Entrevistas

Entrevista a Laura, mamá de Ángel Tomás

Laura, la mamá Ángel Tomás, se ha animado a compartir su historia de esfuerzo y superación. Ellos son del departamento de Santander (Colombia). Así que con esta entrevista empezamos la temporada 2021 de entrevistas a mamás de prematuros. Sin más, os dejo con su testimonio,

1.- Hoy entrevisto a… Laura

¡HOLA! Tengan buen día. Un gusto en presentarme, mi nombre es Laura. Tengo 22 años de edad, y quería compartir con ustedes la experiencia de ser mamita de un bebé prematuro extremo. Bueno, mi hermoso bebé se llama Ángel Tomas, fue un príncipe muy buscado y muy deseado desde el primer momento.

Laura y Ángel

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Desde el principio no fue fácil quedar en embarazo. Durante casi un año duré anhelando poder ver esas dos rayitas en la prueba casera. Hasta que por fin llegó el maravilloso día. Estaba embaraza de mi bebecito.

Enseguida fui al médico para poder empezar cuanto antes los controles prenatales y por medio de los médicos sabía que todo andaba bien. Cuando tenía tan solo mes y medio de embarazo tuve desgraciadamente una amenaza de aborto. Un leve sangrado que me preocupó muchísimo pero que, gracias a Dios, no pasó a mayores. Todo siguió avanzando genial.

Hasta que cumplí 20 semanas. Pasé por una cita prioritario porque tenía muchos cólicos y dolor de cabeza, el ginecólogo me mandó exámenes. Los de orina, para descartar una infección. Salieron bien. También me mandaron una ecografía que salió bien según el doctor.

Todo eso hasta que cumplí 25 semanas. Me desperté en la mañana y fui al baño como de costumbre, cuando de repente vi de nuevo los pantis manchados pero esta vez si el sangrado era más abundante. Aparte los “cólicos” que en realidad eran contracciones eran cada vez más fuertes. Salí para urgencias donde después de tactos, pruebas de sangre, orina etc… la ginecóloga a cargo me dijo que era un sangrado pero que todo “estaba bien” que me darían salida. Después de seis horas donde yo creía que todo estaba bien y que me iría para mi casa llegó otra doctora y me dijo que me canalizarían. Que estaba dilatando en uno, que me tenía que quedar. Yo estaba confundida pensando en qué pasaba si según la ginecóloga todo estaba genial.

3.- ¿Cómo fue el parto, Laura?

Asustada porque claramente todas las mamás queremos conocer a nuestros bebitos pero no de esta forma. Terminé una semana hospitalizada de domingo a sábado. En esa semana me aplicaron maduración pulmonar, me hicieron un examen de infección intraamniotica, me aplicaron neuroprotección con sulfato de mg. entre muchas más cosas. Ecografías, monitoreos las 24 horas. Todo estaba avanzando bien. Los exámenes bien, ya había terminado todo el procedimiento de vacunación pulmonar y demás para incrementar la posibilidad de vida de mi hijo por si llegaba a nacer.

El día sábado 04 de mayo del 2019 me dieron salida a las 3 me dijeron que tenía que guardar reposo completo. Al llegar a casa lo más que hice fue acostarme a dormir, pero a las 10 de la noche del mismo día me dieron nuevamente contracciones cada vez más fuertes. Llegué de nuevo a urgencias. Donde nuevamente me canalizaron y me hicieron tacto; el doctor me informa que estoy ya dilatando en 7 y que no pueden hacer nada que el bebé tenía que nacer. Me explicaron todos los riesgos que viviría mi bebito al nacer tan prematuro (26.6 semanas de gestación).

