Gonzalo
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Cristina, mamá de Gonzalo

Ayer estábamos en Barcelona, con Katherine y la pequeña Ainhoa y hoy nos vamos al sur, a Almería, desde donde Cristina nos cuenta la llegada de su pequeño Gonzalo, el peque de ojos azules que encabeza el post de hoy. Os dejo con su testimonio, lo cuenta con tanto detalle que parece que lo estuviese viviendo ahora.

1.- Hoy entrevisto a…

Cristina, mamá de Gonzalo, que nació en Almería el 21/09/2019 con 27 semanas de gestación. Ahora tiene 13 meses.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo fue muy bueno. Me enteré muy pronto de que estaba embarazada y nada hacía sospechar que iba a desencadenarse así. Todas las pruebas y controles eran correctos y normales. El embarazo iba muy bien salvo por los ardores y el enorme asco que sentía al ver, oler o tan solo pensar en queso fundido. Nada fuera de lo común.

Desde que vi el test positivo o incluso desde antes de plantearme tener hijos, sabía que el seguimiento de mi embarazo y el parto sería a través de la sanidad pública y así fue. No obstante, decidí contratar un seguro privado para poder seguir la evolución del embarazo mensualmente. Aunque, la verdad, solo fue por el placer de ver al bebé más a menudo.

Las ecografías cada vez me impactaban más. Escuché su latido y lo vi moverse por primera vez, luego lo sentí. Sus movimientos, sus pataditas… Una experiencia increíble.

Todo iba bien hasta que…

En la semana 26 algo me preocupó. Me di cuenta de que un flujo espeso estaba apareciendo. Yo me encontraba bien, no había sangre y todo lo que leía me llevaba a pensar que era algo normal: Hormonas placentarias, fabricación del tapón mucoso y un sinfín de términos que me alejaban del alarmismo.

Entre tanto, sufrí una caída en casa. Aunque no me hice nada pensé que lo mejor era acudir a urgencias para comprobar que todo seguía bien y, ya que estaba, aprovechar para que me sacaran de dudas respecto al flujo.

Era viernes por la tarde y pensé que en el hospital del seguro privado me atenderían más rápido, y como estaba casi convencida de que era una consulta sin importancia de mamá primeriza en apuros, acudí allí. No me vio un ginecólogo ni me hicieron una exploración. Me atendió una matrona, escuchamos el latido y me dio el informe en el que indicaba la buena evolución del embarazo, así que me fui a casa.

Me encontraba perfectamente y el bebé no paraba de moverse. Al parecer todo iba bien, aunque algo me decía que estuviese alerta. Pasé el fin de semana sin ningún problema, salvo el dichoso flujo, que seguía siendo especialmente espeso y raro. El 16/09/2020 por la mañana fui a ver a mis padres y luego a recoger un paquete. Vida normal.

El caso es que la oficina de Correos está muy cerca del hospital público donde tenía claro que daría a luz cuando llegase el momento, así que cuando salí de allí decidí pasar por urgencias como si fuese a hacer un recado más, dispuesta a que me mandasen a casa por pesada y por contribuir a colapsar las urgencias por una tontería.

Allí sí me vio un ginecólogo y me hicieron una ecografía y exploración. Y me cayó el jarro de agua fría. No olvidaré sus palabras: “Te quedas ingresada, es una amenaza de parto”.

Siempre me quedará la duda de si unos días antes, si me hubiese visto un ginecólogo se podría haber evitado este desenlace. Nunca lo sabré.

Pensé que había escuchado mal, que se había confundido de paciente. Pero si estoy de 26 semanas, es imposible. Además, me encuentro bien, no me duele nada, yo solo venía a una consulta de primeriza preocupada. En mi mente todo era incredulidad hasta que se acercó una enfermera y me preguntó que si quería llamar a alguien, ya que había ido sola. Así que reaccioné y me di cuenta de que iba en serio.

Ese día llegaban los alumnos a los institutos y mi marido estaba en uno de ellos, preparado para recibirlos, pero no pudo conocer a los grupos que le tocaban ese curso porque lo llamé y le dije: “Estaba en Correos, he pasado por urgencias y… ven ya, dicen que estoy de parto”. Se lo dije sin creérmelo mucho todavía, pero, efectivamente, había contracciones. Yo no las notaba, pero las había. El tratamiento para frenar el parto funcionó y dos días después me iban a dar el alta. Recogí mis cosas, le di unas flores a mi compañera de habitación que se encontraba en una situación similar a la mía y esperé a que me dijeran que podía irme, eso sí, después de volver a pasar por el ginecólogo.

Pasé a su consulta como si entrase a hacer un trámite más y todo se derrumbó de nuevo cuando me dijo que había dilatado y que no podía irme, Gonzalo podía nacer en cualquier momento.

A partir de ahí, usamos la gravedad para impedir que la bolsa bajase. No podía moverme para absolutamente nada para evitar rotura y, además, nadie sabía cuánto tiempo estaría así. ¿Una semana? ¿Un mes? ¿O hasta llevar el embarazo a término?

Las matronas me decían que cada día que el pequeño pasase en el útero era un paso más, que había que intentar aguantarlo todo lo posible y que cada semana cumplida era una batalla ganada. Pero, finalmente, fueron tan solo dos días. El 21 de septiembre Gonzalo nació con 27 semanas de gestación.

Durante el ingreso viví momentos muy intensos, aunque me sentí muy acompañada. Por suerte, todavía no estábamos inmersos en la pandemia y cada día recibía visitas de amigos y familiares. Eso ayudaba a sobrellevar la situación, aunque no solo sentí el apoyo de la gente conocida sino también del personal del hospital. Una matrona se sentó en mi cama un día y me dijo que le hiciese todas las preguntas que quisiera, me escuchó y yo pude desahogarme con ella. Otra matrona me informó de los posibles riesgos y secuelas que pueden tener los bebés prematuros y me habló de las asociaciones APREM y APREAL. Se dirigía a mí con sinceridad, pero con tacto y, sobre todo, con mucha paciencia. Creo que es importante agradecer la empatía que mostraron en un momento tan difícil para cualquiera.

3.- ¿Cómo fue el parto?

Durante la tarde del viernes 20 de septiembre empecé con contracciones. Esta vez sí las notaba. Sobre las 20:00 h me dijeron que Gonzalo venía ya, pero que tenía que aguantar un poco más (4 horas concretamente), ya que tenían que administrarme la neuroprotección y la ayuda para la maduración de sus pulmones y así intentar evitar posibles complicaciones. Fueron horas muy largas y dolorosas física y emocionalmente.

Diría que para las madres de bebés prematuros el parto nunca es como lo pensamos. ¿Fue vaginal o por cesárea?

Nació por cesárea a las 00:20 horas, ya que no podía colocarse bien. Él era muy pequeño y tenía demasiado espacio libre para moverse.

La verdad es que no me había parado a pensar en el parto antes. Estaba en una etapa del embarazo en la que mis pensamientos se centraban en preparar su habitación, su ropita…

¿Pudo estar el papá? ¿Pudo la mamá ver al bebé antes de que se lo llevaran a la UCIN?

El papá no estuvo en quirófano durante la cesárea, pero sí durante esas 4 horas previas ya que la neuroprotección y maduración pulmonar me la pusieron en una sala de dilatación y pudimos estar solos allí durante ese tiempo, incluso pudo estar mi madre un ratito gracias a la matrona que escuchó mis preguntas antes.

Esas horas fueron interminables. Recuerdo que entró un grupo de personas vestidas con batas de dibujitos y me dijeron: “Somos de UCI Pediátrica y ya lo tenemos todo preparado para Gonzalo”. Ahí me derrumbé. Tuve mucho miedo.

Llegó la hora de entrar en quirófano y me despedí de la matrona dándole las gracias por como se había portado, pero ella se puso un gorrito y me dijo que no se iba, que entraba conmigo. Mientras preparaban la anestesia y los dolores ya eran incesantes, me dijo que le agarrase fuerte la mano. Todavía hoy me siento culpable por no haberme disculpado si le hice daño con tanto apretar. Ella ocupó el lugar del papá y me ayudó.

