Las Barrancas de Burujón
Planes con niños

Planes con niños: de excursión a las Barrancas de Burujón (Toledo)

Hace un mes, aprovechando que el tiempo aún permite hacer salidas al campo, nos fuimos a visitar un paraje cercano a nuestro lugar de residencia, las Barrancas de Burujón. Es un sitio que ya tenía ganas de visitar, porque yo estudiaba el grado de Historia por la UNED y en la asignatura de Geografía tuvimos que hacer una práctica sobre unos territorios. Mi marido reconoció rápido el enclave y dijimos de ir para verlo in situ. De aquello han pasado tres años.

Realmente, por estas fechas deberíamos estar yendo a buscar setas, pero la escasez de lluvias ha cambiado nuestros planes.

¿Qué son las barrancas?

Se formaron por la acción del agua y el viento durante 25 millones de años. Son de terreno arcilloso, de color rojizo, fácilmente erosionables por el agua y el viento. TIenen una longitud como de un kilómetro y de altura, unos 120 metros, siendo su pico más alto el Pico del Cambrón.

Las barrancas hacen como una «C» y a sus pies está el Embalse de Castrejón, que cuando tiene agua, el paraje es impresionante.

¿Cómo llegar?

Las Barrancas se encuentran a unos 30 km. de la ciudad de Toledo, en el término municipal de Burujón (Toledo). La carretera es la que une Toledo con la Puebla de Montalbán. El desvío está bien indicado, no tiene pérdida.

Una vez allí, llegas a un pequeño parking con una caseta, que hace las veces de bar y de oficina de turismo. Cogimos un folleto y nos pusimos a andar.

La ruta

Hay tres rutas posibles, la más larga de unos 14 km y la más corta de algo más de 4 km. Evidentemente, nosotros con los niños optamos por la corta. Lo bueno de estas rutas es que son todas circulares y te permiten llegar al punto de partida sin repetir recorrido.

Mapa de las Barrancas
Dibujo con las rutas de Las Barrancas
Señal de los senderos en las Barrancas
Ante la encrucijada del camino

La ruta en sí es fácil, el camino es casi todo llano con alguna suave cuesta. Eso sí, pedregoso, lo que no impide que se pueda llevar una silla de paseo, de hecho vimos varias. La senda es recomendable hacerla andando, disfrutando del paisaje, de los olivares cercanos,… Es posible llegar en coche hasta los miradores, si bien recomiendan que esa opción quede reservada a las personas con discapacidad.

Y, por fin, tras un ratillo andando que no se hace pesado, llegamos hasta el primer mirador, a partir de ahí la vista se te pierde en el horizonte. A la izquierda te encuentras los impresionantes cortados, creados por la naturaleza a golpe de agua y viento. Abajo, el pantano de Castrejón, que dada la falta de lluvia, daba pena verlo.

El pico más alto de las Barrancas, el del Cambrón
El pico más alto, el del Cambrón
El embalse de Castrejón, junto a las Barrancas, al mínimo.
El embalse de Castrejón, al mínimo

Hay diferentes miradores y las vistas impresionan desde todas ellas. También hay una zona de picnic, para descansar o tomar algo.

Calculo que en completar la visita, teniendo en cuenta que íbamos con niños y sin prisa, serían un par de horas.

Una recomendación final: los miradores sí que tienen barandillas, pero los caminitos que unen los miradores no, y están al borde de los cortados, con lo cual hay que ir muy vigilante de los niños, para evitar accidentes.

Como curiosidad, este paraje natural ha sido escenario de varios rodajes de anuncios (Coca-cola) y de series de televisión y hasta de alguna película.

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Planes con niños

Planes con niños: montamos a caballo

Resulta que hace un par de semanas, cuando llegué a casa un viernes por la tarde, mi marido me sorprendió con un plan para esa misma tarde. ¡Nos llevaba a montar a caballo!

Ya llevaba algún tiempo diciéndome que tenía ganas de volver a montar, que podíamos llevar a los niños, pero al final, por unas cosas y por otras, el plan no terminaba de cuajar, hasta hace un par de semanas.

Así que después de merendar, pusimos rumbo al picadero de caballos. Por el camino, le íbamos diciendo al mayor lo divertido que es montar a caballo, lo bonitos que son los caballos, que le iba a gustar,… le íbamos mentalizando, para que cuando llegásemos no nos dijese que no montaba.

Montamos a caballo

No es la primera vez que ve caballos. Ya os enseñé en Instagram cómo le gustaba acercarse a dar de comer a unos caballos que hay en el pueblo de mi marido. También los ha visto en algún desfile, en la cabalgata de Reyes,… pero lo de montar a caballo era una experiencia nueva.

Cuando llegamos, había caballos metidos en boxes y un par de ellos en clase de equitación. Le asombró verlos tan de cerca, ver los boxes, iba expectante… Su padre le subió a hombros para que pudiese acariciarlos…

Montamos a caballo

Lo mejor vino cuando por fin pudo montar a caballo. El caballo que usan para niños pequeños, niños con alguna discapacidad,… es un bretón enano, con mucha resistencia, no se encabrita y, sobre todo, con mucha paciencia: «Capitán Fanega«

Montamos a caballo
Capitán Fanega esperando a su jinete

El pequeño no quiso ni acercarse. Cuando quisimos que montase junto a su hermano, se puso rígido como una tabla y no hubo manera.

Os dejo las fotos de esta aventura, que seguro repetiremos porque el mayor de vez en cuando pregunta cuándo vamos a ir a los caballos.

¡Yihaaaa!

Montamos a caballo
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