Planes con niños

Planes con niños: Humedales de la Mancha

La propuesta de hoy es una visita a los humedales de la Mancha. Puede parecer contradictorio que en un lugar en el que no llueve mucho, pueda haber humedales. Pues sí y además son de gran importancia en cuestión de flora y fauna. Un lugar único en Europa. Hoy visitamos: Las Tablas de Daimiel y las Lagunas de Ruidera.

Las Tablas de Daimiel

¿Qué son?

Las Tablas de Daimiel son Parque Nacional desde 1973 y declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1981. Este humedal se forma por el desbordamiento de dos ríos, el Guadiana y el Cigüela, y al ser un terreno llano, sin apenas pendiente, se queda el agua «estancada». Dicho así de una forma un poco simple. Se encuentran en la provincia de Ciudad Real, próximas a las localidades de Daimiel (de donde toman su nombre) y Villarrubia de los Ojos.

Nuestra visita

La primera vez que yo visité este enclave ciudadrealeño fue hace 7 años y estaba embarazada del mayor. Algunas cosas han cambiado, pero sobre todo, por el covid. El centro de visitantes sigue igual. Sin embargo, recuerdo que antes se visitaba libremente, te daban un mapa y tú te paseabas a tu aire. Ahora, por el covid insisto, el recorrido es en sentido único. Mucho mejor, en mi opinión, sobre todo a la hora de hacerse fotos en determinados enclaves fotogénicos, lo cual también hace que la visita sea más organizada y no te pierdas nada.

No hay aforo máximo, ni es necesario reservar para visitar el parque. Pero sí que es necesario el uso de mascarilla, a pesar de estar al aire libre (puede que esto cambie dentro de poco). La entrada es gratuita, sin embargo, si preferís que os hagan una visita guiada ya sí que es necesario reservar y además conlleva un coste dependiendo del tipo de visita que queráis hacer entre las que ofrecen.

Proponen tres rutas, sin embargo, creo que la más completa es la amarilla, es la de mayor recorrido y por tanto se ve más del parque. Tarda en recorrerse aproximadamente entre una hora y una hora y media. Está perfectamente señalizada, no hay posibilidades de perderse. A lo largo del recorrido se van pasando una serie de pasarelas, con puntos de observación (ideales para hacer fotos) y en el punto más alto hay un pequeño observatorio desde donde se aprecia la magnitud del territorio.

Puesto que es un humedal evidentemente las mejores fechas para visitarlo es cuando hay agua, esto es, cuando ha llovido. Primavera es una buena opción. Sin embargo, en mi opinión, las lluvias hoy en día no terminan siendo suficientes y las Tablas de Daimiel ya no son lo que eran. Aún así merecen la pena ser visitadas.

Para recorrer las Tablas de Daimiel os aconsejo calzado cómodo. El recorrido es bastante llano, excepto cuando se sube al observatorio de la Isla de Pan, que tiene una ligera cuesta. Aunque es llano, no deja de ser un espacio natural. Además, es accesible, se puede ir perfectamente con carritos de bebés.

Además, si vais en verano, es más que recomendable llevar gorra, sombrero o similar… son humedales y apenas hay sombra.

Las Lagunas de Ruidera

Tras esta visita y un pequeño tentempié, nos fuimos hacia las Lagunas de Ruidera, que en coche están aproximadamente a una hora desde las Tablas de Daimiel.

¿Qué son?

Las Lagunas de Ruidera son también unos humedales. Tienen la consideración de parque natural desde 1979. Es un conjunto de 15 lagunas que se comunican, repartidas a lo largo de 30 kilómetros, en el límite provincial entre Albacete y Ciudad Real. En mi opinión mucho más espectaculares que las Tablas.

Nuestra visita

Puesto que nuestra idea era hacer un picnic cerca del agua, lo que hicimos fue buscar un sitio con sombra, agradable. Así que pasada la primera parte donde está el albergue y algunos restaurantes, encontramos un parking para dejar el coche y buscamos un hueco apto para nuestro picnic.

Las lagunas tienen nombre, pero no recuerdo el lugar exacto. Era entre dos lagunas y uno de los atractivos del sitio que elegimos para comer fue poder disfrutar del salto de agua de una laguna a otra.

Después de comer y por recomendación de una amiga, nos acercamos hasta la Cueva de Montesinos. Un lugar emblemático que tiene su momento de protagonismo en un pasaje de El Quijote. Sin embargo, a pesar de que era la primera hora de la tarde, hay que reservar y el cupo estaba completo, tendríamos que esperar al menos una hora y ya nos descabalaba un poco nuestros planes.

Mis recomendaciones para disfrutar de los humedales

COmo ya he comentado, os recomiendo calzado cómodo y ropa cómoda. Si vais a las lagunas en verano, además os recomiendo llevar ropa de baño (bañadores, toallas,…) porque hay zonas de baño habilitadas y ya se sabe que cuando el sol aprieta, siempre viene un chapuzón.

Nuestra idea era hacer un picnic, pero si preferís comer en un restaurante, también es posible. A lo largo del recorrido hay varios restaurantes y chiringuitos donde comer.

Por último, recientemente han adecuado los lados de la carretera para hacer un pequeño paseo peatonal y poder pasear cerca de las lagunas sin ningún peligro. Eso sí a los coches les han dejado un solo carril de subida y bajada, lo cual supone conducir a una velocidad mucho más moderada.

Aquí os dejo un enlace para que veáis otros planes con niños.

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Planes con niños

Planes con niños: El Borril (Toledo)

Cuando llega el buen tiempo, siempre es buena idea hacer alguna excursión con los niños al aire libre y más en estos tiempos en los que es recomendable no juntarnos mucho en espacios cerrados (nosotros ya somos cinco). Por suerte, la oferta al aire libre es buena. Como yo digo, siempre nos quedará el campo. Así que cuando leí que la Diputación de Toledo reabría su finca de El Borril, me pareció una buena opción para pasar la mañana del sábado.

El Borril

El Borril es una finca que pertenece a la Diputación de Toledo, como ya he comentado un poquito antes. Desde la Diputación se encargan de su mantenimiento y gestión. Disponen de aulas de la naturaleza, donde se imparten algunas enseñanzas a los grupos escolares que les visitan, aunque creo que ahora por el tema del covid estas aulas permanecen cerradas y solo es posible realizar la visita exterior. La misión principal de esta finca es despertar a los niños (y adultos) la curiosidad por la flora y la fauna propia de la zona. Además, de crear conciencia de la necesidad de cuidar el medio ambiente y así proteger el entorno.