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El alivio que me produjo la anestesia me permitió centrarme en el momento que estaba viviendo y pude escuchar a los médicos decir que ya lo tenían, pero yo no vi a mi bebé.

Después, en reanimación, me trajeron mantas porque hacía un frío horrible y dos enfermeras charlaron conmigo hasta que me llevaron a la habitación sobre las 4 de la madrugada. A esa hora empecé a mandar mensajes a todo al mundo anunciando que Gonzalo había nacido y que había pesado 1,050 kg y medía 35 cm. Fue la forma que encontré para pasar las horas rápido hasta poder ir a verlo.

Y ya, a primera hora de la mañana, sin dormir, pedí la silla de ruedas y fui a conocerlo.

Fue un momento feliz y amargo a partes iguales.

Estaba quietecito en su incubadora, con una piel enrojecida que no era piel y que dejaba ver todas las venitas de su cuerpo, tenía la respiración agitada, oxígeno (aunque no fue necesaria intubación) y millones de cables y pitidos que luego aprendí a identificar perfectamente. Acaricié sus deditos y me dije a mí misma que a partir de ese momento tocaba serenarse, que nuestro bebé nos necesitaba fuertes y debíamos estar a la altura.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Se os hizo larga, corta o eterna. Si es de esa clase de UCIN en las que los padres pueden ir a cualquier hora o, si por el contrario, tiene horarios restringidos.

Pasamos en la UCIN 40 larguísimos días y otros 20 días en Neonatología. Los padres podíamos entrar a cualquier hora, el resto de visitas sí tenían unas horas específicas.

El primer día que llegamos nos recibió la Dra. María Ortiz. Ella era la pediatra que llevaría a Gonzalo en la UCIN y nos advirtió que, si conseguía superar las primeras horas, el camino que nos quedaba iba a ser largo y duro.

Nos explicó que sus pulmones no estaban listos para respirar, que sus ojos no estaban listos para que les diese el aire y que básicamente tocaba esperar y celebrar cada avance sin perder de vista que todo podía complicarse en cualquier momento.

Junto a su incubadora, había una mesita con unas fichas en las que cada mañana estaba escrito el peso, la talla, los cambios de alimentación o mediación, etc.

Cada día mirábamos con incertidumbre esa ficha y sonreíamos por cada gramito ganado o nos resignábamos con cada gramito perdido.

Al tercer día de vida nos enfrentamos a la primera complicación: Ductus arterioso permeable. Nos explicaron que esa venita que iba al corazón estaba abierta y que podría cerrarse con mediación, pero que si no resultaba efectiva habría que operar. Por suerte no hizo falta y se solucionó en pocos días.

Y, entre apnea y apnea, una mañana nos encontramos un montón de papeles que ocultaban su ficha. Gonzalo debía recibir una transfusión porque se le detectó anemia, así que me sacaron sangre y se la hicieron.

Debo decir que en la UCI no todo fue malo, una de las cosas bonitas que nos pasó allí fue conocer a tres familias que estaban pasando por lo mismo que nosotros. Entre los 4 bebés había pocos días y pocas semanas de gestación de diferencia. Creo que quien mejor entiende como te sientes es quien ha pasado o está pasando por lo mismo que tú y eso une. A día de hoy seguimos en contacto, los cuatro están sanos y en cuanto la pandemia lo permita nos reuniremos. Será emocionante verlos juntos, sin duda.

Y un día…

El 30 de octubre Gonzalo salió de la UCI para ir a Neonatología. Aunque allí nos quedaba casi un mes, sabíamos que era la antesala de irnos a casa. Allí el ritmo es menos frenético y el estado de ánimo cambia.

Cuando algún bebé de los que había allí se iba a Neonatos, los que nos quedábamos nos alegrábamos como si fuese el nuestro hasta que, por fin, llega el día.

¿Hicisteis piel con piel?

Sí, desde el principio. Por las mañanas íbamos a conocer la evolución de Gonzalo y a estar con él un ratito. Por la tarde volvíamos y hacíamos piel con piel hasta por la noche. El primer día nos informaron de los beneficios que aportaba tanto para nosotros como para el bebé, así que no dejamos de hacerlo ni un solo día.

¿Qué tal con la lactancia materna?

La lactancia materna fue complicada, pero ayudó mucho. Me dijeron que sería una medicación más y viví los 60 días de ingreso pegada al sacaleches. Las primeras tomas fueron de leche materna, pero no la mía. Las recibió del banco de leche hasta que yo pudiese extraerla.

Una vez que yo pude empezar a llevar la mía, era la que tomaba exclusivamente, aunque conforme aumentaba la cantidad que debía comer se tuvo que alternar con leche de fórmula, ya que no producía suficiente para todas las tomas del día y la leche del banco se reserva para los bebés que más lo necesitan. Cuando van creciendo y aumentando de peso, se les retira. Así que aprovecho para recordar la importancia de donar leche materna quien pueda hacerlo, porque para estos bebés es fundamental.

¿Qué tal fue el trato del personal sanitario? ¿Os informaban a diario? ¿les planteabais vuestras dudas y os las resolvían? ¿Os daban consejos? (para dar el pecho, para cambiarles, para echar los gases…)

Una maravilla. Día a día recuerdo a la Dra. Ortiz decirnos: “Gonzalo bien”, con una media sonrisa que nos aliviaba, pero nos mantenía vigilantes ante cualquier giro de la situación. “Gonzalo bien” era mi frase favorita del día, aunque alguna vez viniese acompañada de un “pero…”.

Belén fue la enfermera que me ayudó a darle el pecho por primera vez, aunque no fuese su forma de alimentación porque Gonzalo comía a través de una sonda.

Ana, a la que le cogí especial cariño, se trasladó casi con nosotros de la UCIN a Neonatos y me dio mucha confianza seguir teniéndola cerca.

Recuerdo a casi todas las personas que estuvieron con nosotros esos meses porque pasamos muchas horas allí y, de una forma u otra, se establece un vínculo al saber que dejas en sus manos lo más preciado que tienes.

Además, aprendí mucho y me fui a casa sintiéndome perfectamente capaz de cuidar de mi bebé.

Solo puedo darles las gracias.

¿Necesitó alguna cirugía mientras estuvo ingresado? ¿Fototerapia?

Necesitó 3 días de fototerapia. Cirugía no, aunque el día del traslado de UCI a Neonatos le detectaron una hernia inguinal que había que operar, pero era muy arriesgado hacerlo siendo tan pequeño. Finalmente, lo operaron el 27 de diciembre, ya estando en casa.

5.- Patologías y secuelas del bebé

Actualmente no sufre ninguna patología. Una vez que salimos del hospital tuvimos constantes revisiones en diferentes especialistas: Cardiología, Oftalmología, etc. Todos le dieron el alta al ver que su desarrollo era correcto. Actualmente y, hasta que cumpla 2 años, tenemos visitas periódicas al Neurólogo y a Neonatos, donde van revisado su evolución.

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6.- Al alta

¿Qué tal fue la llegada a casa? ¿Necesitó llevar oxígeno, sonda alimentaria,…?

Fue un día muy especial. Recuerdo la llegada a casa cada noche dejando a nuestro bebé en el hospital. Siempre pensaba en cuándo podría hacer ese recorrido de vuelta con él. Cuando llegó el momento de hacerlo, decidimos pedirle a nuestro entorno que nos dejase ese día para nosotros, que necesitábamos esos momentos de intimidad con nuestro bebé y que podrían visitarnos al día siguiente.

Llovía, y esperé con Gonzalo en brazos en la puerta del hospital a que mi marido viniese con el coche. Lo puse en la sillita y se perdía en ella, era tan pequeño… Pesaba 2,300 kg y medía 40 cm. Durante el ingreso dejó de necesitar el oxígeno y la sonda, por lo que no fue necesario traernos a casa nada más que a nuestro pequeño.

Recibe o ha recibido atención temprana, logopeda, fisioterapeuta ¿Cómo de fácil/ difícil ha sido conseguir atención temprana en tu comunidad autónoma? ¿Has tenido que ir por privado?

