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DIY: Corona de Navidad

La Navidad está a la vuelta de la esquina y este año parece que tenemos más ganas de que llegue, por aquello de olvidarnos por un ratito del coronavirus y todo lo que nos traído este año 2020.

Ya sabéis los que seguís el blog, que yo tiendo más a manazas que a manitas, pero aún así la buena voluntad no me que la quita nadie ni nada. Suelo seguir por Instagram cuentas de mamás creativas, artesanas y profesionales del DIY (o manualidades de toda la vida). Últimamente, me estoy adentrando en el mundo de la costura y he empezado a seguir cuentas de esta temática. A lo que voy es que de tanto seguir, parece que algo se va quedando en el subconsciente y este año me he vuelto a tirar a la piscina de las manualidades navideñas. Aunque debo confesar que creo que este año conseguiré hacer adornos más que decentes, de los que me enorgulleceré de colgar en el árbol o en la puerta de casa.

Ya tengo unos cuantos adornos, que os iré enseñando por aquí y en mi cuenta de instagram. El primero que llega al blog es una corona de Navidad, o de adviento o, si lo preferís, un centro de mesa navideño.

Realmente, mi aportación «manualística» a esta Navidad iba a ser un mantel. Tenemos una mesa que cuando se abre es muy larga (unos 3 metros) y todos los manteles se quedan cortos…. pero… a pesar de seguir millones de cuentas de tejidos, telas, costureras, etc… el tiempo se me ha echado encima (como a muchos, supongo) y creo que el mantel se queda para el año que viene.

La historia de la corona de Navidad

Es una tradición cristiana, sin embargo, la tomó prestada de la cultura nórdica. Como sabéis, el adviento es el periodo previo a la Navidad. Tradicionalmente, el adviento comprende los cuatro domingos previos al día de Navidad. Cada domingo se enciende una vela, hasta que el día de Navidad están las cuatro velas encendidas.

La corona se decora con ramas de árboles de hoja perenne (pinos, abetos, muérdago) y frutos rojos. Podría decirse que la corona está llena de símbolos. Una corona es un círculo, no tiene principio ni fin.

Los colores que se usan en la corona también tienen su simbología. El verde (de las ramas) es el color de la esperanza, de lo que está por llegar. El rojo (de los frutos que usan para decorar o de las velas) es el amor, hacia nuestros seres queridos. El blanco (de las velas) refleja la pureza y la luz, alejando las tinieblas y los miedos.

Con el paso de los años, las coronas de adviento, sin dejar atrás su tradición cristina, han pasado a ser objeto de decoración y las podemos encontrar en cualquier sitio, decorando tiendas, restaurantes, salones,…

Material para elaborar la corona de Navidad

Antes de salir corriendo a comprar material, mira a ver qué tienes por casa que te pueda servir para hacer tu corona de adviento.

Lo que indico a continuación son elementos básicos. Luego cada uno puede decorar su corona como más le guste. Si buscáis por Google, encontraréis millones de ideas.

Necesitaremos:

  • Cuatro velas del mismo tamaño. Yo tenía unos velones blancos de Ikea. Hay quien pone cada vela de un color: morado, rosa, verde, rojo y blanco. Eso ya va a gustos.
  • Hojas verdes. Lo más típico son de pino o de abeto, que son perennes. Pueden ser naturales o artificiales. Frutos rojos.
  • Piñas.
  • Cintas de colores: verde, rojo, dorado,… Yo compré alguna en Tiger y usé otras que tenía por casa.
Cintas de colores: corona de Navidad
  • Cuerda de yute o lana marrón.
  • Un plato, una cesta o una bandeja redonda del tamaño que sea vuestra corona. Os servirá de molde para la corona y además evitará que la cera que caiga de las velas manche la superficie.

Proceso de elaboración

Lo primero es tener claro el sitio dónde vamos a colocar nuestra corona de Navidad, por aquello de las proporciones. No es lo mismo la mesa del comedor, que una mesita junto al sofá.

A continuación, colocaremos las cuatro velas en el centro de nuestro plato (nosotros hemos cogido una cesta que había por casa). Como supondréis, yo he tenido ayudantes de excepción, que me iban diciendo dónde poner las cosas. Las velas las decoramos con una cinta de corazones que también compré en el Tiger.

He usado una guirnalda del Tiger que imita hojitas verdes y frutos rojos, para el borde de la cesta y la sujeté con una cinta dorada que fui pasando por entre el mimbre de la cesta. Como me sobró algo de cinta le puse algún que otro lazo, para sujetar aún más la guirnalda de las hojas.

En las asas de la cesta, para camuflarlas un poco, puse lazos de dos colores: Verde (de raso por un lado y con purpurina por el otro, del Tiger) y rojo (normalita)

Montaje: corona de Navidad

Durante nuestra última salida a por setas, yo tuve un escaso éxito con las setas y me dediqué a buscar piñas, lo más nuevas posibles, porque se terminan abriendo. Las cogí con la idea de hacer algo para Navidad, pero sin tener muy claro el qué.

Así que pusimos las piñas entre las velas con la idea de que las sujetasen. Cuando encendimos la primera vela, según se fue consumiendo la tuve que meter en un vasito para velas para evitar que se estropeara todo el centro. Al meter el vasito, hubo que sacar las piñas. Nota mental: coger piñas más pequeñas la próxima vez.

Podría haber tuneado mucho más la cesta, pero con la cantidad de lazos que lleva, me parece que queda bastante bien. Puede que incluso un poco «repolluda»

El resultado

Aquí os dejo el resultado. Creo que nos ha quedado bastante bien, aunque soy consciente de algunos detallitos que para el año que viene intentaremos mejorar.

Resultado: corona de Navidad

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Lucía
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Andrea, mamá de Lucía

Dejamos a Andrea en León con su pequeño guerrero Hugo y nos vamos con otra Andrea, hasta Ecuador, que nos cuenta la lucha de su pequeña Lucía, otra pequeña gran guerrera.

1.- Hoy entrevisto a…

Soy Andrea. Lucía nació el 04 de mayo, pesando 640 gramos a las 30 semanas de gestación. Somos de Quito, Ecuador.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo iba bien, con las molestias normales, hasta que a las 22 semanas en el control el médico notó que la bebé estaba muy pequeña, me pidió otro eco en dos semanas, y vio que las arterias uterinas tenían resistencia.

El 26 de marzo, fui derivada dónde un especialista en alto riesgo, y me indicó que debido a que tenía elevada mi presión y como eran mis arterias, mi bebé tenía restricción de crecimiento intrauterino, a las 25 semanas apenas pesaba 380 gramos y recomendaron una cesárea el 29 de marzo.