EL Borril: saludando a un ciervo

La visita a El Borril

La visita no es guiada, pero el recorrido está bien señalizado. A la llegada uno de los responsables os hará un breve resumen de la visita y cómo recorrer la finca. Además os facilitarán un mapa para hacer más sencillo el paseo.

Yo dividiría la visita en dos partes: la granja y el acuaterrario por un lado y la senda de los animales, por otro lado. Recomiendan empezar la visita por la granja y yo creo que es lo más acertado. Luego queda un poco más apartado desde donde acaba la senda de los animales.

La granja es un pequeño recorrido en los edificios anexos al edificio principal. En la granja tienen gallinas, gallos, pollitos, se ve el proceso de nacimiento y desarrollo de los pollitos, pavos reales, cabras, ovejas, burros, vacas,… A continuación está el acuaterrario, donde en grandes urnas acristaladas podemos ver todo tipo de «bichos» propios de la zona: hay algunas serpientes, escorpiones,… también hay sapos y tortugas.

El recorrido

Como os decía antes, esta sería la segunda parte de la visita a El Borril. Se trata de un sendero, bien indicado, que te va guiando por toda la finca. Cada parada está marcada y te señala el animal que está en esa zona y sus características: los restos que deja (piel, huesos,…), cuándo se aparean, cuándo nacen las crías,… y todas las paradas tienen puestos de observación.

¿Qué animales nos vamos a encontrar? Los propios de la zona: lobo ibérico, ciervo, muflón, gineta, zorro, conejo, jabalí, gamo, cabra montés, arruí, codorniz, perdiz y anátidas. Por culpa de «Filomena», las pajareras de la codorniz y de la perdiz están destruidas (esperemos que pronto las vuelvan a incluir en el recorrido)

Al final del recorrido, está el «Jardín de rocas» que es un pequeño enclave con rocas propias de la zona y lugares en los que las podemos observar: fachadas, portadas,… de edificios conocidos de la provincia de Toledo.

Mapa del recorrido en el Borril

Recomendaciones para la visita a El Borril

Por supuesto, ropa y calzado cómodo. Hay que tener en cuenta que se ha respetado al máximo el entorno, con lo cual nos vamos a encontrar caminos de tierra, alguna que otra roca en el camino, alguna cuestecilla,… así que lo mejor es ir cómodo. El terreno no es llano, hay pequeñas cuestas con un desnivel muy suave, pero a tener en cuenta.

Os recomiendo llegar pronto. El horario de visita es de 9:00 a 14:00 y el recorrido completo (Granja y senda de los animales) se tarda entre una hora y media y dos horas. Con lo cual si El Borril cierra a las 14:00 como muy tarde habría que estar allí a las 12:00. Nosotros llegamos sobre las 9:30 y estuvimos solos durante todo el recorrido. Cuando nosotros acabábamos el recorrido, ya se notaba que había más gente. Al estar solos no tuvimos que esperar nuestro turno en los puestos de observación ni esperar a que nadie se quitase para hacer la foto. Un lujo, la verdad.

Por protocolo covid, es necesario hacer reserva. El cupo máximo diario es de 70 personas. Después de rellenar el formulario, os envían un correo electrónico confirmando la reserva y que tendréis que enseñar cuando lleguéis allí. La visita es gratuita.

El Borril va a recibir visitas hasta finales de junio, cuando ya empieza a hacer calor. En cualquier caso, os recomiendo llevar agua. Aunque si se os olvida allí tienen máquinas que venden agua y refrescos y otra de café.

Podéis llevar comida, hay una zona de merendero y un comedor cubierto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cierran a las 14:00, con lo cual sería más bien un tentempié para después de la visita.

En este enlace, te dejo otros planes con niños que hemos hecho nosotros.

Momento de relax en el Borril
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Parque Europa
Planes con niños

Planes con niños: Parque Europa

Visitar Parque Europa fue el último plan que hicimos antes del confinamiento. El post ha estado en borrador desde entonces. Para los que vivís en la Comunidad de Madrid y en una zona sanitaria no confinada, es un buen plan para disfrutar con los peques: viajar con los niños por Europa, sin casi salir de casa.

Ir a Parque Europa, en Torrejón de Ardoz (Madrid) es uno de esos planes que tienes guardado en la recámara para cuando surja la ocasión. Y llegó el día: No hay nada como vivir en una Comunidad Autónoma que no sea la de Madrid, porque el calendario escolar suele tener fechas festivas diferentes, lo que nos permite disfrutar de Madrid y alrededores sin aglomeraciones, que ya sabemos que en Madrid hay gente para todo y en todas partes.

Elegimos ir el lunes de Carnaval. Donde vivimos, los niños no tenían cole y los mayores cogimos el día libre. Nuestro plan inicial era ir a la Quinta de los Molinos, en Madrid capital, para ver los almendros en flor, que es espectacular, pero no pudimos aparcar (¿a quién se le ocurre pensar que íbamos a poder aparcar en un barrio lleno de oficinas, donde no hay ORA y un lunes laborable? Pues a mí, que para eso soy optimista.)

Así que ante la imposibilidad de aparcar, decidimos cambiar de rumbo y nos fuimos a Torrejón. Yo ya conocía el Parque Europa, estuve hace muchos años y apenas lo recordaba.

El Parque Europa

El Parque Europa se inauguró en 2010. El terreno que ocupa hoy en día era una zona deprimida, un descampado sin ningún uso. Gracias a la intervención realizada, se ha recuperado una importante zona para la ciudad y además se ha conseguido una gran área verde, convirtiéndose en el pulmón de Torrejón.

El gran atractivo del parque es la reproducción a escala de 18 monumentos de capitales europeas, repartidos por todo el parque. Además, de los monumentos, a lo largo del recorrido te vas encontrando con kioscos y actividades (de pago), como por ejemplo, el tiro con arco, los ponies o la atracción estrella, que es la tirolina.

La visita

La entrada al parque es gratuita, sólo las atracciones que hay dentro son de pago. Por lo que vi en los carteles, son precios bastante asequibles. También hay una pequeña tienda de souvernirs.

El horario de apertura es bastante amplio. Nosotros fuimos en febrero y abrían a las 9 de la mañana y cerraban tarde. Os recomiendo consultar el horario en la web, porque evidentemente los horarios cambian en función de la estación del año.

Justo a la entrada del parque hay un cartel con un plano del parque que indica dónde se encuentran los monumentos, kioscos, zonas infantiles, atracciones,… Además, cada monumento tiene cerca un panel identificativo, con sus características y su situación.