Sí, ahora mismo acudimos a un centro de atención temprana donde tiene sesión semanal de fisioterapia. Una psicóloga evalúa también su desarrollo y, por ahora, va acorde a su edad corregida, alcanzando en algunos casos su edad cronológica. Desde Neonatología ya nos dijeron que sería esencial acudir a atención temprana y así lo especificaron en el informe de alta. Ese informe lo leyó su pediatra del centro de salud y nos derivó a un Neurólogo, que tras valorarlo nos dio a elegir entre los centros más cercanos a nuestra casa.

Nos dieron cita rápidamente y empezamos con videollamadas debido a la pandemia, pero una vez iniciaron las sesiones presenciales los avances han sido increíbles.

 ¿Has recibido alguna ayuda pública por tener un bebé prematuro?

En cuanto a las ayudas públicas, lo que recibí fue una semana más de maternidad porque el niño pesó menos de 1,500 kg al nacer. Así como el cobro de la maternidad de todo el tiempo que estuvo ingresado. Su padre también disfrutó de su permiso de paternidad con el tiempo del ingreso añadido.

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Podéis seguir a Cristina en Twitter y en Instagram.

Si eres mamá o papá de un bebé prematuro y quieres contarnos tu experiencia, como ha hecho Cristina, ponte en contacto conmigo a través del correo electrónico mamadeunprematuro@outlook.es o mándame un mensaje directo por cualquiera de mis redes sociales.

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Katherine
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Katherine, mamá de Ainhoa

Otro día más tenemos entrevista a una mamá de una niña prematura. Es el turno de Katherine, mamá de Ainhoa. Katherine también tiene un blog en el que cuenta sus vivencias como mujer, madre y profesional y en el que también cuenta alguno de sus aspectos como mamá de una niña prematura.

1.- Hoy entrevisto a……

Soy Katherine, madre de Ainhoa nació de 31 semanas  y actualmente tiene 6 años. Vivimos en Barcelona.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo aunque “controlado” como cualquiera de una madre sana, creo que obviaron desde un inicio las alertas que mi cuerpo enviaba y yo les decía. A partir de los 3 meses me empecé a hinchar mucho, aunque la tensión arterial estaba bien, no era normal lo que estaba pasando.

A partir de la semana 28 me ingresaron por preeclamsia leve, obviamente me dijeron que si no mejoraba la situación podría tener un parto prematuro y por eso decidieron hacer la maduración pulmonar. Estuve una semana ingresada y a los 3 días regresé para quedarme de nuevo porque la situación se complicó y ya tenia preeclamsia grave, síntomas neurológicos + CIR III y bueno a partir de ahí empezó una larga estancia.

3.- ¿Cómo fue el parto?

Cada día era un sin vivir, entre pruebas en la mañana, ecos y demás… todos los días podía ser el día del parto. Hasta que llego el día en que las cosas no mejoraban y por precaución decidieron realizarme una cesárea; estuve consciente durante el procedimiento porque tenia la tensión muy alta y por fortuna cuando nació pude ver su carita y besarle antes que se la llevaran a la Unidad Neonatal.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Al otro día con todas mis fuerzas fui a  Verle, yo seguí ingresada dos semanas más porque aun seguía muy delicada pero Neonatos me quedaba a 100 metros de mi habitación, la misma planta y me permitían estar todo el tiempo ahí con ella, (hasta las enfermeras me buscaban para controlarme ahí). No habían horarios y podíamos estar hasta la noche.

Durante su ingreso, hicimos el método canguro y poco a poco con la aceptación de mi leche materna (inicialmente por sonda nasogástrica) se inició la lactancia materna; al principio no hacia una succión fuerte por lo pequeña y se cansaba mucho, se quebada dormida y había que ajustarle con biberón de mi leche.

¡Estar ahí 42 días, era muy duro! Lo más difícil era dejarle en la noche, ¿siempre pensaba “y si llora ¿y está sola?, ¿si nadie le escucha?, ¿si le pasa algo?”

Durante su hospitalización tuvo una complicación porque le dio una infección en un catéter que hizo que le enviaran a la UCI por una semana, que por suerte se resolvió ; también requirió de fototerapia en la primera semana.

El personal sanitario en un principio chocante, porque en mi concepto, deberían tener mas tacto para abordarlo a uno, todo es tan diferente, ¡tan nuevo! Que creo que es importante tener empatía en ese aspecto. Nos informaban a diario de la evolución, que como pasó la noche y demás.

5.- Patologías y secuelas del bebé

Su evolución aunque lenta porque hacia muchas apneas, ¡fue satisfactoria!, al día de hoy y aun en controles sigue con: dietista pediátrica (baja de peso), oftalmología (protocolo), neuropediatría (protocolo).

Su desarrollo a lo largo de estos años no ha supuesto ninguna secuela, solo problemas con la alimentación y su sociabilidad en los primeros años escolares que supuso una retención escolar en la escuela infantil 1 año más antes de entrar al colegio porque presentaba un atraso madurativo de 8 meses. Nunca requirió soporte por atención temprana pero para este caso que comento me tocó solicitar ayuda a la OME (oficina municipal de Escolarización)  que valoraran el caso de mi hija por ser prematura y que no la veía aún con las capacidades para entrar al colegio; estos a su vez enviaron al EAP (Equipo de Asesoramiento y orientación psicopedagoga) y dieron la valoración en su caso.

6.- Al alta

La llegada a casa fue dejando atrás todos esos miedos. Intentado pensar que ya estábamos todos juntos y que ya todo había pasado. Siendo aún muy pequeñita y delgadita; solo pensaba en que ese fue mi parto. Y que todo quedaba en el olvido, por decirlo de alguna manera.

Además, de en su blog, podéis seguir a Katherine en su cuenta en Instagram.

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Santino
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Micaela, mamá de Santino

Seguimos con la serie de testimonios de mamás de bebés prematuros y otra vez volvemos a cruzar el charco, hasta Argentina. Esta vez es Micaela, que se puso en contacto conmigo a través de Facebook, y nos cuenta la historia de su bebé, Santino.

1.- Hoy entrevisto a…

¡Yo soy Micaela, mamá de Santino! Soy de Olavarría, provincia de Buenos Aires (Argentina), Mi bebé nació de 31 semanas.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Todo fue muy bien hasta que me diagnosticaron preeclamsia.

3.- ¿Cómo fue el parto?

La causa fue preeclampsia. Corríamos riesgos ambos. Estuve internada una semana. La presión no se logró corregir así que el pequeño tuvo que nacer sí o sí. Yo no lo vi cuando él nació, enseguida se lo llevaron las enfermeras de Neo. Donde yo lo tuve estaba a unas cuantas cuadras de La neo, que estaba en otra clínica. Así que yo no lo presencié pero el padre me dijo que fue terrible el momento donde lo trasladaron en ambulancia hasta el lugar. Obviamente no respiraba por si solo y bueno el médico dijo al momento que nació: «hay que esperar y rezar para que sobreviva al mundo externo».

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Fueron tantos nervios. Yo en particular no caí fue todo tan rápido. Que me tocaba la panza y ahí me daba cuenta que había nacido pero me costó asimilarlo. Lo conocí a la semana casi tardaron en darme el alta porque la presión aun no bajaba. Después de verlo varias veces ahí sí me cayó la ficha de todo lo que había pasado. Es mi primer hijo y no tengo pensado tener otro. Fue bastante traumático.

5.- Patologías y secuelas del bebé

Tuvo una retinopatía, pero gracias a Dios se le corrigió.

6.- Al alta…

Santino a los 3 meses fue dado de alta después de pasar muchas cosas. Subía 10 gramos. Bajaba 30. Y así constantemente. Hasta que llegó el alta. Después de estar un mes en casa le agarró bronquiolitis. Fueron 12 días eternos donde casi perdió la vida. Porque una noche tuvo 3 apneas seguidas y se fue por unos minutos. Hasta que pudieron revivirlo. Yo me enteré al otro día. Estuvieron a punto de llamarme pero como no pasó a mayores no lo hicieron.

Santino es un guerrero como muchos de sus bebés. Para mi es lo más importante y me enseña día tras día. Que todo se puede. Tan chiquito y tantas fuerzas que no podemos creer ♡ Pero él lo hizo para estar con nosotros hoy…

Fuerzas a todas ♡ Ellos son muy fuertes ♡

Podéis seguir a Micaela en Facebook.