Nació a las 2:32 am el 5 de mayo del 2019 pesando 880 grm midiendo 38 cm. No sé cómo explicar las sensaciones que se viven, claramente no son tan buenas.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Mi hijo pasó por mucho. Al tercer día de nacido, le dio una neumonía, que provocó que le pusieran ventilación mecánica por siete días. Antibiótico de primera línea, le dio sepsis confirmada por hemolíticos con una evolución lenta. Presentó falla renal poliúrica, anemia moderada, transfusión por anemia que avanzaba, displasia broncopulmonar, enfermedad de membrana hialina, ductus arterioso permeable, hidrocele izquierda, apneas comunes.

Todo esto es lo difícil el regresar a casa sin el bebito en la barriga y tampoco en brazos es muy duro. Después verlo conectado a una gran cantidad de cables, sin poder siquiera tocarlo, cuando tienen un tipo de recaída es doloroso. Para nosotros los padres es difícil el observar un ser tan pequeñito luchando tanto por vivir, darse cuenta que no se puede hacer nada.

Laura y Ángel

Regresar todas las noches con un miedo de esperar que tal vez timbre el celular y sea del hospital todo eso es agotador, siempre son altibajos un día amanecen bien y al otro ya están respirando mal. Teniendo apneas, otros los resultados no son favorables. Pero lo que podemos hacer nosotros los padres es brindarles todo el amor, así sea a distancia demostrarles que al salir de ahí van a tener una familia que los ama, que lo adora con todo su ser. Que son muy valientes al durar tanto tiempo en una clínica luchando, decirles cada día que son los guerreros más fuertes que existen.

5.- Patologías y secuelas del bebé

El día de hoy 15 de enero del 2021 a mí hijo ya le faltan tan solo 3 meses y 20 días para cumplir sus dos añitos es un niño fuerte, sano.

6.- Al alta

Ángel duró solo dos meses en el hospital, todos incluso el día de la salida era miedo yo solo quería lo mejor para mi bebé.

No puedo si no dar gracias a Dios y claramente a los doctores, enfermeros, a todos por cuidar y luchar con mi bebé. Es lo más hermoso que me ha pasado nunca y algún día mientras estaba internado prometí que escribiría la experiencia vivida por mi hijo, para que otras mamitas que están en esta situación sepan que no son las únicas. Que esto suele pasar más de lo que se cree, que no es culpa nuestra y que nos dieron esa misión a nosotras y a nuestros bebés que es la de ser mamás y bebás canguro. Todo va a estar bien, solo dale apoyo a tu bebé, demuéstrale cuánto lo amas. Fuerza y gracias si leíste la historia.

Si eres mamá o papá de un bebé prematuro y quieres contarnos tu experiencia, como ha hecho Laura, la mamá de Ángel Tomás, escríbeme al correo electrónico mamadeunprematuro@outlook.es o mándame un mensaje directo por cualquiera de mis redes sociales.

Puedes leer otras entrevistas a mamás de bebés prematuros pinchando en este enlace.

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Lucía
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Andrea, mamá de Lucía

Dejamos a Andrea en León con su pequeño guerrero Hugo y nos vamos con otra Andrea, hasta Ecuador, que nos cuenta la lucha de su pequeña Lucía, otra pequeña gran guerrera.

1.- Hoy entrevisto a…

Soy Andrea. Lucía nació el 04 de mayo, pesando 640 gramos a las 30 semanas de gestación. Somos de Quito, Ecuador.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo iba bien, con las molestias normales, hasta que a las 22 semanas en el control el médico notó que la bebé estaba muy pequeña, me pidió otro eco en dos semanas, y vio que las arterias uterinas tenían resistencia.

El 26 de marzo, fui derivada dónde un especialista en alto riesgo, y me indicó que debido a que tenía elevada mi presión y como eran mis arterias, mi bebé tenía restricción de crecimiento intrauterino, a las 25 semanas apenas pesaba 380 gramos y recomendaron una cesárea el 29 de marzo.

Me aferré a darle una oportunidad a mi hija. Consulté con otro especialista y con cuidados y medicación, conservamos 5 semanas más el embarazo, fui internada para monitoreo continuo y 4 días después vieron que se habían revertido los flujos, ese día me hicieron la cesárea.

