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Nuestra pequeña biblioteca

En casa, siempre ha habido cuentos, pero desde que el mayor ha empezado a leer, la biblioteca infantil de casa ha ido aumentado sus ejemplares. Se acerca el 23 de abril, Día del Libro, y desde nuestro confinamiento le rendimos un pequeño homenaje.

Día Mundial del Libro 2020

¿Por qué se conmemora el Día del Libro el 23 de abril? La respuesta es bien sencilla, dos grandes escritores de la historia de la literatura, tanto Cervantes como Shakespeare murieron el 23 de abril de 1616.

Este día se instauró, por la UNESCO en 1996, con la idea de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor, a nivel mundial. Aunque es cierto que algunos países lo celebran en otras fechas.

Lectura de cuentos

Leer cuentos es ya una tradición en casa. Desde bien pequeños les hemos leído cuentos. A veces, hemos entrado en bucle y hemos leído el mismo cuento noche tras noche. Ahora que el mayor lee, lo de saltarse frases o páginas no es tan fácil, además de que algunos cuentos los hemos leído tantas veces que se los saben de memoria.

Nuestra pequeña biblioteca ha ido creciendo con cuentos que hemos comprado o que nos han regalado, que son la mayoría. Tenemos cuentos en español y en inglés. De temática muy variada, del Pollo Pepe a un atlas infantil, de número y de las letras del abecedario, con y sin pop-ups.

Visita a la biblioteca

Una vez al mes, más o menos, vamos a la biblioteca. Nos llevamos tantos libros como permiten las normas de préstamo. Lo bueno de la biblioteca es que nos permite leer muchos cuentos que en casa no tenemos. Lo difícil es seleccionar qué libros nos vamos a llevar. La oferta es amplia y nos gusta todo, así que tenemos que ser selectivos. No es raro que de vez cuando repitamos con algún ejemplar.

Al mayor le hice socio de la biblioteca cuando tenía meses, creo recordar que yo aún estaba de baja maternal con la idea de poder llevarle a la bebeteca que hacen en el área infantil. La verdad es que luego fuimos muy poco, porque enseguida me reincorporé yo a trabajar y los horarios se solapaban.

Además, la biblioteca a la que solemos ir suele tener cuentacuentos para conmemorar el Día del Libro, así que de un viaje matamos dos pájaros de un tiro: cambiamos los libros y escuchamos un cuentacuentos.

Los cuentacuentos es otra manera de contar un cuento. Por regla general, son cuentos originales, de los que no encontramos en los libros.

Feria del Libro

Visitar la Feria del Libro de Madrid es una tradición. Hace años me pillaba cerca del trabajo y al terminar mi jornada, me gustaba darme un paseo por allí, ver las fotos que exponen en paralelo y terminar dando un paseo hasta el Estanque.

Ahora, con niños, hacemos lo mismo. Aunque nos entretenemos más en los puestos de literatura infantil, curioseamos y compramos alguno y así vamos ampliando nuestra biblioteca.

Está claro que este año el Día del Libro lo vamos a celebrar de forma diferente, confinados. En Barcelona, no podrán poner la Feria del Libro en las Ramblas como viene siendo su costumbre, por ejemplo. Pero, seguro que todos encontraremos un momento para coger un libro y leer unos minutos. Da igual que sea un cuento o una novela, lo importante es leer.

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Huevos de Pascua
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DIY: Manualidades de Pascua

La Pascua ya llegó y seguimos confinados, pero no por ello paramos de hacer cosas. Continuamos con nuestras «rutinas de confinamiento» y mientras tanto ha llegado una Semana Santa, un tanto atípica, con sus torrijas (eso que no falte), pero sin sus procesiones. Este confinamiento forzoso nos ha pillado, como supongo que a muchos, sin mucho material en casa para hacer manualidades con los niños, pero no importa. Esto es como en situaciones de economía de guerra, todo se aprovecha.

Hoy traigo un par de manualidades muy propias para hacer estos días en casa y que seguro que a los niños les encantan. Vamos a decorar unos huevos de Pascua y un conejito. Os cuento cómo lo hemos hecho nosotros:

Huevos de Pascua

¿Qué necesitamos?

  • Una plantilla: Yo la he sacado de aquí.
  • Trocitos de goma eva, de varios colores y con distintas formas.
  • Wasi tape.
  • Tijeras.
  • Pegamento.
  • Cordel

¿Cómo lo hacemos?

Yo he utilizado folios (pero probablemente con una cartulina sea mejor). Les he cortado varios trocitos de goma eva en forma de cuadrados, triángulos, círculos,… Y a partir de ahí, ¡creatividad infantil al poder! Cada uno ha ido pegando como le ha ido pareciendo. Aunque les íbamos dando algunas directrices.

El resultado

Conejito de Pascua

¿Qué necesitamos?

  • Plantilla. Yo la he sacado de aquí.
  • Pintura acrílica de varios colores.
  • Esponjas.
  • Platos o cuencos de plástico, para echar la pintura.
  • Un mantel, para mantener la mesa lo más limpia posible.
  • Una camiseta vieja o un delantal, para evitar que los niños se manchen mucho (aunque la pintura sea lavable)

Recomendaciones

Lo mejor es usar los estropajos de la cocina, los de esponja suave, pero también valen las esponjas del baño o incluso naturales. Cada una tendrá agujeritos de diferentes tamaños, que harán una trama diferente. Nosotros hemos usado una esponja del baño de los niños, que estaba para tirar. La he troceado y ¡a estampar!.

