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Planes con niños: el Museo del Ferrocarril

Con la excusa de que era el día de los museos (18 de mayo) y que a nuestro hijo mayor le fascinan los trenes desde muy pequeñito, decidimos acercarnos al Museo del Ferrocarril, de Madrid. Era la segunda vez que íbamos, la primera (hace un año) era aún un poco pequeño, pero cual fue nuestra sorpresa que cuando entramos lo primero que dijo fue: «Aquí ya hemos estado, ¿a que sí?» y a partir de ahí, fue echar a correr por los andenes para ver todos los trenes.

El Museo del Ferrocarril está situado en la antigua estación de Delicias, de hecho, desde el exterior se oyen los trenes de cercanías llegando o saliendo de la estación. Como estación que fue, guarda ese encanto de las antiguas estaciones, con su tejado a dos aguas, su estructura metálica,…

Museo del Ferrocarril
Maqueta de la estación de Delicias, donde ahora se aloja el museo.

Un paseo por el museo

El museo expone una serie de máquinas y vagones en los que se puede ver la evolución de este método de transporte, desde las antiguas máquinas de vapor hasta los modernos AVEs. Además, tiene una sala con tres maquetas, muy bien producidas que hacen las delicias de grandes y pequeños. Tienen un montón de detalles, pasajeros esperando en las estaciones, vehículos, estaciones, túneles y puentes, ríos,… Hacen varios pases durante el horario de apertura y desde luego merece la pena entretenerse un ratito viendo circular los trenes. Con motivo del 75 aniversario de la creación de la Asociación Amigos del Ferrocarril, además, habían montado una maqueta fuera de esta sala, también con trenes (de pasajeros, de mercancías, réplicas de trenes españoles y extranjeros) circulando.

En algunas de las máquinas han puesto escalerillas para que los visitantes puedan subir y ver de primera mano cómo era la máquina de un tren. Esto es algo que a nuestro hijo mayor le encantó. Si le preguntas qué quiere ser de mayor, lo tiene claro «maquinista de trenes«, así que os podéis imaginar lo que disfrutó este momento.

Museo del Ferrocarril
Haciendo sus primeras prácticas

Además, tiene vagones a los que se puede acceder, como el vagón restaurante, adaptado a las necesidades de una cafetería del siglo XXI o un vagón de pasajeros de uno de los primeros trenes Talgo. Otros vagones se pueden ver desde una pasarela exterior, como eran los coches-cama, con sus mini-aseos, los compartimentos, además, todo muy cuidado y con muchos detalles de la época.

No sabemos muy bien de dónde le viene esa pasión a nuestro hijo mayor por los trenes. Cierto es que yo, de pequeña, me mareaba mucho en el coche y mis padres me mandaban con mis abuelos en el tren mientras ellos iban en coche a nuestro destino de vacaciones. Además, ahora, a diario para ir a trabajar también voy en tren. Pero sus viajes en tren, de momento, se pueden contar con los dedos de una mano. Los Reyes Magos le trajeron un cuento «Teo en tren«, que, por supuesto, es su favorito, y qué alegría le dio ver una máquina como la del cuento de Teo.

¿Veis el parecido entre ambas máquinas?

En el museo, no se olvidan de los más pequeños y en una de las salas laterales, tienen una pequeña zona de recreo, con cuentos, mesas para pintar, construcciones,… Y como las pasiones son contagiosas el pequeño también estuvo «leyendo» el cuento de Teo, mientas su hermano construía un circuito de vías para trenes. Siendo sinceros, la parada técnica en esta sala nos vino muy bien para descansar, pero luego nos costó un poco arrancarles de allí para terminar la visita.

La última sala que vimos está llena de modelos de trenes, nacionales y extranjeros, con máquinas, vagones, maquinaria de obras públicas, perteneciente a una colección privada.

Nuestra experiencia

Sin duda, es un museo pensado para niños, es plenamente accesible con sillita de paseo, excepto las escalerillas y pasarelas, que el pequeño no tuvo ningún problema en escalar, eso sí, había que auparle para que viera algo. También hay un trenecito fuera del museo en el que los niños se pueden subir (bueno, y también los adultos, acompañando a un niño menor de 24 meses). 100 % recomendable.

¿Conocéis el Museo del Ferrocarril de Madrid?

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