3.- ¿Cómo fue el parto?

Por cesárea. Su apgar fue de 6.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Debido a todas las complicaciones que tuvo, desde displasia bronquio pulmonar, hipo e hiperglucemia, convulsiones, enterocolitis, anemia con más de 15 transfusiones, tuvo que estar 145 días en terapia intensiva. Gracias a doctores con vocación y la ayuda de Dios, mi hija fue dada de alta el 25 de septiembre.

Debido a la pandemia no la conocí hasta 95 días después de su nacimiento cuando fue operada por retinopatia del prematuro.

Lucía

5.-Patologías y secuelas del bebé

Lucía usa oxígeno por su displasia, así que fue adecuar y limpiar todo al extremo, aprendernos todos sus horarios para anticonvulsivo, inhaladores, vitaminas, calcio, diuréticos…Así que el tanque y el oxímetro siempre nos acompañan.

6.- Al alta…

El día del alta estábamos todos felices y ansiosos a la vez. Ya cumplió su primer mes en casa. Debe ir al médico todas las semanas para evaluar su crecimiento. Al tener osteopenia aún no hemos empezado la fisioterapia, pero hacemos juegos divertidos en casa. Seguimos los controles con Neurología, genética, neumología, cardiología, endocrinologia.

Lucía es el testimonio fiel de que los milagros existen. No es fácil la tarea de ser madre de un prematuro, pero es la mejor recompensada por tener a un guerrero junto a nosotras.

Podéis seguir a Andrea a través de su cuenta de Twitter.

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Gonzalo
Bebé prematuro, Entrevistas

Entrevista a… Cristina, mamá de Gonzalo

Ayer estábamos en Barcelona, con Katherine y la pequeña Ainhoa y hoy nos vamos al sur, a Almería, desde donde Cristina nos cuenta la llegada de su pequeño Gonzalo, el peque de ojos azules que encabeza el post de hoy. Os dejo con su testimonio, lo cuenta con tanto detalle que parece que lo estuviese viviendo ahora.

1.- Hoy entrevisto a…

Cristina, mamá de Gonzalo, que nació en Almería el 21/09/2019 con 27 semanas de gestación. Ahora tiene 13 meses.

2.- ¿Cómo fue el embarazo?

Mi embarazo fue muy bueno. Me enteré muy pronto de que estaba embarazada y nada hacía sospechar que iba a desencadenarse así. Todas las pruebas y controles eran correctos y normales. El embarazo iba muy bien salvo por los ardores y el enorme asco que sentía al ver, oler o tan solo pensar en queso fundido. Nada fuera de lo común.

Desde que vi el test positivo o incluso desde antes de plantearme tener hijos, sabía que el seguimiento de mi embarazo y el parto sería a través de la sanidad pública y así fue. No obstante, decidí contratar un seguro privado para poder seguir la evolución del embarazo mensualmente. Aunque, la verdad, solo fue por el placer de ver al bebé más a menudo.

Las ecografías cada vez me impactaban más. Escuché su latido y lo vi moverse por primera vez, luego lo sentí. Sus movimientos, sus pataditas… Una experiencia increíble.

Todo iba bien hasta que…

En la semana 26 algo me preocupó. Me di cuenta de que un flujo espeso estaba apareciendo. Yo me encontraba bien, no había sangre y todo lo que leía me llevaba a pensar que era algo normal: Hormonas placentarias, fabricación del tapón mucoso y un sinfín de términos que me alejaban del alarmismo.

Entre tanto, sufrí una caída en casa. Aunque no me hice nada pensé que lo mejor era acudir a urgencias para comprobar que todo seguía bien y, ya que estaba, aprovechar para que me sacaran de dudas respecto al flujo.