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Estrella
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Anabel, mamá de Estrella

En esta ocasión, es Anabel, otra mamá de una bebé prematura, la que se ha ofrecido a contarnos su experiencia con su bebé, una niña llamada Estrella. Agradezco enormemente su implicación y colaboración. Me ha gustado mucho leer su testimonio porque lo cuenta de una forma muy positiva, a pesar de lo mal que se pasa.

Os dejo a continuación con la experiencia de Anabel y con las preciosas fotos que me ha hecho llegar.

1.- Hoy entrevisto a……

Mi nombre es Anabel y mi pequeña se llama Estrella. Vivimos en Granada y mi hija nació con tan solo 26 semanas de gestación. Pesó 640 gramos y se quedó en 540. Además de nacer con tan pocas semanas de gestación fue CIR. Ahora tiene casi 6 meses. Ella nació el 29 de abril de 2020.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo fue genial, no tuve nada de náuseas y la verdad que todo iba muy bien hasta que de repente empecé a hincharme. Yo había oído hablar de la preeclamsia por lo que me controlaba la tensión cada día y todo iba normal hasta que un domingo por la mañana me levanté tan hinchada que no podía cerrar ni la mano.

Me tomé la tensión y estaba por las nubes así que me fui al hospital y después de todo el día y de hacerme varias pruebas me ingresaron ya que a mi bebé no le llegaba bien el alimento y a que había riesgo de que la preeclamsia fuese a más. Finalmente, el miércoles de madrugada tuvieron que hacerme una cesárea ya que casi no se escuchaba el latido del corazón.

Tan solo en la eco de la semana 20 me dijeron que mi hija tenía riñón multiquístico.

Estrella, la pequeña de Anabel

3.- ¿Cómo fue el parto?

El parto fue muy rápido a las 4 de la mañana avisé a los médicos por un dolor enorme en la boca del estómago y a las 5:03 ni hija ya estaba en el mundo. El papi se portó súper bien. Estaba muy asustado por mi vida y la de nuestra hija.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

La verdad que la llegada a UCIN fue muy dura (aunque he de decir que yo estaba como en una nube en la que parecía estar viendo todo como algo externo a mi) poco a poco la realidad se hizo patente.

En la UCIN del hospital materno de Granada podíamos estar todo el tiempo que quisiéramos, aunque debido al coronavirus sólo podíamos entrar de uno en uno así que nos organizamos de tal forma para el piel con piel en la que el papi iba toda la mañana y yo toda la tarde y al día siguiente al contrario ya que además yo estaba terminando un máster. El primer mes se hizo muy corto pero los dos siguientes, sobre todo los últimos 15 días se hicieron muy largos.

Desde un principio comencé a estimularme para poder extraer leche para mi niña y finalmente conseguí incluso hacerme donante. A día de hoy seguimos con lactancia materna.

El trato por el personal sanitario fue increíble. Prácticamente todos eran encantadores. Cada día nos informaban de la situación de Estrella y gracias a Dios no hubo ni una sola complicación en toda la estancia. Podíamos contar con ellos y ellas para todo, incluso cuando algún día me daba algún bajoncillo.

Durante la estancia necesitó fototerapia al principio del ingreso.

Anabel, su pequeña Estrella

6.- Al alta

Desde que llegamos a casa todo ha ido mejorando. Nos fuimos a casa con oxígeno aunque ya llevaba dos días en el hospital sin usarlo y en casa no lo ha necesitado ni un solo momento. Le quitamos el pulsi al mes de estar en casa ya que nos daba mucho miedo a que le pasase algo.

Ahora hemos empezado con fisio y la semana que viene empezaremos la atención temprana pero de momento me han dicho que no tiene retraso motor aparente. Ha sido muy fácil conseguir que la atiendan en atención temprana. Su pediatra la solicitó y directamente me dieron la cita.

Aún no he solicitado el grado de discapacidad aunque estoy pendiente de pedirlo (debo informarme de ello). Respecto a la ayuda pública, soy maestra y a día de hoy estoy cobrando el CUME (prestación por cuidado de menores) con una reducción del 99.9%

La verdad que esta experiencia ha sido muy, muy dura pero gracias a ella me he vuelto una mujer muy fuerte y he conocido a muchas mamis increíbles que ya son amigas de corazón.

Por otro lado quiero destacar que la gran unión y compenetración que hemos tenido el papi (Julio) y yo ha sido esencial para llevar la situación.

Mi facebook es Anabel Ceballos Navarrete
Mi instagram: anabel_c_n
Sin duda todo el mundo que me necesite, o necesite apoyo puede contar conmigo.

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León
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… María Laura, mamá de León

Hace unos días os traía el testimonio de Laura, mamá de David y como os conté me gustaría crear una serie de testimonios, vivencias e historias de mamás (y papás) de bebés prematuros. En esta ocasión, ha sido María Laura, desde Argentina, que nos cuenta su experiencia.

A continuación, os dejo su entrevista:

1.- Hoy entrevisto a…

Soy María Laura y mi bebe se llama León, vivimos en 25 de mayo, Buenos Aires Argentina. León nació de 36 semanas de gestación y actualmente tiene 2 años de edad.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Bueno, el embarazo iba bien hasta la semana 20 que en doppler apareció un problema en la arteria uterina que llevó a que tomara aspirineta prevent y luego me dieron medicación específica cada 12 horas. Luego fue cada ocho y León nació después de un doppler alterado por retardo de crecimiento y riesgo de muerte fetal… nació por cesárea de urgencia.

3.- ¿Cómo fue el parto?

Fue cesárea y nació a las 7:37 de la mañana, nada más lejos a lo que soñé. El papá no pudo estar por ser cesárea, me dijeron que me lo mostraban pero nada más que él tenía que irse a la neo, también conocida como ucin… me hicieron un bloqueo por los dolores, porque las paredes del útero no estaban listas para el nacimiento…

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Bueno, la experiencia en la UCIN fue transformadora, me cambió a mí y a mi marido para siempre, soy una mamá diferente de la que hubiera sido sin esta experiencia…

Podía verlo 7 horas por día, hice piel con piel o método canguro fue hermoso, creo que pude empezar a sentirme más cerca de mi hijo gracias a eso, no pude amamantar, León no tiene fuerza para succionar…

Todos los días teníamos un parte, los primeros 3 días era poca la información porque no tenían mucho para decir… es duro, hay padres que reciben panoramas duros y que los acompañan por llamarlo de algún modo para lo irreversible…

Nos contenían mucho y nosotros nos aprendimos a contener junto a otros padres, compartimos salidas a pasear, precios de pañales, datos de dieta y alojamientos porque muchos no eramos de la ciudad donde estaban internados nuestros hijos… Yo sigo en contacto con las enfermeras, que son las tías de mi hijo, junto al personal médico que son también los tíos, los ángeles de la guarda de León en este plano…

León preciso fototerapia, cirugías no…

5.- Patologías y secuelas del bebé

León tuvo más tardío el caminar y le costó el sostén cefálico, pero no ha tenido secuelas motoras ni patologías, gracias a Dios.

6.- Al alta

El alta fue el momento más feliz. Creo que sentí la felicidad que sienten los papas de bebes de término… Estaba llena de miedos que logré superar en terapia, me costó dejar que otros tocaran a mi bebe porque tenía miedo… no quería sacarlo al patio, fue duro…

María Laura y León

Mi cuenta de Instagram es @mlauraspagnolo, y me encantaría ayudar a otros papás, no tengo otras redes sociales.

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Laura, mamá de David
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Laura, mamá de David

Con este post damos inicio a la que espero sea una serie de muchos testimonios. A raíz de una conversación por Instagram con Laura, la protagonista del post de hoy, me surgió la idea de hacer post con los testimonios de otras mamás y papás de bebés prematuros y que cuenten su experiencia. De esta manera, otros padres de bebés prematuros pueden conocer historias más o menos próximas a la suya y sentirse «acompañados» en su periplo.

Cuando llega un bebé prematuro a la familia no siempre se está preparado. Todas las madres soñamos con un embarazo perfecto, hasta que, de repente, sin saber cómo ni por qué, el embarazo no va tan bien como nos gustaría y el parto, por diferentes motivos, termina adelantándose más de lo previsto.