Me aferré a darle una oportunidad a mi hija. Consulté con otro especialista y con cuidados y medicación, conservamos 5 semanas más el embarazo, fui internada para monitoreo continuo y 4 días después vieron que se habían revertido los flujos, ese día me hicieron la cesárea.

3.- ¿Cómo fue el parto?

Por cesárea. Su apgar fue de 6.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Debido a todas las complicaciones que tuvo, desde displasia bronquio pulmonar, hipo e hiperglucemia, convulsiones, enterocolitis, anemia con más de 15 transfusiones, tuvo que estar 145 días en terapia intensiva. Gracias a doctores con vocación y la ayuda de Dios, mi hija fue dada de alta el 25 de septiembre.

Debido a la pandemia no la conocí hasta 95 días después de su nacimiento cuando fue operada por retinopatia del prematuro.

Lucía

5.-Patologías y secuelas del bebé

Lucía usa oxígeno por su displasia, así que fue adecuar y limpiar todo al extremo, aprendernos todos sus horarios para anticonvulsivo, inhaladores, vitaminas, calcio, diuréticos…Así que el tanque y el oxímetro siempre nos acompañan.

6.- Al alta…

El día del alta estábamos todos felices y ansiosos a la vez. Ya cumplió su primer mes en casa. Debe ir al médico todas las semanas para evaluar su crecimiento. Al tener osteopenia aún no hemos empezado la fisioterapia, pero hacemos juegos divertidos en casa. Seguimos los controles con Neurología, genética, neumología, cardiología, endocrinologia.

Lucía es el testimonio fiel de que los milagros existen. No es fácil la tarea de ser madre de un prematuro, pero es la mejor recompensada por tener a un guerrero junto a nosotras.

Podéis seguir a Andrea a través de su cuenta de Twitter.

Si eres mamá o papá de un bebé prematuro y quieres contarnos tu experiencia, como ha hecho Andrea, escríbeme al correo electrónico mamadeunprematuro@outlook.es o mándame un mensaje directo por cualquiera de mis redes sociales.

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Estrella
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Anabel, mamá de Estrella

En esta ocasión, es Anabel, otra mamá de una bebé prematura, la que se ha ofrecido a contarnos su experiencia con su bebé, una niña llamada Estrella. Agradezco enormemente su implicación y colaboración. Me ha gustado mucho leer su testimonio porque lo cuenta de una forma muy positiva, a pesar de lo mal que se pasa.

Os dejo a continuación con la experiencia de Anabel y con las preciosas fotos que me ha hecho llegar.

1.- Hoy entrevisto a……

Mi nombre es Anabel y mi pequeña se llama Estrella. Vivimos en Granada y mi hija nació con tan solo 26 semanas de gestación. Pesó 640 gramos y se quedó en 540. Además de nacer con tan pocas semanas de gestación fue CIR. Ahora tiene casi 6 meses. Ella nació el 29 de abril de 2020.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo fue genial, no tuve nada de náuseas y la verdad que todo iba muy bien hasta que de repente empecé a hincharme. Yo había oído hablar de la preeclamsia por lo que me controlaba la tensión cada día y todo iba normal hasta que un domingo por la mañana me levanté tan hinchada que no podía cerrar ni la mano.

Me tomé la tensión y estaba por las nubes así que me fui al hospital y después de todo el día y de hacerme varias pruebas me ingresaron ya que a mi bebé no le llegaba bien el alimento y a que había riesgo de que la preeclamsia fuese a más. Finalmente, el miércoles de madrugada tuvieron que hacerme una cesárea ya que casi no se escuchaba el latido del corazón.

Tan solo en la eco de la semana 20 me dijeron que mi hija tenía riñón multiquístico.

Estrella, la pequeña de Anabel

3.- ¿Cómo fue el parto?

El parto fue muy rápido a las 4 de la mañana avisé a los médicos por un dolor enorme en la boca del estómago y a las 5:03 ni hija ya estaba en el mundo. El papi se portó súper bien. Estaba muy asustado por mi vida y la de nuestra hija.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

La verdad que la llegada a UCIN fue muy dura (aunque he de decir que yo estaba como en una nube en la que parecía estar viendo todo como algo externo a mi) poco a poco la realidad se hizo patente.

En la UCIN del hospital materno de Granada podíamos estar todo el tiempo que quisiéramos, aunque debido al coronavirus sólo podíamos entrar de uno en uno así que nos organizamos de tal forma para el piel con piel en la que el papi iba toda la mañana y yo toda la tarde y al día siguiente al contrario ya que además yo estaba terminando un máster. El primer mes se hizo muy corto pero los dos siguientes, sobre todo los últimos 15 días se hicieron muy largos.

Desde un principio comencé a estimularme para poder extraer leche para mi niña y finalmente conseguí incluso hacerme donante. A día de hoy seguimos con lactancia materna.

El trato por el personal sanitario fue increíble. Prácticamente todos eran encantadores. Cada día nos informaban de la situación de Estrella y gracias a Dios no hubo ni una sola complicación en toda la estancia. Podíamos contar con ellos y ellas para todo, incluso cuando algún día me daba algún bajoncillo.

Durante la estancia necesitó fototerapia al principio del ingreso.

Anabel, su pequeña Estrella

6.- Al alta

Desde que llegamos a casa todo ha ido mejorando. Nos fuimos a casa con oxígeno aunque ya llevaba dos días en el hospital sin usarlo y en casa no lo ha necesitado ni un solo momento. Le quitamos el pulsi al mes de estar en casa ya que nos daba mucho miedo a que le pasase algo.

Ahora hemos empezado con fisio y la semana que viene empezaremos la atención temprana pero de momento me han dicho que no tiene retraso motor aparente. Ha sido muy fácil conseguir que la atiendan en atención temprana. Su pediatra la solicitó y directamente me dieron la cita.

Aún no he solicitado el grado de discapacidad aunque estoy pendiente de pedirlo (debo informarme de ello). Respecto a la ayuda pública, soy maestra y a día de hoy estoy cobrando el CUME (prestación por cuidado de menores) con una reducción del 99.9%

La verdad que esta experiencia ha sido muy, muy dura pero gracias a ella me he vuelto una mujer muy fuerte y he conocido a muchas mamis increíbles que ya son amigas de corazón.

Por otro lado quiero destacar que la gran unión y compenetración que hemos tenido el papi (Julio) y yo ha sido esencial para llevar la situación.

Mi facebook es Anabel Ceballos Navarrete
Mi instagram: anabel_c_n
Sin duda todo el mundo que me necesite, o necesite apoyo puede contar conmigo.