También es recomendable que la esponja que vayáis a usar no tenga agua, para evitar diluir la pintura.

Sobre todo, ponedles a los niños las camisetas más viejas que tengan o las que os den menos pena que se estropeen, porque aunque la pintura acrílica puede ser lavable, le cuesta bastante salir y hay que andar frotando.

¿Cómo lo hacemos?

La idea es coger una esponjita y la untamos en la pintura acrílica que previamente hemos echado en los platos de plástico. Con la esponja manchada en pintura, vamos estampando sobre la plantilla, hasta rellenarla.

El resultado

pinturas

La actividad empezó bastante bien. Están acostumbrados a trabajar la estampación en el cole y sabían lo que tenían que hacer. Sin embargo, el resultado final no fue el que yo imaginaba: un conejito cuqui (hasta había pensado hacer unos pompones, para la colita) de los que se ven en Pinterest. Pero mis hijos usaron las esponjas de brochas y el resultado ha sido muy variopinto. Además, terminaron usando pinceles en vez de las esponjas.

¿Habéis hecho alguna manualidad de Pascua? ¡Contadme!

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ramo de papel
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DIY: un ramo de papel

Este año la Semana Santa nos ha pillado confinados en casa, así que a falta de una ramita de olivo, hemos hecho un ramo de papel. Lo bueno de estar confinados y tener poco material en casa es que se te dispara la creatividad. Bueno, Youtube también ayuda un poco.

Ya sabéis que en casa para las manualidades vamos justitos, pero voluntad y cariño lo ponemos todo. Esta vez ha sido papá el que se ha puesto manos a la obra.

¿Qué necesitamos?

Estos son los materiales que necesitamos para nuestro ramo de papel:

  • Tijeras
  • Papel de colores, mejor folios o más grueso. El papel de folletos es demasiado fino y luego no se sujeta el ramo.
  • Pegamento.
  • Lápiz y regla.
materiales
materiales ramo de papel

¿Cómo lo hacemos?

Cogemos el papel y lo dividimos en tiras iguales, de unos 2 centímetros de ancho. Para cada ramo, necesitamos mínimo 8 tiras.

Colocamos una tira a modo de tallo central. Desde el extremo y hasta unos 5-6 centímetros de la parte de abajo, pegamos un extremo de una tira a cada lado, doblamos sobre sí misma hacia adentro y pegamos el otro extremo.

A unos 4 centímetros, colocamos la siguiente fila de «hojas», pegando los dos extremos sobre el tallo y repetimos para hacer la siguiente fila de hojas.

Para hacer las hojas pequeñitas de arriba, cortamos la tira que nos queda en dos y las pegamos en el extremo del final de la rama.

Y ya tenéis vuestro ramo. Sencillo, ¿verdad? Espero haberme explicado y que las imágenes os sean ilustrativas.

Resultado final

Además de ser una palma para el Domingo de Ramos, nos puede valer para llenar la casa de ramos y flores y tener una primavera muy casera.

Otras manualidades que hemos hecho en casa:

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Torrijas
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Receta: Torrijas

No soy cocinillas, es un hecho. En casa el que cocina es mi marido. Yo hago tres o cuatro cosas, pero me salen muy ricas. Y las torrijas son mi especialidad, aunque sean laboriosas de preparar. En casa triunfan y he llegado a hacer tres tandas de torrijas.

¿Qué son las torrijas?

Es un dulce típico de Semana Santa. Lleva ingredientes muy básicos. Las típicas son las bañadas en leche, pero mi abuela las hacía también de vino. Para endulzarlas, yo prefiero el azúcar, pero hay quien hecha miel.

No son una exclusividad de España. Se preparan por todo el mundo aunque les den distintos nombres. Así, por ejemplo, en Estados Unidos las conocen como «French toasts«.

Ingredientes para las torrijas

  • Pan para torrijas.
  • Huevos.
  • Canela, en rama y en polvo.
  • Azúcar (lo siento por los que no tomáis azúcar, nunca he probado a hacerlas con otro producto alternativo al azúcar)
  • Aceite.

No pongo cantidades, porque yo voy echando según voy necesitando. O como dicen los expertos, «lo que pida». Aunque sí que os aconsejo que al principio no midáis tanto los ingredientes. Al final, cuando ya queda poco pan hay que ir midiendo un poco lo que se echa para que no sobre mucho.

Sí que os aviso que las torrijas se llevan mucho de todo. Mucha leche (mínimo un litro), mucho huevo (mínimo 3-4 huevos) y mucho aceite y mucho azúcar, en función de lo golosos que seáis.

Torrijas

Elaboración

Yo compro el pan unos días antes y lo dejo al aire o en una bolsa de tela. De esta manera, se va endureciendo y luego cuando lo echo en la leche absorbe mejor.

Para mí es importante disponer un orden en la cocina entre sartén, platos e ingredientes. Como una cadena de montaje. Yo me organizo de izquierda a derecha, supongo que por la disposición de mi cocina. Así, pongo: las rebanadas de pan, la cazuela con leche, el plato con los huevos batidos, la sartén para freír las torrijas, un plato con azúcar y canela para rebozar las torrijas y la fuente en las que las voy echando.