Os presento a Laura

Laura se puso en contacto conmigo a través de mi Instagram cuando durante su embarazo le diagnosticaron que su bebé era un caso CIR, como nuestro hijo. En su búsqueda por internet, dio con mi blog, me escribió y compartió todas sus dudas y temores conmigo. Me recordó mucho a cuando en la semana 25 diagnosticaron el CIR del mediano. Sentirse perdida en un océano inmenso, sin saber muy bien hacia dónde tirar.

Sin más, os dejo su testimonio.

La entrevista a Laura

1.- Hoy entrevisto a…

Mi nombre es Laura y soy la mamá de David, mi pequeño guerrero. Somos de la provincia de Tarragona, concretamente, vivimos en la Pineda, aunque el embarazo nos lo llevaron en Barcelona por ser de alto riesgo. David nació por cesárea programada en la semana 32 (el 6 de septiembre) y pesó 1.430 gr ya que es un bebé CIR (crecimiento intrauterino restringido).

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo era de riesgo por ser diabética tipo 1. Al ser diabética tienes muchos más controles (ecos, ecocardios…), pero no implica (ni mucho menos) que tu hijo sea prematuro. Sin embargo, nos fueron diagnosticando diferentes problemas durante los meses de gestación que derivaron a un parto anticipado.Mi embarazo fue malo, no tengo un bonito recuerdo y supongo que esa espinita no me la podré quitar nunca. En la semana 16, le diagnosticaron a David una malformación en los pies (pies equinovaros o zambos). Al principio nos derrumbamos porque no sabíamos muy bien qué implicaba, luego descubrimos qué es algo más común de lo que parece y vimos que tenía solución, solo requería de unas buenas manos profesionales (que las tengo) y mucho amor y paciencia. Aún así, me hice la amnio para descartar cualquier enfermedad relacionada con dicha malformación. Salió todo negativo. 

Una vez superado el primer obstáculo, en la semana 24 nos dicen que David crece mal, que es un bebé CIR (crecimiento intrauterino restringido) y percentil por debajo de 1. Otro vaso de agua fría. Nos dijeron que era culpa de la placenta que no alimentaba bien al bebé y que se debería ir valorando la interrupción del embarazo, semana a semana. Con un poco de suerte podríamos llegar a la semana 34. 

A partir de este momento, dejamos de pensar en el futuro, tocaban las revisiones cada 7-10 días y esa era nuestra meta: «superar el viernes y estar en casa una semana más» Sin embargo, faltaba otro problema, semana 26, ecocardio, observan un problema en el corazón, David tiene riesgo alto de coartación de aorta. Esta cardiopatía sólo se puede valorar una vez el bebé nazca y por tanto, cuando naciese, sabríamos la gravedad de la cardiopatía…

Semana 27, teníamos revisión del CIR, David estaba bien pero miraron mi tensión y no bajaba de 180/190-90/100. Decidieron ingresarme y hacer analítica de factores exógenos. En este punto me diagnosticaron preeclampsia leve relacionada también con la placenta. Todo encajaba, todo estaba relacionado. Sentíamos que la bomba estaba a punto de explotar. Y así… hasta la semana 30 en donde me ingresaron en la UCI porque la preeclampsia derivó a grave, muy grave. Por tanto, sí, mi embarazo fue malo, cuando lo pienso me dan ganas de llorar y no sería capaz de pasar de nuevo por lo mismo. Fueron meses de preocupación, noticia mala tras noticia mala, muchas paranoias, muchos artículos científicos leídos para nada…

3.- ¿Cómo fue el parto?

Para mi, fue la mejor parte. Estaba muy mentalizada que sería un parto provocado y cesárea… Entonces estuve relajada, la verdad. Además la preeclampsia me estaba «matando» lentamente, el parto fue la liberación. Me supo mal que mi marido no pudiese estar presente, pero tema COVID es lo que tiene… Sin embargo, justo entrar en el paritorio, sonaba una canción de amor que me recordaba a mi boda y a mi pareja… Eso fue mi señal que todo iría bien. Lo peor fue el postparto, no pude ver a mi hijo hasta 48 horas después ya que yo no podía dejar la medicación para la preeclampsia y estaba muy limitada (3 máquinas enchufadas  y la tensión controlada cada hora..). 

4.- ¿Cómo fue vuestra estancia en la UCIN?

Buuuf… La estancia se me está haciendo eterna. La evolución de David es muy muy lenta. Un día tienes la sensación que estás avanzando y otro que has retrocedido a semanas atrás. Para nosotros está siendo una pesadilla porque todo es muy incierto. ¿Como evolucionará David? ¿Crecerá bien? ¿Se desarrollará bien? No se sabe. La respuesta siempre es la misma: TIEMPO.

TU HIJO NECESITA TIEMPO. 

La suerte del Hospital Sant Joan de Deu es que la UCIN es de 24h y podemos ir y venir cuando queramos. Vivimos a 100 km de Barcelona y esa flexibilidad nos está resultando muy cómoda. En cuanto a la lactancia, en mi caso, estamos intentando Lactancia Materna pero hay que ser fuerte física y psicológicamente para aguantar toda la estancia de UCIN (sin tu hijo) y conviviendo con tu mejor amigo, el sacaleches. Ahora mismo, cayó mi producción de leche, estoy intentando volver a los inicios, no sé si lo conseguiremos.

5.- ¿Qué patologías o secuelas tiene tu bebe?

Este tema aún es muy incierto. David tiene una hernia inguinal que se debe operar durante el ingreso y unos pies zambos que deben corregirse. En cuanto a las secuelas por prematuridad, a día de hoy, tiene problemas visuales (no fija bien la mirada) y tema auditivo (el oído derecho no ha pasado la prueba) y en tema alimentación: tiene reflujo y episodios de apnea porque es muy pequeño y se cansa. De momento come por sonda, la alimentación por boca nos está costando mucho (¡¡¡qué frustrante!!!)

6.- Al alta…

No te puedo decir todavía… ¡¡¡¡Pero tengo unas ganas terribles!!!!

Por último, me gustaría darte las gracias, Isabel, por tu blog. Como en más de una ocasión te he dicho, me serviste de ejemplo como bebé prematuro y CIR. Conocer otras historias parecidas ayudan psicológicamente a superar los obstáculos. 

El pequeño David está ingresado aún, pero como pequeño guerrero que es seguro que saldrá adelante. Desde aquí, quiero agradecer a Laura su generosidad de querer compartir conmigo (y con mis lectores) su experiencia, para que otros padres de bebés prematuros puedan tener una luz en el túnel de la prematuridad.

Podéis seguir a Laura a través de su perfil de Instagram: @laurafabregat1991

Si eres mamá o papá de un bebé prematuro y quieres contarnos tu experiencia, como ha hecho Laura, ponte en contacto conmigo a través del correo electrónico mamadeunprematuro@outlook.es o mándame un mensaje directo por cualquiera de mis redes sociales.

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Nenúfar
Bebé prematuro, Otros temas

Hoy leemos: «Nenúfar»

«Nenúfar» es un cuento muy especial, no es un cuento cualquiera. El post de hoy es un poco diferente a lo que suelen ser las reseñas literarias. Además, incluyo una pequeña entrevista a su autora, Sonia Martos, que muy amablemente nos ha hecho llegar su cuento.

Nenúfar: El cuento

Cuenta las aventuras de Nenúfar, un bebé que desde las estrellas elige a la que va a ser su familia. Junto con Nenúfar, conoceremos a Saltarín y al rey de Volcán nº 8.

Nenúfar está perdido en la luna, ¿Cómo habrá llegado hasta allí? por suerte Saltarín acude en su ayuda, él lo llevará de vuelta a Volcán número 8, ese lugar maravilloso donde todos los bebés se divierten mientras eligen a la familia con la que compartirán sus vidas.

El cuento está ilustrado por Pilar Molina Vallejo, gran amiga de Sonia.

La entrevista

Cuando recibí las respuestas de Sonia a mis preguntas, se me pusieron los pelos de punta y las emociones a flor de piel. Queda claro que «Nenúfar» surgió del corazón.

Nenúfar: Sonia Martos, autora.
Sonia Martos, autora de «Nenúfar»

Aquí os dejo la entrevista:

¿Cómo surgió la idea del cuento?

