Cambio de rutinas
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Coronavirus: cambio de rutinas

El coronavirus nos ha traído muchas novedades a casa y nos ha supuesto un cambio de rutinas: los niños sin cole hasta nuevo aviso; yo, practicando el teletrabajo. Mi marido ya no trabaja y también ha tenido que cambiar sus rutinas. Y seguimos conciliando, por supuesto.

Os cuento cómo hemos tenido que cambiar en cierto modo nuestras rutinas diarias dado que yo no voy a trabajar ni los niños al cole, de eso trata el confinamiento. Yo tengo que teletrabajar y ellos tienen que hacer alguna tarea que nos han recomendado sus maestras. Porque aunque estemos en casa, no estamos de vacaciones.

Ya he hablado en otro post sobre la importancia de las rutinas. A los niños les da seguridad y tranquilidad, porque saben qué es lo que toca a continuación. A nosotros, las rutinas nos han facilitado siempre mucho la vida, así que ahora que el coronavirus viene a trastocar nuestra vida cotidiana, toca introducir nuevas rutinas en casa.

Por la mañana

Es por la mañana cuando se nota más el cambio de rutinas. Una de las cosas que hice en cuanto supe que en mi oficina se imponía el teletrabajo fue quitar el despertador. Aunque esté en casa y recoja la casa antes de ponerme con el ordenador, no necesito pegarme el madrugón. Eso sí, el desayuno sigue siendo lo primero.

A los niños les dejamos dormir lo que quieran. Mis hijos lo más tarde que se despiertan son las 8 de la mañana, así que tenemos mucha mañana por delante. Lo primero que hacen es desayunar.

Aunque estemos en casa, les hacemos cambiarse de ropa. No me gusta que estén por casa en pijama, además, nosotros tenemos patio y si hace bueno les hacemos salir para que desfoguen y se aireen. Por otro lado, también dicen los expertos en teletrabajo que hay que cambiarse de ropa, aunque estés en casa.

Las tutoras no les han puesto tareas propiamente dichas, pero sí nos han hecho una serie de recomendaciones para que no pierdan hilo. El mayor está empezando a leer y escribir, así que la tutora nos ha dicho que sigan leyendo, haciendo las actividades de la cartilla, dictados y pequeñas sumas y restas. Cuando vuelvan al cole, seguirán con lo programado, pero mientras tanto algo haremos en casa.

El mediano tampoco tiene tareas, pero vamos a reforzar ciertos aspectos, como por ejemplo, lo de colorear y la paciencia. Le ponemos a pintar y al minuto y después de cuatro rayajos, dice que ya ha terminado. Como sigue mucho el ejemplo de su hermano mayor, aprovecharemos el momento.

El pequeño, con 19 meses, ni tareas ni nada que reforzar, pero hay que entretenerle y evitar que moleste a los otros mientras están con las tareas.

Cuando acaban las tareas, juegan, bien dentro de casa, bien en el patio. Intentamos colar alguna actividad diferente: alguna manualidad o pintar.

Por supuesto, se lavan las manos mucho más a menudo que antes. Con esto están muy concienciados porque en el cole, unos días antes de decretarse el cierre de los centros educativos por el coronavirus, les pusieron carteles sobre la necesidad de lavarse las manos de forma frecuente. El pequeño, por imitación de lo que hacen sus hermanos, también quiere lavarse las manos a toda costa, aunque no llegue ni al borde del lavabo.

Cambio de rutinas
Cambio de rutinas en casa

Por la tarde

A la hora de comer, también ha habido algún cambio. Mi marido ya no come solo, yo no como a deshora y los niños comen en casa. Para mí, lo de comer a una hora decente entre semana va a ser un sueño.

Después de comer, toca siesta. Fundamental, sobre todo, para los dos pequeños. Eso sí, no la vamos a hacer muy larga que como descansen demasiado luego por la noche les cuesta un mundo irse a la cama.

Después de la siesta, un poco más de los mismo. Como mi horario laboral es solo por la mañana, por la tarde intentamos pasar más tiempo con ellos, jugando o aprendiendo. Les hago juegos o canciones en inglés, dirigidos en especial a los mayores. El pequeño que apenas habla le da bastante igual, pero ahí le tengo prestando atención y repitiendo a su manera. Ball, car y «aiai» (Bye bye) lo entiende perfectamente así que digo yo que algo pillará de lo que hago con sus hermanos.

Por la tarde, también hay un rato de juegos, aunque aprovechamos más el patio que por la mañana. Echamos carreras con los múltiplis vehículos que tenemos; el mayor y su padre echan pachanguillas de fútbol, mientras el mediano observa (es lo que mejor se le da) o están con algunos juguetitos.

A última hora de la tarde, toca baño, que para ellos también es como un juego, puesto que les metemos a los tres juntos y con cuatro juguetitos se divierten. Esto no ha supuesto un cambio de nuestras rutinas diarias, así que ellos para ellos es algo habitual.

Por último, la cena. Aquí tampoco hemos hecho ningún cambio, puesto que de habitual cenamos todos juntos y la hora tampoco la hemos cambiado. Después de cenar, ven un rato la tele. Lo que sí hemos variado ligeramente es su horario de apagar las luces, que se lo hemos retrasado media hora para que no se levanten muy pronto (aunque llevamos unos días que esto nos da igual porque a las 7 de la mañana ya tenemos a alguno despierto y reclamando el desayuno).

Estas van a ser más o menos nuestras rutinas mientras dure el confinamiento para evitar más contagios por el coronavirus. Habrá alguna variación, por supuesto, para romper la monotonía.

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2 comentarios sobre “Coronavirus: cambio de rutinas”

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