Plano de situación

Una escultura de las «Tres Gracias» de Rubens nos da la bienvenida al recinto. Nosotros entramos por la puerta donde está la Puerta de Alcalá y seguimos el itinerario hacia nuestra derecha, así que enseguida nos encontramos con dos monumentos típicos de Bruselas, el Manneken Pis (la escultura del niño meón belga) y el Atomium.

Siguiendo por ese camino a mano izquierda llegamos a la Fontana de Trevi. Curiosamente allí nos encontramos con un grupo de visitantes que estaban haciendo como si tirasen una moneda a la famosa fuente. Sin embargo, mis dos hijos mayores ya tenían puesta la mirada en otro monumento, la Torre Eiffel, de París.

Para ellos, tienen un gran significado y no porque hayan estado en París, precisamente. Los Reyes le trajeron al mayor un kit para construir la Torre Eiffel a escala. Además, el mayor había trabajado en el cole un proyecto sobre París y la identifica perfectamente. Como el pequeño guerrero es un fiel seguidor de todo lo que hace su hermano también conoce la Torre Eiffel.

Desde ahí tuvimos que deshacer parte del camino para seguir «viajando por Europa», los niños estaban muy motivados intentando descubrir qué era lo siguiente que íbamos a ver. Nos cruzamos con el «David«, de Miguel Ángel y un barco vikingo (decepcionante) Sin embargo, en medio de esta euforia nos topamos con una zona infantil, con columpios, toboganes, rocódromos,… la parada fue obligatoria.

Seguimos rumbo y llegamos a Londres y al Puente de la Torre, que está junto a la Sirenita, de Copenhague. Aquí lo que les llamó la atención era que el puente se podía cruzar y eso había que probarlo.

Londres está tan solo a unos pasos de Madrid y su Puerta del Sol y la Plaza Mayor. La Puerta del Sol está rodeada por edificios típicos de las plazas mayores españolas, con sus soportales, sus balconadas,… Aquí hay además un restaurante y unos aseos, parada técnica obligada.

Dejamos Madrid, para pasar junto a la Victoria de Samotracia y un teatro griego. De ahí, nos fuimos a Berlín, para ver la Puerta de Brandenburgo y un trozo real del muro (Hay otros tres trozos en el Parque de Berlín, de Madrid). Pos supuesto, también pasamos por debajo (no sé que tienen las puertas y los puentes que todo hay que cruzarlo). De Berlín, nos fuimos a Holanda, a ver los molinos de viento, que no tienen nada que ver con los manchegos, pero realizaban funciones similares.

Cruzamos el puente de Van Gogh. Lo han llamado así por el puente que Van Gogh ha representado en numerosas obras mientras vivía en Arlés (Francia). Apenas nos quedaba un monumento para terminar la visita cuando nos encontramos con otro área infantil. Así que volvimos a hacer un alto en el camino, para que desfogaran otro poquito (por si no habían andado/corrido lo sufiente por el parque).

Finalmente, acabamos la visita en la Torre de Belém en Lisboa. Desde ahí, tenemos una bonita perspectiva del Puente de la Torre y de la Puerta de Brandenburgo.

La visita, yendo tranquilamente, haciéndonos fotos y paradas técnicas, puede durar en torno a la hora u hora y media.

Mi opinión

Al Parque Europa, como a todos los parques, hay que ir sin prisa y más cuando vas con niños, que se cansan de ir de un lado para otro viendo monumentos.

El mejor momento del año es primavera y otoño, yo creo que en verano, aunque hay más horas de luz, puede llegar a ser un poco mortal. Sí que hay árboles y zonas cubiertas, pero la gran parte del recorrido no.

No tuvimos ocasión de probar ninguna de las atracciones que tienen, fuimos fuera de temporada, aunque igual ahora con el tema del coronavirus tampoco funcionan. Ni vimos la fuente cibernética, que también tiene un horario (nocturno, claro). Tampoco puedo deciros si los precios de los quioscos eran caros o no, porque no estaban abiertos.

Con independencia de esto, es muy buen plan para ir con niños. El parque es amplio, tiene zonas infantiles, zonas para descansar, hay bancos y papeleras por todas partes y está limpio.

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zoo
Planes con niños

Planes con niños: Un día en el Zoo de Madrid

Creo que ir al Zoo-Aquarium de Madrid es casi visita obligada cuando tienes niños. Esta vez la visita surgió por una oferta que nos ofrecieron donde trabajo, se lo comenté a mi marido y le pareció buena idea. Así que compramos las entradas online (ahora con el protocolo covid que han establecido es obligatorio) y para allá que nos fuimos.

Preparando la visita al zoo

Los que leeis habitualmente el blog sabéis que soy muy organizada y me hago listas de todo. Miré las horas de las exhibiciones, un posible recorrido, si había zonas o actividades cerradas por protocolo covid. Pero no miré la previsión del tiempo (tuve que improvisar antes de salir de casa)

Por protocolo, te recomiendan que compres las entradas online, debido a las limitaciones de aforo establecidas. Una vez allí, los trabajadores te escanean el código QR que tienen las entradas. Puedes llevarlas impresas o sincronizadas con la app de Parques Reunidos si no quieres o no puedes imprimir las entradas. Yo opté por descargar la app y sincronizar las entradas y la verdad me resultó muy cómodo.

Como consejo, cuando compréis las entradas aseguraos bien, no admiten cambios ni devoluciones, salvo que compréis las «flexi-ticket».

Mapa del zoo

Protocolo covid

El zoo tiene preparado un protocolo covid para la visita, que se puede consultar en la web. Lo importante: el uso de la mascarilla es obligatoria durante toda la visita, aunque sea un espacio abierto. En este punto debo decir que no vi a nadie sin mascarilla.

En las exhibiciones de animales, los asientos están marcados y sólo te puedes sentar en los sitios habilitados.

Hay bastantes dispensadores de gel hidroalcóholico repartidos por el parque. Además, por megafonía recuerdan de vez en cuando las normas básicas en este sentido. Hay aseos repartidos por el recorrido y en la entrada te recuerdan el aforo limitado.

Hay algunas zonas infantiles que están cerradas por precaución. Nosotros estamos acostumbrados a ver los parques infantiles precintados (porque donde vivimos no los han abierto desde marzo), así que los niños no hicieron ni ademán de acercarse.

También hay algunas actividades que no se hacen, por prevención y para evitar aglomeraciones, como las actividades didácticas en el aula o fotos con animales.