Bien, con todo dispuesto, ¡Empezamos!

Cortamos el pan en rebanadas. No muy anchas, porque sino no empapan bien, ni muy finas porque cuando se empapen con la leche se pueden partir. Lo aconsejable es cortarlas en diagonal, para hacerlas un poco más largas, pero yo creo que aquí cada uno que haga como le parezca más cómodo.

Mientras cortamos, ponemos en una cazuela grande, leche a calentar, como un par de dedos, a un fuego bajito porque va a estar así durante todo el proceso. A la leche le añadimos, la canela en rama (un par de ramitas) y azúcar. Batimos 3 huevos, para rebozar las torrijas y vamos poniendo el aceite a calentar. De momento, a una temperatura baja, aunque luego iremos subiendo. Preparamos también un plato (yo me apaño mejor con uno hondo) con azúcar y canela en polvo.

En plena elaboración

Las rodajas de pan las vamos echando en la leche, esperamos un par de minutos y cuando vemos que están bien empapadas las echamos en el huevo batido, vuelta y vuelta y a la sartén. Se fríen hasta que están doraditas, por ambos lados y de ahí al plato donde hemos puesto el azúcar mezclado con canela. Vuelta y vuelta y a la fuente donde se van a servir.

Algunos consejos

La elaboración no es difícil (¡para que lo diga yo!), pero es pesada. Ten en cuenta que estos pasos los tienes que repetir hasta que acabas con todas las rebanadas de pan. De una barra, suelen salir en torno a las 15 torrijas, en función de lo grueso o lo fino que se corte el pan.

No se deben echar todas las rebanadas de golpe a la cazuela. Primero, porque no caben y segundo, porque no todas se empaparían igual. Cuando las echamos en la sartén pasaría lo mismo, no todas cabrían y alguna podría quemarse.

Es probable que durante la elaboración, os quedéis sin leche, sin huevos o sin aceite suficiente para las rebanadas que quedan. No hay problema, se puede añadir más. Pero al echar más leche, hay que echar otra vez azúcar en la leche y esperar un poquito a que la leche vuelva a estar templada.

Si es necesario añadir más aceite, es preferible hacerlo cuando no haya torrijas en la sartén y antes de echar mejor quitar cualquier resto que pueda haber para que no se queme.

A modo orientativo, para dos barras de pan, yo he necesitado casi 3 litros de leche (entera, mejor para los postres), 6 huevos. De aceite y azúcar no os puedo dar cantidades porque voy echando a ojo.

Si una vez terminado, os queda algo de leche, huevo y aceite, recomiendo cortar alguna rebanada de pan normal y hacerlo de torrija. El único inconveniente que yo le veo es que la corteza queda más dura.

El resultado

Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo el resultado final.

Torrijas
Torrijas

Otra receta en el blog: vasitos de cheesecake

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rutinas de ejercicio
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Rutinas de ejercicio en tiempos de coronavirus

El coronavirus nos ha confinado a todos en casa, grandes y pequeños. Algunos tienen que salir a trabajar, pero en mi trabajo han considerado que los que no sean esenciales, a casa, a teletrabajar. Y aquí estoy yo, teletrabajando y conciliando a marchar forzadas, como casi todos. Ya os he contado en otro post, la necesidad de cambiar nuestras rutinas.

Uno de los problemas del confinamiento es que al no poder salir a la calle, nos anquilosamos, por eso es importante, todos los días hacer un poco de ejercicio, y si son dos veces en vez de uno, mejor que mejor.

Papá de un prematuro ha sido docente de Educación Física durante muchos años. Así que en vista que la situación va para largo y que el confinamiento sumado a las torrijas puede traer consecuencias desastrosas para la ya de por sí maltrecha «operación bikini», ha preparado unas rutinas de ejercicio, tanto para los niños, como para nosotros.

Las rutinas de ejercicio que os propongo son aptas para niños y adultos.

Rutinas de ejercicio caseras

1.- Abdominales

Enganchados por los pies y cogidos de las manos, uno tira del otro y así sucesivamente. Es como un balancín. No es necesario llegar a tumbarse.

Si no tienes con quien enredar los pies, puedes engancharlos al sofá para ayudarte.

2.- Pases de balón rodando

Os sentáis a uno 3 o 4 metros el uno del otro y os pasáis el balón rodando. Esto es ideal para hacer con los niños, porque les ayuda a trabajar la psicomotricidad. Se pone un adulto en un lado y el niño en el otro.

3.- Hacer la bicicleta

De nuevo, tumbados uno enfrente del otro, juntáis las plantas de los pies y hacéis la bicicleta. Uno irá hacia adelante y el otro hacia atrás, así que es conveniente e ir haciendo series.

4.- Tumbados de lado

Nos tumbamos sobre un lado y subimos y bajamos la pierna que queda libre. Lo podemos acompañar del brazo que queda arriba. Tras finalizar una serie, hay que cambiar de lado para trabajar las dos piernas y brazos.

Otra variante es echar la pierna de arriba hacia adelante y hacia atrás. También moverla en círculos, primero en un sentido y luego en otro, por aquello de compensar ;).

5.- Circuito en carrera

Pusimos la mesita y las sillitas de los niños en línea, dejando un par de metros entre los elementos. La idea es ir y volver corriendo haciendo zigzag entre las sillas y la mesa. A los niños les encantó, porque como llevan diferente velocidad, cada vez que se cruzaban se saludaban y se partían de la risa.