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Gripe
Bebé prematuro

La vacuna de la gripe y los niños prematuros

Llega el otoño y con él, los resfriados y las temidas gripes. Porque en esta casa, el mediano empieza con los mocos a la vez que el curso y deja de tener mocos en el mes de junio, con las vacaciones.

Para mí, la vacuna de la gripe siempre me había parecido cosa de personas mayores, porque veía a mis abuelos que se la ponían. Hasta que llegó mi bebé prematuro. Que entonces todas las enfermedades por banales que te parezcan se multiplican por 1.000. Un ejemplo sencillo, mientras que a mis otros dos hijos basta con sonarles los mocos, al mediano hay que hacerle lavados nasales. Pues sí, con 4 años seguimos con lavados nasales. Lo pasamos mal todos, él que lo sufre y nosotros que tenemos que placarle para que se deje.

Nuestros antecedentes

El mediano, al ser prematuro, en su primer año de vida ya le tocó pasar por la vacunación del virus respiratorio sincitial. En el post sobre este bronquiolitis tenéis más información.

En su segundo año, casi vuelve a tener que pasar por este proceso, pero al final no nos llamaron para entrar en el tratamiento, así que pasamos a vacunarle de la gripe. Desde entonces, le hemos vacunado anualmente.

Debo decir que las dos primeras veces que le vacunamos de la gripe, los convivientes, es decir, su hermano mayor y sus padres, también nos tuvimos que vacunar de la gripe. El año pasado ya no nos dijeron nada de vacunarnos los convivientes, así que le vacunamos a él solo.

¿Para qué sirve la vacuna de la gripe?

Como todas las vacunas, protege frente al virus. Pero no es infalibe. Esto es, si te has vacunado y «pillas» una gripe, la gripe la tendrás que pasar igual, pero los síntomas son mas leves.

Además, este escudo de la vacuna de la gripe es temporal, por eso es necesario vacunarse contra la gripe todos los años, porque el virus va mutando.

¿Quién tiene que vacunarse de la gripe?

Hay múltiples factores por los que una persona tiene que vacunarse de la gripe, pero el grupo de riesgo que nos interesa es este:

Menores de entre 6 meses y 2 años de edad con antecedentes de prematuridad antes de las 32 semanas de gestación. 

Evidentemente, hay muchas más personas a las que se les recomienda vacunarse de la gripe y que yendo a su centro de salud se les vacunará.

Por otro lado, si una persona no es de riesgo, pero opta por vacunarse voluntariamente siempre podrá adquirir la vacuna en la farmacia (Creo que son unos 8-10 €) y que se la administren en centro privado.

¿Cuándo hay que vacunarse?

En cuanto empieza la campaña de gripe en cada Comunidad Autónoma. Suele ser entre los meses de octubre y noviembre. Sin embargo, este 2020 con el coronavirus campando a sus anchas por el mundo, han adelantado la campaña.

Ya sabéis que esto de las vacunas en cada Comunidad Autónoma lleva un calendario algo diferente, así que os recomiendo poneros en contacto con vuestro centro de salud para que os informen y, en su caso, os den cita.

Yo hablé el lunes con mi enfermera de pediatría y me dijo que llamase en 15 días, porque aún no habían abierto la agenda para citar a la gente para la vacuna de la gripe.

¿Cuál es la dosis recomendada?

Según mi experiencia, aunque ya sabéis que debéis contrastar la información con vuestro pediatra o enfermero/a, la primera vez que se vacuna al niño, se le administran dos dosis (0.5 ml) separadas por un mes. A partir del siguiente año, es una dosis anual. Siempre a partir de los 6 meses.

En este enlace, os dejo más información sobre la vacunación de la gripe para este año.

Vacuna contra la gripe

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zoo
Planes con niños

Planes con niños: Un día en el Zoo de Madrid

Creo que ir al Zoo-Aquarium de Madrid es casi visita obligada cuando tienes niños. Esta vez la visita surgió por una oferta que nos ofrecieron donde trabajo, se lo comenté a mi marido y le pareció buena idea. Así que compramos las entradas online (ahora con el protocolo covid que han establecido es obligatorio) y para allá que nos fuimos.

Preparando la visita al zoo

Los que leeis habitualmente el blog sabéis que soy muy organizada y me hago listas de todo. Miré las horas de las exhibiciones, un posible recorrido, si había zonas o actividades cerradas por protocolo covid. Pero no miré la previsión del tiempo (tuve que improvisar antes de salir de casa)

Por protocolo, te recomiendan que compres las entradas online, debido a las limitaciones de aforo establecidas. Una vez allí, los trabajadores te escanean el código QR que tienen las entradas. Puedes llevarlas impresas o sincronizadas con la app de Parques Reunidos si no quieres o no puedes imprimir las entradas. Yo opté por descargar la app y sincronizar las entradas y la verdad me resultó muy cómodo.

Como consejo, cuando compréis las entradas aseguraos bien, no admiten cambios ni devoluciones, salvo que compréis las «flexi-ticket».

Mapa del zoo

Protocolo covid

El zoo tiene preparado un protocolo covid para la visita, que se puede consultar en la web. Lo importante: el uso de la mascarilla es obligatoria durante toda la visita, aunque sea un espacio abierto. En este punto debo decir que no vi a nadie sin mascarilla.

En las exhibiciones de animales, los asientos están marcados y sólo te puedes sentar en los sitios habilitados.

Hay bastantes dispensadores de gel hidroalcóholico repartidos por el parque. Además, por megafonía recuerdan de vez en cuando las normas básicas en este sentido. Hay aseos repartidos por el recorrido y en la entrada te recuerdan el aforo limitado.

Hay algunas zonas infantiles que están cerradas por precaución. Nosotros estamos acostumbrados a ver los parques infantiles precintados (porque donde vivimos no los han abierto desde marzo), así que los niños no hicieron ni ademán de acercarse.

También hay algunas actividades que no se hacen, por prevención y para evitar aglomeraciones, como las actividades didácticas en el aula o fotos con animales.

La visita al zoo

Los fines de semana, el zoo abre a las 11:00 de la mañana, así que a esa hora estábamos allí. Nuestra idea era echar el día allí o hasta que los niños se cansasen, pero sabemos, por experiencia, que estando allí a primera hora hay menos afluencia de gente.

Cuando entramos al zoo, lo primero que te ofrecen es haceros una foto, que nosotros declinamos amablemente. En el punto de información, pedí un plano (ya no dan planos en papel) y pregunté por los horarios de las exhibiciones, que aunque lo había mirado en casa no lo había apuntado. Para las dos cosas, me dijeron de hacer una foto a los paneles.