Surge una tarde de verano, que estamos de vacaciones en la playa, y para dormir a mi peque, como siempre, me invento un cuento. Pero esa vez, no me preguntes por qué sí, porque tenía que publicarlo, jeje, decidí grabarme en el móvil mientras lo contaba. Y cuando volvimos de vacaciones, lo pasé al ordenador, le di forma durante largas sesiones de teta y brazos, y conforme iba escribiendo más me gustaba, más me emocionaba, y decidí que tenía que sacarlo al mundo. Lo primero que hice, fue llamar a una amiga, a Pilar, que hemos sido compañeras de cole de toda la vida y que su pasión es el dibujo desde pequeña y le dije que había escrito un cuento y quería que lo ilustrara.

Han pasado 3 años de aquello, ya que por sus circunstancias personales le ha sido complicado ponerse con ello, pero.,.. aquí está. Pienso también que el cuento ha salido ahora porque es el momento adecuado. Ha estado cocinándose a fuego lento, y así se saborea mejor después.

¿Qué buscas transmitir con el cuento?

Nenúfar representa a los niños que somos antes de nacer, los cuales elegimos a nuestra familia y no precisamente al azar. Vienen, venimos a la familia que necesitamos para vivir nuestra experiencia de vida

Y Mario representa la ilusión, las ganas y la fe y confianza que ha puesto, con la ayuda de sus padres, en que su sueño se haga realidad.

Es una historia de sueños cumplidos, nos hace ver que ya antes de nacer estamos conectados con nuestra familia, y que vamos a ir con ella aunque para ello tengamos que pasar ciertos desafíos, los cuales nos harán crecer juntos

Muchas veces en la maternidad, en la paternidad, se nos hacen muy cuesta arriba ciertos acontecimientos que nos suceden. Bien sean enfermedades de los peques, la prematuridad de su nacimiento cómo el caso de Nenúfar, o comportamientos que se nos hacen difíciles…. Por eso, ayuda saber que ellos nos han elegido porque somos perfectos para ellos.

Me encantaría que llegara a todo el público en general, porque a veces cada familia tenemos momentos en los que nos preguntamos “por qué a mí”. Para que nos detengamos a pensar y cambiemos el por qué por el para qué.

Eso nos dará sin duda una respuesta acertada, nos hará ver lo maravillosos que somos para nuestros hijos, el aprendizaje que obtenemos el uno del otro.

En la parte final quise hacer unas preguntas a los peques sobre la elección de su familia y que peguen una foto de la suya. Sin duda esas respuestas personalizarán el cuento y releeremos sus respuestas cuando dudemos de nosotros y nuestra capacidad para salir de la situación que estemos viviendo.

Me parece que es un cuento para niños y adultos, un cuento para compartir en familia, porque nos hace reflexionar a unos y a otros, incluso en la elección que nosotros hemos hecho de nuestros padres.

Creo que nos ayudará a comprenderlos mejor, a comprendernos mejor.

También al principio del cuento se puede dedicar a la persona que lo queramos regalar.

¿Qué dicen tus hijos de que tu cuento sea tan conocido?

Al peque le gusta entregarlos en mano cuando recoge el cuento algún conocido o familiar. Y el mayor está encantado, cada noche miramos juntos si he subido seguidores en mis cuentas de Facebook e Instagram y me da consejos sobre cómo subir audiencia, jeje. La verdad es que es una experiencia preciosa.

¿Recibes feedback de tus lectores?

Está teniendo una excelente acogida, y recibo muchos mensajes de sus lectores, en su mayoría muy emocionantes. El cuento salió el 15 de Julio y desde entonces estoy con la piel de gallina. Son muchas las historias que me cuentan. Desde que ver cumplir mis sueños les ayuda a ellos a dar un empuje a los suyos, hasta como me cuentan que se ven reflejados en el cuento.

Muchas mamás me han dicho emocionadas que gracias a mí, saben que han sido elegidas por sus hijos y eso me llena el alma.

Algunas mamás que han pasado momentos difíciles o enfermedades con sus peques, me dicen que saberse elegidas madres perfectas para ellos, les hace más liviano el día a día.

Incluso una mujer de 69 años me escribió su bonita historia, indicándome que ella se sintió un NENÚFAR porque nació prematura, me contó que en aquellos tiempos no había tantos adelantos médicos como hoy y que aun así salió adelante. Terminó dándome las gracias por traerle de su historia al presente y por hacerle recordar por qué había elegido a su maravillosa familia.

La verdad es que cuando escribí Nenúfar deseaba que el público pudiera captar aquello que yo quería mostrar, y así me lo están haciendo llegar. Me siento muy, muy afortunada.

¿Tienes alguna anécdota curiosa?

Cuando conté el cuento a mis peques aquella tarde, todos los nombres de personajes y lugares en que sucedía la historia fueron inventados sobre la marcha, yo diría que casi dictados, jeje.

Meses después de escribirlo me pregunté del porqué del nombre, Nenúfar, y como me gusta mucho investigar el significado de todo aquello que me sucede, busqué el significado de Nenúfar, y cuando lo leí… me pareció maravilloso, porque el Nenúfar, como se puede ver en el booktrailer, es esa flor que emerge del fondo de un estanque de agua turbia, donde las condiciones para la vida son adversas, y que contrariamente a su entorno, florece limpia y pura… llegando a poseer una belleza extraordinaria.

Así es nuestro Nenúfar, y en concreto mi peque que realmente estuvo en condiciones adversas dentro de mi barriga, ya que rompí la bolsa a las 26 semanas y estuvo 4 semanas con muy poquito líquido, hasta que nació justo a las 30.

También hay una ilustración en el cuento que cuando me la mostró Pilar me quedé perpleja, porque la habitación de Mario es muy, muy parecida a la de mi hijo mayor.

¿Cómo se puede adquirir tu libro?

Se puede adquirir en a través de mi página web, www.soniamartos.es, mis páginas de Facebook e Instagram @soniamartosuniendoletras, por correo electrónico cuentonenufar@gmail.com y os lo envío dedicado a quien queráis.

También se puede comprar en Amazon, y poco a poco llegaremos a librerías.

Eres mamá de un bebé prematuro. ¿Cuánto se adelantó?

Cómo he dicho antes, a las 26 semanas de gestación rompí la bolsa. Desde ese momento estuve ingresada y pudimos aguantar cuatro semanas. Justo cuando hizo las 30 semanas me puse de parto.

¿Cómo es tu experiencia con un bebé prematuro en casa?

Uf, cuando estábamos ingresados tenía mucho miedo a irme a casa por las apneas, porque no habría ninguna máquina que nos avisara… Sin embargo al llegar estuvimos bastante tranquilos.

En el hospital me preocupaba muchísimo no poder alimentarlo con mi leche. Pregunté si podría hacerlo y me dijeron que sí, que probase a sacarme leche y que mientras me subía, le darían leche donada. Desde aquí quiero dar las gracias a ese grupo de madres que de manera altruista donan su leche para que bebés como el mío puedan ser alimentados hasta que nos suba la leche.

Aún recuerdo el primer día que succionó la teta por primera vez, un momento mágico donde los haya, pero en esa situación, infinitamente más mágico.

Nos vinimos solo con teta, y eso sí, me compré un peso para controlar que hiciera al menos los 140 gr semanales que me habían dicho en el hospital. Estuvimos pegados durante meses. Hacíamos canguro día y noche, y dormía encima de mí tanto siestas como noches.

En fin, verlo crecer con todo lo que pasó en el hospital, es un orgullo. Son unos grandes guerreros.

Nenúfar

Mi opinión sobre «Nenúfar»

Como podéis leer, la entrevista es emocionante. En casa, el cuento ha gustado mucho. Mi hijo aún no entiende lo que significa ser prematuro. Sin embargo, estoy segura que cuando sea un poco más mayor lo va a entender un poco mejor gracias a este cuento.

En resumen, el cuento es fácil de leer. Tiene un hilo conductor muy fácil de seguir para los niños. ¿A quién no le gusta vivir una aventura?