Era viernes por la tarde y pensé que en el hospital del seguro privado me atenderían más rápido, y como estaba casi convencida de que era una consulta sin importancia de mamá primeriza en apuros, acudí allí. No me vio un ginecólogo ni me hicieron una exploración. Me atendió una matrona, escuchamos el latido y me dio el informe en el que indicaba la buena evolución del embarazo, así que me fui a casa.

Me encontraba perfectamente y el bebé no paraba de moverse. Al parecer todo iba bien, aunque algo me decía que estuviese alerta. Pasé el fin de semana sin ningún problema, salvo el dichoso flujo, que seguía siendo especialmente espeso y raro. El 16/09/2020 por la mañana fui a ver a mis padres y luego a recoger un paquete. Vida normal.

El caso es que la oficina de Correos está muy cerca del hospital público donde tenía claro que daría a luz cuando llegase el momento, así que cuando salí de allí decidí pasar por urgencias como si fuese a hacer un recado más, dispuesta a que me mandasen a casa por pesada y por contribuir a colapsar las urgencias por una tontería.

Allí sí me vio un ginecólogo y me hicieron una ecografía y exploración. Y me cayó el jarro de agua fría. No olvidaré sus palabras: “Te quedas ingresada, es una amenaza de parto”.

Siempre me quedará la duda de si unos días antes, si me hubiese visto un ginecólogo se podría haber evitado este desenlace. Nunca lo sabré.

Pensé que había escuchado mal, que se había confundido de paciente. Pero si estoy de 26 semanas, es imposible. Además, me encuentro bien, no me duele nada, yo solo venía a una consulta de primeriza preocupada. En mi mente todo era incredulidad hasta que se acercó una enfermera y me preguntó que si quería llamar a alguien, ya que había ido sola. Así que reaccioné y me di cuenta de que iba en serio.

Ese día llegaban los alumnos a los institutos y mi marido estaba en uno de ellos, preparado para recibirlos, pero no pudo conocer a los grupos que le tocaban ese curso porque lo llamé y le dije: “Estaba en Correos, he pasado por urgencias y… ven ya, dicen que estoy de parto”. Se lo dije sin creérmelo mucho todavía, pero, efectivamente, había contracciones. Yo no las notaba, pero las había. El tratamiento para frenar el parto funcionó y dos días después me iban a dar el alta. Recogí mis cosas, le di unas flores a mi compañera de habitación que se encontraba en una situación similar a la mía y esperé a que me dijeran que podía irme, eso sí, después de volver a pasar por el ginecólogo.

Pasé a su consulta como si entrase a hacer un trámite más y todo se derrumbó de nuevo cuando me dijo que había dilatado y que no podía irme, Gonzalo podía nacer en cualquier momento.

A partir de ahí, usamos la gravedad para impedir que la bolsa bajase. No podía moverme para absolutamente nada para evitar rotura y, además, nadie sabía cuánto tiempo estaría así. ¿Una semana? ¿Un mes? ¿O hasta llevar el embarazo a término?

Las matronas me decían que cada día que el pequeño pasase en el útero era un paso más, que había que intentar aguantarlo todo lo posible y que cada semana cumplida era una batalla ganada. Pero, finalmente, fueron tan solo dos días. El 21 de septiembre Gonzalo nació con 27 semanas de gestación.

Durante el ingreso viví momentos muy intensos, aunque me sentí muy acompañada. Por suerte, todavía no estábamos inmersos en la pandemia y cada día recibía visitas de amigos y familiares. Eso ayudaba a sobrellevar la situación, aunque no solo sentí el apoyo de la gente conocida sino también del personal del hospital. Una matrona se sentó en mi cama un día y me dijo que le hiciese todas las preguntas que quisiera, me escuchó y yo pude desahogarme con ella. Otra matrona me informó de los posibles riesgos y secuelas que pueden tener los bebés prematuros y me habló de las asociaciones APREM y APREAL. Se dirigía a mí con sinceridad, pero con tacto y, sobre todo, con mucha paciencia. Creo que es importante agradecer la empatía que mostraron en un momento tan difícil para cualquiera.