Así que antes de empezar a deambular por el parque sin rumbo, echamos un ojo al mapa y a los horarios de las exhibiciones, para organizarnos y poder ver lo máximo posible. Y echamos a andar. Bueno, los mayores a andar y los niños, a correr. Iban de animal en animal corriendo.

Pingüinos en el zoo

Los animales están repartidos en el zoo por continentes, además está el Aquarium y los espacios para las exhibiciones.

La primera exhibición, la de los leones marinos, era a las 12, pero nos pilló un poco alejados, así que optamos por quedarnos cerca del delfinario que empezaba a las 12:30. Fue un acierto, porque empezó a llover y como parte del graderío está cubierto, no nos mojamos.

A la 1 era el turno de las aves rapaces y su área de exhibición no está lejos del delfinario. Así que recorrimos los pocos metros que separan ambas instalaciones y tomamos asiento. Era la hora de comer y mis hijos empezaron a pedir de comer. Al contrario que en los delfines, que sí se puede comer mientras se ve la exhibición, en este caso no, así que me salí con el pequeño a una pequeña zona de picnic que hay justo de detrás y pudimos ver el vuelo de las aves rapaces a la vez que el peque comía. Al final de exhibición, aprovechamos para comer.

Mientras por megafonía nos anunciaban que debido a las condiciones meteorológicas (volvía a llover y nosotros estábamos de nuevo a cubierto), se suspendía la exhibición de aves exóticas, pero sacaron tres aves mientras contaban datos.

Después de comer, seguimos rumbo y recalamos en el Aquarium. El mundo submarino llama mucho la atención a mis hijos, así que el recorrido lo disfrutaron mucho, pero lo que más: los tiburones, sin duda.

Se nos hizo tarde para ir a ver a los leones marinos, de nuevo, así que optamos por terminar de recorrer el zoo tranquilamente y sin prisas. Tampoco nos importó mucho no ver a los leones marinos, porque los habíamos visto hacía no mucho en Faunia.

Comer allí

Actualmente, por la situación del covid, solo tienen abierto un restaurante y la cafetería, los demás chiringuitos que hay repartidos por el zoo están cerrados, pero las sillas y mesas están puestas así que la gente come o descansa en estas áreas.

Nosotros optamos por llevar nuestra propia comida, puesto que el zoo lo permite. Aunque el zoo, al adquirir la entrada, ofrece una entrada combinada de entrada + menú.

También recomiendo llevar agua, porque aunque hay fuentes, están canceladas por el tema del coronavirus.

También vimos un quiosco, por la zona del delfinario, que vendían café, patatas,.. y hay máquinas automáticas de bebidas frías y «chucherías».

Cómo llegar al zoo

El zoo está en plena Casa de Campo. Hay transporte público que deja cerca, pero para nosotros la mejor opción era ir en nuestro coche particular.

Hay zona de aparcamiento gratuito. Sin embargo, hay unos cuantos «gorrillas» (así llamamos en Madrid a los que te piden «la voluntad» por ayudarte a encontrar sitio), muy bien organizados. Así que si optas por llevar tu propio coche, prepara un par de eurillos para «pagar» el parking.

Nuestra opinión

En lo que se refiere a las actividades con animales, está muy bien planteado, porque puedes ver las cuatro actividades en un periodo de dos horas. Están escalonadas con diferencia de media hora y tienen una duración de unos 15 minutos cada una, así que si os organizáis bien podéis ver las 4 exhibiciones. No ocurre como en otros parques que se solapan y tienes que elegir entre unas y otras. Además, la exhibición de aves rapaces y la de aves exóticas es en el mismo sitio, lo cual es de agradecer.

El zoo es accesible 100%. Fuimos con el carrito del pequeño, porque aunque anda bastante, en el momento en que dice que ya ha andado lo suficiente, pide brazos y ya tiene un peso. Además, el carrito sirve para todo: llevas agua, comida, alguna muselina por si acaso, chaquetas por si llueve…

Los animales se les ve cuidados y bien alimentados. La única parte que nos pareció un poco regular fue la de Australia. Diría que es el área más pequeña y con menos animales.

Mis recomendaciones

Hay que tener en cuenta que en los sitios donde se realizan las exhibiciones, los carritos se quedan aparcados en las áreas habilitadas, así que hay que coger al bebé/niño en brazos.

A la hora de visitar un sitio como el zoo, hay que pensar que vas a andar bastante (según la app del móvil, hice más de 15.000 pasos, lo que viene a ser unos 12 km), así que lo mejor es llevar calzado cómodo. Si además te toca un día como el nuestro (nublado/con probabilidades de lluvia), no te olvides el chubasquero o algo con lo que protegerte.

En definitiva, recomiendo la visita al zoo. A mis hijos les ha resultado muy ilustrativo, sobre todo, ver ciertos animales que de habitual no ves o que tienes que viajar lejos para verlos en su hábitat.

Jirafas
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vuelta al cole
Bebé prematuro, Otros temas

Una vuelta al cole «Covid»

Desde luego, este año la vuelta al cole va a ser diferente. Con el coronavirus dominando aún nuestras vidas, la vuelta al cole se ha convertido en un reto para todos: padres y madres, educadores, políticos,… No en vano llevan ya unas semanas hablando de ello en los medios de comunicación.

Muchas de las opiniones que leo en este sentido es que, desde marzo que nos confinaron, tiempo han tenido para preparar una vuelta al cole «covid» segura para nuestros niños. Sinceramente, creo que los equipos directivos sí que han estado trabajando en hacer la vuelta al cole lo más segura posible para nuestros niños. Por lo menos, es lo que yo he visto en el centro escolar al que asisten mis hijos.

El escenario para la vuelta al cole «covid»

Sin duda, el escenario para la vuelta al cole «covid» se muestra incierto. No va a ser una vuelta al cole como hasta ahora la conocíamos. Sí que se van a estrenar libros, uniformes y mochilas. En nuestro caso, el mayor empieza primaria y lleva todo nuevo. También se van a reencontrar con sus compañeros de clase, pero a partir de ahí muchas cosas cambian.