La visita al zoo

Los fines de semana, el zoo abre a las 11:00 de la mañana, así que a esa hora estábamos allí. Nuestra idea era echar el día allí o hasta que los niños se cansasen, pero sabemos, por experiencia, que estando allí a primera hora hay menos afluencia de gente.

Cuando entramos al zoo, lo primero que te ofrecen es haceros una foto, que nosotros declinamos amablemente. En el punto de información, pedí un plano (ya no dan planos en papel) y pregunté por los horarios de las exhibiciones, que aunque lo había mirado en casa no lo había apuntado. Para las dos cosas, me dijeron de hacer una foto a los paneles.

Así que antes de empezar a deambular por el parque sin rumbo, echamos un ojo al mapa y a los horarios de las exhibiciones, para organizarnos y poder ver lo máximo posible. Y echamos a andar. Bueno, los mayores a andar y los niños, a correr. Iban de animal en animal corriendo.

Pingüinos en el zoo

Los animales están repartidos en el zoo por continentes, además está el Aquarium y los espacios para las exhibiciones.

La primera exhibición, la de los leones marinos, era a las 12, pero nos pilló un poco alejados, así que optamos por quedarnos cerca del delfinario que empezaba a las 12:30. Fue un acierto, porque empezó a llover y como parte del graderío está cubierto, no nos mojamos.

A la 1 era el turno de las aves rapaces y su área de exhibición no está lejos del delfinario. Así que recorrimos los pocos metros que separan ambas instalaciones y tomamos asiento. Era la hora de comer y mis hijos empezaron a pedir de comer. Al contrario que en los delfines, que sí se puede comer mientras se ve la exhibición, en este caso no, así que me salí con el pequeño a una pequeña zona de picnic que hay justo de detrás y pudimos ver el vuelo de las aves rapaces a la vez que el peque comía. Al final de exhibición, aprovechamos para comer.

Mientras por megafonía nos anunciaban que debido a las condiciones meteorológicas (volvía a llover y nosotros estábamos de nuevo a cubierto), se suspendía la exhibición de aves exóticas, pero sacaron tres aves mientras contaban datos.

Después de comer, seguimos rumbo y recalamos en el Aquarium. El mundo submarino llama mucho la atención a mis hijos, así que el recorrido lo disfrutaron mucho, pero lo que más: los tiburones, sin duda.

Se nos hizo tarde para ir a ver a los leones marinos, de nuevo, así que optamos por terminar de recorrer el zoo tranquilamente y sin prisas. Tampoco nos importó mucho no ver a los leones marinos, porque los habíamos visto hacía no mucho en Faunia.

Comer allí

Actualmente, por la situación del covid, solo tienen abierto un restaurante y la cafetería, los demás chiringuitos que hay repartidos por el zoo están cerrados, pero las sillas y mesas están puestas así que la gente come o descansa en estas áreas.

Nosotros optamos por llevar nuestra propia comida, puesto que el zoo lo permite. Aunque el zoo, al adquirir la entrada, ofrece una entrada combinada de entrada + menú.

También recomiendo llevar agua, porque aunque hay fuentes, están canceladas por el tema del coronavirus.

También vimos un quiosco, por la zona del delfinario, que vendían café, patatas,.. y hay máquinas automáticas de bebidas frías y «chucherías».

Cómo llegar al zoo

El zoo está en plena Casa de Campo. Hay transporte público que deja cerca, pero para nosotros la mejor opción era ir en nuestro coche particular.

Hay zona de aparcamiento gratuito. Sin embargo, hay unos cuantos «gorrillas» (así llamamos en Madrid a los que te piden «la voluntad» por ayudarte a encontrar sitio), muy bien organizados. Así que si optas por llevar tu propio coche, prepara un par de eurillos para «pagar» el parking.

Nuestra opinión

En lo que se refiere a las actividades con animales, está muy bien planteado, porque puedes ver las cuatro actividades en un periodo de dos horas. Están escalonadas con diferencia de media hora y tienen una duración de unos 15 minutos cada una, así que si os organizáis bien podéis ver las 4 exhibiciones. No ocurre como en otros parques que se solapan y tienes que elegir entre unas y otras. Además, la exhibición de aves rapaces y la de aves exóticas es en el mismo sitio, lo cual es de agradecer.

El zoo es accesible 100%. Fuimos con el carrito del pequeño, porque aunque anda bastante, en el momento en que dice que ya ha andado lo suficiente, pide brazos y ya tiene un peso. Además, el carrito sirve para todo: llevas agua, comida, alguna muselina por si acaso, chaquetas por si llueve…

Los animales se les ve cuidados y bien alimentados. La única parte que nos pareció un poco regular fue la de Australia. Diría que es el área más pequeña y con menos animales.

Mis recomendaciones

Hay que tener en cuenta que en los sitios donde se realizan las exhibiciones, los carritos se quedan aparcados en las áreas habilitadas, así que hay que coger al bebé/niño en brazos.

A la hora de visitar un sitio como el zoo, hay que pensar que vas a andar bastante (según la app del móvil, hice más de 15.000 pasos, lo que viene a ser unos 12 km), así que lo mejor es llevar calzado cómodo. Si además te toca un día como el nuestro (nublado/con probabilidades de lluvia), no te olvides el chubasquero o algo con lo que protegerte.

En definitiva, recomiendo la visita al zoo. A mis hijos les ha resultado muy ilustrativo, sobre todo, ver ciertos animales que de habitual no ves o que tienes que viajar lejos para verlos en su hábitat.

Jirafas
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Logo Faunia
Planes con niños

Planes con niños: Faunia

Hace un par de fines de semana hemos estado en Faunia. A pesar de que no son las mejores fechas para visitar un parque temático de la naturaleza, por varios motivos: el tiempo puede no acompañar y los días son más cortos. Pero, ya se sabe que la ocasión la pintan calva, teníamos unos descuentos en el precio de la entrada y decidimos aprovecharlos. Os cuento cómo fue la visita.

Señal
Señal

Preparación de la visita

Llegar a Faunia: Faunia está a las afueras de Madrid. Puedes llegar en tu propio coche, allí hay parking o en autobús de la EMT, hay una parada en la misma puerta. Está a las afueras de Madrid, pero pegando al barrio de Valdebernardo, así que si no te importa andar y ahorrarte el parking, puedes aparcar por este barrio.

Las entradas las puedes comprar on line o en las taquillas. Mi consejo es que si puedes disponer de algún tipo de descuento, mejor. La entrada no es barata así que si tienes un descuento tanto mejor.

