Bebé prematuro

La operación pañal del mayor

Hoy no traigo al blog los últimos avances del pequeño. Hoy le toca al mayor. Os hablo de la famosa operación pañal. El mayor cumplió 3 años a finales de agosto de 2017 y 15 días después empezaba el cole. Y todos sabemos las presiones que hay para que los niños empiecen el cole liberados de pañales.

Os cuento nuestra experiencia, porque internet nos cuenta la teoría y en las redes muchas mamás nos cuentan su experiencia, que en el 90% de los casos es un éxito total a la semana de haber quitado el pañal. He dudado mucho si publicar este post o no, de hecho, he tenido que repasarlo muchas veces e ir cambiando los tiempos verbales.

Para cuando empezamos la operación pañal del mayor, yo me había leído todo lo que había que leer al respecto, veía en mi hijo mayor todas las señales de madurez que dicen que tiene que tener un niño para iniciar este proceso, el comienzo del cole estaba a la vuelta de la esquina. Nos sabíamos toda la teoría, ahora tocaba ponerlo en práctica. Hasta nos regalaron un cuento, «Un regalo genial», de Guido van Genechten.

Un regalo genial
«Un regalo genial» de Guido van Genechten. Editorial SM.

Así que en mayo, y en colaboración con la escuela infantil a la que asistía, empezamos con la operación pañal. Parece ser que en la escuela infantil y por lo que nos contaban, excepto en contadas ocasiones, no hubo escapes. Y mientras que en la escuela infantil, la cosa parecía que progresaba adecuadamente, en casa no progresábamos de la misma manera. Nos pasábamos la tarde preguntándole si quería pis, si íbamos al baño, si quería caca,… unas veces la respuesta era sí, otras no y otras te encontrabas con ello.

En este sentido, puede que yo fuese un poco agonías con el tema. Creo que en cierto modo, yo no estaba mentalizada a estar cambiando calzoncillos cada poco o ir con la fregona por toda la casa.

Cuando ya creíamos que íbamos por buen camino, a mediados de julio, un momento importante que supuso un gran retroceso en este proceso fue la función de fin de curso. No sabemos si por los nervios, o por la presión o por qué, pero el niño se lo hacía encima, en las siestas (cuando este momento ya lo habíamos superado), en cualquier momento… así que decidimos que esa semana no le diríamos nada y haríamos como que no pasaba nada.

Parece que con el paso de las semanas, lo que es el pis lo íbamos controlando, unas veces lo pedía él y otras veces éramos nosotros los que estábamos detrás de él para evitar escapes, sobre todo, cuando pasaba un tiempo más que razonable y no nos lo pedía. También es verdad que a veces veíamos «señales» como por ejemplo, bailoteaba de un pie a otro, o se tocaba la colita. Teníamos que estar especialmente pendientes cuando se ponía a jugar con sus trenes, porque se olvidaba del resto del mundo. Y esto (lo de jugar con sus trenes y olvidarse del mundo) sigue siendo así aún después de meses sin pañal.

Durante las siestas no le poníamos pañal y aguantaba perfectamente, pero por las noches como es un niño que duerme tan bien, es muy marmota, si tenía pis, no se despertaba ni lo pedía, así que durante unos meses sí que usó pañal nocturno. Es cierto que hay días que el pañal amanecía seco e incluso algunos días él mismo nos pedía que no le pusiésemos pañal. También es verdad que nosotros no nos levantábamos a media noche a ponerle a hacer pis. Nos dijo la pediatra que con el pañal nocturno no tuviésemos prisa, que hay niños que pueden estar hasta los 5 años con pañal por la noche.

Otro tema es la caca… ¡ay! la caca. Nos tenía desmoralizados… estaba segura de que algo fallaba, de que no tocábamos aún la tecla correcta… Al principio, sólo conseguí dos veces que hiciese caca en el baño y porque le pillé in fraganti. El niño, para hacer caca, adoptaba una postura muy peculiar, así que en cuanto le vi que se ponía en esa postura casi lo llevé volando al baño. Pero las demás veces, se lo hacía encima sin ningún pudor.

Le intentamos premiar (o sobornar, según lo queráis ver), le teníamos un montón de cosas prometidas si hace caca en el wc. Y el tío se lo sabía, que no había viaje en el tren turístico hasta que no fuese al baño como los mayores, o que no comeríamos pizza o helado, pero nada, no se motivaba ni con esas. Él también se sabía la teoría, pero no lo ponía en práctica.

A mi esta situación me tenía muy frustrada, no sabía gestionarlo. Lo intenté todo: pasar del tema y hacer como que no pasaba nada, regañarle, intentar razonar con él, premiarle, sobornarle, prometerle cosas que le gustaban,… pero no había manera… Creo que le transmitía mi agobio.

Como sabéis a nosotros, lo de instaurar rutinas nos ha venido siempre muy bien, para muchas situaciones del día a día. Así que con la caca, empezamos a hacer lo mismo. Todos los días a la misma hora le poníamos en el orinal y le decíamos que tenía que hacer caca. Y ha terminado funcionando.

Me queda señalar que la operación pañal no la iniciamos cuando se produjeron cambios importantes en su vida: ya hacía meses que había empezado la guarde y también hacía meses que el pequeño había llegado a casa.

Dentro de un año, os cuento cómo ha sido la operación pañal del pequeño.

¿Vuestros peques, qué tal han llevado la operación pañal? ¿Os resultó fácil o una tortura?

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