Unos días antes de empezar el cole, nos enviaron por correo electrónico el protocolo que se va a seguir para una vuelta al cole «covid». Os hago un resumen:

  • Uso de mascarilla obligatoria para todos los alumnos desde primaria en adelante y para los profesores. Su uso es recomendable para los alumnos del segundo ciclo de educación infantil. El mediano está en infantil y aunque para él no es obligatoria en ninguna circunstancia, nosotros sí se la hacemos poner. Es bastante reacio, pero en la mercería le regalaron una mascarilla de barquitos y esa sí que le gusta, así que acepta ponérsela. Además, al ser prematuro, creo que en su caso es más que recomendable que la lleve. Le protegerá contra el coronavirus y espero que de otros virus otoñales e invernales.
  • El uso de la mascarilla será continuado en el aula, excepto para las clases de educación física, el almuerzo del recreo y el rato del comedor. En las clases de los más pequeños van a tener mascarillas de repuesto por si se les rompe, se les ensucia o se les pierde.
  • Lavado de manos constante. Esto ya lo hacían antes del confinamiento, supongo que será reforzarles la rutina. Según las tutoras, creo que han contabilizado que mínimo se lavan las manos 5 veces en toda la mañana.
  • Uso de geles hidroalcóholicos. Aunque para los más pequeños van a usar más agua y jabón, ya que tanto gel no es muy recomendable. Además todos sabemos lo mucho que se llevan las manos a la boca en estas edades.
  • Para subir al aula, deberán ir en fila respetando la distancia de seguridad. Esto sí que es un cambio ¿quién no ha vivido las escaleras del cole llenas a rebosar a las 9 de la mañana?
  • En el recreo, parece ser que han «parcelado» el patio y cada curso tendrá su parcela para jugar y esparcirse. Han puesto señales con cinta en el suelo, nada de corralitos.
  • Entradas y salidas escalonadas, con diferencia de 10 minutos entre grupos.
  • Las reuniones y tutorías con los padres, tanto conjuntas como individuales, serán telemáticas.
  • Entradas escalonadas y por diferentes puertas. El cole sólo tiene dos accesos y no están muy separadas, así que no es una complicación.
  • Los padres no podemos acceder al centro, como mucho a secretaría que está junto a la entrada y por supuesto respetando todas las medidas (mascarilla, gel, distancia)
  • Han creado un «equipo covid» y un «aula covid», por si durante la mañana algún niño se pone enfermo. En ese caso, se le aísla, se avisa a la familia y al centro de salud. El pediatra deberá firmar un informe en que el niño no tiene covid para poder volver al cole con seguridad.
  • A los niños hay que tomarles la temperatura antes de salir de casa y si tienen fiebre, evidentemente dejarles en casa (ya cada uno que concilie como pueda).
  • A la entrada del cole, les vuelven a tomar la temperatura. Supongo que por si a algún padre/madre se le olvida hacerlo en casa o por si algún avispado pretende llevar a su hijo con fiebre al cole (que ya de por sí, con o sin coronavirus, es una irresponsabilidad). A la entrada del aula, les echan gel y en han puesto alfombrillas para que se limpien los pies.
  • Han puesto carteles por todo el cole (lo he visto en la puerta y en algún story que han hecho en Instagram), recordando el uso de la mascarilla, del gel y respeto de la distancia de seguridad.
  • No habrá clases extraescolares en el centro. De esta manera, evitan que venga personal externo del centro y que se rompan los grupos estables de convivencia que se han creado en el centro.
  • El comedor se hace por turnos, se han puesto mamparas separando a los niños y les han colocado en zig-zag. En verano, ya nos preguntaron qué niños se iban a quedar a comer para hacer sus previsiones. Había que contestar antes de una fecha. Las respuestas que se recibiesen después de esa fecha entrarían en lista de espera.
  • Las aulas se ventilarán siempre que sea posible. Ahora que todavía hace bueno, tienen las ventanas abiertas toda la mañana. Se aprovecharán los recreos para hacer una desinfección del aula. Aunque la desinfección profunda será al final de la jornada.

A grandes rasgos este es el protocolo que han elaborado en el cole de mis hijos, siguiendo las indicaciones que les ha dado la Consejería.

Vuelta al cole "covid"

Mi opinión

Por supuesto no es un plan perfecto. Pero de momento, nos vale, me parece realista. Debo decir que el cole es pequeño, lo que se denomina línea 1, es decir, sólo hay una clase por nivel. Así que el nivel de alumnos no es desproporcionado, y facilita un mayor control

El mediano es un niño que los cursos anteriores ha tenido mocos de octubre a mayo. Así que me preocupa que este curso, con todos sus mocos, le estén haciendo PCRs cada 3 semanas, con sus periodos de aislamiento, etc…

También me ha comentado una amiga que es médico que al llevar mascarilla es probable que también coja menos virus. Por eso a nosotros nos interesa que aunque para sus 4 años la mascarilla no sea obligatoria, él la lleve.

Cruzaremos los dedos para que todo salga lo mejor posible en esta vuelta al cole «covid», con la colaboración de todos estoy segura que lo conseguiremos.

Mis hijos han vuelto contentos al cole. Sobre todo, el mayor que unos días antes me dijo: «Mamá, ya no me aguanto las ganas de volver al cole». Evidentemente, el reencuentro con sus compañeros ha sido sin abrazos ni besos y con mascarillas de por medio, pero aún han entrado felices.

¿Cómo ha sido la vuelta al cole «covid» de vuestros hijos? ¿Os gustan los protocolos que han creado para garantizar la salud y seguridad ante el contagio?

Aquí os he contado como han sido otras vueltas al cole de mis hijos:

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un verano covid
Bebé prematuro

Un verano «covid»

Un verano covid equivale a un verano diferente. Muchos planes que teníamos en mente se han ido al traste o ha habido que cambiarlos, con lo que ello supone. Os cuento cómo ha cambiado nuestro verano.

Este verano llevaremos mascarillas, mantendremos distancias de seguridad y estaremos todo el día con el gel hidroalcóholico. Las medidas ya se están notando en las terrazas, las mesas están más separadas, el aforo es menor, los camareros se pasan media jornada limpiando y la otra media sirviendo mesas.

El crucero

Nuestro plan estrella era un crucero que íbamos a hacer los cinco por el Mediterráneo. Nuestros temores empezaron el mismo día que nos confinaron, ¿para finales de junio podríamos ir de crucero? Al principio, éramos optimistas. No cancelamos nada, ni el crucero, ni los billetes de tren para ir desde Madrid a Barcelona. Pero a medida que el estado de alarma se prolongaba, nuestros temores se volvieron sospechas, hasta que a principios de mayo la propia naviera nos confirmó lo que ya imaginábamos como más probable: se cancelaba el crucero. En este caso, al ser la propia naviera la que cancelaba, nos permitían mantener la reserva para hacer un crucero al año que viene o un bono para gastar en otro crucero. Hemos optado por retrasar el crucero al año que viene (si las circunstancias lo permiten)

En cuanto a los billetes de tren, los de ida los habíamos comprado con Renfe. Simplemente esperamos a que abriesen la compra para adquirir los billetes y listo. Además, íbamos en preferente que nos salía mejor que ir en turista (cosas de las promociones). En cambio, los de vuelta los habíamos comprado a través de avlo. Aquello fue la guerra. Los días que pusieron la promoción a 5€ nunca conseguimos entrar en la web o si lo conseguíamos ya no quedaban billetes. Así que optamos por esperar a comprar los billetes sin promoción (total, eran 10€/billete) y así hicimos. En este caso, fue Renfe quién ha decidido cancelar las operaciones de su tren low cost, así que nos devolvieron íntegramente el coste de los billetes. Los otros billetes, al anularlos nosotros, tuvieron un pequeño coste.