6.- Circuito gateando

Aprovechando que las sillas y la mesa están colocados, hacemos lo mismo que antes, ir en zigzag entre los muebles, pero a gatas.

Reconozco que esto sólo lo han hecho los niños.

7.- Circuito reptando

Y otra variación de los anteriores circuito es ir en zigzag, pero reptando «como las serpientes».

Tanto en este circuito el pequeño con sus 19 meses también se anima a seguir el ejemplo de sus hermanos. Por un sencillo motivo: también lo hace en la escuela infantil.

8.- Rotando con un balón

Nos ponemos espalda contra espalda (de pie o sentado) y nos vamos pasando el balón. Bien sentados, bien de pie. Empezamos haciéndolo en un sentido y pasadas unas cuantas repeticiones lo hacemos en otro sentido.

9.- Escaleras

Si vosotros, como nos pasa a nosotros, tenéis escaleras, bien porque viváis en una casa o en un dúplex, podéis sacarle partido a las escaleras. Se pueden hacer series, de subir y bajar.

Como veis, son rutinas de ejercicio sencillas, que todos podemos hacer en casa, con los niños. La idea es que la duración de estas rutinas de ejercicio sea de aproximadamente una hora. A nosotros nos ayuda a mantenernos mínimamente en forma y a los niños les ayuda a quemar esa energía inagotable que tienen desde que se levantan.

Esquemas de las rutinas de ejercicio

Le he pedido a Papá de un prematuro que nos haga unos dibujos de cómo serían las rutinas de ejercicio que os cuento más arriba, porque ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras.

Rutinas de ejercicio
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Cambio de rutinas
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Coronavirus: cambio de rutinas

El coronavirus nos ha traído muchas novedades a casa y nos ha supuesto un cambio de rutinas: los niños sin cole hasta nuevo aviso; yo, practicando el teletrabajo. Mi marido ya no trabaja y también ha tenido que cambiar sus rutinas. Y seguimos conciliando, por supuesto.

Os cuento cómo hemos tenido que cambiar en cierto modo nuestras rutinas diarias dado que yo no voy a trabajar ni los niños al cole, de eso trata el confinamiento. Yo tengo que teletrabajar y ellos tienen que hacer alguna tarea que nos han recomendado sus maestras. Porque aunque estemos en casa, no estamos de vacaciones.

Ya he hablado en otro post sobre la importancia de las rutinas. A los niños les da seguridad y tranquilidad, porque saben qué es lo que toca a continuación. A nosotros, las rutinas nos han facilitado siempre mucho la vida, así que ahora que el coronavirus viene a trastocar nuestra vida cotidiana, toca introducir nuevas rutinas en casa.

Por la mañana

Es por la mañana cuando se nota más el cambio de rutinas. Una de las cosas que hice en cuanto supe que en mi oficina se imponía el teletrabajo fue quitar el despertador. Aunque esté en casa y recoja la casa antes de ponerme con el ordenador, no necesito pegarme el madrugón. Eso sí, el desayuno sigue siendo lo primero.

A los niños les dejamos dormir lo que quieran. Mis hijos lo más tarde que se despiertan son las 8 de la mañana, así que tenemos mucha mañana por delante. Lo primero que hacen es desayunar.

Aunque estemos en casa, les hacemos cambiarse de ropa. No me gusta que estén por casa en pijama, además, nosotros tenemos patio y si hace bueno les hacemos salir para que desfoguen y se aireen. Por otro lado, también dicen los expertos en teletrabajo que hay que cambiarse de ropa, aunque estés en casa.

Las tutoras no les han puesto tareas propiamente dichas, pero sí nos han hecho una serie de recomendaciones para que no pierdan hilo. El mayor está empezando a leer y escribir, así que la tutora nos ha dicho que sigan leyendo, haciendo las actividades de la cartilla, dictados y pequeñas sumas y restas. Cuando vuelvan al cole, seguirán con lo programado, pero mientras tanto algo haremos en casa.

El mediano tampoco tiene tareas, pero vamos a reforzar ciertos aspectos, como por ejemplo, lo de colorear y la paciencia. Le ponemos a pintar y al minuto y después de cuatro rayajos, dice que ya ha terminado. Como sigue mucho el ejemplo de su hermano mayor, aprovecharemos el momento.

El pequeño, con 19 meses, ni tareas ni nada que reforzar, pero hay que entretenerle y evitar que moleste a los otros mientras están con las tareas.

Cuando acaban las tareas, juegan, bien dentro de casa, bien en el patio. Intentamos colar alguna actividad diferente: alguna manualidad o pintar.

Por supuesto, se lavan las manos mucho más a menudo que antes. Con esto están muy concienciados porque en el cole, unos días antes de decretarse el cierre de los centros educativos por el coronavirus, les pusieron carteles sobre la necesidad de lavarse las manos de forma frecuente. El pequeño, por imitación de lo que hacen sus hermanos, también quiere lavarse las manos a toda costa, aunque no llegue ni al borde del lavabo.

Cambio de rutinas
Cambio de rutinas en casa

Por la tarde

A la hora de comer, también ha habido algún cambio. Mi marido ya no come solo, yo no como a deshora y los niños comen en casa. Para mí, lo de comer a una hora decente entre semana va a ser un sueño.

