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Planes con niños: Faunia

Hace un par de fines de semana hemos estado en Faunia. A pesar de que no son las mejores fechas para visitar un parque temático de la naturaleza, por varios motivos: el tiempo puede no acompañar y los días son más cortos. Pero, ya se sabe que la ocasión la pintan calva, teníamos unos descuentos en el precio de la entrada y decidimos aprovecharlos. Os cuento cómo fue la visita.

Señal
Señal

Preparación de la visita

Llegar a Faunia: Faunia está a las afueras de Madrid. Puedes llegar en tu propio coche, allí hay parking o en autobús de la EMT, hay una parada en la misma puerta. Está a las afueras de Madrid, pero pegando al barrio de Valdebernardo, así que si no te importa andar y ahorrarte el parking, puedes aparcar por este barrio.

Las entradas las puedes comprar on line o en las taquillas. Mi consejo es que si puedes disponer de algún tipo de descuento, mejor. La entrada no es barata así que si tienes un descuento tanto mejor.

Las familias numerosas tenemos un descuento del 25% (aproximadamente) y los niños, desde los tres años, pagan entrada, a un precio más reducido que los adultos.

Cuando compras las entradas en la taquilla, te dan un plano para seguir la visita. De todos modos, hay unas flechas rojas pintadas en el suelo que te van indicando por dónde hacer el recorrido. También hay carteles con indicadores. La verdad es que no tiene pérdida.

Hay quien recomienda hacer el recorrido a la inversa para encontrarte a menos gente. Esto puede ser una buena recomendación al principio de la mañana, a medida que pasa el día, hay gente en todas partes haciendo cola. Mi recomendación es que si podéis lleguéis a primera hora. Hay menos gente, más sitio donde aparcar, se puede ver mejor a los animalitos en sus hábitats…

Se puede entrar con comida y bebida. Aunque si prefieres no ir cargado allí hay quioscos y un restaurante, donde comer y comprar bebida. Como nuestra idea era volver a comer a casa, en la mochila llevé algo de picoteo por si acaso nos llevaba más tiempo del previsto.

Yo que soy una mujer previsora miré la predicción del tiempo el día de antes. Como daban lluvia, cogí chubasqueros para los niños. Luego no nos hizo falta, salió un día bastante soleado, aunque con algo de viento. Estoy segura de que si no voy tan preparada, nos cae la mundial.

La visita a Faunia

El recorrido recomendado te va llevando por los diferentes ecosistemas que tienen en Faunia: la granja, los cocodrilos, las mariposas, los polos, la jungla, los animales de la noche, dinosaurios,…

Mapa de Faunia

Por la parte de atrás del mapa, están marcados los horarios de las distintas exhibiciones que tienen programadas. Nosotros llegamos a ver el de los leones marinos, que duró aproximadamente unos 15 minutos.

Al inicio del recorrido, hay fotógrafos y puestos en los que te venden comida para dar de comer a los animales. Los animales de Faunia tienen su propia dieta, la que les dan sus cuidadores y hay carteles por todo el parque indicando que no se puede dar de comer a los animales. Excepto los patos, los animales de la granja y alguno más, por eso te venden la comida para darles de comer.

En uno de los ecosistemas, el de los misterios bajo tierra, haces la visita acompañado de unos exploradores, que cuentan curiosidades de los animalitos que tienen. La verdad es que si no estuviesen por ahí probablemente pasásemos sin pena ni gloria, porque, seamos realistas, cuando vas con niños lo de leer carteles es complicado.

La duración de la visita depende, y mucho, del ritmo que lleves. Diría que la media está en unas tres horas. También depende de si quieres ver todas las exhibiciones o no, de si optas por saltarte algún ecosistema o si te sientas a tomar algo en alguno de los quioscos.

Nosotros fuimos con tres niños. Dos, de 5 y 3 años, que anduvieron todo el rato, sin quejarse, y el pequeño de 14 meses en su silla de paseo. Íbamos a buen ritmo, no tuvimos que esperar colas, nos entreteníamos aquí y allí, hacíamos fotos,… íbamos sin prisa, pero sin pausa. Vimos la exhibición de los leones marinos y a la de aves rapaces llegamos tarde (porque no estuvimos pendientes del horario) y ya no nos dejaron pasar. Estuvimos un rato sentados en el lago que hay junto a la entrada.

Creo que el momento que anduvimos un poco más rápido fue cuando fuimos a ver la exhibición y estábamos algo alejados del anfiteatro, así que para llegar a tiempo apresuramos el paso, pero sin correr.

Fue a la salida del espectáculo cuando nos dimos cuenta de que había mucha gente en el parque y colas por todas partes.

Mis recomendaciones

Es fundamental llevar calzado cómodo. Todo el recorrido se hace andando. En algún sitio he leído que hay un trenecito que va haciendo el recorrido, pero supongo que será en otras fechas porque yo no ví nada.

Teniendo en cuenta que la visita la hemos hecho en otoño, es recomendable ir desde que el parque abre, puesto que cierra a las 6 de la tarde. Además, cunde más. Si vas temprano, hay menos gente, con lo cual puedes entrar a los espacios sin esperar colas o los niños se pueden situar en primera fila sin problemas.

Como en Faunia, puedes llevar comida y bebida de casa, creo que es más que recomendable. Hay quioscos prácticamente en cada cruce de caminos, que te venden de todo y hay un restaurante para comer. Como yo llevé cosas de casa para picar no necesitamos comprar nada, con lo cual no puedo deciros si es caro o barato comer allí. Diría que saldrá caro, pero es una apreciación personal. También es verdad que hay una opción de comprar la entrada con un menú (que suele ser hamburguesa o perrito caliente)

Pelícano
El #pequeñoguerrero observando a un pelícano.

Si vais con niños pequeños, la sillita de bebé es fundamental. Mis hijos mayores de 5 y 3 años anduvieron todo el rato sin quejarse, aunque también es verdad que están muy acostumbrados a andar ciertas distancias. El bebé, con 14 meses, fue en su sillita, en ningún momento protestó y sólo se revolvió un poco cuando volvió a la sillita después del espectáculo de los leones marinos. A pesar de que se había movido poco para lo que él acostumbra, se echó una siestecita hacia el final del recorrido.

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