Una boda y una comunión

También teníamos una comunión en mayo y una boda en junio. Curiosamente, para la comunión había empezado a mirar algo de ropa para los niños justo antes del confinamiento. Sin embargo, pensé en esperar a que quedasen un par de semanas para la comunión para comprarles ropa, por aquello de que los niños crecen y no quería que la ropa nueva les quedase ya justa. Mi idea era comprarles un pantalón corto y camisa de manga corta, porque íbamos hacia el verano y el calor. Ahora tendré que pensar en otra cosa, porque la comunión se ha aplazado a finales de septiembre. Esto también se me va a hacer raro, puesto que las comuniones habitualmente son en mayo. Probablemente la iglesia tendrá aforo limitado.

La boda era a finales de junio y ahora es en agosto. Ha trastocado un poco nuestros planes vacacionales, pero es una de esas bodas a las que no puedes no ir. De hecho, pensábamos que por el tema del aforo (otra consecuencia del covid) no nos iban a invitar y qué sorpresa cuando hace un par de semanas recibimos la invitación formal.

De playa y montaña

Con los niños aún no nos planteamos viajes al extranjero. Aunque este verano Covid lo habríamos tenido complicado. Así que un verano más nos quedamos en la Península.

A la pregunta de si somos más de playa o de montaña, os diría que yo soy más de playa y mi marido más de montaña. Así que este año hemos elegido un destino que tiene ambas cosas: Asturias. Ya tenemos alojamiento y estamos mirando sitios para visitar. Tanto mi marido como yo ya conocemos bastante esa zona, así que nos lo tomaremos con calma que ya se sabe que con niños los planes siempre salen de otra manera.

Que no falte la piscina

Este verano covid la piscina va a ser un “must”, como dirían las influencers. A mediados de junio ya montamos una piscinita desmontable que tenemos. Es pequeña, pero para que los niños se den un remojón es perfecta. Además, nos ha venido de lujo, porque así el pequeño guerrero ha perdido el miedo y ahora nos pide piscina a todas horas.

También vamos a una piscina municipal, donde las medidas anti covid son parte de la rutina: desinfección de pies y manos; el césped está “parcelado”, limpieza constante de las escalerillas, baños y vestuarios. La entrada se hace por un sitio y la salida por el otro. Llevamos mascarilla hasta la entrada y nos la volvemos a poner a la salida (seguro que ya hay alguien ideando una mascarilla acuática, jeje). El aforo está limitado, así que a pesar de los calores no hemos tenido sensación de agobio o de no encontrar un hueco para plantar la toalla. Además, los socorristas están muy pendientes de que todas las medidas anticovid se cumplan.

Desde luego, este verano covid se nos va a quedar grabado a fuego en la memoria. Empezamos a desescalar con miedo, pero al covid hay que tenerle respeto, no miedo. El coronavirus ha venido para quedarse y tendremos que vivir con él, así que pasaremos un verano covid de lo más curioso, con cambios de planes o incluso la cancelación de otros.

Un verano covid: piscina

Y a vosotros, el coronavirus, ¿os ha hecho cambiar o anular vuestros planes veraniegos?

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Rutinas de ejercicio en tiempos de coronavirus

El coronavirus nos ha confinado a todos en casa, grandes y pequeños. Algunos tienen que salir a trabajar, pero en mi trabajo han considerado que los que no sean esenciales, a casa, a teletrabajar. Y aquí estoy yo, teletrabajando y conciliando a marchar forzadas, como casi todos. Ya os he contado en otro post, la necesidad de cambiar nuestras rutinas.

Uno de los problemas del confinamiento es que al no poder salir a la calle, nos anquilosamos, por eso es importante, todos los días hacer un poco de ejercicio, y si son dos veces en vez de uno, mejor que mejor.

Papá de un prematuro ha sido docente de Educación Física durante muchos años. Así que en vista que la situación va para largo y que el confinamiento sumado a las torrijas puede traer consecuencias desastrosas para la ya de por sí maltrecha «operación bikini», ha preparado unas rutinas de ejercicio, tanto para los niños, como para nosotros.

Las rutinas de ejercicio que os propongo son aptas para niños y adultos.

Rutinas de ejercicio caseras

1.- Abdominales

Enganchados por los pies y cogidos de las manos, uno tira del otro y así sucesivamente. Es como un balancín. No es necesario llegar a tumbarse.

Si no tienes con quien enredar los pies, puedes engancharlos al sofá para ayudarte.

2.- Pases de balón rodando

Os sentáis a uno 3 o 4 metros el uno del otro y os pasáis el balón rodando. Esto es ideal para hacer con los niños, porque les ayuda a trabajar la psicomotricidad. Se pone un adulto en un lado y el niño en el otro.

3.- Hacer la bicicleta

De nuevo, tumbados uno enfrente del otro, juntáis las plantas de los pies y hacéis la bicicleta. Uno irá hacia adelante y el otro hacia atrás, así que es conveniente e ir haciendo series.

4.- Tumbados de lado

Nos tumbamos sobre un lado y subimos y bajamos la pierna que queda libre. Lo podemos acompañar del brazo que queda arriba. Tras finalizar una serie, hay que cambiar de lado para trabajar las dos piernas y brazos.

Otra variante es echar la pierna de arriba hacia adelante y hacia atrás. También moverla en círculos, primero en un sentido y luego en otro, por aquello de compensar ;).

5.- Circuito en carrera

Pusimos la mesita y las sillitas de los niños en línea, dejando un par de metros entre los elementos. La idea es ir y volver corriendo haciendo zigzag entre las sillas y la mesa. A los niños les encantó, porque como llevan diferente velocidad, cada vez que se cruzaban se saludaban y se partían de la risa.

6.- Circuito gateando

Aprovechando que las sillas y la mesa están colocados, hacemos lo mismo que antes, ir en zigzag entre los muebles, pero a gatas.

Reconozco que esto sólo lo han hecho los niños.

7.- Circuito reptando

Y otra variación de los anteriores circuito es ir en zigzag, pero reptando «como las serpientes».