3.- ¿Cómo fue el parto?

Durante la tarde del viernes 20 de septiembre empecé con contracciones. Esta vez sí las notaba. Sobre las 20:00 h me dijeron que Gonzalo venía ya, pero que tenía que aguantar un poco más (4 horas concretamente), ya que tenían que administrarme la neuroprotección y la ayuda para la maduración de sus pulmones y así intentar evitar posibles complicaciones. Fueron horas muy largas y dolorosas física y emocionalmente.

Diría que para las madres de bebés prematuros el parto nunca es como lo pensamos. ¿Fue vaginal o por cesárea?

Nació por cesárea a las 00:20 horas, ya que no podía colocarse bien. Él era muy pequeño y tenía demasiado espacio libre para moverse.

La verdad es que no me había parado a pensar en el parto antes. Estaba en una etapa del embarazo en la que mis pensamientos se centraban en preparar su habitación, su ropita…

¿Pudo estar el papá? ¿Pudo la mamá ver al bebé antes de que se lo llevaran a la UCIN?

El papá no estuvo en quirófano durante la cesárea, pero sí durante esas 4 horas previas ya que la neuroprotección y maduración pulmonar me la pusieron en una sala de dilatación y pudimos estar solos allí durante ese tiempo, incluso pudo estar mi madre un ratito gracias a la matrona que escuchó mis preguntas antes.

Esas horas fueron interminables. Recuerdo que entró un grupo de personas vestidas con batas de dibujitos y me dijeron: “Somos de UCI Pediátrica y ya lo tenemos todo preparado para Gonzalo”. Ahí me derrumbé. Tuve mucho miedo.

Llegó la hora de entrar en quirófano y me despedí de la matrona dándole las gracias por como se había portado, pero ella se puso un gorrito y me dijo que no se iba, que entraba conmigo. Mientras preparaban la anestesia y los dolores ya eran incesantes, me dijo que le agarrase fuerte la mano. Todavía hoy me siento culpable por no haberme disculpado si le hice daño con tanto apretar. Ella ocupó el lugar del papá y me ayudó.

Gonzalo 3

El alivio que me produjo la anestesia me permitió centrarme en el momento que estaba viviendo y pude escuchar a los médicos decir que ya lo tenían, pero yo no vi a mi bebé.

Después, en reanimación, me trajeron mantas porque hacía un frío horrible y dos enfermeras charlaron conmigo hasta que me llevaron a la habitación sobre las 4 de la madrugada. A esa hora empecé a mandar mensajes a todo al mundo anunciando que Gonzalo había nacido y que había pesado 1,050 kg y medía 35 cm. Fue la forma que encontré para pasar las horas rápido hasta poder ir a verlo.

Y ya, a primera hora de la mañana, sin dormir, pedí la silla de ruedas y fui a conocerlo.

Fue un momento feliz y amargo a partes iguales.

Estaba quietecito en su incubadora, con una piel enrojecida que no era piel y que dejaba ver todas las venitas de su cuerpo, tenía la respiración agitada, oxígeno (aunque no fue necesaria intubación) y millones de cables y pitidos que luego aprendí a identificar perfectamente. Acaricié sus deditos y me dije a mí misma que a partir de ese momento tocaba serenarse, que nuestro bebé nos necesitaba fuertes y debíamos estar a la altura.

4.- ¿Cómo fue la estancia en la UCIN?

Se os hizo larga, corta o eterna. Si es de esa clase de UCIN en las que los padres pueden ir a cualquier hora o, si por el contrario, tiene horarios restringidos.

Pasamos en la UCIN 40 larguísimos días y otros 20 días en Neonatología. Los padres podíamos entrar a cualquier hora, el resto de visitas sí tenían unas horas específicas.