Después de comer, toca siesta. Fundamental, sobre todo, para los dos pequeños. Eso sí, no la vamos a hacer muy larga que como descansen demasiado luego por la noche les cuesta un mundo irse a la cama.

Después de la siesta, un poco más de los mismo. Como mi horario laboral es solo por la mañana, por la tarde intentamos pasar más tiempo con ellos, jugando o aprendiendo. Les hago juegos o canciones en inglés, dirigidos en especial a los mayores. El pequeño que apenas habla le da bastante igual, pero ahí le tengo prestando atención y repitiendo a su manera. Ball, car y «aiai» (Bye bye) lo entiende perfectamente así que digo yo que algo pillará de lo que hago con sus hermanos.

Por la tarde, también hay un rato de juegos, aunque aprovechamos más el patio que por la mañana. Echamos carreras con los múltiplis vehículos que tenemos; el mayor y su padre echan pachanguillas de fútbol, mientras el mediano observa (es lo que mejor se le da) o están con algunos juguetitos.

A última hora de la tarde, toca baño, que para ellos también es como un juego, puesto que les metemos a los tres juntos y con cuatro juguetitos se divierten. Esto no ha supuesto un cambio de nuestras rutinas diarias, así que ellos para ellos es algo habitual.

Por último, la cena. Aquí tampoco hemos hecho ningún cambio, puesto que de habitual cenamos todos juntos y la hora tampoco la hemos cambiado. Después de cenar, ven un rato la tele. Lo que sí hemos variado ligeramente es su horario de apagar las luces, que se lo hemos retrasado media hora para que no se levanten muy pronto (aunque llevamos unos días que esto nos da igual porque a las 7 de la mañana ya tenemos a alguno despierto y reclamando el desayuno).

Estas van a ser más o menos nuestras rutinas mientras dure el confinamiento para evitar más contagios por el coronavirus. Habrá alguna variación, por supuesto, para romper la monotonía.

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rutinas de ejercicios
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Confinamiento forzoso

La actualidad manda y toca hablar del coronavirus. Tenía previsto otro post para esta semana, pero el dichoso virus chino nos ha confinado en casa. A los cinco, durante 15 días, como mínimo.

Parece que nos vamos dando cuenta de la importancia de ser precavidos y de tomar medidas: lavarse las manos con frecuencia, no dar besos ni las manos, evitar las aglomeraciones, aislarse,…

Pero el coronavirus también nos ha traído novedades: el cierre de colegios, de cines y teatros, la suspensión de las Fallas o de la Liga de fútbol (Quién lo iba a pensar).

Teletrabajo

Donde trabajo, se ha decidido que los que no sean imprescindibles se pueden quedar en casa y trabajar desde casa, con el objeto de conciliar por un lado y de evitar más contagios, por otro.

Hace años me habría apuntado de cabeza. Ya casi todo es telemático y cada vez se imprime menos. Sin embargo, lo de teletrabajar y tener un mínimo de concentración con los peques en casa va a ser complicado. Yo tengo suerte que mi marido está en casa y puede echarme un cable, pero los recursos son limitados y hay que tirar de imaginación.

Confinamiento: teletrabajo

Os doy algunas ideas que hemos puesto nosotros en práctica para estos días de confinamiento forzoso.

El patio de mi casa

Tenemos la suerte de vivir en una casa con patio y tenemos un parque móvil infantil bastante bien surtido: bicis con y sin pedales, motos de bebés, un coche correpasillos, un patinete,…. así que a veces echamos carreras, con unas normas que van y vienen a conveniencia de los participantes. Además, de tenerles entretenidos, hacen ejercicio y se cansan.

Siempre que el tiempo lo permita, intentaré que los niños pasen un buen rato en el patio.

Confinamiento: carreras en el patio
La foto es del verano pasado, pero seguimos echando carreras

Empezar a crear rutinas

No todo va a ser jugar y pasarlo bien. No estamos de vacaciones, ni es un adelanto de las vacaciones de Semana Santa. Yo tengo que teletrabajar, así que ellos tendrán que incorporar nuevas rutinas a su día a día mientras dure el confinamiento. Por supuesto, cada uno aportará su granito de arena en función de su edad y sus capacidades.

El mayor, con cinco años y medio, va a empezar a hacerse la cama. Ya hemos hecho alguna intentona, pero las cosas si no se es constante, se pierden las buenas intenciones.

El mayor y el mediano ayudarán a poner y quitar la mesa y a llevar la ropa que yo vaya doblando a sus habitaciones. Lo de llevar la ropa sucia al cesto sí que lo practican desde hace tiempo. Son rutinas que antes o después tendrán que hacer en casa, así que cuanto antes vayan cogiendo el hábito mejor.

Lo de recoger sus juguetes tenemos que perfeccionarlo y aquí entra también en juego el pequeño. Es el primero en sacarlo todo y esparcirlo y el #pequeñoguerrero tiene mucho arte para escaquearse de este momento. Hay que seguir trabajando en ello.

Pintar y hacer manualidades

Las manualidades no son lo mío, me falta creatividad y aunque le pongo empeño, el resultado no siempre es el mejor. Pero tendré que hacer un esfuerzo y buscar cosas en internet, para poner en práctica. Mi marido dibuja con ellos y les enseña a hacer dibujos.