Tanto en este circuito el pequeño con sus 19 meses también se anima a seguir el ejemplo de sus hermanos. Por un sencillo motivo: también lo hace en la escuela infantil.

8.- Rotando con un balón

Nos ponemos espalda contra espalda (de pie o sentado) y nos vamos pasando el balón. Bien sentados, bien de pie. Empezamos haciéndolo en un sentido y pasadas unas cuantas repeticiones lo hacemos en otro sentido.

9.- Escaleras

Si vosotros, como nos pasa a nosotros, tenéis escaleras, bien porque viváis en una casa o en un dúplex, podéis sacarle partido a las escaleras. Se pueden hacer series, de subir y bajar.

Como veis, son rutinas de ejercicio sencillas, que todos podemos hacer en casa, con los niños. La idea es que la duración de estas rutinas de ejercicio sea de aproximadamente una hora. A nosotros nos ayuda a mantenernos mínimamente en forma y a los niños les ayuda a quemar esa energía inagotable que tienen desde que se levantan.

Esquemas de las rutinas de ejercicio

Le he pedido a Papá de un prematuro que nos haga unos dibujos de cómo serían las rutinas de ejercicio que os cuento más arriba, porque ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras.

Rutinas de ejercicio
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Cambio de rutinas
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Coronavirus: cambio de rutinas

El coronavirus nos ha traído muchas novedades a casa y nos ha supuesto un cambio de rutinas: los niños sin cole hasta nuevo aviso; yo, practicando el teletrabajo. Mi marido ya no trabaja y también ha tenido que cambiar sus rutinas. Y seguimos conciliando, por supuesto.

Os cuento cómo hemos tenido que cambiar en cierto modo nuestras rutinas diarias dado que yo no voy a trabajar ni los niños al cole, de eso trata el confinamiento. Yo tengo que teletrabajar y ellos tienen que hacer alguna tarea que nos han recomendado sus maestras. Porque aunque estemos en casa, no estamos de vacaciones.

Ya he hablado en otro post sobre la importancia de las rutinas. A los niños les da seguridad y tranquilidad, porque saben qué es lo que toca a continuación. A nosotros, las rutinas nos han facilitado siempre mucho la vida, así que ahora que el coronavirus viene a trastocar nuestra vida cotidiana, toca introducir nuevas rutinas en casa.

Por la mañana

Es por la mañana cuando se nota más el cambio de rutinas. Una de las cosas que hice en cuanto supe que en mi oficina se imponía el teletrabajo fue quitar el despertador. Aunque esté en casa y recoja la casa antes de ponerme con el ordenador, no necesito pegarme el madrugón. Eso sí, el desayuno sigue siendo lo primero.

A los niños les dejamos dormir lo que quieran. Mis hijos lo más tarde que se despiertan son las 8 de la mañana, así que tenemos mucha mañana por delante. Lo primero que hacen es desayunar.

Aunque estemos en casa, les hacemos cambiarse de ropa. No me gusta que estén por casa en pijama, además, nosotros tenemos patio y si hace bueno les hacemos salir para que desfoguen y se aireen. Por otro lado, también dicen los expertos en teletrabajo que hay que cambiarse de ropa, aunque estés en casa.

Las tutoras no les han puesto tareas propiamente dichas, pero sí nos han hecho una serie de recomendaciones para que no pierdan hilo. El mayor está empezando a leer y escribir, así que la tutora nos ha dicho que sigan leyendo, haciendo las actividades de la cartilla, dictados y pequeñas sumas y restas. Cuando vuelvan al cole, seguirán con lo programado, pero mientras tanto algo haremos en casa.

El mediano tampoco tiene tareas, pero vamos a reforzar ciertos aspectos, como por ejemplo, lo de colorear y la paciencia. Le ponemos a pintar y al minuto y después de cuatro rayajos, dice que ya ha terminado. Como sigue mucho el ejemplo de su hermano mayor, aprovecharemos el momento.

El pequeño, con 19 meses, ni tareas ni nada que reforzar, pero hay que entretenerle y evitar que moleste a los otros mientras están con las tareas.

Cuando acaban las tareas, juegan, bien dentro de casa, bien en el patio. Intentamos colar alguna actividad diferente: alguna manualidad o pintar.

Por supuesto, se lavan las manos mucho más a menudo que antes. Con esto están muy concienciados porque en el cole, unos días antes de decretarse el cierre de los centros educativos por el coronavirus, les pusieron carteles sobre la necesidad de lavarse las manos de forma frecuente. El pequeño, por imitación de lo que hacen sus hermanos, también quiere lavarse las manos a toda costa, aunque no llegue ni al borde del lavabo.

Cambio de rutinas
Cambio de rutinas en casa

Por la tarde

A la hora de comer, también ha habido algún cambio. Mi marido ya no come solo, yo no como a deshora y los niños comen en casa. Para mí, lo de comer a una hora decente entre semana va a ser un sueño.

Después de comer, toca siesta. Fundamental, sobre todo, para los dos pequeños. Eso sí, no la vamos a hacer muy larga que como descansen demasiado luego por la noche les cuesta un mundo irse a la cama.

Después de la siesta, un poco más de los mismo. Como mi horario laboral es solo por la mañana, por la tarde intentamos pasar más tiempo con ellos, jugando o aprendiendo. Les hago juegos o canciones en inglés, dirigidos en especial a los mayores. El pequeño que apenas habla le da bastante igual, pero ahí le tengo prestando atención y repitiendo a su manera. Ball, car y «aiai» (Bye bye) lo entiende perfectamente así que digo yo que algo pillará de lo que hago con sus hermanos.

Por la tarde, también hay un rato de juegos, aunque aprovechamos más el patio que por la mañana. Echamos carreras con los múltiplis vehículos que tenemos; el mayor y su padre echan pachanguillas de fútbol, mientras el mediano observa (es lo que mejor se le da) o están con algunos juguetitos.

A última hora de la tarde, toca baño, que para ellos también es como un juego, puesto que les metemos a los tres juntos y con cuatro juguetitos se divierten. Esto no ha supuesto un cambio de nuestras rutinas diarias, así que ellos para ellos es algo habitual.

Por último, la cena. Aquí tampoco hemos hecho ningún cambio, puesto que de habitual cenamos todos juntos y la hora tampoco la hemos cambiado. Después de cenar, ven un rato la tele. Lo que sí hemos variado ligeramente es su horario de apagar las luces, que se lo hemos retrasado media hora para que no se levanten muy pronto (aunque llevamos unos días que esto nos da igual porque a las 7 de la mañana ya tenemos a alguno despierto y reclamando el desayuno).

