Naviluz
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Planes con niños: el Naviluz

Con la llegada de la Navidad, los planes con niños se acumulan, sobre todo, si vives en una gran ciudad como es Madrid. Hay varias cosas que de siempre me ha gustado hacer en estas fechas: ver el alumbrado navideño, ir a ver los puestos de la Plaza Mayor (aunque no compre nada), comer castañas asadas, ir a Cortylandia,…

Desde hace algunos años, el Ayuntamiento de Madrid, a través de la EMT (empresa municipal que gestiona los autobuses urbanos), ofrece la posibilidad de ver el alumbrado navideño del centro de Madrid en un autobús de dos plantas, la de arriba descapotable. El año pasado cuando quise comprar las entradas, llegué tarde (tardísimo, estaba todo agotado), así que este año he estado más espabilada y he conseguido entradas para dar un paseo por el centro de Madrid en el «naviluz».

Parada del Naviluz en la Plaza de Colón
Naviluz

¿Cuál es el recorrido del Naviluz? 

La salida y la llegada está en el mismo punto: en la plaza de Colón, en el lado de la calle Serrano.

El autobús sale de la plaza de Colón,hasta la puerta de Alcalá, baja por la calle Alcalá hasta Cibeles y sube por la calle Alcalá para ir hacia Gran Vía. El Naviluz recorre la Gran Vía hasta la plaza de Callao, donde se desvía hacia la plaza de Santo Domingo, para poder dar la vuelta. A la esta altura de la Gran Vía, hace una parada técnica para los que se quieran bajar (sólo se permite el descenso), y vuelve a bajar por la Gran Vía, hasta Cibeles, subiendo por la calle Alcalá hasta Velázquez. Baja por esta calle hasta Ortega y Gasset, donde gira en Serrano hasta Colón, donde finaliza el trayecto.

Trayecto
Recorrido del naviluz. Fuente: EMT

Si el tráfico es fluido, el trayecto dura unos 45 minutos.

El naviluz circula desde las 6 de la tarde y el último autobús sale a las 10 de la noche, cada 15 minutos.

¿Dónde se compran las entradas?

Sólo online, cuestan 4 euros (en 2018) y los niños hasta 7 años viajan gratis. También hay entradas de precio reducido.

La entrada es un pdf que puedes llevar impreso o en el móvil.

Mis recomendaciones

Hay que ir abrigado: El naviluz circula desde el mismo día que se inaugura el alumbrado navideño (finales de noviembre) hasta el día 5 de enero. Con ello quiero decir que son fechas en las que normalmente hace frío, si a eso añades que funciona a partir de las seis de la tarde que es cuando se encienden las luces y ya se ha ido el sol, la sensación térmica es de aún más frío.

Subir a la planta de arriba: Evidentemente es donde mejores vistas se tienen de las luces. La parte de abajo, según dice la EMT, la visión de las luces es parcial. Nosotros no lo comprobamos, porque subimos arriba, pero imagino que las vistas son como si fueses en tu propio coche.

Ir al punto de salida en transporte público: Esto puede ser incómodo si vives lejos del centro y vas con niños. Con la creación de Madrid Central y la posible activación de los protocolos de contaminación, ir al centro con el coche es un riesgo innecesario.

Llegar con tiempo al punto de salida: Es recomendable llegar con tiempo. Nosotros llegamos bastante pronto, estuvimos dando una vuelta por la plaza de Colón hasta que el mayor dijo que él ya no se movía de las vallas que había para acceder a los autobuses. Eso nos supuso una pequeña ventaja. Los autobuses, según se van llenando, van saliendo. Conclusión: nuestro autobús salió antes de lo previsto, lo que a nosotros nos venía de perlas.

Con esto no quiero decir que si llegas a tu hora, tu autobús se haya ido. Simplemente, que para hacer más dinámico el servicio, según los autobuses se van llenando, van saliendo.

Accesibilidad: los autobuses son accesibles para ir con silla de ruedas. El piso de la planta baja es liso y hay hueco para dejar las sillitas de los niños.

Nuestra experiencia

Como he dicho más arriba, este año he andado más lista y he podido coger las entradas con tiempo. El segundo día que estaban a la venta ya estaba yo sentada al ordenador a las 9 de la mañana comprando nuestras entradas. Debo decir que 24 horas después de salir a la venta, ya había horarios agotados, como por ejemplo, los de los fines de semana y los días del puente de la Constitución. Estaban agotados o eran horarios poco compatibles con nuestros horarios infantiles.

Como llegamos con bastante tiempo (más de los 15 minutos que recomienda la EMT), estábamos los primeros de nuestro turno y pudimos subir al piso de arriba los primeros y nos sentamos en la primera fila, justo detrás del parabrisas, lo que además hizo que nos quitase un poco el frío.

A partir de ahí, todo fue disfrutar. El tráfico, para ser un lunes por la tarde, no era malo y tardamos unos 45 minutos en hacer el recorrido entero. Lo mejor, sin duda, la cara de los niños al ver las luces tan de cerca. Al mayor le hacía gracia cuando nos cruzábamos con otro naviluz y los pasajeros de uno y otro autobús nos saludábamos.

El bebé, con tres meses, se quedó en casa de los abuelos. No le llevamos por varios motivos: teníamos que coger el metro para llegar a Colón y aunque no teníamos que hacer transbordo el Metro de Madrid aún no es plenamente accesible con un carrito y tendríamos que haberle llevado en la mochila, que no le gusta mucho. Otro motivo era evitarle un frío innecesario, por muy abrigado que fuese la temperatura debía rondar los 5 o 6 grados. Y, por último, era que no se iba a enterar ni se iba a acordar de nada. Al año que viene repetiremos con él.

Es una experiencia muy recomendable para ir con niños, es una forma diferente de ver las luces navideñas. No se hace nada pesado. Nosotros repetiremos, seguro.

¿Qué os parece este plan?

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