Las familias numerosas tenemos un descuento del 25% (aproximadamente) y los niños, desde los tres años, pagan entrada, a un precio más reducido que los adultos.

Cuando compras las entradas en la taquilla, te dan un plano para seguir la visita. De todos modos, hay unas flechas rojas pintadas en el suelo que te van indicando por dónde hacer el recorrido. También hay carteles con indicadores. La verdad es que no tiene pérdida.

Hay quien recomienda hacer el recorrido a la inversa para encontrarte a menos gente. Esto puede ser una buena recomendación al principio de la mañana, a medida que pasa el día, hay gente en todas partes haciendo cola. Mi recomendación es que si podéis lleguéis a primera hora. Hay menos gente, más sitio donde aparcar, se puede ver mejor a los animalitos en sus hábitats…

Se puede entrar con comida y bebida. Aunque si prefieres no ir cargado allí hay quioscos y un restaurante, donde comer y comprar bebida. Como nuestra idea era volver a comer a casa, en la mochila llevé algo de picoteo por si acaso nos llevaba más tiempo del previsto.

Yo que soy una mujer previsora miré la predicción del tiempo el día de antes. Como daban lluvia, cogí chubasqueros para los niños. Luego no nos hizo falta, salió un día bastante soleado, aunque con algo de viento. Estoy segura de que si no voy tan preparada, nos cae la mundial.

La visita a Faunia

El recorrido recomendado te va llevando por los diferentes ecosistemas que tienen en Faunia: la granja, los cocodrilos, las mariposas, los polos, la jungla, los animales de la noche, dinosaurios,…

Mapa de Faunia

Por la parte de atrás del mapa, están marcados los horarios de las distintas exhibiciones que tienen programadas. Nosotros llegamos a ver el de los leones marinos, que duró aproximadamente unos 15 minutos.

Al inicio del recorrido, hay fotógrafos y puestos en los que te venden comida para dar de comer a los animales. Los animales de Faunia tienen su propia dieta, la que les dan sus cuidadores y hay carteles por todo el parque indicando que no se puede dar de comer a los animales. Excepto los patos, los animales de la granja y alguno más, por eso te venden la comida para darles de comer.

En uno de los ecosistemas, el de los misterios bajo tierra, haces la visita acompañado de unos exploradores, que cuentan curiosidades de los animalitos que tienen. La verdad es que si no estuviesen por ahí probablemente pasásemos sin pena ni gloria, porque, seamos realistas, cuando vas con niños lo de leer carteles es complicado.

La duración de la visita depende, y mucho, del ritmo que lleves. Diría que la media está en unas tres horas. También depende de si quieres ver todas las exhibiciones o no, de si optas por saltarte algún ecosistema o si te sientas a tomar algo en alguno de los quioscos.

Nosotros fuimos con tres niños. Dos, de 5 y 3 años, que anduvieron todo el rato, sin quejarse, y el pequeño de 14 meses en su silla de paseo. Íbamos a buen ritmo, no tuvimos que esperar colas, nos entreteníamos aquí y allí, hacíamos fotos,… íbamos sin prisa, pero sin pausa. Vimos la exhibición de los leones marinos y a la de aves rapaces llegamos tarde (porque no estuvimos pendientes del horario) y ya no nos dejaron pasar. Estuvimos un rato sentados en el lago que hay junto a la entrada.

Creo que el momento que anduvimos un poco más rápido fue cuando fuimos a ver la exhibición y estábamos algo alejados del anfiteatro, así que para llegar a tiempo apresuramos el paso, pero sin correr.

Fue a la salida del espectáculo cuando nos dimos cuenta de que había mucha gente en el parque y colas por todas partes.

Mis recomendaciones

Es fundamental llevar calzado cómodo. Todo el recorrido se hace andando. En algún sitio he leído que hay un trenecito que va haciendo el recorrido, pero supongo que será en otras fechas porque yo no ví nada.

Teniendo en cuenta que la visita la hemos hecho en otoño, es recomendable ir desde que el parque abre, puesto que cierra a las 6 de la tarde. Además, cunde más. Si vas temprano, hay menos gente, con lo cual puedes entrar a los espacios sin esperar colas o los niños se pueden situar en primera fila sin problemas.

Como en Faunia, puedes llevar comida y bebida de casa, creo que es más que recomendable. Hay quioscos prácticamente en cada cruce de caminos, que te venden de todo y hay un restaurante para comer. Como yo llevé cosas de casa para picar no necesitamos comprar nada, con lo cual no puedo deciros si es caro o barato comer allí. Diría que saldrá caro, pero es una apreciación personal. También es verdad que hay una opción de comprar la entrada con un menú (que suele ser hamburguesa o perrito caliente)

Pelícano
El #pequeñoguerrero observando a un pelícano.

Si vais con niños pequeños, la sillita de bebé es fundamental. Mis hijos mayores de 5 y 3 años anduvieron todo el rato sin quejarse, aunque también es verdad que están muy acostumbrados a andar ciertas distancias. El bebé, con 14 meses, fue en su sillita, en ningún momento protestó y sólo se revolvió un poco cuando volvió a la sillita después del espectáculo de los leones marinos. A pesar de que se había movido poco para lo que él acostumbra, se echó una siestecita hacia el final del recorrido.

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Consuegra
Planes con niños

Planes con niños: Visita a Consuegra (Toledo)

Hace unos fines de semana, aprovechando que aún hacía buen tiempo y que no hacía mucho frío, decidimos darnos una vuelta por Consuegra (Toledo).

¿Dónde está Consuegra?

Consuegra está a unos 70 km. de la ciudad de Toledo. Llegar hasta allí es muy cómodo, puesto que tiene autovía desde Toledo y se tarda unos 40 minutos. Desde Madrid está a unos 130 km, así que por carretera, siendo todo autovía, se tarda una hora y media, tal vez algo más. Lo cual hace que el trayecto con niños no se haga excesivamente largo.

¿Qué ver en Consuegra?

Consuegra es famosa por sus molinos pero tiene mucho más: el castillo, la plaza del Ayuntamiento, un alfar,…

El castillo

Actualmente está en semirruina y en algún momento ha estado cerrado por mantenimiento. Está junto a los molinos, con lo cual hace falta desplazarse muy lejos. Es visitable (pagando entrada), pero si vais con niños, tened en cuenta que no es accesible con carrito (Yo, por lo menos, no he visto una entrada adicional).