Por último, en el mercado hay pocos cuentos en los que un bebé prematuro sea el protagonista. Muchas gracias a Sonia por contribuir a dar visibilidad a la prematuridad. Desde aquí, Sonia, te deseamos lo mejor en tu aventura literaria.

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ropa bebé prematuro
Bebé prematuro

¿Qué ropa necesita un bebé prematuro?

Lo de la ropa para bebés prematuros da para escribir una tesis, pero voy a intentar ser lo más concisa posible para no aburrir. Hace unos días me escribió un futuro papá de un bebé prematuro. Su bebé nacería en unas semanas, por cesárea porque le habían diagnosticado un CIR y se encontraba tan perdido como estuvimos nosotros cuando nos avisaron de la llega da inminente del pequeño.

¿Qué necesitaban comprar para su bebé? ¿Mucho, poco?

En el hospital

Lo primero que hay que pensar es si el bebé nacerá en un hospital público o en uno privado. En un hospital público, probablemente no necesitéis de nada, pero en un hospital privado os pueden pedir hasta que llevéis los pañales.

Nuestro bebé nació en el HM Puerta del Sur, es un hospital privado, así que os cuento nuestra experiencia y lo que nosotros tuvimos que llevar.

Recuerdo que cuando me dijo la ginecóloga «esta tarde ingresas y mañana, la cesárea» le dije: «no tengo nada para el bebé ¿Qué necesita?» Y me dijo, «el bebé no va a necesitar de nada

Y es cierto, mientras el bebé esté en la incubadora no va a necesitar nada de ropa. Lo único que necesitará será un gorrito para los primeros días, hasta que sea capaz de regular su temperatura corporal y una mantita, arrullo, muselina… para cuando hagáis el piel con piel.

Cuando ya pasé de la incubadora a cuidados intermedios, es probable que necesitéis bodies y pijamitas. Bastantes. Les cambian a diario y en alguna ocasión, puede que alguna vez más. Los bebés, en general, tienen la capacidad de manchar más rápido que nosotros, los adultos, de lavar. En este momento, seguiréis necesitando algo para arroparles cuando les saquéis de la cuna.

Cuando ya os vayáis a casa, igual os gusta llevar algún conjuntito «cuqui» para llevarle del hospital a casa. Pensad en la época del año que os toque.

En casa

Cuando ya estéis en casa. Lo más cómodo será tenerle con un body y pijamita. Esto lo he hecho yo así con los tres y sólo el mediano ha sido prematuro.

Siempre tenía a mano alguna mantita o alguna muselina para taparle si se dormía o había alguna corriente traicionera. Ya sabéis que los prematuros tienden a coger todos los virus que pasan por su lado.

En cuanto a los patucos y calcetines, no compréis muchos. Sobre todo si es verano, es posible que los tengan más tiempo quitados que puestos. Incluso cabe la posibilidad de perderlos, que son muy pequeñitos y caben en cualquier hueco.

Tallas de ropa

Lo de el tema de las tallas también da para escribir una novela. Si ya es complicado con un bebé nacido a término, con un bebé prematuro el desafío crece.

Seguro que a muchos os ha pasado. Tenéis un bebé nacido a término de 6 meses y vais a comprarle ropita. Entráis en varias tiendas y os encontráis con una amplia variedad de etiquetas: 6 meses, 6-9 meses, 6-12 meses,… compráis, por ejemplo, una prenda de talla 6-9 meses en una tienda y el mismo tipo de prenda de la misma talla en otra tienda y resulta que cuando llegáis a casa cada uno es de un tamaño diferente. ¿verdad?

Si, como en nuestro caso, además nace bajo de peso. Las etiquetas de las tallas no te sirve de nada. Compras a ojo. Calculas más o menos entre lo que tiene el niño y lo que necesitas.

Como ya tenía un hermano mayor, fui organizando la ropa que ya tenía por talla, siguiendo la referencia de las etiquetas. Pero teniendo en cuenta su edad corregida. Es decir, si tenía un body talla 6 meses, esperaba a que su edad corregida fuese esa (en su caso, 6 meses de edad corregida, 8 meses de edad cronológica) y aún así a veces todavía le quedaba algo grande.

Ahora, que acaba de cumplir los 4 años y también va heredando ropa, las etiquetas de la ropa se corresponden con su edad. Sin embargo, hay prendas que se supone que son para niños un año más pequeños y a él le van bien, sobre todo, los pantalones. Sigue siendo la misma»pizquilla» que cuando nació.

A partir de que el bebé va creciendo, vosotros mismos iréis viendo las necesidades de ropa, además en función de la época del año que toque.

Un consejo, válido para todos los que tienen bebés recién nacidos: mejor bodies o pijamas que se abrochan por delante. Son más cómodos de poner y quitar para nosotros a la hora de cambiar. Pero, como para gustos los colores, si os apañáis mejor con los que se ponen por arriba o se abrochan por detrás, adelante, esto no es una ciencia exacta.

¿Dónde comprar ropa para bebés prematuros?

Cuando hace cuatro años tuve que buscar ropa para bebés prematuros, lo tuve un poco difícil. Donde yo vivo sólo encontré dos tiendas donde poder comprar ropa de bebé tan pequeña. Además, eran prendas muy básicas: bodies, pijamitas y alguna polaina.

Ahora, por lo que sé, cada vez más marcas están haciendo prendas talla 00, para prematuros. A modo de ejemplo y sin que sea un listado exhaustivo: Kiabi, C&A, H&M,…

Más lectura

Si queréis leer más sobre productos para prematuros, en este post podéis leer mis descubrimientos sobre este tema, tan nuevo para nosotros.

Por ultimo, os dejo el enlace de un proyecto de una estudiante de diseño sobre ropita para bebés prematuros. No dejéis de leerlo.

Ropa para bebés prematuros
Ropa para bebés prematuros

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autonomía
Bebé prematuro

Fomentando la autonomía

Hemos pensado que vamos a aprovechar estos días de confinamiento forzoso para fomentar la autonomía de nuestros peques. Cada uno a su nivel, por supuesto. No podemos pedir lo mismo a un niño de cinco años y medio que a un bebé de 20 meses. Pero, especialmente la del pequeño guerrero, que en junio cumplirá los cuatro años.

Seguro que no somos los únicos padres de España que han pensado en hacer algo parecido con sus hijos. He leído en redes que algunos van a intentar la operación pañal, por ejemplo.

La autonomía del mayor

Con cinco años y medio, el mayor ya es capaz de hacer muchas cosas solo. Por ejemplo, le dejamos la ropa preparada y él se viste solo, maneja los cubiertos sin problema, se lava los dientes, se peina (de aquella manera),… así que como su grado de autonomía es bueno para su edad, lo que estamos haciendo es ponerle pequeñas tareas para hacer en casa.

También hemos empezado a enseñarle a hacer su cama, o por lo menos que aprenda a coger esa rutina. La verdad es que hacer su cama es complicado hasta para mí. Su cama es una cama nido, alta y una parte está pegada a la pared. Para ayudarse le sacamos la cama de abajo, se sube en ella y hace lo que puede. Después, nosotros rematamos donde él no llega.

En cuanto a su higiene personal, le hemos enseñado a ducharse solo, lavarse la cabeza y frotarse bien. Esto además a él le gusta porque le hace sentirse mayor. Después de la ducha se peina, pero como apenas llega al espejo lo hace de aquella manera. Pero lo importante es que le pone voluntad.

El mediano

Mientras que con el mayor los avances son más visibles, con el mediano nos está costando un poco más y no creo que le pidamos cosas por encima de sus posibilidades.

De acuerdo con su edad, debería:

Comer solo y manejar los cubiertos: Lo de comer solo ya lo hace desde hace tiempo. Sobre todo, en la guarde, al haber más niños les enseñan a comer solitos, aunque les ayuden. El manejo de la cuchara y del tenedor no tiene secretos para él, aunque aún hay alimentos, como el arroz, que prefiere comerlo con cuchara. El cuchillo todavía no se lo dejamos, por seguridad.

Recoger juguetes: es un poco vaguete y si puede se escaquea, hay que estar muy pendiente de él para que no deje las cosas por ahí tiradas. Es capaz de coger un par de piezas y pasearse por la estancia escurriendo el bulto. El tema está en que ya le hemos calado y esta treta cada vez le resulta más difícil de hacer.

