esperanza de que al iniciar la guardería nos dijese que el niño ya no necesitaba más sesiones de atención temprana, pero la mujer se ha tomado como un reto personal conseguir que el pequeño gatee en cuatro apoyos. Ya veremos quien es más tozudo.

No todos los niños gatean, y eso no les hace ni más listos ni más tontos. Sin embargo, hay una creencia popular (desconozco si con base científica alguna) que dice que el niño que anda antes se retrasa en el lenguaje y el que tarda más en andar, habla antes.

Vuestros peques ¿Cuándo empezaron a gatear? ¿Gatearon antes que anduvieron?

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Ejercicios de atención temprana: de los 6 a los 9 meses

En un post anterior, os contaba algunos de los ejercicios que hacemos en casa y en atención temprana con el pequeño hasta que ha cumplido más o menos los 6 meses (de edad cronológica). Hoy os cuento algunos ejercicios que hemos ido incorporando a nuestras rutinas de ejercicios.

Sin olvidarnos de seguir con los ejercicios de psicomotricidad gruesa, de los 6 a los 9 meses vamos a empezar a trabajar la psicomotricidad fina, ofreciéndole diferentes objetos para que coja con sus manitas. Estos objetos suelen ser coloridos, fáciles de manejar, no muy pesados (porque si los coge y no puede con ellos, pierde interés y los suelta), a veces sonoros. También suelen tener diferentes texturas: más suaves, más rugosas,…

De los 6 los 9 meses
Estos son algunos de los juguetes del pequeño, con los que además de jugar, hacemos nuestros ejercicios

Con ello, buscamos conseguir varios objetivos en la franja de edad de los 6 a los 9 meses:

  • Capacidad de agarrar objetos.
  • Poder pasárselos de una mano a otra.
  • que al agitarlos, suenen.
  • Intercambio de objetos: que él mismo suelte uno para agarrar otro que le resulte más interesante.

Las primeras veces suelen ser difíciles y frustrantes. Pero ahí es donde entra la constancia y el trabajar los ejercicios a diario. Poco a poco, el pequeño va siendo capaz de coger objetos y hasta de elegirlos de entre un montón. Eso sí, ahora todos los objetos que coge van directos a la boca. Y ¿cuáles le atraen más? Sobre todo, los sonoros: cascabeles, hojas de texturas, arrugar papeles…

Otra cosa que le llama mucho la atención son las etiquetas de los juguetes. Pensaba cortarlas, porque algunas son muy grandes y son muy feas, pero desde atención temprana me dijeron que no porque eso les ayuda a trabajar la psicomotricidad fina.

En el apartado de psicomotricidad gruesa, el pequeño ha empezado a sentarse. Así que ahora también trabajamos desde esta perspectiva. Le ponemos objetos delante o a un lado de esta manera, hacemos que se incline hacia adelante para cogerlo.

Puesto que permanece sentado unos instantes, más o menos largos, en algún momento termina cansado y se cae. Cuando cae hacia adelante, lo único que podemos hacer es evitar el golpe de la cara contra el suelo. Lo mismo que si cae hacia atrás, pero si cae hacia uno de los lados, le estamos enseñando a poner la mano. Ya le he visto que instintivamente va poniendo la mano. Apoyar la mano no evita que se caiga, pero sí que la caída sea menos dura. Aunque aún tenemos que seguir trabajando este aspecto.

Para que cada vez vaya consiguiendo estar más tiempo sentado, lo suelo sentar en la cama, así al caer, cae sobre blandito. A él le hace mucha gracia si cae boca arriba y si cae boca abajo ha aprendido a voltearse.

Poco a poco va haciendo progresos. Próximo objetivo: el gateo.

