Berrea
Planes con niños

Planes con niños: Nos vamos a la berrea

¿Qué es la berrea?

Todos los años por estas fechas es época de berrea. Cuando los ciervos entran en celo, emiten un sonido muy peculiar, el berrido, con el que pretenden marcar su territorio y atraer a la hembra. Los ciervos machos hacen una exhibición de su poderío, y se llegan a encarar, chocando las cornamentas, con otros machos para demostrar quién es el más fuerte.

¿Dónde ver y/o oír la berrea?

En España, hay varios sitios donde poder avistar ciervos y escuchar su berrido. Nosotros fuimos a Quintos de Mora, un punto entre las provincias de Ciudad Real y Toledo.

¿Cómo llegar hasta allí?

Mi marido ya había ido muchas veces, así que él conoce bien el camino, el mejor sitio para dejar el coche y el mejor sitio para avistar ciervos. Es recomendable ir con alguien que conozca la zona, sino puede parecer que has ido a dar un paseo por el campo. Ojo, que tampoco está mal. Es una zona muy tranquila, con mucho silencio, con lo cual se puede oír bien cuando los ciervos berrean. Aún me sorprende que los móviles tuviesen cobertura.

En cualquier caso, si no conoces la zona ni a nadie que ya haya estado, el Ayuntamiento de Los Yébenes (Toledo) organiza visitas en 4×4 por la zona, que incluyen visitas a museos locales, dedicados a la berrea.

Hay que tener en cuenta que toda esta zona está llena de fincas privadas, cuyo acceso público está prohibido, con lo cual es importante no salirse de la pista forestal.

¿Se puede ir con niños?

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Sin duda, y lo disfrutarán muchísimo. Nosotros fuimos con el pequeño guerrero que tiene 15 meses y con el mayor de 3 años. Evidentemente, para el pequeño la única novedad es que fue en la mochila, por lo demás, para él fue como un paseo más.

Ya habíamos llevado al pequeño cuando era más bebé en una mochilita, de las que se colocan delante, pero era la primera vez que iba en una mochila a la espalda y el primer contacto no le gustó, pero con el vaivén se fue calmando y terminó gustándole la experiencia.

En cambio, el mayor disfrutó del paseo, le hizo gracia ver volar buitres tan cerca y otros tan alto; buscaba incesantemente ciervos y los veía por todas partes y se admiró con lo deprisa que corrían los jabalíes.

Para mí, que era la primera vez que iba a la berrea, mis expectativas eran bajas. Se que es difícil ver ciervos o cualquier otro animal y mucho menos escuchar los berridos de los ciervos. Vimos varias ciervas, un par de ciervos y otro par de jabalíes y bastante buitres sobrevolando la zona. Cuando nos quedábamos todos muy callados, sí que se oía a los ciervos berrear. Con lo cual, me fui satisfecha. Mi marido, que conoce bien la zona y ya ha estado varias veces, nos dijo que había mucha más gente y mucho menos animales que otras veces que ha estado.

Los dos estamos de acuerdo en que pasamos una buena tarde, el pequeño que aunque al principio lo de la mochila no le hizo mucha gracia, terminó el paseo canturreando. Y el  mayor lo disfrutó muchísimo. Fuimos con otro matrimonio que tiene unos niños mellizos de la edad del mayor y los tres corretearon, cogieron palos, jugaron con la tierra,…

La berrea

Mis recomendaciones

Si vais con niños pequeños, que no andan, creo que la mochila es la mejor opción. Si tenéis un carrito todoterreno, también vale. Hay que tener en cuenta que aunque la pista forestal está bastante machacada no deja de ser campo y no es tan llana como una acera.

Si os gustan los animales, no os olvidéis los prismáticos. Encontrar un ciervo que está a un par de kilómetros de donde tú estás y poder ver su cornamenta como si lo tuvieses a dos metros es una pasada. La cámara de fotos es otro imprescindible.

El mejor momento de la berrea es por la tarde, al atardecer. Así que puede no venir mal echar alguna prenda de abrigo. En cuanto a la ropa, calzado cómodo y pantalón largo, lo normal en cualquier salida al campo.

Por supuesto, no olvidarse de la merienda. Toda salida al campo que se precie tiene una parada técnica para el avituallamiento. Para los peques eso de comer tirados en el suelo, y comer el bocata y arena a partes iguales y sin que nadie les regañe por mancharse es lo más. También es recomendable echar una botella de agua en la mochila, para pequeños y grandes.

No hay que olvidar que estamos en un entorno natural, así que toda la basura que podamos generar la guardamos en la mochila y la tiramos cuando lleguemos a la civilización. Es importante respetar el medio ambiente y enseñárselo a los niños.

Nuestra experiencia

Nosotros salimos de casa sobre las cuatro de la tarde y llegamos a nuestro destino hora y media después. Cuando ya llegábamos vimos un par de ciervas, comiendo en una llanurita, estaban lo suficientemente lejos de la pista, como para salir despavoridas por el motor del coche.

Después de dejar el coche en un apartado de la pista, seguimos el camino hasta una gran explanada. En el camino, nos sobrevolaron varios buitres y tras seguirles con la mirada, vimos unos 8-10 sobrevolando la zona. Allí, sí que vimos un par de ciervos tumbados a la sombra de una encina.

A la vuelta, paramos a tomar algo para cenar en Los Yébenes. Por supuesto, en esta zona, la tapa más tradicional es la carne de ciervo. El viaje de vuelta a casa fue tranquila, ya que los peques se quedaron dormidísimos.

Paisaje de Cabañeros
Paisaje de Cabañeros
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