Los molinos

Yo creo que es la imagen más típica que tenemos de los molinos de viento tradicionales. Están asentados sobre el cerro Calderico y hay un total de 12 de los 13 que existieron en su momento. Cada molino tiene un nombre: Bolero, donde se encuentra la oficina de turismo y se conserva el moledero de trigo; MambrinoSancho, que conserva la maquinaria del siglo XVI y se usa en la Fiesta del Azafrán (a finales de octubre); Mochilas; Vista AlegreCardeño; AlcancíaChispasCaballero del Verde Gabán, que cuenta con numerosas versiones de El Quijote; RucioEspartero y Clavileño. En uno de los molinos, hay un restaurante.

Los molinos de Consuegra (Toledo)

El pueblo

Lo más típico del pueblo es su plaza. Si os gusta el mazapán no dejéis de pasar por la pastelería Peces. Tiene un mazapán artesanal riquísimo, pero si elegís la época navideña para visitar Consuegra, os tendréis que armar de paciencia, porque la cola puede llegar hasta la calle.

Datos prácticos

Yo aconsejaría subir a visitar los molinos y el castillo en coche, sobre todo, si vais con niños pequeños. La subida es un poco empinada y aunque no es muy larga se puede hacer costosa. El aparcamiento en donde están situados los molinos es pequeño, así que igual hay que esperar a que alguien salga con su coche para poder meter el nuestro.

Hay que tener en cuenta la no accesibilidad de los molinos por dentro. Antes no se pensaba en estas cosas y ahora no hay espacio para acondicionar los molinos por dentro para permitir el acceso de las personas con movilidad reducida.

Para más información: www.consuegra.es

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Naviluz
Planes con niños

Planes con niños: el Naviluz

Con la llegada de la Navidad, los planes con niños se acumulan, sobre todo, si vives en una gran ciudad como es Madrid. Hay varias cosas que de siempre me ha gustado hacer en estas fechas: ver el alumbrado navideño, ir a ver los puestos de la Plaza Mayor (aunque no compre nada), comer castañas asadas, ir a Cortylandia,…

Desde hace algunos años, el Ayuntamiento de Madrid, a través de la EMT (empresa municipal que gestiona los autobuses urbanos), ofrece la posibilidad de ver el alumbrado navideño del centro de Madrid en un autobús de dos plantas, la de arriba descapotable. El año pasado cuando quise comprar las entradas, llegué tarde (tardísimo, estaba todo agotado), así que este año he estado más espabilada y he conseguido entradas para dar un paseo por el centro de Madrid en el «naviluz».

Parada del Naviluz en la Plaza de Colón
Naviluz

¿Cuál es el recorrido del Naviluz? 

La salida y la llegada está en el mismo punto: en la plaza de Colón, en el lado de la calle Serrano.

El autobús sale de la plaza de Colón,hasta la puerta de Alcalá, baja por la calle Alcalá hasta Cibeles y sube por la calle Alcalá para ir hacia Gran Vía. El Naviluz recorre la Gran Vía hasta la plaza de Callao, donde se desvía hacia la plaza de Santo Domingo, para poder dar la vuelta. A la esta altura de la Gran Vía, hace una parada técnica para los que se quieran bajar (sólo se permite el descenso), y vuelve a bajar por la Gran Vía, hasta Cibeles, subiendo por la calle Alcalá hasta Velázquez. Baja por esta calle hasta Ortega y Gasset, donde gira en Serrano hasta Colón, donde finaliza el trayecto.

Trayecto
Recorrido del naviluz. Fuente: EMT

Si el tráfico es fluido, el trayecto dura unos 45 minutos.

El naviluz circula desde las 6 de la tarde y el último autobús sale a las 10 de la noche, cada 15 minutos.

¿Dónde se compran las entradas?

Sólo online, cuestan 4 euros (en 2018) y los niños hasta 7 años viajan gratis. También hay entradas de precio reducido.

La entrada es un pdf que puedes llevar impreso o en el móvil.

Mis recomendaciones para el Naviluz

Hay que ir abrigado: El naviluz circula desde el mismo día que se inaugura el alumbrado navideño (finales de noviembre) hasta el día 5 de enero. Con ello quiero decir que son fechas en las que normalmente hace frío, si a eso añades que funciona a partir de las seis de la tarde que es cuando se encienden las luces y ya se ha ido el sol, la sensación térmica es de aún más frío.

Subir a la planta de arriba: Evidentemente es donde mejores vistas se tienen de las luces. La parte de abajo, según dice la EMT, la visión de las luces es parcial. Nosotros no lo comprobamos, porque subimos arriba, pero imagino que las vistas son como si fueses en tu propio coche.

Ir al punto de salida en transporte público: Esto puede ser incómodo si vives lejos del centro y vas con niños. Con la creación de Madrid Central y la posible activación de los protocolos de contaminación, ir al centro con el coche es un riesgo innecesario.

Llegar con tiempo al punto de salida: Es recomendable llegar con tiempo. Nosotros llegamos bastante pronto, estuvimos dando una vuelta por la plaza de Colón hasta que el mayor dijo que él ya no se movía de las vallas que había para acceder a los autobuses. Eso nos supuso una pequeña ventaja. Los autobuses, según se van llenando, van saliendo. Conclusión: nuestro autobús salió antes de lo previsto, lo que a nosotros nos venía de perlas.

Con esto no quiero decir que si llegas a tu hora, tu autobús se haya ido. Simplemente, que para hacer más dinámico el servicio, según los autobuses se van llenando, van saliendo.

Accesibilidad: los autobuses son accesibles para ir con silla de ruedas. El piso de la planta baja es liso y hay hueco para dejar las sillitas de los niños.

Nuestra experiencia

Como he dicho más arriba, este año he andado más lista y he podido coger las entradas con tiempo. El segundo día que estaban a la venta ya estaba yo sentada al ordenador a las 9 de la mañana comprando nuestras entradas. Debo decir que 24 horas después de salir a la venta, ya había horarios agotados, como por ejemplo, los de los fines de semana y los días del puente de la Constitución. Estaban agotados o eran horarios poco compatibles con nuestros horarios infantiles.

Como llegamos con bastante tiempo (más de los 15 minutos que recomienda la EMT), estábamos los primeros de nuestro turno y pudimos subir al piso de arriba los primeros y nos sentamos en la primera fila, justo detrás del parabrisas, lo que además hizo que nos quitase un poco el frío.