Estas van a ser más o menos nuestras rutinas mientras dure el confinamiento para evitar más contagios por el coronavirus. Habrá alguna variación, por supuesto, para romper la monotonía.

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Confinamiento forzoso

La actualidad manda y toca hablar del coronavirus. Tenía previsto otro post para esta semana, pero el dichoso virus chino nos ha confinado en casa. A los cinco, durante 15 días, como mínimo.

Parece que nos vamos dando cuenta de la importancia de ser precavidos y de tomar medidas: lavarse las manos con frecuencia, no dar besos ni las manos, evitar las aglomeraciones, aislarse,…

Pero el coronavirus también nos ha traído novedades: el cierre de colegios, de cines y teatros, la suspensión de las Fallas o de la Liga de fútbol (Quién lo iba a pensar).

Teletrabajo

Donde trabajo, se ha decidido que los que no sean imprescindibles se pueden quedar en casa y trabajar desde casa, con el objeto de conciliar por un lado y de evitar más contagios, por otro.

Hace años me habría apuntado de cabeza. Ya casi todo es telemático y cada vez se imprime menos. Sin embargo, lo de teletrabajar y tener un mínimo de concentración con los peques en casa va a ser complicado. Yo tengo suerte que mi marido está en casa y puede echarme un cable, pero los recursos son limitados y hay que tirar de imaginación.

Confinamiento: teletrabajo

Os doy algunas ideas que hemos puesto nosotros en práctica para estos días de confinamiento forzoso.

El patio de mi casa

Tenemos la suerte de vivir en una casa con patio y tenemos un parque móvil infantil bastante bien surtido: bicis con y sin pedales, motos de bebés, un coche correpasillos, un patinete,…. así que a veces echamos carreras, con unas normas que van y vienen a conveniencia de los participantes. Además, de tenerles entretenidos, hacen ejercicio y se cansan.

Siempre que el tiempo lo permita, intentaré que los niños pasen un buen rato en el patio.

Confinamiento: carreras en el patio
La foto es del verano pasado, pero seguimos echando carreras

Empezar a crear rutinas

No todo va a ser jugar y pasarlo bien. No estamos de vacaciones, ni es un adelanto de las vacaciones de Semana Santa. Yo tengo que teletrabajar, así que ellos tendrán que incorporar nuevas rutinas a su día a día mientras dure el confinamiento. Por supuesto, cada uno aportará su granito de arena en función de su edad y sus capacidades.

El mayor, con cinco años y medio, va a empezar a hacerse la cama. Ya hemos hecho alguna intentona, pero las cosas si no se es constante, se pierden las buenas intenciones.

El mayor y el mediano ayudarán a poner y quitar la mesa y a llevar la ropa que yo vaya doblando a sus habitaciones. Lo de llevar la ropa sucia al cesto sí que lo practican desde hace tiempo. Son rutinas que antes o después tendrán que hacer en casa, así que cuanto antes vayan cogiendo el hábito mejor.

Lo de recoger sus juguetes tenemos que perfeccionarlo y aquí entra también en juego el pequeño. Es el primero en sacarlo todo y esparcirlo y el #pequeñoguerrero tiene mucho arte para escaquearse de este momento. Hay que seguir trabajando en ello.

Pintar y hacer manualidades

Las manualidades no son lo mío, me falta creatividad y aunque le pongo empeño, el resultado no siempre es el mejor. Pero tendré que hacer un esfuerzo y buscar cosas en internet, para poner en práctica. Mi marido dibuja con ellos y les enseña a hacer dibujos.

En internet podéis encontrar cientos de ideas para hacer con los peques. Yo he adaptado algunos a los materiales que tenemos en casa. Por ejemplo, la goma eva me parece un material muy práctico para trabajar con los niños. El cartoncillo de los rollos de papel de cocina (o similares) también son muy socorridos.

El mayor disfruta pintando y coloreando. En cambio, el #pequeñoguerrero pinta de una manera un tanto desordenada y con cuatro rayajos dice que ha terminado. Esto también lo trabajaremos estos quince días de confinamiento forzoso. El bebé solo hace garabatos, pero a un niño de 19 meses no le puedo pedir más.

Confinamiento: dibujos
Confinamiento: dibujos

En casa no hay pintura de dedos y de momento lo vamos a dejar así. Sé que a ellos les entretiene mucho, pero yo sólo estaría pendiente de que no manchen nada (paredes, suelo, muebles,…). Tenemos acuarelas, pero antes de sacarlas tengo que idear como hacerlo para que no me la líen.

Me resisto a la plastilina, pero igual si el confinamiento se hace muy pesado habrá que incluirlo como una actividad más.

Practicar inglés

Ya os he contado que yo intento «enseñar» a mis hijos inglés en casa: les hablo en inglés y les pongo los dibujos en inglés. He estado buscando juegos en inglés para jugar con ellos y a la vez que aprendan.

Yo los he adaptado un poco a mis hijos y a mis circunstancias, pero me encanta verles paparruchear en inglés,. Por cierto, este es otro tema que trabajaremos con el #pequeñoguerrero durante este confinamiento: hacerle repetir palabras en inglés. Le da tanta vergüenza que no quiere hacerlo.

Cocinar

A los niños les encanta ayudar en la cocina. Si, por ejemplo, hago empanada, el #pequeñoguerrero me ayuda a pintarla con el huevo batido o echar azúcar en la leche de las fresas. Tengo pensado hacer torrijas estos días (lo del confinamiento también va a hacer estragos en la «operación bikini» de muchos), así que les diré que me ayuden con alguna tarea menor.

Tareas del cole

Aunque los niños no van al cole, algo tendrán que hacer. Esto no son vacaciones. Desde el cole nos han advertido que es importante que los niños mantengan unas rutinas de estudio y los tutores nos van a dar unas pautas. De hecho, han habilitado un horario para poder ir a buscar el material que podamos necesitar.

Me podéis decir que dos niños en Infantil no tienen deberes. Cierto, de habitual, no traen tareas a casa, salvo el mayor que los viernes trae alguna ficha y algo de lectura para hacer a lo largo del fin de semana. Es importante para un niño que está aprendiendo a leer y a escribir mantener ese hábito. Así que todos los días dedicaremos un ratito a leer algún cuento y a escribr alguna cosilla.

También está empezando a hacer pequeñas sumas y restas. Así que también practicaremos algo. Poca cosa, tampoco queremos agobiarle.

Su profe nos ha pasado algunos enlaces desde donde podemos descargar fichas para seguir practicando en casa:

Y por si lo que os he contado os resulta escaso (muy posiblemente, porque tantos días en casa van a dar para mucho), os dejo esta imagen que me han pasado por Whatsapp.

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