En internet podéis encontrar cientos de ideas para hacer con los peques. Yo he adaptado algunos a los materiales que tenemos en casa. Por ejemplo, la goma eva me parece un material muy práctico para trabajar con los niños. El cartoncillo de los rollos de papel de cocina (o similares) también son muy socorridos.

El mayor disfruta pintando y coloreando. En cambio, el #pequeñoguerrero pinta de una manera un tanto desordenada y con cuatro rayajos dice que ha terminado. Esto también lo trabajaremos estos quince días de confinamiento forzoso. El bebé solo hace garabatos, pero a un niño de 19 meses no le puedo pedir más.

Confinamiento: dibujos
Confinamiento: dibujos

En casa no hay pintura de dedos y de momento lo vamos a dejar así. Sé que a ellos les entretiene mucho, pero yo sólo estaría pendiente de que no manchen nada (paredes, suelo, muebles,…). Tenemos acuarelas, pero antes de sacarlas tengo que idear como hacerlo para que no me la líen.

Me resisto a la plastilina, pero igual si el confinamiento se hace muy pesado habrá que incluirlo como una actividad más.

Practicar inglés

Ya os he contado que yo intento «enseñar» a mis hijos inglés en casa: les hablo en inglés y les pongo los dibujos en inglés. He estado buscando juegos en inglés para jugar con ellos y a la vez que aprendan.

Yo los he adaptado un poco a mis hijos y a mis circunstancias, pero me encanta verles paparruchear en inglés,. Por cierto, este es otro tema que trabajaremos con el #pequeñoguerrero durante este confinamiento: hacerle repetir palabras en inglés. Le da tanta vergüenza que no quiere hacerlo.

Cocinar

A los niños les encanta ayudar en la cocina. Si, por ejemplo, hago empanada, el #pequeñoguerrero me ayuda a pintarla con el huevo batido o echar azúcar en la leche de las fresas. Tengo pensado hacer torrijas estos días (lo del confinamiento también va a hacer estragos en la «operación bikini» de muchos), así que les diré que me ayuden con alguna tarea menor.

Tareas del cole

Aunque los niños no van al cole, algo tendrán que hacer. Esto no son vacaciones. Desde el cole nos han advertido que es importante que los niños mantengan unas rutinas de estudio y los tutores nos van a dar unas pautas. De hecho, han habilitado un horario para poder ir a buscar el material que podamos necesitar.

Me podéis decir que dos niños en Infantil no tienen deberes. Cierto, de habitual, no traen tareas a casa, salvo el mayor que los viernes trae alguna ficha y algo de lectura para hacer a lo largo del fin de semana. Es importante para un niño que está aprendiendo a leer y a escribir mantener ese hábito. Así que todos los días dedicaremos un ratito a leer algún cuento y a escribr alguna cosilla.

También está empezando a hacer pequeñas sumas y restas. Así que también practicaremos algo. Poca cosa, tampoco queremos agobiarle.

Su profe nos ha pasado algunos enlaces desde donde podemos descargar fichas para seguir practicando en casa:

Y por si lo que os he contado os resulta escaso (muy posiblemente, porque tantos días en casa van a dar para mucho), os dejo esta imagen que me han pasado por Whatsapp.

Coronavirus
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Nominado madresfera
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¡El blog está nominado!

¡El blog está nominado! Por favor, un aplauso para el blog.

Efectivamente, el blog está nominado a los Premios Madresfera 2019 (Sí, no me he equivocado, 2019, porque es lo que se premia: el trabajo realizado en 2019.

¿Qué supone para el blog?

Como ya he dicho, la nominación es un reconocimiento al trabajo realizado en el blog. Tener un blog es fácil, mantenerlo, dotarlo de contenido y que sea atractivo a los lectores es difícil. Pero parece que em 2019 no lo hemos hecho mal y aquí estamos saboreando la nominación.

Para el blog supone, además, dar visibilidad a una faceta de la maternidad de la que se habla muy poco: la prematuridad. En España, nacen cerca de 30.000 niños prematuros. La gran mayoría sale adelante gracias al trabajo que personal médico, de enfermería y auxiliares realizan. Después del alta, también hay un listado de grandes profesionales ayudando a nuestros pequeños guerreros a salir adelante con las menores secuelas posibles: consultas, atención temprana,… Todos ellos necesitan su agradecimiento y reconocimiento y yo desde este rinconcito de la blogosfera les rindo mi pequeño homenaje.

Por eso, que el blog esté nominado a un premio como el que convoca anualmente madresfera para mí ya es un premio. Si ya quedase entre los finalistas, sería increíble y ganar ya sería la ¡releche! ¿Me ayudáis a hacerlo posible?

¿Cómo votar?

Para votar, hay que darse de alta (si no lo estás ya) en este enlace. Al entrar te encuentras con todas las categorías. Te recuerdo que «mamá de un prematuro» está en la categoría concienciación.

Se puede votar hasta el 20 de marzo a las 23.59 horas y hay que verificar el email para que cuente el voto (¡Importantísimo, así que revisa tu carpeta de spam, por si acaso). Se puede votar hasta 5 blogs por categoría y 1 voto por blog.

Además de tu voto, puedes dejar un comentario sobre qué te parece el blog, cómo has conocido el blog o un simple ¡hola!.