A partir de ahí, todo fue disfrutar. El tráfico, para ser un lunes por la tarde, no era malo y tardamos unos 45 minutos en hacer el recorrido entero. Lo mejor, sin duda, la cara de los niños al ver las luces tan de cerca. Al mayor le hacía gracia cuando nos cruzábamos con otro naviluz y los pasajeros de uno y otro autobús nos saludábamos.

El bebé, con tres meses, se quedó en casa de los abuelos. No le llevamos por varios motivos: teníamos que coger el metro para llegar a Colón y aunque no teníamos que hacer transbordo el Metro de Madrid aún no es plenamente accesible con un carrito y tendríamos que haberle llevado en la mochila, que no le gusta mucho. Otro motivo era evitarle un frío innecesario, por muy abrigado que fuese la temperatura debía rondar los 5 o 6 grados. Y, por último, era que no se iba a enterar ni se iba a acordar de nada. Al año que viene repetiremos con él.

Es una experiencia muy recomendable para ir con niños, es una forma diferente de ver las luces navideñas. No se hace nada pesado. Nosotros repetiremos, seguro.

¿Qué os parece este plan?

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setas
Planes con niños

Planes con niños: Nos vamos a coger setas

Cuando llega el otoño, a mi marido le entra el gusanillo de ir a coger setas. Para él es como un ritual, que nos ha ido inculcando a los niños y a mi. Debo confesar que a mi también me gusta ir a coger setas. Al principio, me cuesta un poco, pero a partir de que veo la primera las demás parecen que estén iluminadas con luces de neón. Mi marido conoce bien los níscalos y es quien me ha enseñado a buscarlos, y ahora enseña a los niños.

¿Qué hay llevar para coger setas?

Para coger níscalos, o cualquier otra seta, es importante ir bien preparado. Hay que llevar una cesta. ¿Por qué una cesta y no una bolsa? Con la cesta, nos aseguramos que las esporas de las setas caigan de nuevo al terreno y así al año que viene pueda volver a haber setas, si el agua y la temperatura acompañan. Si llevamos una bolsa, esto no sería posible y podría llevar a la extinción de la seta. Además, es necesario llevar una navaja para cortar la seta. Los níscalos no se pueden arrancar de raíz, se cortan por el tallo.

Nos vamos de setas

Y, por supuesto, un buen calzado y ropa cómoda. Piensa que vas a estar paseando por un pinar, con sus piedras, sus ramas caídas, sus huecos en el suelo,… Si vas con niños, piensa también en su comodidad. Yo les visto con un chándal y calzado deportivo.

¿Dónde vamos a por níscalos?

Los níscalos y otras setas viven en perfecta armonía con los pinos. Así que hay que buscar un buen pinar. Los pinares «urbanos», esto es los que están en nuestros parques o próximos a las ciudades, no valen para buscar setas. Las agujas de los pinos son el abono perfecto para los níscalos y hasta les sirve de camuflaje. Es habitual encontrar los níscalos en grupos, con lo cual de una vez puedes cortar tres o cuatro.

En Castilla La Mancha, hay varios sitios para poder ir a buscar níscalos, como por ejemplo, por la zona de los Montes de Toledo o los pueblos de la arquitectura negra de Guadalajara.

Desde hace cuatro años, hemos ido incorporando nuevos «excursionistas» a esta salida anual. La primera vez que fuimos con niños, el mayor tenía 4 meses y le llevamos en una mochila. Este año, aquel bebé ya fue capaz de distinguir sus primeros níscalos al grito de «Aquí hay otra seta naranja» además fue el encargado de llevar la cesta que ya pasado un tiempo le pesaba.

En esta ocasión, íbamos con pocas expectativas. Por nuestra experiencia de años anteriores, sabemos que entre semana van grupos a recoger níscalos para luego venderlos y los fines de semana nos juntamos todos los «seteros» urbanitas. Además, nosotros habíamos salido un poco tarde de casa y es un viaje de un par de horas, así que suponíamos que no nos quedaría ni un níscalo chiquitito que llevarnos, pero tuvimos suerte y volvimos con unos 3 kilos.

A la hora de coger níscalos, o cualquier otra seta, la ley solo permite llevarse 5 kilos por persona. Si te pilla la Guarcia Civil con más puede ponerte una multa.

Teniendo en cuenta que el viaje desde casa hasta donde recogemos las setas es de unas dos horas, no se puede ir y volver en una mañana, así que hay que preparar comida o pensar en comer por la zona. En esta ocasión, hemos optado por el picnic. Llevamos tortilla de patata, empanada de atún casera y unos sandwiches. De postre, fruta. Para el viaje de vuelta, les llevé unos gusanitos.

Esta vez optamos por un sandwich, pero hace 3 años optamos por comer en un pueblo de la zona: Cogolludo y de paso hicimos algo de turismo por la zona.

Al llegar a casa, mi marido se encargó de limpiar y sanear los níscalos y los dejó listos para cocinarlos. Al día siguiente, buscó alguna recetilla por internet y se puso manos a la obra, con la inestimable colaboración del mayor.

Según mi hijo mayor, estas pequeñas setas verdes (que no sabemos qué son y ni las tocamos, por si acaso) son donde viven los gnomos.

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Planes con niños

Planes con niños: el Museo del Ferrocarril

Con la excusa de que era el día de los museos (18 de mayo) y que a nuestro hijo mayor le fascinan los trenes desde muy pequeñito, decidimos acercarnos al Museo del Ferrocarril, de Madrid. Era la segunda vez que íbamos, la primera (hace un año) era aún un poco pequeño, pero cual fue nuestra sorpresa que cuando entramos lo primero que dijo fue: «Aquí ya hemos estado, ¿a que sí?» y a partir de ahí, fue echar a correr por los andenes para ver todos los trenes.

El Museo del Ferrocarril está situado en la antigua estación de Delicias, de hecho, desde el exterior se oyen los trenes de cercanías llegando o saliendo de la estación. Como estación que fue, guarda ese encanto de las antiguas estaciones, con su tejado a dos aguas, su estructura metálica,…

Museo del Ferrocarril
Maqueta de la estación de Delicias, donde ahora se aloja el museo.

Un paseo por el museo

El museo expone una serie de máquinas y vagones en los que se puede ver la evolución de este método de transporte, desde las antiguas máquinas de vapor hasta los modernos AVEs. Además, tiene una sala con tres maquetas, muy bien producidas que hacen las delicias de grandes y pequeños. Tienen un montón de detalles, pasajeros esperando en las estaciones, vehículos, estaciones, túneles y puentes, ríos,… Hacen varios pases durante el horario de apertura y desde luego merece la pena entretenerse un ratito viendo circular los trenes. Con motivo del 75 aniversario de la creación de la Asociación Amigos del Ferrocarril, además, habían montado una maqueta fuera de esta sala, también con trenes (de pasajeros, de mercancías, réplicas de trenes españoles y extranjeros) circulando.