El primer día que llegamos nos recibió la Dra. María Ortiz. Ella era la pediatra que llevaría a Gonzalo en la UCIN y nos advirtió que, si conseguía superar las primeras horas, el camino que nos quedaba iba a ser largo y duro.

Nos explicó que sus pulmones no estaban listos para respirar, que sus ojos no estaban listos para que les diese el aire y que básicamente tocaba esperar y celebrar cada avance sin perder de vista que todo podía complicarse en cualquier momento.

Junto a su incubadora, había una mesita con unas fichas en las que cada mañana estaba escrito el peso, la talla, los cambios de alimentación o mediación, etc.

Cada día mirábamos con incertidumbre esa ficha y sonreíamos por cada gramito ganado o nos resignábamos con cada gramito perdido.

Al tercer día de vida nos enfrentamos a la primera complicación: Ductus arterioso permeable. Nos explicaron que esa venita que iba al corazón estaba abierta y que podría cerrarse con mediación, pero que si no resultaba efectiva habría que operar. Por suerte no hizo falta y se solucionó en pocos días.

Y, entre apnea y apnea, una mañana nos encontramos un montón de papeles que ocultaban su ficha. Gonzalo debía recibir una transfusión porque se le detectó anemia, así que me sacaron sangre y se la hicieron.

Debo decir que en la UCI no todo fue malo, una de las cosas bonitas que nos pasó allí fue conocer a tres familias que estaban pasando por lo mismo que nosotros. Entre los 4 bebés había pocos días y pocas semanas de gestación de diferencia. Creo que quien mejor entiende como te sientes es quien ha pasado o está pasando por lo mismo que tú y eso une. A día de hoy seguimos en contacto, los cuatro están sanos y en cuanto la pandemia lo permita nos reuniremos. Será emocionante verlos juntos, sin duda.

Y un día…

El 30 de octubre Gonzalo salió de la UCI para ir a Neonatología. Aunque allí nos quedaba casi un mes, sabíamos que era la antesala de irnos a casa. Allí el ritmo es menos frenético y el estado de ánimo cambia.

Cuando algún bebé de los que había allí se iba a Neonatos, los que nos quedábamos nos alegrábamos como si fuese el nuestro hasta que, por fin, llega el día.

¿Hicisteis piel con piel?

Sí, desde el principio. Por las mañanas íbamos a conocer la evolución de Gonzalo y a estar con él un ratito. Por la tarde volvíamos y hacíamos piel con piel hasta por la noche. El primer día nos informaron de los beneficios que aportaba tanto para nosotros como para el bebé, así que no dejamos de hacerlo ni un solo día.

¿Qué tal con la lactancia materna?

La lactancia materna fue complicada, pero ayudó mucho. Me dijeron que sería una medicación más y viví los 60 días de ingreso pegada al sacaleches. Las primeras tomas fueron de leche materna, pero no la mía. Las recibió del banco de leche hasta que yo pudiese extraerla.

Una vez que yo pude empezar a llevar la mía, era la que tomaba exclusivamente, aunque conforme aumentaba la cantidad que debía comer se tuvo que alternar con leche de fórmula, ya que no producía suficiente para todas las tomas del día y la leche del banco se reserva para los bebés que más lo necesitan. Cuando van creciendo y aumentando de peso, se les retira. Así que aprovecho para recordar la importancia de donar leche materna quien pueda hacerlo, porque para estos bebés es fundamental.

¿Qué tal fue el trato del personal sanitario? ¿Os informaban a diario? ¿les planteabais vuestras dudas y os las resolvían? ¿Os daban consejos? (para dar el pecho, para cambiarles, para echar los gases…)

Una maravilla. Día a día recuerdo a la Dra. Ortiz decirnos: “Gonzalo bien”, con una media sonrisa que nos aliviaba, pero nos mantenía vigilantes ante cualquier giro de la situación. “Gonzalo bien” era mi frase favorita del día, aunque alguna vez viniese acompañada de un “pero…”.