¡¡Muchas gracias por tu voto y enhorabuena a los más de 600 blogs nominados!!

Nominado madresfera

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Receta
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Receta: Vasitos de Cheesecake

Hoy vengo al blog con algo diferente, que nada tiene que ver ni con la prematuridad ni con la maternidad ni con niños. ¡Una receta!

Hace una semana recibimos en casa un lote de confituras Bonne Maman Intense. Junto con los tarros de confitura, venía un librito con algunas recetas. Desde Bonne Maman nos planteaban un reto: preparar un postre: vasitos de queso con confitura. Hay que dejar claro una cosa desde el principio: la cocina no es lo mío, pero un reto es un reto y no me aguanto fácilmente. Así que me arremangué y me puse a ello.

Dificultad de la receta: Baja (muy baja, ideal para hacer con niños)

Tiempo de elaboración: 30-40 minutos (infinito si los mini chefs de la casa te echan una mano, o las dos)

Ingredientes (para cada vasito):

  • 1 cucharada de queso para untar.
  • 2 galletas. Yo usé las de tipo María, las clásicas de toda la vida.
  • 2 cucharaditas de margarina.
  • El zumo de 1/4 limón.
  • 1 cucharada de confitura Bonne Maman.

Elaboración de la receta:

Machacamos las galletas hasta hacerlas polvo. Esto es una tarea muy apta para niños. Los míos disfrutaron. Una vez trituradas, añadimos la margarina derretida, y mezclamos, hasta hacer una masa. Esta pasta la colocamos al fondo de los vasitos, más o menos, como medio centímetro de grosor y dejamos enfriar.

Como truco os diré que tenía pensado hacer unos quince vasitos, así que multipliqué la cantidad para un vasito de galletas y margarina que tenía que usar y luego fui repartiendo por los vasitos.

Batimos la margarina, la crema de queso y el zumo de limón, hasta que queda una masa uniforme. La echamos en los vasitos, aproximadamente una capa de un centímetro y medio. Aquí hice lo mismo que con la base de galleta, multipliqué lo que dice la receta para un tarrito por quince.

cheesecake
Cheesecake

Echamos una cucharada de confitura sobre el queso y ya tenemos listo el postre. Yo la eché de arándanos, pero con fresa también podría valer.

Sencillo, ¿verdad?

Resultado

¡Un éxito!

receta para golosos
Receta para golosos.

Mi opinión

En cuanto a los tarritos es una idea muy cuqui para presentar el cheesecake. Además es muy cómodo, porque llevan todos la misma cantidad y es una cantidad muy adecuada, ni mucho ni poco.

Los tarritos que yo tenía en casa son unos que nos sobraron del bautizo del pequeño, así que decidí reutilizarlos. Por eso, se ven los lacitos azules. Sin embargo, la boca es más estrecha que el cuerpo y para rellenarlos fue un poco complicado y en las fotos no se ve muy buena presencia. Ya sé que para una receta las fotos tienen que entrar por los ojos, pero para mí ya es un logro haber hecho la receta y acordarme de hacer fotos. A partir de aquí, todo es para mejorar.

Confituras
Confituras

La idea de los tarritos para hacer la receta es buena, pero como ya os he comentado a mí me ha resultado un poco incómodo a la hora de rellenarlos. Me gustaría hacer un cheesecake pero con forma de tarta, que de eso sí que tengo moldes adecuados.

¿Qué os parece la receta?

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Frases de mi maternidad
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Frases de mi maternidad

Hoy traigo un post al blog un poco diferente, más relacionado con la maternidad que con la prematuridad: frases que seguro que todos hemos escuchado en alguna ocasión, que bien nos hacen gracia o nos dejan tan sorprendidos que nos dejan sin capacidad de dar una respuesta.

De momento, he recopilado cinco frases, pero seguro que con el paso del tiempo surgirán otras.

Frase del año: Con tres, no os aburrís, ¿eh?

Si llevase un contador, esta sería la frase estrella de 2019 y empieza a serlo en 2020. En un ranking de frases maternales, estaría muy arriba y con bastante distancia con respecto a la siguiente.

Efectivamente, no nos aburrimos. Tenemos tres niños, que se llevan dos años entre cada uno. Para ser exactos, el mayor con el mediado, 22 meses y el mediano con el pequeño, 26 meses. Son muy seguidos, pero es nuestra elección.

También tengo claro que con uno o con dos tampoco nos aburriríamos. Somos muy activos, nos gusta salir, ver cosas, visitar sitios. También tenemos nuestros momentos de estar en casa, pero no siempre nos los pasamos tirados en el sofá leyendo un buen libro o «enchufados» a la tele. A menudo digo que en casa, siempre hay cosas que hacer. Además, están esos ratitos que los niños quieren que juguemos con ellos.

Tampoco conozco a ningún padre que tenga un niño y diga que se aburre. Probablemente, ese hijo único sea mucho más demandante que los tres míos. Los míos tienen la capacidad de entretenerse mutuamente, lo que a mi me da cierta libertad para hacer cosas por la casa. Que no quita que de vez en cuando tenga que hacer de árbitro o jugar con ellos o montarles alguna cosa.

Definitivamente, el verbo «aburrir» no está en nuestro diccionario.

¿Y todos chicos?