En algunas de las máquinas han puesto escalerillas para que los visitantes puedan subir y ver de primera mano cómo era la máquina de un tren. Esto es algo que a nuestro hijo mayor le encantó. Si le preguntas qué quiere ser de mayor, lo tiene claro «maquinista de trenes«, así que os podéis imaginar lo que disfrutó este momento.

Museo del Ferrocarril
Haciendo sus primeras prácticas

Además, tiene vagones a los que se puede acceder, como el vagón restaurante, adaptado a las necesidades de una cafetería del siglo XXI o un vagón de pasajeros de uno de los primeros trenes Talgo. Otros vagones se pueden ver desde una pasarela exterior, como eran los coches-cama, con sus mini-aseos, los compartimentos, además, todo muy cuidado y con muchos detalles de la época.

Un sitio para los más pequeños

No sabemos muy bien de dónde le viene esa pasión a nuestro hijo mayor por los trenes. Cierto es que yo, de pequeña, me mareaba mucho en el coche y mis padres me mandaban con mis abuelos en el tren mientras ellos iban en coche a nuestro destino de vacaciones. Además, ahora, a diario para ir a trabajar también voy en tren. Pero sus viajes en tren, de momento, se pueden contar con los dedos de una mano. Los Reyes Magos le trajeron un cuento «Teo en tren«, que, por supuesto, es su favorito, y qué alegría le dio ver una máquina como la del cuento de Teo.

¿Veis el parecido entre ambas máquinas?

En el museo, no se olvidan de los más pequeños y en una de las salas laterales, tienen una pequeña zona de recreo, con cuentos, mesas para pintar, construcciones,… Y como las pasiones son contagiosas el pequeño también estuvo «leyendo» el cuento de Teo, mientas su hermano construía un circuito de vías para trenes. Siendo sinceros, la parada técnica en esta sala nos vino muy bien para descansar, pero luego nos costó un poco arrancarles de allí para terminar la visita.

La última sala que vimos está llena de modelos de trenes, nacionales y extranjeros, con máquinas, vagones, maquinaria de obras públicas, perteneciente a una colección privada.

Nuestra experiencia

Sin duda, es un museo pensado para niños, es plenamente accesible con sillita de paseo, excepto las escalerillas y pasarelas, que el pequeño no tuvo ningún problema en escalar, eso sí, había que auparle para que viera algo. También hay un trenecito fuera del museo en el que los niños se pueden subir (bueno, y también los adultos, acompañando a un niño menor de 24 meses). 100 % recomendable.

¿Conocéis el Museo del Ferrocarril de Madrid?

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Las Barrancas de Burujón
Planes con niños

Planes con niños: de excursión a las Barrancas de Burujón (Toledo)

Hace un mes, aprovechando que el tiempo aún permite hacer salidas al campo, nos fuimos a visitar un paraje cercano a nuestro lugar de residencia, las Barrancas de Burujón. Es un sitio que ya tenía ganas de visitar, porque yo estudiaba el grado de Historia por la UNED y en la asignatura de Geografía tuvimos que hacer una práctica sobre unos territorios. Mi marido reconoció rápido el enclave y dijimos de ir para verlo in situ. De aquello han pasado tres años.

Realmente, por estas fechas deberíamos estar yendo a buscar setas, pero la escasez de lluvias ha cambiado nuestros planes.

¿Qué son las barrancas?

Se formaron por la acción del agua y el viento durante 25 millones de años. Son de terreno arcilloso, de color rojizo, fácilmente erosionables por el agua y el viento. TIenen una longitud como de un kilómetro y de altura, unos 120 metros, siendo su pico más alto el Pico del Cambrón.

Las barrancas hacen como una «C» y a sus pies está el Embalse de Castrejón, que cuando tiene agua, el paraje es impresionante.

¿Cómo llegar?

Las Barrancas se encuentran a unos 30 km. de la ciudad de Toledo, en el término municipal de Burujón (Toledo). La carretera es la que une Toledo con la Puebla de Montalbán. El desvío está bien indicado, no tiene pérdida.

Una vez allí, llegas a un pequeño parking con una caseta, que hace las veces de bar y de oficina de turismo. Cogimos un folleto y nos pusimos a andar.

La ruta

Hay tres rutas posibles, la más larga de unos 14 km y la más corta de algo más de 4 km. Evidentemente, nosotros con los niños optamos por la corta. Lo bueno de estas rutas es que son todas circulares y te permiten llegar al punto de partida sin repetir recorrido.

Mapa de las Barrancas
Dibujo con las rutas de Las Barrancas
Señal de los senderos en las Barrancas
Ante la encrucijada del camino

La ruta en sí es fácil, el camino es casi todo llano con alguna suave cuesta. Eso sí, pedregoso, lo que no impide que se pueda llevar una silla de paseo, de hecho vimos varias. La senda es recomendable hacerla andando, disfrutando del paisaje, de los olivares cercanos,… Es posible llegar en coche hasta los miradores, si bien recomiendan que esa opción quede reservada a las personas con discapacidad.

Y, por fin, tras un ratillo andando que no se hace pesado, llegamos hasta el primer mirador, a partir de ahí la vista se te pierde en el horizonte. A la izquierda te encuentras los impresionantes cortados, creados por la naturaleza a golpe de agua y viento. Abajo, el pantano de Castrejón, que dada la falta de lluvia, daba pena verlo.

El pico más alto de las Barrancas, el del Cambrón
El pico más alto, el del Cambrón
El embalse de Castrejón, junto a las Barrancas, al mínimo.
El embalse de Castrejón, al mínimo

Hay diferentes miradores y las vistas impresionan desde todas ellas. También hay una zona de picnic, para descansar o tomar algo.

Calculo que en completar la visita, teniendo en cuenta que íbamos con niños y sin prisa, serían un par de horas.

Una recomendación final: los miradores sí que tienen barandillas, pero los caminitos que unen los miradores no, y están al borde de los cortados, con lo cual hay que ir muy vigilante de los niños, para evitar accidentes.

Como curiosidad, este paraje natural ha sido escenario de varios rodajes de anuncios (Coca-cola) y de series de televisión y hasta de alguna película.

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