Y vuestros bebés ¿ya se quedan sentados? Contadnos vuestra experiencia

De los 6 a los 9 meses
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Ejercicios de atención temprana: hasta los 6 meses

En el post de hoy traigo una serie de ejercicios de atención temprana hasta los 6 meses. Algunas, cuando leísteis el post sobre atención temprana, me habéis preguntado cómo hemos conseguido acceder a ello, bien porque os está resultando difícil o bien porque os dan cita para dentro de mucho tiempo. Hoy os cuento nuestra experiencia y os explico algunos ejercicios para hacer en casa con el bebé.

La verdad es que desde que dieron al niño de alta en neonatos hasta que empezamos a ir a atención temprana pasaron un par de meses y desde un mes antes aproximadamente lo habíamos empezado a mover. En parte la burocracia que tuvimos que solventar (incluir al niño en mi tarjeta sanitaria) lo retrasaron un poco, pero desde la primera toma de contacto hasta que nos llamaron para una primera evaluación pasaron 10 días, y desde la evaluación hasta la primera sesión otros 10 días.

Durante este tiempo, a veces tenía la sensación de que el tiempo se me escurría entre las manos, sobre todo, porque nos habían dicho en neonatos que era muy importante para el desarrollo del niño que cuanto antes fuese a atención temprana, mejor.

Como sé que para algunos tenéis esa misma sensación os dejo algunos ejercicios que he ido recopilando para que podáis hacer con vuestros bebés en casa y así ir trabajando un poco la psicomotricidad gruesa y fina. Pero antes dejemos claros algunos conceptos ¿qué es la psicomotricidad gruesa? El movimiento de brazos y piernas y del tronco, y ¿la psicomotricidad fina? Los movimientos más precisos de manos y dedos (por ejemplo, hacer la pinza con el dedo pulgar y el dedo índice). Empezamos con un bloque de ejercicios hasta los 6 meses.

Psicomotricidad gruesa hasta los 6 meses

Vamos con los ejercicios. Al ser tan pequeños (hasta los 6 meses), empezamos con ejercicios de psicomotricidad gruesa. Lo primero, es fijarse un objetivo: ¿qué tiene que hacer un bebé con esta edad? Fundamentalmente, ser capaz de levantar la cabeza estando boca abajo.

Os propongo algunos de los ejercicios que nosotros hemos ido haciendo, tanto en casa como en las sesiones de atención temprana.

Para fortalecer la espalda, le pondremos boca abajo, todos los días un ratito. Podemos aprovechar el momento de cambiarle el pañal, así fortalecerá los músculos de espalda y cuello que más adelante le servirán para sostener la cabeza. Al principio, puede que ni se moleste en hacer ningún esfuerzo, sobre todo, cuando tiene la cabecita un poco más grande que el cuerpo (que en los bebés prematuros es normal), pero poco a poco, verás cómo va haciendo progresos.

Otro ejercicio que hacemos es el de «nadar». Lo que hacemos es con los brazos hacer como si nadásemos a crol, alternando arriba y abajo. Y el de abrazarse, abriendo y cerrando los brazos, como si el bebé se abrazase a sí mismo. Con las piernas, hacemos la bicicleta.

Otro ejercicio es el de voltearle. En principio, esto es más un ensayo general de lo que el bebé será capaz de hacer más adelante. Le ponemos boca abajo y le damos la vuelta hacia arriba, teniendo cuidado con los brazos, para ello, se los metemos por debajo del cuerpo para evitar dislocarle un hombro. Cuando esté boca arriba le volteamos hacia abajo… y así un par de veces para cada lado.

Todos estos ejercicios no deben durar más de media hora, que es lo que un bebé hasta los 6 meses suele aguantar. De momento, nosotros trabajamos todos los días un ratito y algo se nota, porque él solito ya se voltea (de boca abajo a boca arriba, en el otro sentido le cuesta más), está empezando a sentarse,…

hasta los 6 meses

Aquí, el pequeño en pleno volteo

Más información

De momento, hasta los 6 meses sólo trabajaremos la psicomotricidad gruesa. Más adelante trabajaremos la psicomotricidad fina y el lenguaje.

Más ejercicios de atención temprana:

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