Belén fue la enfermera que me ayudó a darle el pecho por primera vez, aunque no fuese su forma de alimentación porque Gonzalo comía a través de una sonda.

Ana, a la que le cogí especial cariño, se trasladó casi con nosotros de la UCIN a Neonatos y me dio mucha confianza seguir teniéndola cerca.

Recuerdo a casi todas las personas que estuvieron con nosotros esos meses porque pasamos muchas horas allí y, de una forma u otra, se establece un vínculo al saber que dejas en sus manos lo más preciado que tienes.

Además, aprendí mucho y me fui a casa sintiéndome perfectamente capaz de cuidar de mi bebé.

Solo puedo darles las gracias.

¿Necesitó alguna cirugía mientras estuvo ingresado? ¿Fototerapia?

Necesitó 3 días de fototerapia. Cirugía no, aunque el día del traslado de UCI a Neonatos le detectaron una hernia inguinal que había que operar, pero era muy arriesgado hacerlo siendo tan pequeño. Finalmente, lo operaron el 27 de diciembre, ya estando en casa.

5.- Patologías y secuelas del bebé

Actualmente no sufre ninguna patología. Una vez que salimos del hospital tuvimos constantes revisiones en diferentes especialistas: Cardiología, Oftalmología, etc. Todos le dieron el alta al ver que su desarrollo era correcto. Actualmente y, hasta que cumpla 2 años, tenemos visitas periódicas al Neurólogo y a Neonatos, donde van revisado su evolución.

Gonzalo2

6.- Al alta

¿Qué tal fue la llegada a casa? ¿Necesitó llevar oxígeno, sonda alimentaria,…?

Fue un día muy especial. Recuerdo la llegada a casa cada noche dejando a nuestro bebé en el hospital. Siempre pensaba en cuándo podría hacer ese recorrido de vuelta con él. Cuando llegó el momento de hacerlo, decidimos pedirle a nuestro entorno que nos dejase ese día para nosotros, que necesitábamos esos momentos de intimidad con nuestro bebé y que podrían visitarnos al día siguiente.

Llovía, y esperé con Gonzalo en brazos en la puerta del hospital a que mi marido viniese con el coche. Lo puse en la sillita y se perdía en ella, era tan pequeño… Pesaba 2,300 kg y medía 40 cm. Durante el ingreso dejó de necesitar el oxígeno y la sonda, por lo que no fue necesario traernos a casa nada más que a nuestro pequeño.

Recibe o ha recibido atención temprana, logopeda, fisioterapeuta ¿Cómo de fácil/ difícil ha sido conseguir atención temprana en tu comunidad autónoma? ¿Has tenido que ir por privado?

Sí, ahora mismo acudimos a un centro de atención temprana donde tiene sesión semanal de fisioterapia. Una psicóloga evalúa también su desarrollo y, por ahora, va acorde a su edad corregida, alcanzando en algunos casos su edad cronológica. Desde Neonatología ya nos dijeron que sería esencial acudir a atención temprana y así lo especificaron en el informe de alta. Ese informe lo leyó su pediatra del centro de salud y nos derivó a un Neurólogo, que tras valorarlo nos dio a elegir entre los centros más cercanos a nuestra casa.

Nos dieron cita rápidamente y empezamos con videollamadas debido a la pandemia, pero una vez iniciaron las sesiones presenciales los avances han sido increíbles.

 ¿Has recibido alguna ayuda pública por tener un bebé prematuro?

En cuanto a las ayudas públicas, lo que recibí fue una semana más de maternidad porque el niño pesó menos de 1,500 kg al nacer. Así como el cobro de la maternidad de todo el tiempo que estuvo ingresado. Su padre también disfrutó de su permiso de paternidad con el tiempo del ingreso añadido.

Gonzalo1

Podéis seguir a Cristina en Twitter y en Instagram.

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