Colorear cuentos: Debo decir que cuando empezó el confinamiento lo de colorear lo llevaba muy mal, cuatro rayajos y ya. Si podía lo pintaba todo del mismo color y a correr. Hemos estado trabajando con él, y aunque no colorea perfectamente ya lo va trabajando más y usando más colores. También va teniendo más paciencia.

Llevar la ropa sucia al cesto: esto le motiva mucho. Todos los días a la hora de ponerse el pijama, me pregunta qué tiene que echar a lavar. Otras veces por iniciativa propia lo lleva él solo hasta el cesto.

Además de llevar la ropa sucia al cesto, queremos que aprenda a que la ropa que se quite no la deje tirada de cualquier manera, sino sobre el respaldo de la silla.

Ayudar a poner y quitar la mesa: Lo de poner la mesa le gusta, repartir los cubiertos y poner los platos. Ya lo de recoger no tanto. En cambio, sí que le gusta ayudar cuando se trata de recoger el lavavajillas. No le pedimos que recoja toda la mesa, sin embargo, que lleve su plato y su cubierto hasta el lavavajillas, sí.

Regar las plantas: Aquí prefiero que no entre. Es perfectamente capaz, nos lo ha demostrado: Abrir el grifo, poner la regadera, llenarla de agua, empaparse hasta los huesos y regar las plantas. Su hermano pequeño le imita a la perfección. Yo prefiero que no se acerque a las plantas. En su afán de querer ayudar y de querer ser útil, a veces se pasa y las ahoga o las quita hojas sanas,…

Vestirse sin ayuda: Sabe vestirse solito, pero es muy lento. Sólo se viste rápido si sabe que tiene alguna recompensa después. A veces hay que ayudarle con los botones, con alguna cremallera, con algún zapato que sea más estrecho,… poco a poco va lográndolo. Además, que se vista nos ayuda en la logística doméstica.

En cambio, hay situaciones, como por ejemplo cuando vamos a la piscina, que le visto yo, para acabar antes. Aunque la chaqueta o el abrigo le hago que se lo ponga solito, mientras yo recojo.

Asearse solo: Lavarse los dientes, las manos, ducharse, todo sin problemas, pero le supervisamos, porque es capaz de salir de la ducha sin aclararse o irse del baño sin secar las manos.

Como es el reflejo de su hermano mayor, si ve que su hermano se enjabona solo, él también quiere hacerlo, así que se lo fomentamos. Y si le dejamos enjabona al bebé.

Lo de hacerse la cama es más complicado. Al ser una cama nido alta, no llega bien. Así que esto de momento nos encargamos nosotros.

baño

El pequeño

Con apenas 20 meses, no podemos pedirle mucho. De momento, nos conformamos con que vaya comiendo él solo, aunque hay algunas cosas, como la sopa o los purés, que se los damos nosotros, para evitar que se manche demasiado o tire mucha comida.

En cambio, no sé si es porque es el tercero y tiene dos buenos ejemplos en los que fijarse o porque es más espabilado, pero me parece que el pequeño va lanzado en esto de la autonomía.

Fomento de la autonomía y responsabilidades

Fomentar la autonomía de los peques de la casa y darles pequeñas responsabilidades es bueno para ellos y su desarrollo. Supone un refuerzo de su autoestima y aumentan su seguridad. Al principio, como todo proceso de aprendizaje, requiere paciencia. Hay que irles enseñando poco a poco y tener paciencia hasta que ellos sean capaces de hacerlo por ellos mismos.

No me parece que les demos responsabilidades por encima de lo que les corresponda por edad, simplemente vemos sus capacidades y les ayudamos a que consigan sus objetivos.

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mi sentimiento de culpa
Bebé prematuro

Mi sentimiento de culpa

La culpa es un sentimiento que nos persigue a las madres (y a los padres) desde el mismo momento que decidimos tener un hijo. Se convierte en nuestra segunda sombra. Ahí, siempre pendiente de nuestros movimientos.

La culpa en el embarazo

La culpa está contigo desde que te haces el test de embarazo, esos segundos hasta que aparece la segunda rayita. Entonces, cuando ves aparecer la segunda rayita, la mente se dispara y te empiezas a preguntar si ese bocata de jamón que te comiste hace un par de días y que te supo a gloria puede afectar al bebé, porque has leído y oído mucho sobre la toxoplasmosis. O si el paracetamol que te tomaste esa misma mañana para disipar el dolor de cabeza puede provocarle algún daño a tu bebé. Y con todas estas dudas y culpas te vas a ver a tu matrona, que te tranquiliza.

La culpa no te abandona durante el embarazo, asoma de vez en cuando. Cuando vas a las ecografías, ahí está como un espectador más, pero se disipa cuando te dicen que todo va bien. Pero vuelve veloz cuando te piden que te subas a la báscula para pesarte, entonces te acuerdas de ese bollo que te has comido con un café (descafeinado, por supuesto) a media mañana y piensas en que ojalá no te lo hubieses comido.

Pero ¿qué pasa cuando el embarazo se tuerce? En nuestro caso, con el pequeño guerrero todo fue bien hasta la semana 25, a partir de entonces, la culpa fue una más de la familia. ¿Qué había hecho yo para que la placenta no le alimentase en condiciones? ¿Sería aquel viaje de trabajo a Oporto que hice días antes de que me diesen la baja por culpa del CIR? ¿Serían los madrugones para ir a trabajar? o ¿tal vez el ajetreo de tener otro niño de corta edad al que atender? Son preguntas para las que nunca tendré respuesta y que los médicos tampoco han sabido contestarme. En esas preguntas sin contestar la culpa anidó y se hizo su hueco para quedarse para siempre.

En el post parto

Si cuando llegas a casa con tu bebé nacido a término y sanote te asaltan mil dudas, imagínate cuando es un bebé prematuro y con bajo peso. Claro, como no estás segura de si va todo bien, pues vuelve la culpa a lo grande.

En nuestro caso, además del bajo peso, el pequeño tuvo una bajada de hierro y algunas glucemias que no sabían de dónde venían. Cuando le dieron de alta, entendíamos que estaba todo bien. Nos dijeron que en casa no teníamos que controlar sus niveles de azúcar como a los diabéticos, simplemente darle de comer a sus horas y ahí vuelve ese sentimiento ¿Le estaré dando lo suficiente?

Vuelta al trabajo

Aquí ya la culpa se hace un ático con tu vida. Sobre todo, cuando ves a tu bebé tan chiquitín y tan dependiente de ti, pero tienes que volver a trabajar. Vuelta a los madrugones, a los horarios y a las prisas. Cuando crees que has conseguido instaurar una rutina, un catarro, una fiebre o alguna «itis» hace acto de presencia y descabala tu vida. Ves que no llegas a todo, aunque delegues. Y te culpas por tener que trabajar y no poder estar con tu bebé prematuro, que te necesita, tanto como el otro niño pequeño que te reclama.

La lactancia y la culpa

Si a todo lo anterior sumamos que yo tenía claro que dejaría de dar el pecho cuando volviese a trabajar (por circunstancias que ahora no vienen al caso), la culpa puede contigo. Creo que en mi maternidad, la lactancia es la que más ha alimentado mi sentimiento de culpa.

Primero, porque pensaba que no tenía suficiente leche para mi niño. Queda demostrado que no es así, porque el niño va cogiendo peso y creciendo, aunque sea a pasitos muy pequeños. Segundo, porque a veces le daba biberones. De hecho, más de alguna toma tenía que completarla con algún biberón. El niño se agotaba al pecho y le resultaba más fácil tomar un biberón, el esfuerzo era menor. Tercero, porque no prolongué la lactancia más allá de sus primeros seis meses.

El instinto

Lo tenemos todas las madres. Te sale solo y crece en la misma medida que la culpa. Lo único que es tímido y a veces se esconde, pero sabes que está ahí y ¿sabes cuándo está ahí? Cuando ves a tu bebé sonreírte al verte, cuando le ves dormir plácidamente o cuando le llevas de paseo en su silla y va señalando todo lo que le llama la atención. Entonces, es cuando el instinto le gana la batalla a la culpa y te puedes decir alto y claro: «Lo estoy haciendo bien«.

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