Pues sí, señora (o señor), tres y los tres chicos. Y tan contentos que estamos. Tenemos un único molde, sólo sabemos hacer niños y que nazcan en verano.

Como continuación a esta pregunta viene la de ¿y no vais a por la niña? Pues, mire, creo que con tres niños, ya hemos cubierto con creces la media nacional. Cierto es que nos habría gustado tener una niña, pero la naturaleza es caprichosa y las cosas vienen así. Muchas veces me pregunto si a los que tienen tres niñas, les insisten tanto con que vayan a por el niño.

Entiendo que muchas veces la mayoría de la gente lo dice sin mala intención. Algunas personas, sobre todo, los más mayores del lugar me lo dicen con pena, todavía tienen arraigado lo de que las hijas cuidan de los padres mayores. Conozco casos de padres que han sido perfectamente atendidos por sus hijos varones.

Verás como se iguala

Esta es la frase estrella en relación al pequeño guerrero. En cuanto la gente se entera que nació prematuro y con muy bajo peso, es su forma de darte ánimos, con la famosa frase de «cuando crezca, verás como se iguala con los de su edad«

Y es cierto, en relación con sus compañeros de clase, al niño no se le nota ni pizca que es prematuro, por lo menos, en cuanto a su talla. En cuanto a peso, ya os digo que va por debajo, pero con la ropa no se nota. Pero eso es ahora, con tres años y medio. Cuando era bebé y teníamos que luchar a su lado por su desarrollo, lo de que se igualaba lo veíamos muy lejos.

Ya casi tenéis el equipo de fútbol

Lo del equipo de fútbol es una referencia clara a mi marido. Es profe de educación física y forofo del deporte. Está claro que para un equipo de fútbol, que son 11 no, pero para uno de fútbol sala o de baloncesto, que son 5, andamos cerca.

Pero me parece que no nos van a dar la ficha federativa por falta de jugadores. En serio, a algunos tres niños no les parece suficientes, hay quien tendría un batallón.

Te tendrán como a una reina

No sé exactamente cómo tienen a las reinas, pero yo con mis chicos estoy muy «a gustito». Tampoco quiero criados, me basta con que cuando les pida algo lo hagan. El mayor, por ejemplo, ya lleva su ropa al cesto de la ropa. No creo que me quite trabajo, porque yo voy repasando por sus habitaciones la ropa y demás, es una costumbre que tienen que coger, porque no quiero pasar de ser «reina de mi casa» a ser su criada. De la misma manera, que les pido que cuando acaben de desayunar o de comer, dejen sus cubiertos y sus platos en el fregadero. Es colaborar en casa. Algo que tiene que hacer las personas que viven en comunidad, niños, niñas y adultos.

De mi marido, no tengo queja. No puedo tenerla. Es el chef de la casa, ha ido aprendiendo a cocinar cada vez más platos, busca recetas por internet y a veces hasta las mejora. Como adulto que es, no voy detrás de él diciéndole que eche la ropa a lavar o que retire sus cubiertos. Él sí que me tiene como a una reina.

Sois unos valientes (por tener tres)

Personalmente, no creo que lo seamos. Para mí, ser valiente es enfrentarse a un gran peligro o desafío. La RAE lo define como: Dicho de una persona: Capaz de acometer una empresa arriesgada a pesar del peligro y el posible temor que suscita. A mi tener un bebé no me supone un peligro, no hay nada que inspire más ternura que un bebé. Temor, sí. Durante el embarazo y después siempre queremos que todo salga bien y tener niños sanotes. Pero creo que de ahí a valentía, hay un salto.

El tercero se cría solo

No sé cuántas veces he oído esta frase. Probablemente ya lo escuchase desde que estuviese embarazada del tercero.

La gente lo dice, por regla general, para animar. Como queriendo quitar importancia a que tres dan mucho trabajo o suponen más gasto. Por supuesto, te lo dicen sin mala intención. Digamos que es una frase hecha. Pero, no, el tercero no se cría solo. La diferencia está en que la experiencia es un grado y muchas situaciones ya no te pillan de sorpresa, con lo cual te enfrentas a ellas con otra tranquilidad.

Al ser el tercero, es más fácil que se entretenga con los hermanos mayores y, como padres, te puedas «despreocupar» de cierta manera. Además, al ser el tercero tiene dos buenos maestros por delante de los que aprende a jugar y eso «libera» a los padres de estar pendiente del niño todo el rato.

Pero no, los hijos no se crían solos, sean el primero o el tercero.

Estas son las frases de mi maternidad, las que hasta ahora he oído más. Seguro que con el paso de los años irán surgiendo otras, seguro también que en determinados círculos (equipos de fútbol, o de cualquier otro deporte, actividades extraescolares,…) también habrá otras frases estrella.

No quiero que se entienda este post como una crítica. Sé que mucha gente nos lo dice sin mala intención. Además, no es siempre la misma persona la que hace el mismo comentario, pero a veces lo escuchas tanto y tan a menudo que agota. Es una simple reflexión, basada en meses de observación y conversaciones con gente muy diversa y de sitios diferentes. Es curioso como en lugares separados por 400 km, te puedan decir las mismas frases que en tu entorno habitual.

Y vosotros ¿Cuáles son las frases de vuestras maternidades y paternidades? ¿Cuáles son esas frases que escucháis a menudo que podríais hacer un ranking?

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